Sentencia ACU-142 de febrero 12 de 1998 

CONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN TERCERA

Ref.: Expediente ACU-142

Consejero Ponente:

Dr. Ricardo Hoyos Duque

Actor: Camilo Calderón Rivera

Santafé de Bogotá, D.C., doce de febrero de mil novecientos noventa y ocho.

EXTRACTOS: «Consideraciones de la sala

La Sala confirmará la decisión del tribunal con fundamento en las consideraciones que pasan a exponerse.

1. Las responsabilidades en el manejo de los residuos patógenos

En el artículo 2º del Decreto 609 dictado por el Alcalde Mayor de Santafé de Bogotá el 28 de septiembre de 1994 se adopta el “reglamento de la concesión para la prestación del servicio de recolección de los residuos sólidos patógenos, esto es, “...los producidos por hospitales, clínicas, laboratorios clínicos o de patólogos, centros y puestos de salud, facultades de medicina, de odontología, de veterinaria, institutos de investigación o de productos médicos, laboratorios y clínicas veterinarias y de todos aquellos institutos que puedan producir residuos contaminados con patologías como SIDA, cólera, hepatitis, tétanos, enfermedades diarréicas, parásitos, fiebre tifoidea, fiebre paratifoidea y enfermedades infecciosas en general. Se consideran residuos sólidos hospitalarios contaminados, aunque no lo sean propiamente, los especímenes humanos y animales procesados en laboratorios o entidades de salud autorizados por el Ministerio de Salud” (fl. 49 C-1).

La responsabilidad en la prestación del servicio de aseo en Santafé de Bogotá corresponde a la Alcaldía Mayor, incluido el manejo y disposición de los residuos sólidos (fl. 204 C-1). Para la recolección y el transporte al sitio de disposición final de esos residuos, la Alcaldía celebró contrato con el concesionario Ciudad Limpia, el día 14 de octubre de 1994 (fls. 225 a 268 C-1). Por su parte, la regulación de las responsabilidades que corresponden al productor de los desechos, al recolector y al distrito están contenidas en el decreto 609 de 1994, en estos términos:

Competen al productor: el almacenamiento interno, el transporte interno, el almacenamiento mientras que le recogen la basura y la presentación a la empresa recolectora (fl. 49 C-1).

Compete a la empresa que presta el servicio: la recolección (en el lugar de presentación, es decir, dentro de la institución), el transporte y la entrega para la disposición final (fl. 49 C-1).

El Distrito Capital de Santafé de Bogotá decidirá el tipo y lugar de disposición final para los residuos patógenos de la ciudad.

Está terminantemente prohibido dejar los residuos patógenos transportados en un sitio diferente al definido para la disposición final estos residuos (fl. 53 C-1).

El deber de la entidad pública señalado en la norma arriba citada fue reiterado por el director del Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente, DAMA, en la Resolución 970 del 3 de octubre de 1997, “por la cual se reglamenta la gestión de residuos provenientes de establecimientos que realizan actividades relacionadas con el área de la salud” (fl. 211 a 217 C-1), la cual prevé en el artículo 2º que es deber del distrito “garantizar la recolección y disposición final por separado de los residuos especiales provenientes de establecimientos relacionados con el área de la salud...”. Así mismo el artículo 16, que hace parte del capítulo V relacionado con el tratamiento y la disposición final de esos residuos especiales, establece que estos “deberán ser colocados en una celda de relleno sanitaria diseñada para tal fin, diferente a la utilizada para los residuos ordinarios y se debe garantizar que no habrá acceso de recicladores o personal no autorizado.

2. La disposición final de los residuos patógenos en el relleno sanitario Doña Juana se ha venido haciendo de manera inadecuada

En el informe presentado por la unidad de Control Sector Gobierno de la Contraloría de Santafé de Bogotá, correspondiente al período 1996-1997 se afirma que: “La disposición final de los patógenos se hace sin ningún tratamiento especial, por cuanto en su proceso de ubicación en el relleno, se mezclan en la misma celda y nivel con los demás residuos sólidos sin ningún tratamiento previo. Es decir, que no son tratados, y por ende los patógenos (desechos con riesgo biológico) no son inactivados por métodos fisicoquímicos y/o incinerados, en razón a que los riesgos al medio ambiente y a la salud generados por los residuos peligrosos están latentes en la forma de disposición actual en el relleno sanitario Doña Juana. Lo anterior, no da cumplimiento a la Resolución 4153 de 1993 expedida por la Secretaría Distrital de Salud, por medio de la cual se reglamenta el tratamiento y disposición final de los desechos patógenos (fl. 67, cdno.1).

Esta situación es reconocida explícitamente por la Alcaldía Mayor, tal como consta en el convenido que realizó con la OEI (fl. 204)(1) y en el informe presentado por el coordinador general (e) de la unidad ejecutiva de servicios públicos al a-quo en el que expresa que la disposición final de los residuos patógenos se realiza en conjunto con los desechos convencionales, en el frente del descargue del relleno sanitario Doña Juana, donde son esparcidos, compactados y cubiertos con una capa vegetal (fl. 289 C-1).

(1) En la parte de las consideraciones literal b) se afirma: “4. Que desde el inicio de los contratos de concesión en octubre 15 de 1994 se vienen disponiendo los residuos sólidos hospitalarios generados en el Distrito Capital, en el relleno sanitario Doña Juana de una manera técnicamente inadecuada”.

3. La necesidad de dar a los residuos patógenos un tratamiento especial

La administración municipal ha reconocido explícitamente la necesidad de dar un tratamiento especial a los residuos hospitalarios contaminados, como se desprende de los siguientes hechos:

a. Según la respuesta dada por la unidad ejecutiva de servicios públicos a la contraloría en el relleno sanitario Doña Juana existía el sitio adecuado para la disposición final de los residuos patógenos, pero no se le dio el uso debido.

La disposición en el relleno sanitario de residuos patógenos con los demás residuos, obedece a que la celda o caja dispuesta en el diseño original previo a la concesión se utilizó con residuos ordinarios, y al iniciar operaciones el concesionario se encontraba ya utilizada (fl. 133 C-1);

b. La administración municipal, a través de la unidad ejecutiva de servicios públicos, celebró el convenido de cooperación y asistencia técnica 11 de 1996 con la Organización de Estados Iberoamericanos, OEI, para el desarrollo del proyecto denominado “compra de equipos, instalación y montaje para la incineración de los residuos sólidos patógenos, generados en el Distrito Capital”.

El convenio cuyo objeto es la adquisición de equipos para incineración de residuos sólidos patógenos, se fundamenta en la inexistencia de un relleno sanitaria de alta seguridad donde se puedan disponer dichos residuos sin riesgo biológico ni contaminación y la necesidad de implementar el mecanismo que, de acuerdo con las normas nacionales e internacionales, es el más eficiente y eficaz para el tratamiento de los mismos (fl. 205), y

c. De acuerdo con el informe presentado por el coordinador general (e) de la unidad ejecutiva de servicios públicos de la Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá (fl. 289 C-1) y los argumentos expuestos por la apoderada de la entidad demandada en el escrito de impugnación del fallo (fls. 312 a 315), la concepción del diseño para el nuevo relleno sanitario incluye una celda de seguridad para la disposición y/o la incineración de los residuos hospitalarios contaminados.

4. Las actuaciones tendentes a remediar el problema de los residuos patógenos no se han concretado

La Secretaría de Salud Distrital, según lo afirma la apoderada de la entidad demandada, ha venido ejerciendo la correspondiente inspección, vigilancia y control sobre las entidades hospitalarias a fin de que éstas le den un manejo adecuado a los desechos patógenos, cuyo deber culmina con la entrega del desecho a la empresa recolectora. Esas medidas consisten en “la separación, desactivación y almacenamiento del contaminante biológico, en bolsas rotuladas con rojo y anexo, el respectivo símbolo de bioseguridad” (fl. 185 C-1) y tienen por objeto evitar cualquier tipo de contaminación en las personas que manejan los desechos para su transporte y disposición final.

De igual manera, el cumplimiento de las medidas de seguridad que corresponde a la empresa Ciudad Limpia son vigiladas por la unidad ejecutiva de servicios públicos, pero el deber de la empresa termina con el depósito de esos residuos en el sitio señalado por la administración distrital.

Queda claro entonces que la Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá es la responsable del cumplimiento del deber contenido en el artículo 2º disposición final del Decreto 609 de 1994, cuya omisión es indudable pues a pesar de reconocer la necesidad de disponer los residuos patógenos en un sitio especial, ha permitido que se mezclen con los residuos no contaminados.

Vale destacar que el convenio celebrado con la OEI no permitió la solución esperada, pues aunque no se tiene claridad sobre el resultado del mismo de lo afirmado por el coordinador general (e) de la unidad ejecutiva de servicios públicos de la Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá en el sentido de que “...agotadas las etapas y analizados los resultados del desarrollo del convenio, se concluye ahora que es necesario finiquitarlo y solicitar el reintegro del (sic) recursos, con la idea de reorientar el proyecto desde la UESP”, se concluye, por lo menos, que los equipos que se proyectó adquirir, no están en funcionamiento y que el peligro que esos residuos representan para la comunidad está latente.

En conclusión, es la misma autoridad obligada la que profirió el acto que contiene el deber de disponer el tipo y disposición final para los residuos patógenos de la ciudad desde hace más de tres años, sin que ello representara para ese momento ninguna novedad si se tiene en cuenta que el relleno sanitario ya contaba con un sitio de destinación específico para esos residuos, al cual se le dio un uso inadecuado; ese deber fue reiterado por el DAMA, en acto reciente (Res. 970/97, oct. 3); la administración distrital, como bien lo señala el a quo, ha adelantado algunas gestiones tendentes a la solución del problema, sin resultados concretos; el diseño del nuevo relleno sanitario incluye la disposición aislada en celdas especiales de los residuos patógenos.

En consecuencia, está acreditada la renuencia al cumplimiento del deber contenido en la disposición final del artículo 2º del decreto 609 de 1994 y por tanto, la acción de cumplimiento procede para ordenar a la autoridad administrativa que decida el tipo y lugar de disposición final para los residuos patógenos de la ciudad.

El término concedido por el a-quo a la administración municipal se considera prudente para que se realicen las gestiones necesarias para dar cumplimiento a la orden proferida y por ello se confirmará en todas sus partes el fallo de primera instancia.

En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

FALLA:

Confírmese la providencia de la Sección Segunda, subsección “C» del Tribunal Administrativo de Cundinamarca del 20 de enero de 1998 que concedió la acción de cumplimiento interpuesta contra el Alcalde Mayor de Santafé de Bogotá.

Cópiese, notifíquese y cúmplase.

Publíquese en los anales del Concejo de Estado».

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