Sentencia 7320 de junio 7 de 2002 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

CLÁUSULA PENAL

FUNCIÓN INDEMNIZATORIA

EXTRACTOS: «1. La institución de la cláusula penal, denominada así en el artículo 1592 del Código Civil, cuyos verdaderos alcances están en esencia previstos en el artículo 1594 ibídem, en los asuntos civiles, y que igualmente se presentan en los de naturaleza mercantil en virtud de la aplicación armónica e integral que impone darse a esos preceptos de conformidad con lo dispuesto en los artículos 822 y 867 del Código de Comercio, se halla concebida, como pacto constitutivo de una obligación accesoria que, por serlo, accede a otras obligaciones derivadas de un contrato cuyo cumplimiento precisamente garantiza. Y puede cumplir distintas funciones, según sea el designio de las partes que convienen en ella, entre las que se destaca, no sólo por su importancia sino por ser pertinente a este caso, la de servir de medio para prefijar la indemnización de perjuicios que deriva del incumplimiento de las obligaciones del contrato respecto del cual se pacta.

2. Tal función indemnizatoria tiene hondo significado práctico, pues, amén de que presupone la existencia de tales perjuicios ante un eventual incumplimiento, dispensan al acreedor de la carga de demostrar su monto.

Ahora bien, quien se beneficia de su aplicación es el acreedor en contra del deudor incumplido, y justamente por ser así no puede levantarse como barrera que, en vez de otorgarle provecho a aquél, conduzca a disminuir el derecho que le asiste en todos los casos a obtener la plena indemnización de perjuicios; de allí que si bien es cierto que el acreedor no puede pedir a la vez la indemnización compensatoria y la pena estipulada para satisfacer una indemnización de la misma índole, porque si así fuera evidentemente se propiciaría un enriquecimiento indebido a su favor y en contra del deudor, no es menos verdad que “siempre estará al arbitrio del acreedor pedir la indemnización o la pena”, como dispone el artículo 1600 del Código Civil.

3. Quiere decir lo anterior que, en casos como el presente, donde se haya pactado la cláusula penal en función de indemnización compensatoria —la moratoria es compatible con la cláusula penal, según dispone el artículo 1594—, el acreedor puede optar por lo que mejor le convenga: si menos indemnización pero liberado de la carga de demostrar perjuicios y su monto, o más indemnización, con prescindencia de la cláusula penal que contempla una menor, pero asumiendo esa carga probatoria; opción que concretada en la demanda respectiva no puede ser variada a instancia del deudor invocándola en su favor, ni por el juez porque no sólo debe cumplir con tal precepto que consagra esa opción, sino porque para proferir su fallo debe ceñirse a los hechos y pretensiones de la demanda, so pena de caer en incongruencia.

4. En la especie de este proceso ocurrió que la demanda que le dio origen señaló unas pretensiones indemnizatorias con absoluta prescindencia de lo dispuesto en la cláusula penal inserta en el contrato de prenda, según la cual “las partes de común acuerdo fijan el 20% del importe del valor de la prenda como tasación de los perjuicios anticipados que pueda generar el incumplimiento de las obligaciones contractuales, la que será exigible sin necesidad de requerimiento para ser constituido en mora”; y ante esa legítima elección efectuada por los demandantes, a su vez acreedores de la indemnización, no tenía por qué el sentenciador, una vez que determinó la responsabilidad civil contractual de la demandada como derivada del incumplimiento de dicho contrato, entrar a decidir el litigio y proferir la condena según la cuantía preestablecida en la referida cláusula, la cual, como se vio, había sido desechada válidamente la parte acreedora.

5. En ese sentido, preciso es concluir que no se da el error de hecho que el censor apunta consistente en que el tribunal se desentendió de la mentada cláusula penal, pues no tenía que observarla por estar excluida su aplicación, de acuerdo con lo explicado; tal corolario en casación se afinca, entonces, en que el error de hecho por preterición de una prueba, en sus especies de falta de contemplación material de la misma o de cercenamiento de su contenido, exige, por la lógica que emerge de su naturaleza y del efecto que produce, que el sentenciador haya tenido que apreciarla, en todo o en parte; lo cual simplemente significa que el sentenciador no comete error, cuando deja de ver lo que no tiene que ser objeto de su apreciación para las resultas del proceso, pues antes bien en caso tal se impone ese comportamiento; aquí el tribunal no tenía que ver la cláusula penal porque el demandante optó por la indemnización con prescindencia de ella, y, por consiguiente, obró acertadamente al determinar la cuantía de la indemnización de acuerdo con lo demostrado en el proceso».

(Sentencia de casación, 7 de junio de 2002. Expediente 7320. Magistrado Ponente: Dr. Silvio Fernando Trejos Bueno).

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