Sentencia 8952 de abril 15 de 2004 

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN PRIMERA

Radicación 250002324000200000561 01

Ref.: Expediente 8952

Consejero Ponente:

Dr. Rafael E. Ostau de Lafont Pianeta

Actor: Informática Data Point de Colombia Ltda.

Bogotá, D.C., abril quince de dos mil cuatro.

La Sala decide el recurso de apelación interpuesto por la parte actora contra la sentencia proferida el 13 de febrero de 2003 por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, mediante la cual accede a las pretensiones de la demanda en el proceso de la referencia.

I. Antecedentes

1. Pretensiones de la demanda.

La Sociedad Informática Data Point de Colombia Ltda. demandó ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca a la Nación-Unidad Administrativa Especial Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, en ejercicio de la acción prevista en el artículo 85 del Código Contencioso Administrativo, con el objeto de que acceda a lo siguiente:

1.1. Que declare la nulidad de la Resolución 636 5917 de 15 de diciembre de 1998, de la división de liquidación de la Administración Especial de Aduanas de Santafé de Bogotá, de la DIAN, por medio de la cual ordenó el decomiso de una mercancía importada por la actora consistente en 80 unidades de computadoras personales Presario marca Compaq, por valor de $ 185.353.120, con fundamento en el artículo 72 del Decreto 1909 de 1992, por no venir amparada en la guía aérea, ya que en ésta se describe como partes para computador.

1.2. Que declare la nulidad de la Resolución 03-0721936201-5590 de 10 de abril de 2000, de la división jurídica aduanera de la Administración Especial de Aduanas de Santafé de Bogotá, de la DIAN, por la cual resolvió el recurso de reconsideración interpuesto contra la anterior, en el sentido de confirmarla en todas sus partes.

1.3. Que, como consecuencia y a título de restablecimiento del derecho, condene a la entidad demandada a restituirle las sumas de dinero que fuere obligada a pagar por efecto del decomiso de la mercancía aprehendida, debidamente actualizada.

2. Los hechos.

La demandante refiere que la mercancía fue transportada por Aerotranscolombiana de Carga ATC S.A., en cuyo documento de transporte o guía aérea el agente de carga la describió como “computer parts”, esto es, partes para computadores, y que el 13 de julio de 1998 fue aprehendida por funcionarios de la DIAN, Administración Especial de Servicios Aduaneros del Aeropuerto El Dorado, por considerar que no venía amparada en dicha guía aérea, no obstante que en ésta se indican las facturas comerciales expedidas por el vendedor Compaq, en las cuales se expresan las condiciones de venta y se describe claramente la mercancía como “Presario notebook”, es decir, “computador personal Presario”, y que tales facturas fueron relacionadas en el acta de aprehensión.

Por lo anterior se surtió la actuación administrativa contenida en el expediente A098980536, la cual finalizó con la Resolución 636 5917 de 15 de diciembre de 1999, ordenando el decomiso de la mercancía a favor de la Nación al concluirse que la naturaleza de la mercancía aprehendida no corresponde a “partes para computador”, como se indicó en la guía aérea y que, por lo mismo, no cumplió con los requisitos relativos a la descripción en los documentos de transporte.

Que contra esa decisión interpuso el recurso de reconsideración, el cual fue desatado por la división jurídica de la Administración Espacial de Aduanas de Santafé de Bogotá, mediante Resolución 03-072-193-6201 5590 de 10 de abril de 2000, confirmando aquella en todas sus partes, aduciendo al afecto que la mercancía no se relacionó en el documento de transporte y que con ello se infringió el artículo 72, inciso 2º, del Decreto 1909 de 1992, pues se debe entender que la mercancía no fue presentada por existir diferencia entre lo que indica el documento de transporte y la mercancía que pretendía amparar.

3. Normas violadas y concepto de la violación.

La actora indica como vulnerados los artículos 2º, 83 y 209 de la Constitución Política, y 64 y 72 del Decreto 1909 de 1992, por falsa o errónea motivación de los actos demandados, toda vez que no se configuró la causal de decomiso establecida en el artículo 72, inciso 2º, del decreto precitado, pues la información de la guía aérea ilustraba de manera concreta la naturaleza de la mercancía transportada al mencionar las facturas respectivas, cuya simple lectura conjunta con el documento de transporte, como debió haberse hecho según el artículo 187 del Código de Procedimiento Civil y no se hizo, permitía establecer dicha naturaleza sin mayor esfuerzo.

De esa forma se violaron los principios de justicia, equidad, eficacia y buena fe, consagrados en el artículo 2º de la Constitución Política.

4. Contestación de la demanda.

La DIAN, en representación de la Nación, como entidad demandada, manifiesta que se opone a las pretensiones de la demanda por estimar que los cargos no están llamados a prosperar debido a que si la mercancía no estaba descrita en la guía, tampoco estaba relacionada en el manifiesto de carga, por cuanto este se elabora con base en las guías aéreas y en el que se exige que la mercancía se encuentre relacionada en el sentido de indicar qué clase de mercancía se transporta, siguiendo el artículo 3º, inciso 1º, de la Resolución 371 de 1992, por lo tanto era procedente declarar el decomiso de la misma en virtud del artículo 72 del Decreto 1909 de 1992.

Cita en favor de sus argumentos la sentencia de esta Sala de 10 de febrero de 2000, expediente 5429, consejero ponente Gabriel Eduardo Mendoza Martelo (fls. 82 a 94).

II. La sentencia recurrida

El tribunal, previa reseña de la actuación administrativa y de sus fundamentos jurídicos, así como de las pruebas allegadas al proceso, concluye que los actos acusados presentan una falsa o errónea motivación por la incongruencia entre las razones expuestas para la aprehensión de la mercancía y las aducidas para el decomiso de la misma, pues advierte que para lo primero se adujo que los computadores no se encontraban amparados en la “guía aérea”, mientras que para lo segundo, que la mercancía no estaba relacionada en el “manifiesto de carga”, por lo tanto considera que se dispuso el decomiso por motivos o razones que no se verificaron jamás como hechos generadores de la aprehensión de la mercancía.

Pone de presente que la transportadora entregó a los funcionarios de la DIAN los documentos de transporte que amparaban la mercancía, tal como lo exige la Resolución 371 de 1992, según se indica en la parte motiva de la Resolución 636-5917 de 15 de diciembre de 1999, de donde colige que en esta última no podía invocarse como causal de decomiso que la mercancía no fue presentada por el hecho de no estar relacionada en el documento de carga, es decir, en el manifiesto de carga, pues las pruebas en ella relacionadas demuestran que los documentos exigidos por el artículo 3º de la Resolución 371 atrás citada sí fueron presentados a la aduana y que la mercancía se introdujo por lugar habilitado en el territorio nacional, el Aeropuerto Internacional El Dorado.

Que no cabe hablar de mercancía no presentada por cuanto si se revisa detenidamente el manifiesto de carga, se encuentra que en él se indica que la mercancía ingresó al país amparada en la guía aérea 6325021910, en la cual, si bien se consigna que ella consiste en computer parts, es decir, partes de computador, más abajo se anota “shipper” y se alude a “Compaq Computer”, es decir, computador Compaq, amén de otros datos, de los que en el fallo se destaca la alusión a los números de embarque X98777790 y X98777788, los cuales dice que corresponden a los documentos aportados en fotocopia por la actora, visibles a folios 57 y 58, y que contienen la descripción de la mercancía en la casilla respectiva como “Presario notebook”, de donde y atendiendo la traducción pericial al español de tales documentos, concluye que la descripción contenida en la guía aérea y en los documentos en mención, corresponde a la misma mercancía, por tanto es cierto que el agente de carga incurrió en el error indicado por la actora al elaborar la guía aérea, el cual pudo subsanarse por los funcionarios aduaneros con la confrontación desde el inicio de los documentos de transporte, apreciándolos como una sola unidad material, lo que pudo haberles permitido concluir que la mercancía estaba identificada plenamente como perteneciente al género de las computadoras, cumpliéndose así la descripción genérica exigida en el memorando 36 de 6 de enero de 1998 de la DIAN, citado en la parte motiva del pliego de cargos.

En consecuencia, encontró fundado el cargo de falsa motivación, por lo cual declaró la nulidad de los actos acusados y, a título de restablecimiento del derecho, dispuso que la accionante no adeudaba suma alguna por las sanciones relacionadas con los actos enjuiciados y ordenó el reintegro de $ 3.229.205 a la actora, correspondiente al valor de la póliza CDL01837178 de la Compañía Aseguradora de Fianzas S.A., “Confianza”, que aquella constituyó para obtener la entrega provisional de la mercancía.

III. El recurso de apelación

La DIAN apeló en tiempo dicha sentencia, con fundamento en que el acta de aprehensión de la mercancía es un acto de trámite con el cual no se define la situación jurídica de esta, por tanto yerra la sentencia al considerar que hay falsa motivación por el hecho de que en el acta se indicara como causal de aprehensión que la mercancía no se encontraba amparada en la guía aérea y que en la resolución de decomiso se expresara que la misma no se encontraba relacionada en el manifiesto de carga. La comparación debió hacerse entre el pliego de cargos y la citada resolución, actos en los que existe coincidencia en la causal invocada, pues ambos se refieren a la infracción del artículo 72, inciso 2º, del Decreto 1909 de 1992.

Al respecto, advierte que los documentos de viaje de que trata dicha norma son el manifiesto de carga, con sus adiciones, modificaciones o explicaciones, las guías aéreas, los conocimientos de embarque o cartas de porte, según corresponda, al igual que el documento consolidador de carga y sus documentos hijos, y que el manifiesto de carga es el que contiene la individualización de cada uno de los documentos de viaje, con la relación de los bultos que comprende la carga, el cual debe entregar el representante del transportador debidamente suscrito a la autoridad aduanera; de modo que el hecho de “no estar amparada en la guía aérea” equivale a lo expresado en la resolución de decomiso, esto es, que la mercancía no se encuentra relacionada en el documento de carga, pues el manifiesto no contiene otra cosa que la relación de la guía.

El fallo impugnado incurre en errónea apreciación de las pruebas en relación con la presentación de la mercancía, pues contiene una lectura incompleta e incorrecta del manifiesto de carga ya que toma como parte de la descripción, sin que lo sean, los datos del embarcador o remitente extranjero de la mercancía, y no tiene en cuenta que la descripción de ésta en el manifiesto de carga corresponde a lo diligenciado por el transportador, en cuya casilla anotó “computer parts”, que “obedece” a partes para computador, como igualmente aparece en la guía aérea, mercancía esta que es totalmente distinta a la aprehendida, la cual consiste en computadores.

Para el efecto, las facturas no son conocimientos de embarque y por ende no son soporte de los documentos de transporte de la mercancía, de allí que la Resolución 371 de 1992 no la prevé como documentos que deban ser entregados al grupo de registro de documentos de viajes del aeropuerto, puerto o frontera, luego sus datos no tienen incidencia en la mercancía decomisada, por consiguiente el fallo incurre en error al asimilar las facturas obrantes en el expediente a los conocimientos de embarque y desconocer que no fueron presentadas a la autoridad aduanera según el artículo 32 del Decreto 1909 de 1992, a cuyo tenor la factura comercial es un documento de soporte de la declaración de importación, pero no hace parte de los documentos de transporte que deban ser presentados a la autoridad aduanera al momento del arribo de la mercancía al país.

Agrega que el fallo facilita el contrabando de la mercancía, por cuanto de confirmarse, la misma quedaría de libre circulación en el territorio nacional sin el pago de los tributos o derechos aduaneros y, por tanto, sin estar amparada en una declaración de importación.

Por lo tanto solicita que se revoque la sentencia apelada y se nieguen las pretensiones de la demanda.

IV. Alegatos de conclusión

1. La apelante insiste en las razones expuestas en la sustentación de los cargos y del presente recurso, en especial en la falta de descripción de la mercancía y de su declaración en los documentos de carga, así como en lo infundado de la supuesta variación de la calificación de la conducta detectada al arribo de la mercancía. Agrega que el a quo no apreció el contenido del acta de aprehensión de la mercancía y que en el expediente consta el reconocimiento por la actora del error al describirla en la guía aérea.

2. La parte actora sostiene que, no obstante el comentado error en la guía aérea, la mercancía aparece adecuadamente relacionada en todos los documentos soporte, de allí que al fundarse en lo contrario los actos acusados adolecen de falsa y errónea motivación, y que está demostrado que en ningún momento intentó defraudar al Estado, de donde solicita la confirmación del fallo.

V. El concepto del agente del Ministerio Público

En el presente asunto, el agente del Ministerio Público no rindió concepto.

VI. Consideraciones

No observándose causal de nulidad que invalide lo actuado, procede la Sala a decidir el asunto sub lite, así:

1. La cuestión central del debate consiste en establecer si la mercancía objeto del sub lite está o no relacionada de manera genérica en el manifiesto de carga, pues de ello depende de que se deba asumir como presentada o no a las autoridades aduaneras, teniendo en cuenta que para dar como no presentada la mercancía la DIAN aplicó en este caso la tercera hipótesis prevista en el inciso 2º del artículo 72 del Decreto 1909 de 1992.

2. Al respecto se tiene que dicho artículo, las normas y lineamientos jurisprudenciales y doctrinales pertinentes señalan lo siguiente:

“ART. 72.—Mercancía no declarada o no presentada. Se entenderá que la mercancía no fue declarada, cuando no se encuentra amparada por una declaración de importación, cuando en la declaración se haya omitido la descripción de la mercancía, o esta no corresponda a la descripción declarada, o cuando la cantidad encontrada sea superior a la señalada en la declaración (negrillas de la Sala).

Se entenderá que la mercancía no fue presentada, cuando no se entregaron los documentos de transporte a la aduana, cuando la introducción se realizó por lugar no habilitado del territorio nacional, o cuando la mercancía no se relacionó en el manifiesto de carga o fue descargada sin la previa entrega del manifiesto de carga a la aduana.

En estos eventos, así como en los demás que se encuentran previstos en el literal a) del artículo 1º del Decreto 1750 de 1991, procederá la multa de que trata el inciso 1º del artículo 3º del citado decreto, equivalente al 50% de! valor de la mercancía, sin perjuicio de su aprehensión y decomiso. Lo anterior, siempre que la mercancía no haya sido legalizada mediante el rescate”.

A su vez, según el estatuto aduanero, el “Manifiesto de carga. Es el documento que contiene la relación de todos los bultos que comprenden la carga, incluida la mercancía a granel, a bordo del medio de transporte y que van a ser cargados o descargados en un puerto o aeropuerto, excepto los efectos correspondientes a pasajeros y tripulantes y que el capitán o conductor de dicho medio debe entregar con su firma a la autoridad aduanera”.

Sobre el concepto de “relación” no hay precisión en la normativa aduanera, sino que está delineado por la DIAN mediante los memorandos 1398 de 4 de octubre de 1996 y 36 de 15 de enero de 1998, en el sentido de que debe ser “una descripción genérica que permite establecer naturaleza, peso, cantidad y estado de las mercancías que se pretenden introducir al territorio Nacional”, según cita que de los mismos se hace en la Resolución 5917 de 13 de diciembre de 1998, aquí demandada.

Sobre el particular, la Sala, en providencia de 4 de septiembre de 2003, expediente 5976, consejero ponente Manuel Santiago Urueta Ayola dejó dicho lo siguiente:

“se trata de dos conceptos distintos y por ende de dos requisitos o formalidades diferentes, de suerte que vale decir que del manifiesto de carga se exige que la mercancía esté relacionada y de la declaración de importación, que esté descrita.

Sobre el alcance de la descripción hay instrucciones precisas, que hablan de la indicación de los aspectos relevantes que permitan individualizar la mercancía, tales, por ejemplo, como serie, clase, calidad, cantidad, marca, entre otros, datos que se piden de la declaración de importación debido al papel que ésta cumple en la legalización y amparo de la mercancía en el tráfico o comercio interno (1) .

Para comprender el alcance del concepto “relacionar”, previsto para el manifiesto de carga, en el contexto de la norma en comento, se debe tener presente la definición que de este último trae el estatuto aduanero, a saber:

(...).

Es claro que esa definición es pertinente cuando se trata de mercancía susceptible de empacar en bultos, lo cual se da usualmente con mercancía genérica, esto es, la no pasible de individualización en sus unidades, de modo que tal mercancía se debe entender relacionada cuando se indique en el manifiesto de carga el número de bultos que la contienen, a lo que cabe agregar aspectos como el peso y, obviamente, la clase de mercancía transportada. Al efecto, es procedente considerar como bultos otras formas similares, como, v.gr., rollos y cajas”.

El artículo 6º de la Resolución 371 de 30 de diciembre de 1992 fija los requisitos básicos mínimos de dicho manifiesto, a saber:

— Relación y peso de todos los bultos que conforman la carga que va a ser descargada en el lugar de arribo;

— Relación de todas las guías aéreas, conocimientos de embarque o cartas de porte, según el caso;

— Indicación de “carga consolidada” cuando así viniere; señalándose la guía general y las guías que conforman la carga consolidada;

— Identificación y firma del capitán o conductor del medio de transporte; y

— En los eventos de transbordo, la indicación de estas circunstancias.

El artículo 3º, como una de las obligaciones del transportador, señala que este deberá entregar al grupo de registro de documentos de viaje de la aduana o puerto, aeropuerto o frontera, los siguientes documentos:

— Tres (3) ejemplares del manifiesto de carga contentivo de toda la mercancía destinada al lugar de arribo, con sus adiciones, modificaciones o explicaciones;

— Tres (3) ejemplares de las guías aéreas, conocimientos de embarque o cartas de porte, según el caso;

— Tres (3) ejemplares del documento consolidador de carga junto con los documentos de transporte que lo conforman, en los eventos en que la carga llegue consolidada;

— Lista de empaque, cuando en un mismo bulto se encuentren mercancías heterogéneas.

Como se observa, la guía aérea, o sus equivalentes (conocimiento de embarque o guía carta de porte), sirven de fundamento al manifiesto de carga y con él constituyen lo que se denomina “documentos de viaje”, según la definición que de ese concepto trae el estatuto aduanero.

2. En este caso, la mercancía decomisada consiste en 80 computadores personales, Compaq Presario, la cual ciertamente no aparece relacionada con esa denominación en la guía aérea ni en el manifiesto de carga, pues en tales documentos la denominación consignada es “computer parts”, que según la traducción oficial aportada al proceso significa “partes para computador” (fl. 130), dato que cabe decir no indica la naturaleza de la mercancía, pudiéndose observar que en este aspecto no coincide la relación hecha en esos documentos con la decomisada.

Sin embargo, conviene anotar que atendiendo el marco antes expuesto, además de la naturaleza genérica, la relación de la mercancía en el manifiesto de carga y el contenido de éste comprenden otros aspectos como son la relación y peso de todos los bultos que la conforman, así como de los documentos ya mencionados. Dicho de otra forma, la relación de la mercancía en el manifiesto de carga, y en la guía aérea por consiguiente, es mucho más que la indicación de la naturaleza genérica de la misma, sin desconocer que este es un dato sustancial para el efecto.

Así pues, el tópico en comento conlleva una apreciación integral de los “documentos de viaje”, tanto en cuanto al contenido de cada uno como en tanto al cotejo de todos ellos.

Al respecto, se tiene que siguiendo la traducción de la guía aérea que en este caso fue presentada por el transportador, en ella se indica el número de paquetes, forma de empaque, peso, dimensiones, el número de unidades de cada paquete, que están dados en forma de estiba (cajas apiladas en una base o plataforma de madera, cubiertas con una malla para evitar que se caigan o las sustraigan), las cuales son dos, una estiba con 50 unidades y otra con 30 unidades, para un total de 80 unidades, y la referencia de los documentos de embarque para cada paquete o estiba, distinguidos con los números X98777790 y X98777788.

Por consiguiente esos embarques, denominados también lista de embalaje, hacen parte de dicha guía, y como tales fueron aportadas con ésta, cuya traducción oficial también se allegó al plenario, y en ellas la mercancía descrita es 30 unidades de computador personal Presario modelo 1230 y 50 unidades de computador personal Presario modelo 1230(sic), respectivamente (fls. 131 y 132).

Los referidos embarques o listas de embalajes a su turno están acompañados de las correspondientes facturas, también traducidas al castellano en este proceso, visibles a folios 133 y 134, en las cuales también se lee que la mercancía es computador personal Presario en cantidades de 30 y 50 unidades.

Si bien los documentos de embarque y las facturas comerciales no son el manifiesto de carga, es claro que le sirven de fundamento de manera indirecta, puesto que son el soporte necesario de la guía aérea, la cual a su turno lo es de aquel, y junto con ambos cabe tenerlos como documentos de viaje, en cuanto estos son definidos por el estatuto aduanero como “el manifiesto de carga, con sus adiciones, modificaciones o explicaciones, las guías aéreas, los conocimientos de embarque o cartas de porte, según corresponda, y el documento consolidador de carga y sus documentos hijos, cuando a ello haya lugar”.

En esas circunstancias es claro que la incoherencia entre la mercancía relacionada y la decomisada se circunscribe únicamente al aspecto de la naturaleza, que por cierto no es absoluta por cuanto no se trata de una disparidad o discrepancia total, sino que hay concepto común entre ambas, cual es de computador, todo lo cual permite inferir sin lugar a dudas que esa incoherencia obedeció a un error en la elaboración de la guía aérea por el transportador y en consecuencia del manifiesto de carga en ese solo aspecto de la naturaleza.

3. Precisado lo anterior, es menester dejar en claro si ese solo error es suficiente para asumir que la mercancía decomisada no fue relacionada en el manifiesto de carga, como lo exige la norma aplicada en el acto acusado, y por tanto que no fue presentada ante las autoridades aduaneras en legal forma al momento de su descargue, pudiéndose decir al respecto que una apreciación razonable y ajustada a los principios que rigen las actuaciones de las autoridades administrativas y las aduaneras en especial, conduce a considerar que no es suficiente, sin perjuicio de las sanciones que al transportador le puede acarrear el comentado error, debiéndose, entonces, tomar la mercancía como declarada en el manifiesto de carga, visto en armonía con los documentos que le sirven de soporte y que como consta en el plenario fueron presentados a las autoridades aduaneras como lo dispone el artículo 3º de la Resolución 371 de 1992.

Una situación similar se examinó en fallo de esta Sala de 28 de junio de 2001, expediente 6667, consejero ponente Manuel Santiago Uretra, en la cual se puso de presente:

“(...) no se trató de presentación del manifiesto de carga con posterioridad al descargue de las mercancías, ya que es claro que este se presentó, aunque con el error comentado, pero con otros datos que permitían establecerla coincidencia de la mercancía descargada con la amparada por el manifiesto: cantidad de paquetes, peso, valor y descripción de la misma en los anexos. A ello se agregan las advertencias oportunas del error con los soportes documentales respectivos, de todo lo cual hizo caso omiso la DIAN.

De otra parte, tampoco cabe deducirle culpa al importador por presunta negligencia suya, toda vez que la información de que disponía, según las probanzas, permite pensar que le daban la confianza suficiente de que todo estaba en orden, luego para él, dada esta situación, lo ocurrido no fue del todo un hecho previsible.

Así las cosas, es evidente que no se está ante un caso de falta de relación o declaración de mercancía en el manifiesto de carga, como de manera forzada y excesivamente rigurosa o formalista ha querido considerarlo la administración, puesto que la mercancía del sub lite efectivamente aparece declarada y el error indicado aparecía contrarrestado por otros documentos e informaciones que avalaban la realidad de la situación y desvirtuaban cualquier posibilidad de fraude o infracción al régimen aduanero, de donde se concluye que la situación no es subsumible en el artículo 4º del Decreto 1105 de 1992, norma cuya violación se le endilgó a la actora en el pliego de cargos y en las resoluciones acusadas y, según la cual, las mercancías que ingresen a territorio colombiano y que constituyan la carga de un medio de transporte, deberán estar relacionadas en el manifiesto de carga; como tampoco en los artículos 12 y 72 del Decreto 1909 de 1992, también aplicados en tales actos, y a cuyo tenor, en su orden, el manifiesto de carga y demás documentos serán entregados a la autoridad aduanera antes del descargue de la mercancía; y se entenderá que la mercancía no fue presentada, cuando no se entregaron documentos de transporte a la aduana”.

Lo anterior no significa que se afecte la eficacia de las normas y los controles aduaneros, puesto que se debe tener en cuenta que, una vez descargada y presentada, la mercancía queda bajo el control o vigilancia de la aduana junto con los documentos que le fueron presentados y que esa presentación es apenas uno de los pasos previos a la legalización o nacionalización de la mercancía, la cual se sustenta en la declaración de importación, en la que ya no solo se relaciona sino que se debe describir con los detalles necesarios para la individualización de aquella, dada la importancia de dicho documento para garantizar y controlar el tráfico de la misma en el territorio nacional.

El aludido control subsiguiente al descargue, que implica la radicación e introducción al sistema del manifiesto de carga y de todos los documentos que lo acompañan, con anotación de las observaciones que a bien tengan hacer los funcionarios que atiendan el asunto, según los artículos 12 y 13 de la precitada Resolución 371 de 1992, permite que se le haga seguimiento a la mercancía y a la respectiva documentación, amén de las sanciones administrativas que por error en la elaboración de los documentos aduaneros prevén las normas de esa materia.

En consecuencia, en cuanto declara la nulidad de los actos acusados, la Sala halla ajustada a la situación procesal la sentencia apelada, por consiguiente la confirmará al respecto, pero la revocará con relación al restablecimiento del derecho, para en su lugar disponer que se continúe con el trámite tendiente a la legalización y levante de la mercancía objeto del sub lite, y negar las demás pretensiones de la demanda, puesto que dicho trámite aún no ha culminado, y es deber de la actora llevarlo hasta su finalización, so pena de que la mercancía sea declarada de contrabando por la DIAN.

Por lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

1. CONFÍRMASE el artículo primero de la sentencia apelada, que declara la nulidad de las resoluciones 636 5917 de 15 de diciembre de 1998, de la división de liquidación de la Administración Especial de Aduanas de Santafé de Bogotá, de la DIAN, por medio de la cual ordenó el decomiso de una mercancía importada por la actora consistente en 80 unidades de computadoras personales Presario marca Compaq, por valor de $ 185.353.120, y 03-0721936201-5590 de 10 de abril de 2000, de la división jurídica aduanera de la Administración Especial de Aduanas de Santafé de Bogotá, de la DIAN, por la cual resolvió el recurso de reconsideración interpuesto contra la anterior, en el sentido de confirmarla en todas sus partes.

2. REVÓCASE el artículo segundo de dicha sentencia y, en su lugar, ORDÉNASE, en consecuencia, que para restablecer el derecho de la actora se continúe con el trámite de legalización de la referida mercancía, a fin de lo cual entiéndase para todos los efectos que los términos se retrotraen a la fecha de la entrega provisional de la misma al importador.

3. NIÉGANSE las demás pretensiones de la demanda.

4. Reconócese al abogado Antonio Granados Cardona como apoderado judicial de la UAE-Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, en los términos y para los fines del poder conferido que obra a folio 11 de este cuaderno.

Ejecutoriada esta providencia, devuélvase el expediente al tribunal de origen.

Cópiese, notifíquese, publíquese y cúmplase.

La anterior providencia fue leída, discutida y aprobada por la Sala en su sesión de 15 de abril del 2004

ACLARACIÓN DE VOTO

Mi aclaración de voto en este caso básicamente propugna por dejar diáfanamente establecido que la providencia de 10 de febrero de 2000 (Exp. 5429) en la que se apoya la entidad demandada en la contestación de la demanda para oponerse a la prosperidad de las pretensiones, se fundamenta en supuestos de hecho y de derecho diferentes de los que militan en el proceso de la referencia.

En efecto, en la providencia a que alude la DIAN se denegaron las pretensiones de la demanda por cuanto en el manifiesto de carga no se relacionó la mercancía, configurándose así la conducta descrita en el artículo 72 del Decreto 1909 de 1992, como quiera que genéricamente se describió como “machine parts”, que traduce “partes de máquinas” lo que no guardaba relación siquiera somera con la carga transportada (tubos traqueales, bolsas de caucho para anestesia, mangueras para conducir oxígeno, jeringas para irrigación, mascarillas de oxígeno, etc.). Se dejó entonces precisado en tal providencia que la expresión relacionar debe tomarse como sinónimo de hacer referencia alguna al contenido de la carga.

En el asunto que dio lugar a la sentencia del proceso de la referencia, la descripción que se hace en el documento de transporte como “computer parts”, es decir, “partes para computador” sí hace referencia al contenido de la carga, que está representada en computadores personales, descripción esta que concuerda plenamente con la de la lista de embalaje que forma parte de la guía aérea, aspecto este que fue expresamente alegado en la demanda, lo cual no ocurrió en el anterior proceso, situación que igualmente diferencia tales asuntos.

Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, consejero. 

(1) Por ejemplo, el artículo 1º de la Resolución 362 de 1996 dispone: “... en el diligenciamiento de la casilla correspondiente a descripción mercancía, deberán identificarse las mercancías con los elementos que le caracterizan, indicando cuando sea del caso según la mercancía de que se trate, marcas, números, referencias, series o cualquier otra especificación y que las tipifiquen y singularicen” (negrillas son de la Sala).

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