Sentencia 8164 de marzo 7 de 1997 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

INTERESES POR SOBREGIROS BANCARIOS

SON DEDUCIBLES

EXTRACTOS: «Observa la Sala que conforme lo indican la ampliación del requerimiento especial y el memorando explicativo anexo a la liquidación de revisión, la administración propuso el rechazo del valor de $ 6.266.000 solicitado como deducción por concepto de intereses al considerar que si estos correspondían a sobregiros bancarios constituían sanción, que no guardaban relación de causalidad con la renta de la sociedad, y por lo tanto no eran deducibles.

(...).

El reconocimiento fiscal por el pago de intereses está regulado por el artículo 117 del estatuto tributario que prevé:

“Deducción de intereses. Los intereses que se paguen a entidades sometidas a la vigilancia de la Superintendencia Bancaria son deducibles en su totalidad, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente, siempre que estén certificados por la entidad beneficiaria del pago.

Los intereses que se paguen a otras personas o entidades, únicamente son deducibles en la parte que no exceda de la tasa más alta que se haya autorizado cobrar a los establecimientos bancarios durante el respectivo año o período gravable, la cual será certificada anualmente por el superintendente bancario, por vía general” (subraya la Sala).

De acuerdo con la norma transcrita, los intereses pagados a entidades sometidas a la vigilancia del Estado, son deducibles en cualquier cuantía, y así lo ha precisado la Sala en anteriores ocasiones (sentencias de septiembre 11 de 1992, expediente 3925, actor: Sociedad Capitalizadora Bolívar, y agosto 26 de 1994, actor: Importadora Panamericana), siempre y cuando que se cumplan los requisitos de causalidad con la actividad productora de renta, necesariedad y proporcionalidad con la actividad desarrollada.

Para la Sala los intereses sobre préstamos para capital de trabajo, compra de insumos materias primas, etc., tienen relación de causalidad, en este caso, tanto con la renta, como con el objeto social de la compañía, en la medida que éste prevé para el desarrollo de su objeto social, entre otras actividades, la de efectuar operaciones de préstamos.

La circunstancia de que estos intereses se paguen por concepto de sobregiros con el banco, no implican el desconocimiento de los requisitos de causalidad, necesariedad y proporcionalidad que exige el artículo antes transcrito para su reconocimiento fiscal.

Tampoco es válido calificar los intereses como “sanción a un incumplimiento dentro de una actividad considerada ilegal...” para no aceptarlos como deducibles, porque ni la labor bancaria, ni el contrato de cuenta corriente, ni el sobregiro, son actividades ilegales, pues como lo admite la misma administración, el sobregiro constituye una modalidad de crédito dentro del giro de las operaciones autorizadas por la Superintendencia Bancaria, y sobre él existen regulaciones tanto en el Código de Comercio vigente como es el que regía en el año de 1990.

En efecto el artículo 1388 prescribía:

“En el caso de que el banco pague cheques por valor superior al saldo de la cuenta corriente, el excedente será exigible de inmediato salvo pacto en contrario.

El crédito así concedido ganará intereses corrientes para operaciones bancarias a plazo menor de un año, a menos que se acuerde otra cosa”.

Dicha norma que si bien fue derogada por el artículo 99 de la Ley 45 de 1990, lo fue, no para desconocer la existencia del sobregiro sino para facultar al banco para exigir el pago del mismo a partir del día siguiente al otorgamiento del descubierto, salvo pacto en contrario.

Dice la disposición, incorporada hoy en el artículo 125 del estatuto orgánico del sistema financiero (D. 663/93):

“Pago de cheques en descubierto. Cuando el banco pague cheques por valor superior al saldo de la cuenta corriente, el excedente será exigible a partir del día siguiente al otorgamiento del descubierto, salvo pacto en contrario.

El crédito así concedido ganará intereses en los términos previstos en el artículo 884 del Código de Comercio”.

De otra parte, es cierto que el llamado interés de mora ha sido considerado como sancionatorio y que en algunas ocasiones la jurisprudencia ha precisado que por tener origen en el desacato de una norma legal no puede haber reconocimiento fiscal, pero tal expresión ha sido referida únicamente a los intereses de mora en el pago de obligaciones fiscales, o por desencajes bancarios u otras transgresiones a normas de policía administrativa que regulan la actividad de servicio público financiera, aseguradora y bursátil (cfr. sentencia de abril 14 de 1989, expediente 1737, consejero ponente doctor Jaime Abella Zárate, actor Coltejer S.A.; sentencia de noviembre 26 de 1993, expediente 4842, consejero ponente doctor Jaime Abella Zárate, actor Curtiembres Teurel S.A.; sentencia de agosto 26 de 1994, expediente 5526, consejero ponente doctor Jaime Abella Zárate, actor Importadora Panamericana Ltda.).

En consecuencia, no puede la administración extender la citada precisión jurisprudencial al pago de otros intereses, como los originados en los sobregiros bancarios así se denominen moratorios en el derecho privado, para desconocerles efecto fiscal, ignorando que el interés moratorio corresponde generalmente al interés corriente aumentado en un porcentaje predeterminado en la ley o por la Superintendencia Bancaria.

Así las cosas la sentencia de primera instancia ha de confirmarse en cuanto reconoce como deducibles los intereses pagados por sobregiros bancarios».

(Sentencia de marzo 7 de 1997. Expediente 8164. Consejera Ponente: Dra. Consuelo Sarria Olcos).

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