Sentencia 7383 de marzo 27 de 1995 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SECCIÓN SEGUNDA

PENSIÓN DE SOBREVIVIENTES

RECLAMACIÓN POR LA COMPAÑERA PERMANENTE

EXTRACTOS: «El artículo 27 del Acuerdo 049 de 1990 del Seguro Social, aprobado por me-dio del Decreto 758 del mismo año, señala como beneficiario de la pensión de sobrevivientes al cónyuge y, a falta de éste, al compañero o compañera permanente, y asume que falta el cónyuge sobreviviente por muerte real o presunta, nulidad del matrimonio civil o eclesiástico, divorcio del matrimonio civil y separación legal y definitiva de cuerpos y de bienes.

La consideración conforme a la cual el Tribunal, fundado en la equidad, estimó que debía reconocer a la demandante(*) la pensión de sobrevivientes, podría parecer que desbordara en principio —como lo anota el Instituto recurrente— el texto de la norma del reglamento relativo a la posibilidad de sustitución pensional a la compañera permanente. Pero ocurre que la regla de juicio sobre carga de la prueba (art. 177 del CPC), aplicada al artículo 27 del citado Acuerdo 049, no le asigna al compañero la prueba de la extinción del derecho del cónyuge. Y aunque la norma reconoce que la prerrogativa del derecho a recibir la pensión es, en primer lugar, del cónyuge sobreviviente, no le impone al compañero, como único reclamante de la pensión, la carga de demostrar el hecho extintivo para el acreedor prevaleciente, esto es, que ha ocurrido alguno de los casos de falta del cónyuge que la misma norma enumera.

De acuerdo con lo anterior, si la compañera permanente afirma en juicio, como presupuesto de su pretensión, que tuvo esa condición respecto del pensionado con quien dice haber hecho vida marital hasta la fecha del fallecimiento del causante, y sólo ella acude a reclamar o a demandar judicialmente la sustitución de la pensión, ni el obligado a pagarla ni el juez pueden exigirle que acredite un hecho que no le corresponde demostrar y que incluso puede ignorar totalmente, pues sería tanto como decir que el titular de un derecho debe probar, además de su existencia, que no se ha producido su extinción o modificación, o que no ha ocurrido algún hecho impeditivo de su nacimiento.

En consecuencia, y aun si los razonamientos del Tribunal resultaran equivocados como lo plantea el Instituto, los cargos no pueden prosperar porque en sede de instancia la Corte también tendría que disponer el reconocimiento de la pensión a la actora, pues las pruebas del proceso, y especialmente de los testimonios, demuestran que la demandante y Enrique Cárdenas Rojas convivieron en el mismo hogar desde 1950 hasta 1993, cuando falleció el pensionado, unión de la cual nacieron nueve hijos comunes».

(Sentencia de casación, marzo 27 de 1995. Radicación 7383. Magistrado Ponente: Dr. Hugo Suescún Pujols).

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