Sentencia 7256 de marzo 6 de 1995 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

SUSTITUCIÓN PENSIONAL

RECLAMACIÓN POR LA COMPAÑERA PERMANENTE

EXTRACTOS: «Ante el Juzgado Once Laboral del Circuito de Santafé de Bogotá, Natividad Castiblanco Caro demandó a Bavaria S.A. para que fuera condenada a sustituirle la pensión que disfrutaba su compañero Luis Ángel Ortiz Jiménez desde el 1º de octubre de 1992, los intereses, daños y perjuicios causados y las costas del juicio.

Manifestó la demandante que el 29 de octubre de 1992 falleció Luis Ángel Ortiz Jiménez, con quien hizo vida marital de manera permanente desde 1953, y de esa unión nacieron Margarita María, Ligia, Florelba, Oliva, Luis Edgar y Nelly Ortiz Castiblanco, todos mayores de edad y reconocidos en vida por Luis Ángel Ortiz; que su único medio de subsistencia era la pensión que la empresa Bavaria S.A. le cancelaba al fallecido; que era soltera y no había hecho vida marital con persona diferente a su compañero Luis Ángel Ortiz Jiménez; que solicitó a la demandada la sustitución pensional el 28 de enero de 1993 y le fue negada el 20 de mayo del mismo año con el argumento que el causante estuvo casado con María Inés Rojas Colorado; que en vida Ortiz Jiménez inició proceso de separación de cuerpos de su esposa pero el proceso terminó con el fallecimiento de aquel, y que la cónyuge mencionada había abandonado el lugar por culpa de ella desde hace más de 43 años e hizo vida marital con el señor Vicente con quien tuvo un hijo.

Al descorrer el traslado de la demanda la empresa admitió que la actora le formuló reclamación por la sustitución pensional y propuso las excepciones de falta de causa de las obligaciones reclamadas e inexistencia del derecho.

El Juzgado del conocimiento mediante sentencia del 29 de abril de 1994 condenó a Bavaria S.A. a pagar a Natividad Castiblanco Caro la sustitución de la pensión de su compañero desde la fecha del fallecimiento de éste, con los incrementos legales y la mesada adicional de diciembre y las costas del juicio. La absolvió de las demás peticiones.

Por apelación de la demandada conoció el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santafé de Bogotá que mediante sentencia del 27 de julio 1994 revocó la del juzgado y en su lugar absolvió a la empresa de las peticiones formuladas en su contra y condenó en costas de la primera instancia a la demandante y sin ellas en la alzada.

Se considera

El Tribunal para revocar la decisión del a quo y en su lugar absolver a la demandada estimó de manera principal que la demandante debía probar que la cónyuge del fallecido había perdido el derecho a la sustitución pensional, de acuerdo con las previsiones del artículo 7º del Decreto 1160 de 1989.

Sin embargo, el precepto en mención no impone a la compañera dicha carga probatoria, simplemente consagra eventos en los cuales la cónyuge pierde ese derecho.

El Consejo de Estado en sentencia del 8 de julio de 1993 anuló de dicho artículo la frase que dice “...cuando se haya disuelto la sociedad conyugal o exista separación legal y definitiva de cuerpos...”, quedando consecuencial-mente vigente como causal de “pérdida del derecho” del cónyuge sobreviviente la no convivencia con el causante al momento del deceso de éste, salvo el caso de hallarse en imposibilidad de hacerlo por haber abandonado el de cujus el hogar sin justa causa o haberle impedido su acercamiento o compañía.

El artículo 6º del decreto citado señala quiénes son los beneficiarios de la sustitución pensional, sin que de su tenor literal se infiera la imposición a la compañera de la obligación de demostrar la extinción del beneficio de la cónyuge supérstite.

Tampoco los preceptos referidos imponen la obligación de llamar a juicio a la esposa sobreviviente, ni establecen un litisconsorcio necesario que obligue su comparecencia.

De acuerdo con las Leyes 33 de 1973, 12 de 1975, 113 de 1985, 71 de 1988 y su Decreto Reglamentario, el cónyuge supérstite tiene prelación en la vocación como beneficiario de la pensión de sobrevivientes. Y para hacerla valer, a partir de la vigencia del Decreto 1160 de 1989, él tiene la carga de demostrar, cuando se haya extinguido la convivencia, la excepción que lo beneficia, es decir el abandono del hogar injustificado del causante o la determinación de éste de impedirle el acercamiento o compañía.

No es dable pretender, como lo entendió equivocadamente el fallo acusado, que corresponde a la compañera permanente, ajena a la relación conyugal, demostrar los supuestos de la excepción legal, los cuales ni siquiera fueron objeto de controversia, y antes por el contrario, en el caso bajo examen no es materia de discusión que el causante convivió durante más de 30 años con la actora y que en tal unión se procrearon seis hijos.

Lo anterior no obsta para que el cónyuge sobreviviente, que no hace vida marital al momento del fallecimiento del causante, si considera que tiene mejor derecho pueda iniciar la respectiva reclamación, pueda demostrar la excepción antes mencionada y obtener el pago de la pensión.

En tal hipótesis debe aclararse que el empleador responsable del pago de la sustitución pensional nunca estará obligado a cancelar simultáneamente la pensión de sobrevivientes a la cónyuge y a la compañera permanente, sino a una de las dos, con observancia de las reglas establecidas en las disposiciones antes citadas y en el ordinal 7º del artículo 294 del Código Sustantivo del Trabajo, aplicable por analogía.

En términos similares a los anteriores esta Sección se pronunció en sentencia del 13 de diciembre de 1994 (radicación 6872).

En consecuencia, interpretó erróneamente el Tribunal las disposiciones enunciadas en el cargo, por lo que éste prospera, sin que sea necesario estudiar los restantes por perseguir el mismo propósito.

Como consideraciones de instancia, además de lo expresado en sede de casación, las declaraciones extrajuicio que obran a folios 28 a 31 y la copia de la escritura pública Nº 0775 del 11 de abril de 1984, demuestran que la demandante convivió con Luis Ángel Ortiz Jiménez por un lapso muy superior al exigido por el artículo 12 del Decreto 1160 y que no lo hacía con la cónyuge.

Igualmente el documento de folio 114 (76) evidencia que la empresa conocía de tiempo atrás la escritura pública antes mencionada, mediante la cual el causante reconoció en vida como su compañera por más de 29 años a la demandante y consignó su voluntad que a su fallecimiento se le pagara a ella la pensión de jubilación.

De otra parte, no aparece demostrado que ante la empresa se hubieran presentado varias personas a reclamar la sustitución pensional o que existiera controversia entre beneficiarios. Sólo la compañera concurrió y demostró con las pruebas correspondientes que al momento del fallecimiento hacía vida marital con el causante, lo cual excluye la convivencia con la cónyuge, quien además no presentó reclamación alguna, por lo que no resulta atendible la negativa de la empresa a pagar directamente a la demandante el derecho pretendido.

Por lo anterior y lo expresado al resolver el cargo, se confirmará la sentencia de primera instancia».

(Sentencia de casación, marzo 6 de 1995. Expediente 7256. Magistrado Ponente: Dr. José Roberto Herrera Vergara).

____________________________