Sentencia C-1492 de noviembre 2 de 2000 

CORTE CONSTITUCIONAL

SALA PLENA

IMPUGNACIÓN DE LA PATERNIDAD

ADULTERIO DE LA MUJER DURANTE LA ÉPOCA DE LA CONCEPCIÓN

EXTRACTOS: «A continuación se transcriben las disposiciones demandadas, así:

“CÓDIGO CIVIL

ART. 215.—El adulterio de la mujer, aún cometido durante la época en que pudo efectuarse la concepción, no autoriza por sí sólo al marido para no reconocer al hijo como suyo. Pero probado el adulterio en esa época, se la admitirá la prueba de cualesquiera otros hechos conducentes a justificar que él no es el padre”.

”LEY 75 DE 1968

ART. 6º—Se presume la paternidad natural y hay lugar a declararla judicialmente:

1. En caso de rapto o de violación, cuando el tiempo del hecho coincide con el de la concepción.

2. En caso de seducción realizada mediante hechos dolosos, abuso de autoridad o promesa de matrimonio.

3. Si existe carta o escrito cualquiera del pretendido padre que contenga una confesión inequívoca de paternidad.

4. En caso de que entre el presunto padre y la madre hayan existido relaciones sexuales en la época en que según el artículo 92 del Código Civil, pudo tener lugar la concepción. Dichas relaciones podrán inferirse del trato personal y social entre la madre y el presunto padre, apreciado dentro de las circunstancias en que tuvo lugar y según sus antecedentes, y teniendo en cuenta su naturaleza, intimidad y continuidad. En el caso de este ordinal no se hará la declaración si el demandado demuestra la imposibilidad física en que estuvo para engendrar durante el tiempo en que pudo tener lugar la concepción, o si se prueba, en los términos indicados en el inciso anterior, que en la misma época, la madre tuvo relaciones de la misma índole con otro u otros hombres, a menos de acreditarse que aquél por actos positivos acogió al hijo como suyo.

5. Si el trato personal y social dado por el presunto padre a la madre durante el embarazo y parto, demostrado con hechos fidedignos fuere por sus características ciertamente indicativo de la paternidad, siendo aplicables en lo pertinente las excepciones previstas en el inciso final del artículo anterior.

6. Cuando se acredite la posesión notoria del estado de hijo”.

(...).

1. Alcance de la sentencia.

La Corte no se pronunciará en relación con el artículo 6º de la Ley 75 de 1968 en virtud de que el actor no adujo en su demanda censura alguna contra dicha disposición, que es donde se establecen las hipótesis que dan lugar a la presunción de paternidad natural. En efecto, ni la norma alude al adulterio ni el demandante expresa censura alguna contra la disposición, por lo que la Corte carece de materia para examinar la constitucionalidad de la disposición. Por consiguiente, se declarará inhibida para resolver de mérito.

En razón de lo anterior, la Corte sólo se ocupará de resolver sobre la demanda, en lo relacionado con el artículo 215 del Código Civil.

2. Planteamiento del problema.

De acuerdo con los planteamientos de la demanda, la Corte deberá establecer si el precepto acusado desconoce el derecho de la mujer a su intimidad y si con ello se viola el respeto a su dignidad como persona, que de ocurrir daría lugar a la inexequibilidad de dicha disposición.

3. La solución del problema.

3.1. Para el actor, el fundamento de la censura contra el artículo 215 del Código Civil, parte del hecho de que el adulterio de la mujer casada, como causal de impugnación de la paternidad, desconoce el derecho fundamental a la intimidad de la mujer, sin que ello tenga a la luz de los procesos científicos actuales para establecer la paternidad una razón que lo justifique, por lo que, a su juicio, se vulneran de esa manera las normas constitucionales que acusa como infringidas.

3.2. Conforme a lo dispuesto por el artículo 214 del Código Civil, se presume que el hijo nacido de mujer casada expirados los 180 días subsiguientes al matrimonio fue “concebido en él y tiene por padre al marido”, presunción esta que tiene como fundamento necesario el cumplimiento de la mujer casada al deber de fidelidad que respecto de su cónyuge le impone el matrimonio, así como se parte del supuesto de que el hombre que se casa con una mujer embarazada, tácitamente reconoce ser el padre del hijo de aquella, que está por nacer.

3.3. No obstante, tal presunción de paternidad puede no corresponder a la realidad, pues podría ocurrir que el hijo no hubiere sido engendrado por el marido sino por un hombre distinto, razón esta por la cual esa presunción no lo es de derecho —juris et de jure—, sino simplemente legal —juris tantum—.

3.4. Precisamente por ello el artículo 215 del Código Civil, admite que en un proceso de impugnación de la paternidad pueda el marido, para desvirtuar tal presunción, demostrar el adulterio de su cónyuge por la época de la concepción del hijo. Sin embargo, ese hecho no es prueba suficiente para excluir su paternidad, como quiera que, aún así, podría suceder que la mujer, de manera coetánea, por la misma época hubiere sostenido relaciones sexuales con el cónyuge y con otro u otros varones.

Tal es la razón por la cual, la norma en mención establece que probado el adulterio de su cónyuge, al marido que impugna la paternidad del hijo, se le admita, además, la prueba de otros hechos distintos conducentes a la demostración de que él no es el padre del hijo concebido por la época en que aquél ocurrió.

Como se observa, en este caso, el adulterio es simplemente un hecho indicador que permitiría concluir que el marido no es el padre del hijo concebido por la mujer casada, que, sumado a otros hechos que permitan llegar a la misma conclusión, le sirvan al juez como fundamento para declarar la prosperidad de la pretensión impugnaticia de la paternidad en el proceso correspondiente.

Es decir, se trata de llegar a la convicción judicial a través de la prueba indiciaria, en la que, como es suficientemente conocido, si los indicios son contingentes estos han de ser, además, concurrentes y convergentes para que el juzgador pueda, en forma motivada, llegar al convencimiento sobre la existencia o inexistencia del hecho investigado.

Es claro que, en este caso, el artículo 215 del Código Civil no adopta al punto tarifa legal de pruebas, sino que, por el contrario, adopta el principio opuesto, el de la apreciación razonada de la prueba, aquí referida a indicios contingentes, uno de los cuales pero no el único precisamente por ser contingente, es el adulterio de la mujer por la época en que fue concebido el hijo cuya paternidad se impugna por el marido, hecho que, sin embargo, por sí sólo, no autoriza al juez a declarar próspera la pretensión, sino que ha de concurrir con otros hechos indicadores, que, siendo también contingentes, converjan a que previo un análisis de los mismos, pueda el juzgador llegar a una conclusión determinada, ya sea para descartar la paternidad del marido o para mantener la presunción de la misma.

3.5. La posibilidad legal de que, a través de un proceso con estricta garantía del derecho de defensa pueda impugnarse la paternidad del hijo nacido de mujer casada, no lesiona en manera alguna el derecho a su intimidad, pues el cumplimiento del deber de fidelidad que impone el matrimonio queda cuestionado desde el momento mismo en que el marido se decide a promover el proceso, actitud esta que normalmente no se asume por el varón sino en casos excepcionales, cuando, a su juicio, existan motivos suficientes para llevar el asunto a los estrados judiciales.

Del mismo modo, ha de recordarse por la Corte que todos los derechos tienen como límite necesario los de los demás, razón esta por la cual no podría oponerse el de la mujer a que su conducta sexual no se discuta en público, con el del hijo a saber quién, en realidad, es su padre; ni tampoco podría exigirse al marido que, además de soportar la infidelidad de su cónyuge, quede privado de aducir entre otras pruebas el adulterio de la mujer para que no se le tenga por padre de hijos que no son suyos.

3.6. Si bien es verdad que en el estado actual de la ciencia es posible a través de la prueba antropoheredobiológica descartar la paternidad de un hombre respecto a alguien, así como establecer en muy alto grado de probabilidad quién es el padre de una persona, ello en nada se opone a la constitucionalidad del artículo 215 del Código Civil que ahora ocupa la atención de la Corte. No puede imponerse al marido que de manera ineludible acuda a la prueba genética aludida, pues ella es apenas una de las que pueden ser aducidas en el proceso de impugnación de la paternidad, sobre todo si se tiene en cuenta que en nuestro medio el principio que rige la materia es el de la libertad de medios probatorios, en virtud del cual pueden utilizarse en el proceso todos aquellos “que sean útiles para la formación del convencimiento del juez” (CPC, art. 175), circunstancia esta que refuerza, aún más si se quiere, la conclusión a que se llega por la Corte sobre la constitucionalidad del artículo 215 del Código Civil, objeto de la demanda en este proceso.

VII. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,

RESUELVE:

1. Declarar EXEQUIBLE el artículo 215 del Código Civil.

2. Declararse inhibida para resolver de mérito sobre el artículo 6º de la Ley 75 de 1968.

Cópiese, notifíquese, publíquese, comuníquese e insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y archívese el expediente».

(Sentencia C-1492 de noviembre 2 de 2000. Magistrado Ponente: Dr. Alfredo Beltrán Sierra).

__________________________________