Sentencia 7187 de julio 7 de 1993 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

LESIONES PERSONALES

APLICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL MILITAR

EXTRACTOS: «El Código de Justicia Penal Militar, extiende su imperio a quienes están sometidos a su regla, en el ámbito de los delitos, mediante previsiones que se pueden concretar en estas tres grandes categorías:

a) Definición de conductas punibles esencialmente propias al estamento militar, y que traducen la parte principal y más saliente de este ordenamiento, como por ejemplo, toda la amplia gama de delitos contra la disciplina (art. 97 y ss. del D. 2550/88), contra el servicio (arts. 108 y ss.), de la libertad indebida de prisioneros de guerra (arts. 120 y ss.), contra los intereses de las fuerzas armadas (art. 122), contra el honor (arts. 123 y ss.), contra la seguridad de las fuerzas armadas (arts. 142 y ss.), etc. etc., infracciones que, por sí, llevan ínsitas el ejercicio de esa especializada actividad castrense;

b) Definición de conductas punibles recogidas de otras normatividades jurídicas, en especial del código penal común, incorporadas al estatuto penal militar, usualmente con los mismos rasgos típicos y pena que aquella codificación señala, pero que tienen que relacionarse, circunstancialmente, con el quehacer de la fuerza pública para merecer la aplicación de este fuero, adicionándose, innecesariamente, en algunos casos la expresión “con ocasión del servicio”, como en el homicidio, arts. 259 y ss., las lesiones personales, arts. 266 y ss., hurto, arts. 278 y ss., etc. etc., o dejando por fuera tal connotación, como en los delitos de fraude procesal, art. 236, falsedad en documentos, arts. 242 y ss., daño, arts. 283 y ss.; y

c) Finalmente, delitos que no aparecen en el código de justicia penal militar pero sí están previstos en otros dispositivos legales, v. gr., el código penal, como serían los delitos contra la salubridad pública (arts. 203 y ss.), contra el sufragio (arts. 248 y ss.), contra la familia (arts. 259 y ss.), contra la libertad y pudor sexuales (arts. 298 y ss.), etc. etc., en los cuales es necesario advertir que su realización ha tenido que ver con la función militar desempeñada, para merecer esta especial forma de juzgamiento y sanción.

Pues bien, en el caso examinado no puede negarse que los delitos de lesiones personales, por los cuales fuera sometido a consejo verbal de guerra el procesado, pertenecen al segundo de los grupos antecedentemente determinados en esta providencia. De ellos afirma el casacionista, con base en la Ley 23/91, su desnaturalización para convertirse en contravención, cuando la secuela apenas alcance una incapacidad para el trabajo, inferior a treinta días. La reforma, a su entender, repercute integralmente en la órbita militar. Pero, por lo anotado, bien se comprende la independencia, a este respecto, de los Códigos Penal y de Justicia Penal Militar, imposibilitándose la absoluta e indiscriminada traslación de toda modificación introducida en el primero de ellos, al segundo, requiriéndose, si se quiere asumir esta finalidad una expresión particularizante de señalar para la enmienda esa amplia y total cobertura, o se advierta la necesidad insoslayable de aplicar estas sus consecuencias, como lo fue, en su oportunidad, la supresión de la pena de presidio que se hizo indispensable sustituir por la de prisión, en las sanciones de esta especializada normatividad, o como sería el caso de que desapareciera de toda posible represión una conducta, legitimándose la misma. No se trata, en el caso de autos, de ninguna de estas alternativas y, por el contrario, es advertible, como ya se dijo, la autonomía de los enunciados de una y otra legislación, al punto que ni siquiera (apreciación importante para algunos) se dio el fenómeno de la simple remisión (dar por reproducido el texto con la mención del respectivo artículo) sino que se reprodujo o compuso su texto completo, con lo cual se afirmó la característica individualizante de la incorporación. Con esto se excluía toda posible subordinación al Código Penal, y se le otorgaban atributos propios dentro del Código de Justicia Penal Militar. No sobra recalcar que, el objetivo de la Ley 23/91 (descongestionar, por esta vía, los espacios de la rama judicial), no se reclamaba siquiera con aproximado apremio en uno y otro ámbito de justicia, pues la reforma quiso circunscribirse a esferas desligadas y extrañas a la competencia castrense.

Lo anterior indica que el juzgamiento realizado sobre los comportamientos apreciados como delitos de lesiones personales, fue el pertinente y que tales conductas, para los militares activos que las ejecutan con ocasión de sus actividades ídem, mantiene actualmente el carácter delictivo».

(Sentencia de casación, julio 7 de 1993. Radicación 7187. Magistrado Ponente: Dr. Gustavo Gómez Velásquez).

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