Sentencia 7836 de febrero 7 de 1996 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SECCIÓN PRIMERA

RENUNCIA DEL TRABAJADOR

RETRACTACIÓN

EXTRACTOS: «En función de instancia la Sala encuentra que la demandante no fue despedida sino que renunció irrevocablemente a su empleo en los términos inequívocos de la comunicación fechada el 31 de octubre de 1988 (ver, fl. 229 del cuaderno de anexos).

Es verdad que la señora Uribe de Gamboa se retractó de su renuncia mediante escrito de noviembre 4 de 1988 (ver, fl. 230 de los anexos), pero la decisión de revocatoria no fue aceptada por la empresa (ver, fl. 231 de los anexos) que tramitó efectivamente el inicial acto rescisorio el cual condujo al fenecimiento efectivo del nexo laboral a partir del 3 de diciembre de 1988 (ver, fl. 218 del cuaderno de anexos).

En el memorial de apelación frente al fallo de primer grado, aduce la demandante que la jurisprudencia ha reconocido la viabilidad de que el trabajador revoque su decisión de renunciar y transcribe el texto de un fallo emitido por esta Sala en noviembre 29 de 1979; no obstante, dicho proveído no contiene un criterio doctrinal aplicable a todos los casos sino circunstancial, tanto que en él mismo se hace la siguiente salvedad: “...serán entonces las circunstancias de hecho en que se produzca el retiro de una renuncia las que habilitarán al juzgador para decidir sobre su validez o ineficacia jurídica...”.

Acerca de este tema conviene aclarar que entendida la renuncia como el acto jurídico unilateral mediante el cual el trabajador rompe el contrato de trabajo, resulta claro que tal acto es del resorte exclusivo del operario pues nadie podría obligarlo a laborar si así no lo quiere, de manera que si el empleador se entera de la determinación, ha de entenderse que ésta produce todos sus efectos, sin que sea exigible el consentimiento patronal para su perfeccionamiento jurídico. Cosa diferente acontece cuando el empleado ofrece o pone en consideración de su patrono la renuncia, pues en dicha hipótesis la expresión unilateral no es rescisoria de por sí, sino que deja al arbitrio del empresario el que se concrete un mutuo consentimiento de terminación. En otros términos, si la renuncia se plantea como un mero ofrecimiento de terminación por acuerdo mutuo no pone fin al vínculo por sí misma y la retractación es viable en cualquier tiempo anterior a la aceptación patronal, mientras que si la dimisión se propone en su sentido normal, vale decir con carácter definitivo y con independencia del querer empresarial, produce desde su notificación un inmediato efecto desvinculante, de ahí que para que valga la revocatoria, ésta debe ser consentida en forma expresa o implícita por el empleador.

Bajo estos términos, en el caso de los autos resulta que la demandante renunció irrevocablemente, de modo que corresponde entender que puso fin al nexo laboral que la ligaba con los Ferrocarriles y es verdad que al poco tiempo se arrepintió de su determinación pero como la entidad no aceptó la nueva decisión, la desvinculación se mantuvo.

También es de observar que después de la renuncia la accionante siguió laborando, cosa que bien podría interpretarse como una aceptación implícita de la retractación, pero esta apariencia se desvanece si se advierte que la entidad la desechó en forma expresa y que según el reglamento interno se reservó un plazo de por lo menos 30 días para la aceptación efectiva del empleo del trabajador que renuncia (ver, art. 8º del reglamento, fl. 73).

Otro aspecto que alegó la demandante es que “...la renuncia fue presentada bajo una crisis nerviosa...” y si bien obran en el informativo datos indicadores de la crisis (ver por ejemplo, fl. 69 del cuaderno principal y fl. 223 de los anexos), no milita en cambio ningún dictamen pericial que pueda sustentar la conclusión judicial de que la renuncia presentada por la señora Uribe de Gamboa haya sido producida en un momento de incapacidad mental que excluya el consentimiento válido.

Así las cosas, el cargo no está llamado a prosperar».

(Sentencia de casación, febrero 7 de 1996. Radicación 7836. Magistrado Ponente: Dr. Francisco Escobar Henríquez

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