Sentencia 9674 de septiembre 30 de 1997 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

INDEMNIZACIÓN PLENA DE PERJUICIOS

POR CULPA DEL EMPLEADOR EN EL ACCIDENTE O ENFERMEDAD

EXTRACTOS: «El artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo, al ordenar al empleador culpable de un riesgo profesional la indemnización “total”, quiere significar que la reparación debe cubrir todos los aspectos o perjuicios sufridos, pero nótese cómo el citado precepto en ninguna parte impone la necesidad de individualización o discriminación de tales o cuales clases de perjuicios. Es sabido que los juzgadores en sus decisiones utilizan indistintamente diversas denominaciones relacionadas con perjuicios materiales, tales como “daño emergente y lucro cesante”, o el “perjuicio material presente y futuro”, o la “indemnización consolidada y futura”, etc., pero no puede predicarse error interpretativo porque los agrupen en su connotación genérica o simplemente porque adopten tal o cual terminología, siempre que naturalmente encuadre dentro de la cabal acepción. Lo propio sucede respecto del resarcimiento del dolor, aspecto que el juzgador en su criterio puede encuadrar independientemente como perjuicio moral o incluyendo otras facetas de aquél.

Cuando el sentenciador al interpretar la norma en referencia individualiza los perjuicios o los agrupa, no incurre per se en quebranto del referido precepto sustantivo. Cuestión diferente es si en su decisión no incluye aspectos del resarcimiento, pues en tal evento éste tendría carácter parcial y no total, lo que sí implicaría una transgresión legal, situación que no se da en el caso objeto de estudio, en el cual, no es que el tribunal haya exonerado “a la codemandada Vidco S.A. de pagar los perjuicios fisiológicos ...”, como lo sostiene equivocadamente el impugnante, toda vez que no hubo exclusión de esta clase o categoría de perjuicios, lo que sucedió fue que los tasó de una manera global con los morales.

La transcripción del fallo atrás hecha pone de relieve sin lugar a dudas que el juez de segunda instancia incorporó el monto de los perjuicios fisiológicos dentro de los morales, pero sin que haya dejado de estimar la procedencia de aquéllos.

Tan cierto fue el análisis conjunto de los perjuicios morales y fisiológicos por parte del ad quem, que en la misma demanda de casación, de manera contradictoria, se duele el censor porque no se le dio “autonomía” a los perjuicios morales, es decir pretende se individualicen y tasen económicamente por separado, sin que exista obligatoriedad de obrar en tal sentido, porque no hay precepto de orden sustantivo o procesal que lo ordene.

Se sigue de lo expresado que si el fallador consideró pertinente estimar en $ 2.000.000 de manera conjunta los perjuicios morales y fisiológicos, ello no constituye yerro hermenéutico».

(Sentencia de septiembre 30 de 1997. Radicación 9674. Magistrado Ponente: Dr. José Roberto Herrera Vergara).

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