Sentencia 8218 de octubre 12 de 1994 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

PRÁCTICA DE PRUEBAS

PRESENCIA DEL SINDICADO Y SU DEFENSOR

EXTRACTOS: «Extraña es la demanda del actor, cuando pretende que las inspecciones al vehículo dentro y sobre el cual se ejecutaron los hechos delictivos, hubiese sido con la presencia de los sindicados, al igual que la misma diligencia que se realizó sobre las prendas de uso policial decomisadas, porque no se trata de aquellas diligencias en las cuales la presencia de los sindicados sea imprescindible y que consecuentemente su no asistencia, no puede constituir irregularidad de ningún género y menos pensarse en la existencia de una nulidad.

En realidad de verdad, la presencia del sindi-cado es imprescindible en aquellas diligencias en las que como la inspección judicial, podría dar importantes luces sobre la ocurrencia real de los acontecimientos, pero en actos como los ahora cuestionados, en los que simplemente se trata de hacer una verificación objetiva de un vehículo y de unas prendas decomisadas, es evidente que la presencia de los sindicados o su ausencia, nada aporta y nada vulnera, porque lo uno o lo otro no modificaría las verificaciones objetivas que el juez hace en tal tipo de diligencias.

Que la diligencia de reconocimiento en fila de personas o la ampliación de indagatoria no se hubiese realizado con la presencia del defen-sor de confianza, sino con uno de oficio, en nada afecta la legalidad del proceso, ni se puede pretender con ello que se ha vulnerado el derecho a la defensa, porque en casos de urgencia y ante la ausencia injustificada del defensor de confianza, la investigación no se puede detener y es por ello, que el funcionario tiene todo el derecho que ante la imposibilidad de contar con el defensor de confianza puede practicar la prueba con un defensor de oficio y para el solo efecto de esa diligencia y tal proceder no puede servir de pretexto para alegar con posterioridad la violación del derecho de defensa.

Y se debe destacar, como lo hace el Procurador Delegado, que si la ampliación de indagatoria se hizo sin la presencia del defensor de confianza, no es porque los funcionarios hubieran querido realizar la diligencia a sus espaldas, sino que la prueba fue debidamente ordenada por un auto que fue notificado y que se hicieron las gestiones normales para localizar al defensor y si no fue posible ubicarlo es problema que hace relación directa con la forma en que el defensor debe cumplir con sus deberes profesionales y que en este tipo de casos su descuido o negligencia no pueden ser argüidos en su propio provecho predicando la existencia de irregularidades que nunca han existido de parte de los funcionarios del Estado y sí más bien de quienes en este momento no pueden justificar sus omisiones».

(Sentencia de casación, octubre 12 de 1994. Radicación 8218. Magistrado Ponente: Dr. Édgar Saavedra Rojas).

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