Sentencia del 24 de agosto de 2010 Radicación 34393. Prescripción de las cesantías

Revista Nº 163 Ene.-Feb. 2011

Armando Mario Rojas Chávez 

Abogado especializado en derecho laboral y relaciones industriales. 

Introducción

Como lo indica el artículo 14 del Código Sustantivo del Trabajo y el artículo 53 de la Constitución Política, los derechos que tienen su origen en el contrato de trabajo, tienen el carácter de irrenunciables, lo cual significa que el trabajador puede recurrir a medidas judiciales o extrajudiciales para obtener su reconocimiento. Sin embargo, ello no significa que puedan, en principio, exigirse de manera indefinida en el tiempo. Es por ello que con el fin de evitar la perpetuidad de ciertos derechos derivados del contrato de trabajo, se creó la figura de la prescripción, la cual tiene por finalidad, extinguir un derecho como consecuencia del paso del tiempo. De modo general, el artículo 2512 del Código Civil expone los alcances de la prescripción, precisando que “es un modo de adquirir las cosas ajenas o extinguir las acciones o derecho ajenos, por haberse poseído las cosas y no haberse ejercido dichas acciones y derechos durante cierto lapso de tiempo, y concurriendo los demás requisitos legales”.

Dentro del ámbito de la legislación del trabajo, la figura de la prescripción no resulta ajena. Dicha figura se encuentra regulada de manera específica dentro de los artículos 488 y 489 del Código Sustantivo del Trabajo y, además, dentro del artículo 151 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social. De las disposiciones sustantivas y adjetivas antes referidas, se tiene que por regla general los derechos laborales prescriben a los tres años, contados a partir de la exigibilidad del respectivo derecho, sin perjuicio de que el trabajador, mediante la reclamación escrita de un beneficio derivado del contrato de trabajo debidamente determinados, la cual puede presentar por una sola vez, solicite su reconocimiento, caso en el cual el término prescriptivo en curso se interrumpe por un lapso igual al señalado para la prescripción correspondiente.

No obstante a la existencia de la figura de la prescripción dentro de las relaciones de trabajo, se presentan ciertas excepciones a esta regla, permitiéndose el reclamo del derecho en todo momento. Como beneficios exceptuados de la figura de la prescripción se tiene el derecho al reconocimiento de la pensión por invalidez, vejez o sobreviviente, caso en el cual la prescripción solo aplica a las mesadas pensionales por el término de tres años, contados a partir de la exigibilidad de la respectiva mesada, sin perjuicio de su interrupción, sin que se afecte el derecho al reconocimiento de la mencionada prestación económica, por cuanto se trata de un derecho de tracto sucesivo.

Dentro de la figura de la prescripción de los diferentes beneficios laborales, se destaca la sentencia del 24 de agosto de 2010, proferida por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, Radicación 34393, la cual cambió de manera sustancial la aplicación de la mencionada modalidad de extinción de obligaciones dentro del ámbito de las cesantías regulada por la Ley 50 de 1990 dado por la mencionada corporación judicial en anteriores decisiones.

Problema jurídico

El problema jurídico planteado dentro de la sentencia del 24 de agosto de 2010, Radicación 34393, proferida por la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, entre otros asuntos, se centró en determinar el inicio del término prescriptivo de las cesantías causadas dentro del régimen introducido por la Ley 50 de 1990, no obstante que en sentencias anteriores tomó la decisión de reconocer el inicio del término prescriptivo a partir de la fecha límite prevista para la consignación de la mencionada prestación económica consolidadas al 31 de diciembre de cada anualidad dentro del respectivo fondo y así sucesivamente, tal como se expuso en sentencia del 23 de mayo de 2001, Radicación 15350, entre otras.

Consideraciones de la Corte Suprema de Justicia

Para la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, no puede afectarse con la prescripción la cesantías regulada por la Ley 50 de 1990, que no llegó a consignarse dentro del término previsto en el respectivo fondo en vigencia de la contratación laboral, toda vez que dicha figura extintiva de obligaciones solo aplica a la referida prestación económica desde el momento que se presentó la extinción del vínculo contractual. Al respecto expuso:

“En este punto conviene aclarar, como ya se advirtió, que el auxilio de cesantía que no fue consignado en la oportunidad prevista en la ley, esto es, antes del 15 de febrero del siguiente año, no se encuentra afectado por el fenómeno jurídico de la prescripción en vigencia de la relación laboral, así la ley disponga que su liquidación sea anual, habida consideración que para efectos de su prescripción debe contabilizarse el término desde el momento de la terminación del contrato de trabajo, que es cuando verdaderamente se causa o hace exigible tal prestación social, en los términos del artículo 249 del Código Sustantivo del Trabajo”.

Así las cosas se tiene que las cesantías causadas durante la vigencia de la relación contractual, no obstante que estas se liquidan de manera independiente a las siguientes, mediante la implementación de medidas judiciales o extrajudiciales, puede reclamarse por parte de su beneficiario dentro de los tres años siguientes a la extinción de la relación contractual, sin perjuicio de recurrir a la figura de la interrupción de la prescripción.

Sostiene el alto tribunal, que el término de prescripción de las cesantías tiene que iniciar a partir de la terminación de la relación, toda vez que su beneficiario dispone libremente de ella a partir de ese momento. Advierte, que si bien es cierto, durante la vigencia del vínculo contractual su beneficiario puede acceder a la referida prestación social para la atención de determinadas necesidades, ello solo se puede presentar bajo circunstancias especiales establecidas en los artículos 249, 254, 255 y 256 del Código Sustantivo del Trabajo, los artículos 102 ordinales 2º, 3º y 104 inciso último de la Ley 50 de 1990, y el artículo 4º de la Ley 1064 de 2006, caso en el cual su reconocimiento se encuentra sometido al cumplimiento de las medidas proteccionistas previstas para el asalariado. Como consecuencia precisa que por no presentarse la libre disposición de la prestación social durante la vigencia del contrato de trabajo, no se puede afectar a su beneficiario con la figura de la prescripción.

En síntesis se tiene que dentro de la sentencia objeto de estudio, la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, estableció que la prescripción de las cesantías reguladas por la Ley 50 de 1990, empieza a regir desde el momento de la extinción de la relación contractual, sin que de ello, resulte aplicar la figura de la prescripción a la mencionada prestación económica durante su vigencia, habida cuenta que el asalariado no dispone libremente de ella.

El criterio antes expuesto constituye un considerable cambio en la posición adoptada por el alto tribunal en cuanto a la prescripción de las cesantías, habida cuenta que en sentencias anteriores, tal como sucedió con la del 23 de mayo de 2001, entre otras, se estableció que la prescripción de la cesantía regulada por la Ley 50 de 1990, inicia a partir de la fecha límite prevista para su consignación en el respectivo fondo.

Alcances de la decisión

La sentencia objeto de estudio constituye un hito en cuanto a la figura de la prescripción de las cesantías reguladas por la Ley 50 de 1990.

Si bien es cierto, la sentencia objeto de comentario tiene su origen dentro de una reclamación encaminada a obtener el reconocimiento de un verdadero contrato de trabajo, también lo es que no existe duda alguna que sus alcances también se extienden dentro de las relaciones individuales de trabajo. Como consecuencia los alcances de la decisión tienen considerables efectos para los empleadores, toda vez que pueden presentarse reclamos judiciales o extrajudiciales derivados de cesantías originadas desde el inicio de la relación contractual.

Por otro lado, se presenta la inquietud derivada de la prescripción de los factores salariales tenidos en cuenta por el empleador para la liquidación de las cesantías, tales como, recargos por trabajo suplementario, recargo por trabajo en día de descanso, entre otros, los cuales, cabe precisar, se encuentran sometidos al término prescriptivo trienal previsto por las normas laborales. Teniéndose en cuenta lo señalado anteriormente, se llegaría a la conclusión que toda acción judicial o extrajudicial encaminada a obtener la reliquidación de las cesantías, verbigracia, por cuanto el empleador no consideró algún factor salarial legal o convencional, se encontraría sometida al término de prescripción establecido por el Código Sustantivo del Trabajo.