Sentencia 9954 de febrero 21 de 1997 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

Consejero Ponente:

Dr. Ricardo Hoyos Duque

Ref.: Exp. 9954

Actores: José Ómar Patiño y otra

Demandados Inval y otros

Santafé de Bogotá, D.C., veintiuno de febrero de mil novecientos noventa y siete.

EXTRACTOS: «Sostener, como lo hace el a quo, que como el banco no es responsable “desaparece el factor de solidaridad que se dio a entender en la demanda” y por lo tanto “se impone... dictar un fallo inhibitorio con respecto a ese organismo”, significa ni más ni menos que la competencia, asignada a la jurisdicción contenciosa administrativa en razón del mencionado fuero, estaría condicionada al éxito de las pretensiones de la demanda o sería una competencia “provisional” que contrariaría, no hay duda, todo el esquema de la teoría del proceso.

Precisamente el fuero de atracción implica, como lo ha sostenido la sala, que todas las partes llamadas al proceso puedan ser juzgadas por el mismo juez (cfr., entre otras, las sentencias de marzo 8/79, ponente Jorge Valencia Arango; febrero 4/93, ponente Carlos Betancur Jaramillo y marzo 26/93, ponente Julio César Uribe Acosta).

Como se expresó antes, una vez que los actores fueron desalojados legalmente del segundo piso por el Inval, se sometieron —en razón de la arbitraria ocupación que hicieron del apartamento del tercero— a sufrir las incomodidades derivadas de la demolición que se efectuaba en otros pisos de la edificación. No podrían alegar luego que el hecho realizado por el Banco Central Hipotecario les hubiese ocasionado un daño indemnizable. Por lo demás, este aspecto no hace parte de la causa petendi que se limitó a los perjuicios “ocasionados con el despojo”, como anotaron los demandantes al exponer sus pretensiones.

En consecuencia, se absolverá al Banco Central Hipotecario.

No sobra recordarle a la apoderada de la parte actora que la actuación profesional debe desarrollarse dentro de parámetros de respeto no sólo a los demás intervinientes en el proceso sino también —y de manera principal— al juez que encarna la majestad de la justicia. No por mayor virulencia en el lenguaje se defienden más adecuadamente los intereses que las personas confían a los abogados.

Que los jueces protegen “entes con actitudes de personas emergentes que se hacen justicia por mano propia”; que “cualquier informado del derecho sabe que el Inval con argucias consigue estos documentos para evitarse pleitos largos”; “la pasiva actitud del juzgador”; “el desorientado análisis del a quo” o la calificación de la providencia del tribunal como “sentencia de cartón”, expresiones todas utilizadas por la abogada apelante en el escrito de sustentación del recurso, disminuyen al ser que las pronuncia y manchan la dignidad de la recta administración de justicia.

Esta actitud asumida por la apoderada de la parte demandante, bien puede constituir una falta contra el respeto debido a la administración de justicia (D. 196/71, art. 50), razón por la cual se ordenará compulsar copia al Consejo Seccional de la Judicatura de Antioquía, Sala Disciplinaria, del escrito de apelación presentado por la doctora Carlota de J. Villegas Montoya.

En mérito de lo expuesto el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley».

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