Sentencia 9544 de octubre 21 de 1999 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

Consejero Ponente:

Ricardo Hoyos Duque

Ref.: Exp. 9544

Santafé de Bogotá, D.C., veintiuno de octubre de mil novecientos noventa y nueve.

EXTRACTOS: «Los presupuestos del error jurisdiccional son, de conformidad con el artículo 67 de la misma ley, que el afectado haya interpuesto los recursos de ley, excepto en los casos de privación de la libertad del imputado cuando ésta se produzca en virtud de una providencia judicial, y que la providencia contentiva del error esté en firme.

Debe advertirse que existe una errónea remisión del artículo 67 al artículo 70 de la ley estatutaria de la administración de justicia al señalar que el afectado debe interponer los recursos en los eventos previstos en esta última disposición, cuando lo que aquí se prevé es que la no interposición de los recursos de ley constituye culpa exclusiva de la víctima que exonera de responsabilidad al Estado.

Para la Sala, “los recursos de ley” deben entenderse como los medios ordinarios de impugnación de las providencias, es decir, aquellos que no sólo permiten el examen completo de la decisión con el objeto de corregir los errores de toda clase, tanto de hecho como jurídicos, sino que pueden interponerse sin sujeción a las rígidas causales que operan para los extraordinarios, los que adicionalmente requieren para su trámite la presentación de una demanda.

Al contrario de lo que ocurre con los recursos ordinarios previstos por la ley para la impugnación de las providencias judiciales, salvo las expresamente excluidas, los recursos extraordinarios constituyen una manera excepcional de impugnarlas, tanto que no proceden en todos los procesos ni contra todas las sentencias sino únicamente en aquellos eventos en que la ley los autorice y por las causales taxativamente señaladas.

Entender que los denominados “recursos de ley” son también los extraordinarios, conduciría a presumir que en todo caso en que no se hubieren interpuesto existiría culpa exclusiva de la víctima, en los términos del artículo 70 de la ley estatutaria. Se exceptúa el evento de la privación injusta de la libertad del imputado cuando ésta se produzca en razón de una providencia judicial (art. 67, num. 1º).

A su vez, si se entendiera que hay que interponer el recurso extraordinario de revisión no se configuraría el requisito que establece el numeral 2º del artículo 67, esto es, que la providencia contentiva del error estuviera en firme. Se estaría pues aquí frente a la contradicción de que una vez demostrado el error judicial a través de la prosperidad del recurso de revisión, no encajaría dentro de la definición que de éste trae la ley estatutaria de la administración de justicia porque no se trataría de una providencia contraria a la ley.

En síntesis, los recurso de ley son aquellos que únicamente proceden en las instancias normales del proceso y la casación, desde luego, no es una tercera instancia. Mucho menos la revisión, que además, como lo sostiene Fairen Guillen, “presupone la existencia de una sentencia firme que esté surtiendo los efectos de cosa juzgada; por eso no se le puede encuadrar en el marco del “derecho a recurrir”, considerado como una posibilidad inherente a la primitiva acción y pretensión, ya que ésta se extinguió al producirse aquellos efectos citados(4)”.

En consecuencia, si el error judicial se originó en la sentencia que puso fin al proceso, el afectado podrá ejercer independientemente el recurso extraordinario o la acción de revisión y la acción de reparación directa, en forma simultánea o sucesiva, pero siempre observando los términos de caducidad.

De igual manera, cuando el error judicial se encuentra contenido en la providencia que desató el recurso extraordinario o la acción de revisión, el término de caducidad empezará a contarse a partir de la fecha de ejecutoria de dicha providencia(5)».

(4) Según cita el profesor Hernando Morales Molina en su curso de derecho procesal civil. Bogotá, Editorial ABC, 1973, 6ª ed. Pág. 623.

(5) En este sentido puede verse Auto del 14 de agosto de 1997, exp.: 13.258, actor: Arturo Gallo Zuluaga, con ponencia de quien redacta este fallo.

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