Sentencia 6972 de julio 15 de 2002 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

INTERESES LEGALES EN EL ÁMBITO MERCANTIL

SON LOS DEL ARTÍCULO 884 DEL CÓDIGO DE COMERCIO

EXTRACTOS: «Tampoco cabe atribuir error manifiesto de hecho al tribunal, por haber ignorado, a voces de la censura, que la señora Mondul de Elías reclamó el reconocimiento y pago de unos intereses “legales” y no de carácter moratorio como dispusiera el ad quem.

Y es que cumple precisar ahora, muy sucintamente, que en la legislación colombiana, por “intereses legales”, no se entienden sola y privativamente, los calificados como tales por el Código Civil en sus artículos 1617 y 2232, sino cualesquiera otro que, en línea de principio, establezca la ley con análogo propósito. Así, en el caso del Código de Comercio, son varias las disposiciones que expressis verbis se refieren al concepto de intereses legales mercantiles, como ocurre con el artículo 1163, norma según la cual, “salvo pacto expreso en contrario, el mutuario deberá pagar al mutuante los intereses legales comerciales ...”; o con el artículo 885 ibídem, en cuya virtud “todo comerciante podrá exigir intereses legales comerciales de los suministros o ventas que haga al fiado ...”; o con el artículo 1251, que regula lo atinente al remanente que pudiera quedar una vez clausurado el contrato de cuenta corriente, pues de conformidad con la citada disposición, “el saldo, aunque sea llevado a una cuenta nueva, causará los intereses pactados y, en su defecto, los legales comerciales”, o con el artículo 942, a cuyo tenor, “en caso de resolución de una compraventa por incumplimiento del vendedor, el comprador tendrá derecho a que se le pague el interés legal comercial sobre la parte pagada del precio …”.

En estos términos, resulta por entero entendible que un sector de la doctrina nacional —desde la perspectiva indicada— haya sostenido sin más, que los intereses legales “son aquellos cuya tasa aparece determinada por la ley”; y que, en asuntos civiles “se fija la tasa en un 6% anual”, mientras que, “en materia mercantil se equipara el interés legal con el interés bancario corriente, según lo dispone el artículo 884” (1) , criterio que también corre parejo con el acogido recientemente por esta corporación, cuando se precisó que, con relación a los intereses “legales comerciales … queda excluida la posibilidad de acudir a un tipo de interés distinto al bancario corriente, … pues ese es el tipo de interés que para los negocios mercantiles establece el artículo 884 del Código de Comercio” (sent. sept. 24/2001, exp. 5876), norma ésta a la que, justamente, se aludió en la demanda, por lo demás, en forma expresa.

Fluye, entonces, de lo anotado, que si en un caso judicial concreto se imploran “intereses legales” derivados de obligaciones relacionadas con asuntos mercantiles, lo que ocurre v. gr., cuando, como en el asunto sub lite, se reclaman réditos de capital en materia cambiaria, no puede menos que entenderse que los “intereses legales” así pedidos —con independencia de su causación o procedencia en cada evento específico—, no son otros que los consagrados en el artículo 884 del Código de Comercio como réditos remuneratorios, o moratorios o ambos, según las circunstancias, los que difieren de los previstos en los artículos 1617 y 2232 del Código Civil, según lo explicitó igualmente esta Sala en su sentencia, ya citada, de septiembre 24 de 2001, expediente 5876.

De las precedentes explicaciones, emerge, pues con total claridad que no incurrió en yerro de hecho el tribunal cuando, al acometer su deber de interpretar la demanda, encontró que la pretensión de reconocimiento de “intereses legales” relacionados con una obligación de linaje mercantil incluía los réditos moratorios comerciales, de una parte, porque el calificativo de “legales” no es privativo de los intereses civiles, sino que en algunos casos es predicable en el ámbito mercantil, y de la otra, porque la actora, específicamente, reclamó que sobre los rubros principales correspondientes a la indemnización demandada fueran aplicados intereses “legales” estimados con apoyo en el artículo 884 del Código de Comercio (fl. 4, c. 1), circunstancia que —rectamente entendida y por sí sola— desvirtúa in radice la materialización del anunciado error de hecho, porque, precisamente ese precepto normativo, cuya naturaleza legal es indiscutida, concierne, entre otras cosas, a los intereses de tipo moratorio en obligaciones relacionadas con negocios mercantiles. Dedúcese, entonces, adicionalmente, que no se evidencia que el tribunal —por no encontrar que con la demanda inicial la señora Mondul de Elías persiguió el reconocimiento de intereses legales civiles— haya cometido el anunciado error fáctico que, de contera, lo hubiera llevado a dejar de aplicar el artículo 1617 del Código Civil, norma que no fue siquiera citada por la actora al impetrar la comentada pretensión».

(Sentencia de casación, julio 15 de 2002. Expediente 6972. Magistrado Ponente: Dr. Carlos Ignacio Jaramillo Jaramillo).

(1) ARRUBLA PAUCAR, Jaime, “De los Contratos Mercantiles”, Ed. Dike, Tomo I, Medellín, pág. 155, 1997.

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