Sentencia 8176 de junio 6 de 1997 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN CUARTA

Consejero Ponente:

Dr. Delio Gómez Leyva

Ref.: Expediente 8176

Actor: Alfonso Fernando Mallarino Flórez y otro

Superintendencia Bancaria - Multa

Fallo

Santafé de Bogotá, D.C., seis de junio de mil novecientos noventa y siete.

“... A juicio de la Sala, la celebración a nombre propio y de manera habitual de operaciones a futuro por parte de la Fiduciaria Bursátil S.A, en manera alguna guarda relación de medio a fin con su actividad principal que es la gestión de negocios ajenos a través del genéricamente conocido como negocio fiduciario, pues no se ve cómo una actividad ejercida a nombre propio tenga en lógica algún tipo de relación con otra actividad que se ejerce a nombre y por cuenta de otro, máxime si se tiene en cuenta que de conformidad con lo previsto en el artículo 1234 del Código de Comercio, es deber indelegable del fiduciario mantener los bienes de la fiducia (y obviamente del encargo), separados de los suyos y de los que correspondan a otros negocios fiduciarios.

De otra parte, no puede sostenerse que la celebración en forma habitual de operaciones de compraventa de títulos a futuro correspondieron a la simple inversión de las disponibilidades de la fiduciaria, pues tal y como se observa en los antecedentes administrativos, y con base en los datos contables suministrados por la institución financiera misma, unas son las cifras correspondientes a excesos de tesorería en un determinado período y otras muchísimo más elevadas, las sumas correspondientes a los compromisos a futuro asumidos por la sociedad”.

(...).

Sobre este punto la Sala reitera que por mandato legal a las sociedades fiduciarias no les es permitido realizar actividades que no estén expresamente consagradas dentro de su objeto social exclusivo, razón por la cual la necesidad o el deseo de obtener mayores utilidades no justifica que tales entidades se dediquen en forma habitual y profesional a actividades paralelas ajenas a dicho objeto.

Así las cosas, observa la Sala que las operaciones habituales de compraventa de futuros que a nombre propio celebró la fiduciaria tantas veces referida, fueron desarrolladas como actividad paralela y adicional a su preciso objeto social autorizado por el legislador, es decir, que estuvo desarrollando una nueva actividad para la cual no se encontraba expresamente autorizada y, que por lo mismo, desbordaba el límite de su capacidad social.

De otro lado, no comparte la Sala la afirmación en el sentido de que las operaciones que a las sociedades fiduciarias le son permitidas en relación con clientes, como lo son los contratos a futuro para un fondo común ordinario, le son igualmente permitidas para el acrecimiento de su propio patrimonio, “toda vez que conforme con la previsión general del artículo 99 del Código de Comercio ya examinada, se trata de la ejecución de actos relacionados directamente con las actividades principales de la sociedad de servicios financieros en el área de fiducia de inversión”, porque si bien es cierto una entidad financiera debe tratar de obtener utilidades y de acrecer su patrimonio, tales metas no pueden ser logradas a través de mecanismos que, como en el caso presente, implican la realización de una “nueva” actividad especulativa, para la cual no se tienen atribuciones, y de otra parte, no es cierto que lo que está permitido a una institución financiera frente a sus clientes, le esté permitido a la misma institución para sí, ni mucho menos que actos de tal naturaleza se puedan entender como relacionados con el objeto principal. En efecto, en el sub judice, ninguna relación o conexidad existe entre la realización de operaciones en desarrollo de un negocio fiduciario, y la celebración de operaciones en beneficio propio, pues tal como se ha precisado, el negocio fiduciario envuelve la gestión de negocios ajenos”.

_____________________________