Sentencia ACU-053 de noviembre 14 de 1997 

C ONSEJO DE ESTADO 

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCIÓN SEGUNDA

Ref.: Expedeinte ACU-053

Magistrada Ponente:

Dra. Clara Forero de Castro

Acción de cumplimiento

Actor: Jaime Edward Opina Guzmán

Santafé de Bogotá, D.C., catorce de noviembre de mil novecientos noventa y siete.

(...).

De acuerdo a esta disposición son tres, en sentir de la sala, los requisitos mínimos exigidos para que salga avante una acción de cumplimiento: a) Que la obligación que se pida hacer cumplir esté consignada en ley o acto administrativo, lo cual excluye de su análisis las normas de la Constitución Política, que por lo general consagran orientaciones, grandes principios, directrices de la organización estatal; b) Que el mandato incumplido sea imperativo, indudable, específico, inequívoco, es decir, que a la sola vista de su texto el juez tenga la certeza irrefutable de que aquella autoridad a la cual ordenará cumplir lo incumplido sí es, sin discusión, la llamada a acatar la obligación inobservada, y c) Que se pruebe la renuencia del que debe cumplir, o se demuestre que el cumplimiento se ha pedido directamente a la autoridad de que se trate.

(...).

Dirá la sala que según el accionante lo advierte en el libelo, y lo reitera en la impugnación, la obligación que se considera incumplida es la de prohibir o cuando menos moderar el ejercicio de actividades deportivas y de espectáculos musicales que se llevan a cabo en el estadio “El Campín” y como resultas de cuya ocurrencia se generan perturbaciones a la requerida tranquilidad de los vecinos de este sector capitalino.

Dos son, entonces, los términos de la alegada obligación incumplida:

a) La obligación de prohibir. Como es obvio y como resulta de la propia naturaleza de las causas, un estadio es un escenario deportivo, construido para que allí se practiquen deportes y para que los espectadores asistan a ver jugar, ...

... la pretensión del accionante en el sentido de que como resultas de la acción de cumplimiento de ordene a las entidades demandadas prohibir la realización de partidos y demás justas deportivas en “El Campín” es del todo imposible porque no consulta la finalidad para la cual fue construido.

b) La obligación de moderar. Cosa distinta es el deber que tienen las autoridades de reglamentar debidamente la celebración de eventos no deportivos en El Campín, principalmente conciertos musicales, con el preciso objeto de que no se perturbe la tranquilidad ciudadana, se aminore la intensidad del sonido hasta límites tolerables y, en general, no haya lugar a actuaciones bochornosas que socaven el sosiego a que tienen derecho los vecinos del escenario en cuestión.

Todos esos aspectos, y muchos otros están reglamentados en las normas administrativas y de policía que regulan la convivencia ciudadana y en todo caso ninguna de las disposiciones que el accionante cita como incumplidas ha sido inobservada sobre este particular por la alcaldía local de Teusaquillo o por el DAMA.

Esos eventos sí se encuentran reglamentados; cosa distinta es que pese a toda la reglamentación existente y a las previsiones y medidas que se adopten (véase el oficio de folios 135 y ss.), se presenten desbordamientos por los cuales algunos ciudadanos, como el accionante, consideran menoscabados sus derechos; pero lo cierto es que no es por medio de la acción de cumplimiento como podrán proscribe los eventos deportivos y musicales que se llevan a cabo en “El Campín”, con arreglo a la ley, a la destinación de un coliseo de esa naturaleza y a la reglamentación que para ello existe.

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