Sentencia 9746 de marzo 11 de 1997 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

• SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego

Ref.: Expediente 9746

Santafé de Bogotá, D.C., marzo once de mil novecientos noventa y siete.

EXTRACTOS: «5. Dentro de esta misma línea regulativa se halla la exigencia de sustentación del recurso de apelación, pues sólo si se conocen claramente los motivos de agravio del apelante, se podrá saber cual es, en principio, el objeto de la decisión del recurso.

6. De modo que si bien la doctrina pregona que las sentencias de primera y de segunda instancia pueden conformar una unidad en su motivación, siempre se ha clarificado en el sentido de que tal integración ocurre obviamente cuando la de segunda es una sentencia de confirmación y no de reforma. Con todo, en la nueva regulación procesal penal colombiana cabe otra matización porque, en virtud de la limitación funcional impuesta al juez de apelación, es más requirente ahora el presupuesto de la individualidad de los fallos de primero y segundo grado, y, a la altura de un mayor grado de compromiso, el revisor debe desarrollar su propio iter lógico para ocuparse, en la medida de lo posible, sólo de Ios asuntos impugnados.

7. Así entonces, en virtud de esta necesaria distinción, cabe recordar que el recurso extraordinario de casación está dispuesto para las sentencias proferidas por los tribunales, en segunda instancia, siempre que se proceda por delito que tenga señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo sea o exceda de seis (6) años (art. 218 CPP). Como quiera que el fallo de segundo grado tiene ahora su propio ámbito de validez material y personal, en el sentido de la materia restringida de la cual se pueden ocupar (con las salvedades enunciadas), carecería de interés jurídico para recurrirlo en casación aquél sujeto procesal cuya situación definida en primera instancia no haya sido ni siquiera examinada por el ad quem, precisamente por no ser apelante, o si en todo caso no ha sido desmejorada esa condición jurídica como consecuencia de aplicación del principio de razón vinculante.

(...).

8.1. Ahora bien, valdría la argumentación de que en todo caso el procesado seguía siendo sujeto procesal hasta la definición del proceso, y, si éste no había culminado con el agotamiento de todas sus fases y recursos, entonces sí existía legitimación en la causa para recurrir; pero la reflexión resulta cierta en principio y en abstracto, mas quedaría por examinar el interés jurídico que es un factor concreto del modo de proceder, y que no está vinculado a la mera condición de parte sino que avanza hacia una relación de perjuicio entre el impugnante y la providencia atacada (CPP, arts. 196 y 222).

8.2. Pensar que de todas maneras el perjuicio irrogado en el fallo de primer grado se proyecta en el de segunda instancia, como para justificar de esa manera la recurrencia a la casación sin haber acudido primero en apelación, sería ignorar, en primer lugar, el ámbito de competencia del decisor en este grado de revisión y, sobre todo, comportaría el desconocimiento de que el proceso es un enfoque gradual, secuencial y altamente integrado del desarrollo de las cuestiones allí debatidas; sería soslayar que el proceso es un desenvolvimiento ordenado, sujeto a una estructura normativa preexistente, cuya disciplina consiste precisamente en dotar a cada acto de sentido en función de la totalidad, que avanza del principio hacia su finalización, y que por ello no puede arbitrariamente regresarse a estadios ya superados por la acción o por la omisión de las partes, salvo la nulidad.

9. Queda por decir que la legislación procesal penal vernácula, por contrario modo a como hace restricciones en el decisorio de la apelación, introdujo dos casos de efecto extensivo en el recurso extraordinario de casación, que es lo ocurrido cuando el medio impugnativo se extiende a los delitos conexos, aunque la pena señalada para éstos será inferior a los seis (6) años de prisión (efecto extensivo de la impugnación, art. 218, inc. 2º), o cuando prevé que la decisión del recurso se extenderá a los no recurrentes (efecto extensivo de la sentencia, art. 243). Desde luego que estas aplicaciones extensivas sólo funcionan cuando se ha propuesto en debida forma la casación».

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