Sentencia 9433 de mayo 26 de 1997 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

REF.: Radicación Nº 9433

Acta Nº 20

Magistrado Ponente:

Dr. Francisco Escobar Henríquez

Santafé de Bogotá, D.C., veintiséis de mayo de mil novecientos noventa y siete.

EXTRACTOS: «Observa la Sala que la Resolución 063 de 1990 sólo da cuenta de la determinación de la empresa accionada de terminar el contrato de la actora, mas no constituye prueba de los hechos invocados con ese propósito (folios 3 a 6), como tampoco la configura el pliego de cargos formulado a la accionante, dado que sólo expresa los hechos atribuidos, según los cuales la demandante no demostró con documentos auténticos, que tenía derecho al auxilio óptico cobrado ilícitamente, dado que engañó a la empresa al presentar una factura que no correspondía a una venta real, a sabiendas de que obtendría un provecho ilícito, y que a su vez presentó un formato de una óptica, que carece de sello, de numeración y del nombre del profesional que practicó el supuesto examen (folios 18 y ss.). Lo mismo acontece respecto del acta del comité de reclamos, dado que en ella consta la evaluación de tres casos expuestos a su consideración, entre ellos el de la accionante.

A través de la Resolución 060, la federación convocó al comité nacional de reclamos y dispuso que se entregara el pliego de cargos a la actora, a quien citó además para los descargos correspondientes. Tales hechos no aparecen controvertidos en el cargo y por lo tanto dicha documental nada aporta al tema debatido de la existencia de la justa causa del despido, como tampoco, el escrito de descargos visible a folios 41 a 46, toda vez que simplemente contiene las razones ofrecidas por la trabajadora frente a los hechos a ella imputados y debe anotarse que no se configura la justa causa del despido por el hecho de que en esa diligencia la actora informara que solicitó y obtuvo nuevas certificaciones de la optómetra que le practicó el examen y del administrador del establecimiento en el que adquirió los anteojos y de otra parte, esa actitud aparece como una reacción natural a los cargos imputados, puesto que precisamente se discutía la validez y veracidad de los documentos aportados para la consecución del auxilio convencional. En lo que hace al interrogatorio absuelto por la actora, no ofrece declaración alguna que pueda ser considerada como confesión sino que más bien ratifica su visión sobre los hechos, por ello no desvirtúa la determinación del sentenciador de segundo grado. (Folios 126 a 128)».

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