Sentencia 8960 de junio 28 de 1995 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

•SALA DE CASACIÓN PENAL

CONFESIÓN

REDUCCIÓN DE PENA

EXTRACTOS: «Para rematar la inconsistencia técnica del cargo, el censor en la parte final afirma que el ad quem también se equivocó al analizar el acervo probatorio en relación con la confesión que hizo el procesado y que no le mereció el mínimo de pronunciamiento sobre la rebaja punitiva prevista en el artículo 299 del C. de P.P.

Este tipo de ataques se debe estructurar como una violación directa de la ley, por la falta de aplicación de la norma aludida, porque en realidad los medios de convicción fueron analizados para rechazar la legítima defensa propuesta o su exceso, pero en ninguna de las instancias se hicieron consideraciones probatorias para conceder o negar la rebaja de pena por confesión, lo que implicaría de manera necesaria que la censura ha debido ser formulada como una violación directa, por falta de aplicación de la norma antes mencionada, porque como ya se anticipó tal aspecto no fue tenido en cuenta por los falladores.

Pero así el reproche hubiese sido formulado en debida forma, tampoco le asiste la razón al impugnante porque, como bien lo dice el agente del Ministerio Público, se está en presencia de una confesión calificada y este tipo de estímulos punitivos están consagrados por el legislador para aquellas personas que facilitan con sus confesiones la acción de la justicia y aceleran la tramitación de los procesos, pero es bien cierto que quien confiesa calificadamente no hace un aporte de aquellos previstos por el legislador para que se pudiera hacer acreedor a las rebajas punitivas previstas.

Debe precisarse que así fuere confesión calificada, si se trata de un medio convicción determinante para la demanda de la responsabilidad, será posible la concesión de la rebaja, pues así se ha venido recomendando por la jurisprudencia de esta Corporación.

En las condiciones precedentes se debe rechazar el cargo tal como lo solicita el Procurador Primero Delegado en lo Penal.

En el segundo cargo, reitera sobre la no concesión de rebaja de confesión, y en esta ocasión formula el ataque adecuadamente puesto que increpa la falta de aplicación del artículo 299 del C. de P.P.

Como ya se anticipó y de conformidad con la jurisprudencia reiterada de esta corporación, en este caso particular por tratarse de una confesión calificada que no es trascendental en la demostración de la responsabilidad, no hay lugar a la concesión de esta rebaja, porque la finalidad de esta aminorante punitiva es inducir a los responsables de hechos delictivos a que confiesen y en tales circunstancias la terminación de los procesos pueda ser mucho más rápida y de tal manera poder los funcionarios dedicar su actividad a otros procesos de sus congestionados despachos; pero es claro que quien confiesa calificadamente, como en el caso presente, donde acepta haber matado pero haberlo hecho en legítima defensa, no está prestando la colaboración que se requiere para hacerse merecedor a la rebaja, porque los funcionarios judiciales dentro del principio de la investigación integral no sólo tendrán que dedicarse a aclarar los hechos sucedidos, sino que deberán realizar todos los esfuerzos para demostrar la veracidad o no de la versión exculpativa.

En las condiciones precedentes el cargo será rechazado tal como lo solicita el Procurador Delegado».

(Sentencia de casación, junio 28 de 1995. Radicación 8960. Magistrado Ponente. Dr. Édgar Saavedra Rojas).

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