Sentencia 9393 de marzo 12 de 1997 

• CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN PENAL

Radicación: 9393

Santafé de Bogotá, D.C., 12 de marzo de 1997

EXTRACTOS: «La Corte Constitucional en sentencia C-541 del 24 de septiembre de 1992, en la que declaró la exequibilidad de los artículos 154 y 155 del Código de Procedimiento Penal, manifestó que los llamados “terceros” son responsables por las consecuencias del hecho punible de otro, sin que haga ninguna distinción al respecto, es decir, sin que la límite a los padres con relación a los hechos cometidos por sus menores hijos, como lo pretende, el censor. Se dice en tal proveído: “En este orden de ideas, y según la decantada jurisprudencia nacional, aceptada no sólo en el ámbito de la jurisdicción civil, sino en el de competencia de los jueces penales, los llamados “terceros” en esta institución son responsables, de conformidad con la ley sustancial, con carácter colateral o indirecto, por las consecuencias del hecho punible de otro, como el padre del menor o el guardador del incapaz, que por distintas razones omitieron la vigilancia que debían sobre aquellos, o el patrono que no se guarda de escoger y vincular o a su actividad económica o doméstica servidores idóneos, probos y de buena conducta en las mismas. Como se destaca, es la propia culpa, sea colateral o indirecta, la que permite a la ley llamar a responder “al tercero”, y por tal razón, se parte del supuesto de que éste tiene interés para intervenir en la resolución judicial de una situación jurídica que lo obliga como sujeto procesal”.

Por otra parte, el artículo 153 del Código de Procedimiento Penal al definir al tercero civilmente responsable dice que es “quien sin haber participado en la comisión del hecho punible tenga la obligación de indemnización los perjuicios conforme al Código Civil”. Y este estatuto, particularmente en los artículos 2.347 y 2.349, trata de la responsabilidad de los patronos y empleadores por los daños causados por sus dependientes, con ocasión del servicio prestado por éstos a aquellos. Tales patronos o empleadores pueden incurrir en la llamada “culpa in eligenio” o “in vigilando”, referida la primera a la escogencia de sus subordinados; y la segunda, a los medios que utilicen para evitar que causen accidentes.

(...).

Por otra parte, no comparte la Sala la opinión del procurador segundo delegado en lo penal cuando asevera que sólo es procedente acudir a las causales de casación civil cuando el ataque se dirige exclusivamente a cuestionar la cuantía de la condenación en perjuicios, sino que la Sala estima que siempre que se formulen sólo cargos civiles, la demanda deberá tener como fundamento las causales y la cuantía para recurrir establecidas para la casación civil. Así, a quien discute que no es padre del menor que cometió el hecho punible que dañó a otro, o no es patrono de quien con ocasión del servicio prestado cometió un delito que causó perjuicios, no se le podría exigir el acogimiento a las normas que disciplinan la casación penal, sino que lo procedentes es que la demanda la fundamente en los preceptos que regulan la casación civil.

Sin embargo, como en este primer reproche el censor plantea nulidad por falta de jurisdicción del juez penal, bien podía acogerse a las causales de casación penal o a las civiles, como lo hizo.

2. En lo atinente al primer cargo subsidiario, según el cual las sociedades no pueden contraer obligaciones derivadas de la comisión del delito, esto es, que conforme a las normas civiles sólo están obligadas a responder por los hechos civiles culposos de sus trabajadores, cometidos con ocasión del servicio para el cual fueron contratados pero no por sus hechos penales, corresponde a una muy personal apreciación del censor, contraria a lo que ha sostenido la jurisprudencia, que en tratándose de la responsabilidad por el hecho ajeno afirma que los empresarios y, en general, los patronos, deben responder por los daños causados por sus dependientes, subordinados o empleados, con ocasión del servicio prestado por éstos a aquellos, de conformidad con los artículos 2.347 y 2.349 del Código Civil, sin que se distinga entre culpa civil y culpa penal.

Además, si tan personal interpretación fuera acertada no tendrían razón de ser las normas del Código de Procedimiento Penal, particularmente el artículo 153 que dice que el tercero civilmente responsable es quien responde sin haber, participado en la comisión del hecho punible, conforme a las normas civiles.

Aquí no se habla de culpa civil, sino de hecho punible, con la que muy claramente se indica que existe una especie de responsabilidad civil por el hecho ajeno sobre la que extiende su competencia al juez penal y es la que tiene como fuente el hecho punible».

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