Sentencia 7661 de mayo 11 de 2004 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

PRUEBA DE LA POSESIÓN

EXISTE PLENA LIBERTAD PROBATORIA

EXTRACTOS: «Y no podría terminarse sin hacer dos precisiones. Porque, de un lado, inmejorable es el caso de ahora para puntualizar que en punto de la posesión existe plena libertad probatoria, y vence desacomodadas así las voces que hacen remembranza de la tarifa legal de pruebas. Lo que ocurre es que en estas materias hay lugares comunes que no se sabe por qué continuaron enhiestos luego del conocidísimo cambio de sistema probatorio operado en el país desde 1970; incluso óyese decir en el foro, verbigracia, que como la posesión es un hecho se prueba por testigos, frase sentenciosa esta que a buen seguro genera el pensamiento que viene en las entrañas del cargo, traducido, en fin de cuentas, en que los testigos no pueden ser vencidos por documentos, y ni siquiera por la confesión. Nada de lo cual es cierto. Lo primero, porque toda prueba tiene por objeto los hechos, y por lo tanto no es cuestión exclusiva de la de testigos, de modo de pensarse que si lo que está llamado a acreditarse en los juicios son los hechos, incluida la posesión misma, todo gira en torno a la libre aducción de pruebas, si ya no es que la ley excepcionalmente hace reservas sobre el particular. Y lo segundo, porque de la mano de lo anterior es perfectamente posible que en el entramado probatorio de un juicio salga la convicción por cualquier costado, y no necesariamente de este o de aquel. Análisis del más variado orden pueden hacerse, pues, sin sujeción a cortapisas de la laya comentada. Así que, como corolario de lo dicho, es inexacto pretender jerarquizar unas pruebas sobre otras, y que en consecuencia no hay sitio para discursos tarifarios.

Y menos todavía si, como ocurrió en la especie litigiosa que se examina, a los testigos se enfrenta lo que por boca de la propia poseedora se llega a conocer, pues —aquí viene la segunda de las precisiones anunciadas hace poco—, tal como lo subraya la Corte, más sabe ella que los demás, quienes, a la postre, como terceros que son, “(...) no podrán saber más en el punto que la parte misma; los terceros, en efecto, no han podido percibir más que el poder de hecho sobre la cosa, resultando en tal caso engañados por su equivocidad y suponiendo de esta suerte el ánimo contra lo que permite deducir lo que fuera expresado por la parte actora; es en el sujeto que dice poseer en donde debe hallarse la voluntariedad de la posesión, la cual es imposible adquirir por medio de un tercero, cuya sola voluntad resulta así, por razones evidentes, ineficaces para tal fin” (Cas. Civ. sent. de 18 de noviembre de 1999, exp. 5272)».

(Sentencia de casación, 11 de mayo de 2004. Expediente 7661. Magistrado Ponente: Dr. Manuel Isidro Ardila Velásquez).

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