SENTENCIA C-1172 DE NOVIEMBRE 23 DE 2004

 

Sentencia C-1172 de noviembre 23 de 2004 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA PLENA

PROPIEDAD DEL TERRENO INUNDADO

EL DUEÑO PIERDE EL DOMINIO DESPUÉS DE DIEZ AÑOS DE INUNDACIÓN

EXTRACTOS: «Se transcribe a continuación el texto del artículo 723 del Código Civil, resaltando el aparte normativo demandado:

“ART. 723.—Si una heredad ha sido inundada, el terreno restituido por las aguas, dentro de los diez años subsiguientes, volverá a sus antiguos dueños”.

(...).

Según la accionante, las expresiones “dentro de los diez años subsiguientes” de la norma en comento son inconstitucionales, pues no solo autorizan la extinción de la propiedad privada sin que medie procedimiento alguno que le permita al dueño demostrar que durante todo ese tiempo realizó obras para recuperar el terreno inundado, sino que también permiten la extinción de la propiedad privada por motivos que no son consecuencia de una sanción legítima del Estado, y sin que haya declaratoria previa del bien como de utilidad pública, desconociendo de esta forma lo dispuesto en los artículos 34 y 58 de la Carta Política.

Cabe recordar, que la norma parcialmente impugnada tiene antecedente en el derecho romano, pues en las Institutas del Emperador Justiniano se halla el siguiente pasaje: “Muy otra es la hipótesis de un fundo enteramente inundado. Una inundación, en efecto, no cambia la naturaleza del fundo, y por eso, al retirarse el agua, dicho fundo continua perteneciendo a su propietario”.

Las Siete Partidas del Rey Alfonso X contienen una regulación similar. Así en la partida 3ª, título 38 se lee:

“Cúbrense de agua a las vegadas las heredades de algunos omes por las avenidas de los ríos, de manera que fincan cubiertas muchos días; e como quier que los eñores dellas pierdan la tenencia en cuanto están cubiertas, con todo esso en salvo les finca el señorío que ellas avían. Ca luego que sean descubiertas, es que el agua tornare a su lugar, usarán dellas también como en tante fazían”.

El Código Civil francés nada dijo sobre la materia, pero algunos de sus comentaristas señalan que frente a la inundación el dueño conserva en todo caso el dominio de los terrenos inundados y no tiene cabida el derecho de aluvión de los riberanos. Laurent, citado por Claro Solar (12) , afirmaba que era inútil que se previera tal posibilidad, porque los más simples principios bastan para decidir la cuestión: los antiguos propietarios, al retirarse las aguas, no hacen más que retener lo que no han perdido jamás, ya que la inundación no pasa de ser un obstáculo pasajero al ejercicio del derecho de propiedad, y que nadie ha podido adquirir la propiedad de los terrenos inundados. En este sentido, sostiene que la posesión no puede comenzar contra el antiguo propietario, sino a partir del momento en que las aguas han abandonado el predio que habían invadido.

Don Andrés Bello, autor del proyecto de Código Civil chileno, siguiendo los antecedentes romanos y españoles propuso una fórmula semejante en los siguientes términos: “Si una heredad ha sido inundada por un río el terreno restituido después por las aguas volverá a sus antiguos dueños”, pero este artículo no fue aceptado por la comisión encargada de aprobar dicho proyecto, y se sustituyó por el artículo 653 de ese código que puso como límite el tracto de diez años para que las tierras restituidas por las aguas volvieran a sus antiguos dueños, ya que se consideró que el terreno desocupado se rige por las reglas del cauce abandonado y puede acrecer a las propiedades riberanas, o bien pasa a ser parte integrante del lecho o cauce del río.

Nuestro Código Civil acogió en el artículo 723 bajo revisión, la misma fórmula de su homólogo chileno. Según algunos de sus comentaristas la medida allí consagrada es razonable, pues el terreno inundado por más de diez años pasa a ser parte integrante del receptáculo de las aguas y por tanto debe seguir la suerte jurídica de estas. Así, la inundación no se concibe como una forma de accesión sino de pérdida del derecho de dominio que se tenía sobre la heredad inundada, ya que si en diez años la inundación no cede el lago que se ha formado constituye un bien público, y si lo hace puede ser objeto de accesión para los riberanos del lecho del lago, sin descartar la posibilidad de que también pueda ser adquirido nuevamente por sus propietarios mediante la accesión denominada aluvión.

Los intervinientes justifican la constitucionalidad de la norma acusada, pues en su parecer es razonable que la propiedad del terreno inundado por más de diez años pase al Estado o a los propietarios de los predios riberanos, ya que el dueño no ha podido ejercer posesión sobre el mismo. El procurador, en cambio, piensa que la medida es desproporcionada, porque en su parecer no es justo que el dueño del predio inundado pierda el derecho de dominio por causa de una circunstancia ajena a su voluntad, como es un hecho de la naturaleza.

La Corte comparte el criterio de quienes consideran que la medida adoptada por el legislador en la disposición acusada es razonable, es decir, que tratándose de hechos de la naturaleza este haya dispuesto, que después de diez años, se reconozca el cambio de naturaleza del bien como de uso público.

La inundación es un fenómeno natural que se manifiesta en la avenida de las aguas sobre un predio determinado, por múltiples causas como el desbordamiento de un río, el deshielo de un nevado, las aguas del mar o de un lago, las aguas lluvias, y en fin otras múltiples circunstancias semejantes que no es del caso analizar en esta providencia. Así, en virtud de dicho fenómeno, el propietario del predio pierde la posesión, pues no puede ejercer actos de señor y dueño en el terreno que las aguas mantienen cubierto.

La ocupación de una heredad por las aguas puede ser pasajera o estable, pues puede tratarse de un caso de inundación periódica, como a la que están sujetas las riberas de algunos de nuestros ríos en épocas invernales, o ser un fenómeno que se prolongue en el tiempo. El artículo 723 del Código Civil parece referirse a la inundación permanente, pues prescribe que el dueño conserva la propiedad de los terrenos desocupados si el retiro de las aguas se produce de antes de diez años.

El hecho de que la inundación sea prolongada implica, según la norma demandada, que el terreno cubierto permanentemente por las aguas se convierta en cauce o lecho de un río o laguna, cambiando su naturaleza, y pasando por tanto a ser un bien de dominio público, como todo cauce o lecho natural, siendo por lo tanto razonable que tal mutación ocurra pasados diez años de la inundación.

En este orden de ideas, no le asiste razón al procurador cuando afirma que resulta desproporcionado el que el dueño pierda la propiedad del terreno que le ha sido restituido por las aguas después de diez años, pues en tal caso, deberá probar que ha ejercido actos de señor y dueño sobre tal terreno y en dicha medida tendrá la opción de adquirir la propiedad por el fenómeno del aluvión (13) , por cuanto el legislador tiene competencia para regular los modos de adquirir o extinguir la propiedad, facultad de la que puede hacer uso siempre y cuando se funde en motivos razonables, como en el presente caso, según el cual, por un hecho de la naturaleza y pasados diez años, bien pudo disponer el cambio de naturaleza del bien de privado a uno de uso público.

Así, puede afirmarse que el término de diez años previsto en el artículo 723 del Código Civil para que un bien cambie su naturaleza privada a bien de uso público no es contrario a la garantía del derecho de propiedad consagrada en el artículo 58 de la Constitución, porque ha de aceptarse que el Estado puede regular el derecho de dominio, indicando de manera razonable los modos de adquirirla así como los de su extinción, pudiendo establecer la pérdida de la propiedad a consecuencia de un hecho de la naturaleza, como lo es en este caso la inundación.

En consecuencia, la Corte declarará exequibles las expresiones “dentro de los diez años subsiguientes” del artículo 723 del Código Civil, por el cargo analizado en esta sentencia.

VII. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,

RESUELVE:

Declarar EXEQUIBLES las expresiones “dentro de los diez años subsiguientes” del artículo 723 del Código Civil, por al cargo analizado en esta sentencia.

Notifíquese, comuníquese, publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y archívese el expediente».

(Sentencia C-1172 de 23 de noviembre de 2004. Magistrada Ponente: Dra. Clara Inés Vargas Hernández).

(12) Claro Solar, Luis. “Explicaciones del derecho civil chileno y comparado”. Volumen III. “De los bienes”. Editorial Jurídica de Chile, 1979, pág. 172.

(13) Código Civil, artículo 719. Se llama aluvión el aumento que recibe la ribera de un río o lago por el lento e imperceptible retiro de las aguas.

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