Sentencia 8830 de noviembre 9 de 1994 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

CIRCUNSTANCIAS GENÉRICAS DE AGRAVACIÓN

MENCIÓN EN LA RESOLUCIÓN ACUSATORIA

EXTRACTOS: «De todas las circunstancias referidas en el artículo 66 del C.P. hay algunas que la doctrina y la jurisprudencia han denominado “objetivas”, esto es, evidentes con la sola narración del aspecto fáctico del proceso, y con base en ello se ha sostenido mayoritaria-mente que no requieren de su mención expresa como agravante en la respectiva resolución acusatoria ni constituye violación del derecho de defensa su deducción debidamente fundamentada en la respectiva sentencia por las razones que destaca precisamente el señor Procurador, pues nadie puede sentirse afectado en sus derechos si en la sentencia se le agrava la pena por haber actuado, por ejemplo, con la complicidad de otro, o de noche, etc. si en la resolución acusatoria al narrar los hechos se mencionaron dichas circunstancias, así no se hubiesen considerado expresamente como agravación genérica de la conducta ni mencionado las normas que las contienen; y no puede ser de recibo ciertamente sostener, en tal evento, que el pliego de cargos no las contiene.

Sin embargo, no escapa a la Corte que en la norma referida existen otras circunstancias que requieren de una valoración o análisis previos a su deducción, como sería el caso del “motivo innoble o fútil” precisamente o “la preparación ponderada del hecho punible” o “el infortunio o peligro común”, aspectos que pueden tener diferentes interpretaciones según la óptica con que se examinen y las circunstancias mismas que rodearon el hecho, pudiendo ser objeto entonces de cuestionamiento en un momento determinado; de donde surge la necesidad de señalar claramente los presupuestos fácticos que las contienen o mencionarlas en la forma como lo hace la ley, así no se indique ésta en concreto, en el pliego de cargos o resolución de acusación en garantía del derecho de defensa para que pueda el procesado probato-riamente defenderse de esa imputación ya que de por sí su deducción le implica un incremento punitivo, así sea mínimo».

(Sentencia de casación, noviembre 9 de 1994. Radicación 8830. Magistrado Ponente: Dr. Dídimo Páez Velandia).

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO

Con el mismo vigor intelectual de la mayoría que no cree en la bondad del planteamiento, sigo sosteniendo que las circunstancias genéricas de agravación punitiva deben deducirse en la resolución de acusación y no en la sentencia, so capa de quebrantar el derecho de defensa. Y no de cualquier manera sino con su expresa mención y subsunción dentro de su correspondiente casilla legal con el examen de los presupuestos fácticos que le son propios y peculiares. No entiendo las cosas de otra manera pues sería tanto como discurrir sobre pulmonía sin ver el enfermo. Tampoco logro asimilar la artificial diferencia que hace la Sala cuando señala que algunas circunstancias requieren “de una valoración o análisis previos a su deducción” y otras no. Lamento no entender tan demoledora aseveración que a la manera de un concurso de méritos distingue entre circunstancias de mejor y peor familia para efectos tan trascendentales como el de la punibilidad. Confieso, en buen sentido, que sigo sin entender la dignidad del sistema que se ha entronizado en este asunto y otros de parecida estirpe.

Están demás mis explicaciones y mis permanentes salvamentos y aclaraciones de voto en redor del asunto cuyas proposiciones llenan mejor el cometido que me he propuesto de tiempo atrás. Y sin pedir excusas por estas repeticiones —lo que es ya un privilegio— a tales ideas me remito aunque en veces ninguna ventaja representa disentir en nuestro mundo jurídico.

Cordialmente,

Jorge Enrique Valencia M. 

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