Jorge Penen Deltieure

 

RECURSO EXTRAORDINARIO DE SÚPLICA

ALTERNATIVAS DE LA SALA AL DECIDIRLO

EXTRACTOS: «En el caso de autos más que aclaraciones de la sentencia se imponen explicaciones, respecto de la finalidad y objeto del recurso extraordinario de súplica, a lo que seguidamente se procede:

La finalidad primordial del recurso extraordinario de súplica, conforme a lo previsto en el artículo 2º de la Ley 11 de 1975, no es otro que la unificación de la jurisprudencia de las distintas secciones de la corporación en el seno de la Sala de lo Contencioso Administrativo, para remedio del fenómeno que llegó a presentarse de que se dieran tantos criterios como secciones, e incluso, que por la misma sección se prohijaran criterios disímiles, no pudiéndose en ocasiones saber cuál era la jurisprudencia del Consejo de Estado acerca del asunto sub lite.

Frente a la eventualidad de la interposición de ese recurso extraordinario, por estimar el suplicante que se ha acogido jurisprudencia contraria a la sentada en Sala Plena, tienen cabida dos alternativas:

La primera, que prospere el recurso porque, en verdad, el criterio jurisprudencial acogido en el fallo de la sección contradice la jurisprudencia de la Sala Plena Contenciosa, que es la de la corporación, o porque, aunque no la contradiga, estime la Sala conveniente cambiar la jurisprudencia. En ambos casos se infirma la providencia recurrida, lo que clara y expresamente se ha de indicar en la parte resolutiva del fallo respectivo. Entonces la Sala Plena desplaza a la correspondiente sección y, por ende, conoce del fondo del asunto como juez de instancia, dictando la sentencia que en derecho y conforme a los hechos se imponga.

La segunda, que no prospere el recurso por que no existe la alegada contradicción jurisprudencial o porque, aunque se dé la contradicción la Sala estime que debe acoger la jurisprudencia sentada en el fallo suplicado. En este caso, la sentencia de la Sala debe limitarse a declarar la no prosperidad del recurso, sin que haya lugar a resolución confirmatoria alguna, por la potísima razón de que no asume la función del Tribunal de instancia, no desplaza a la sección correspondiente ni le cabe ocasión de sustituir la decisión recurrida.

Es que, bajo ninguna circunstancia el recurso extraordinario de súplica entraña una tercera instancia, a lo que se llegaría en la práctica frente a la segunda hipótesis planteada, si a la clara, completa y técnica fórmula de declarar la no prosperidad del recurso extraordinario se le hiciera el agregado confirmatorio, que echa de menos el solicitante en el escrito que ha dado lugar a este pronunciamiento».

(Auto de diciembre 5 de 1990. Expediente S-030. Consejero Ponente: Dr. Amado Gutiérrez Velásquez).

ACLARACIÓN DE VOTO

Con todo respeto paso a exponer los motivos que me indujeron a aclarar el voto en la sentencia pronunciada por la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo el 20 de los corrientes, expediente S-030, Actores Oscar Jaime Alvarado Chávez y otros.

En dicha sentencia se afirma:

“Frente a la eventualidad de la interposición de ese recurso extraordinario, por estimar el suplicante que se ha acogido jurisprudencia contraria a la sentada en la Sala Plena, tienen cabida dos alternativas:

La primera, ...

La segunda, que no prospere el recurso porque no existe la alegada contradicción jurisprudencial o porque, aunque se dé la contradicción, la Sala estime que debe acoger la jurisprudencia sentada en el fallo suplicado. En este caso la sentencia de la Sala debe limitarse a declarar la no prosperidad del recurso, sin que haya lugar a resolución confirmatoria alguna...”.

El recurso extraordinario de súplica es en el procedimiento contencioso administrativo medio de control de la legalidad del proceso. Tiene por objeto el restablecimiento del derecho vulnerado cuando en un auto o en una sentencia de cualquiera de las secciones del Consejo de Estado se cambió jurisprudencia vigente de la Sala Plena Contenciosa Administrativa sin su autorización. Todo parece indicar que tuvo su origen en la necesidad de corregir el incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 24 del Decreto-Ley 528 de 1964, en el sentido de que las salas o secciones deben reunirse cuando cualquiera de ellas pretenda modificar la jurisprudencia de la Sala Plena. La bondad del recurso es evidente puesto que ha sobrevivido a las reformas introducidas por las Leyes 58 de 1982 y 30 de 1987 al Código Contencioso Administrativo.

Pues bien, la segunda alternativa desvirtúa el objeto y la naturaleza del recurso. El primero, tendiente a evitar la modificación de la jurisprudencia de la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo sin su conocimiento; la segunda, a asegurarle a las partes el derecho a que los autos y sentencias se profieran en los procesos dentro de los parámetros legales, en cuanto éstos regulan la manera como en cada caso el cambio de jurisprudencia debe producirse.

Consecuencia de lo anterior es que debe prosperar el recurso cuando en la providencia suplicada se contrarió sin intervención de la Sala Plena jurisprudencia vigente de la misma, independientemente de que ésta —la Sala Plena— estime procedente acoger la jurisprudencia contenida en la providencia objeto del recurso. Lo contrario, que es lo que se colige de la segunda alternativa, significa ir en contravía del objeto y la naturaleza del recurso y de elementales principios de justicia y equidad que informan las normas de procedimiento, las cuales deben siempre encaminarse a la efectividad de los derechos reconocidos por la ley sustancial.

En sana lógica, que debe corresponder a una hermenéutica jurídica correcta, la Sala Plena debe modificar su posición y aceptar que el recurso extraordinario prospera sin perjuicio de que aquella —la Sala Plena— acoja la nueva jurisprudencia, que sólo producirá efectos hacia el futuro. Pero decirle al recurrente que aunque tiene la razón el recurso no prospera, es actitud por demás contradictoria que demerita la filosofía y la razón de ser del recurso extraordinario de súplica.

Jorge Penen Deltieure 

Como el sentido de mi aclaración de voto corresponde en lo esencial a lo que en forma docta expresó a folios 226 y 227 el doctor Penen Deltieure, con su venia, hago mías, en aras de la brevedad dichas expresiones, las cuales comparto plenamente.

Guillermo Chahín Lizcano 

ACLARACIÓN DE VOTO

Comparto en su integridad las razones expuestas por el señor Consejero Doctor Jorge Penen Deltieure, pues es indispensable precisar la diferencia entre el recurso extraordinario de súplica y el contenido mismo del debate jurisprudencial. El recurso prosperará por el solo hecho de la contradicción entre jurisprudencias, sin perjuicio de que la Sala Plena acoja o no lo planteado en la providencia objeto del recurso pues, de lo contrario, se desconocería la razón de ser del recurso extraordinario de súplica, como bien lo afirma el Dr. Penen, a cuya aclaración me acojo totalmente.

Carlos Gustavo Arrieta Padilla 

ACLARACIÓN DE VOTO

Con todo respeto me separo de la decisión mayoritaria adoptada por la Sala Plena el 5 de diciembre de 1990, pero sólo en algunos aspectos de la motivación.

Durante la discusión de la ponencia puse de presente dicha circunstancia y recalqué algo que considero no sólo posible sino aceptable doctrinariamente.

Dentro del recurso extraordinario de súplica siempre que haya violación jurisprudencial, deberá declararse la prosperidad del mismo. Pero cabe distinguir dos hipótesis así: a) Si la Sala Contenciosa considera que esa jurisprudencia merece ser ratificada o mantenida, dictará el fallo de instancia con sujeción a dicha orientación jurisprudencial. b) Pero si pese a esa violación jurisprudencial, la jurisprudencia anterior no merece ser mantenida porque se considera, por ejemplo, inconstitucional o ilegal o errada, deberá declararse también la prosperidad del recurso, pero en el fallo de instancia tendrá que hacerse el nuevo enfoque jurisprudencial y fallar de conformidad con éste. Aquí, entonces, podrá darse la prosperidad del recurso (con él se infirma la sentencia de instancia) con efectos diferentes a los pretendidos por el recurrente, porque el nuevo enfoque a lo mejor no lo favorece.

Se afirma esto porque uno de los fines de la súplica es el de mantener la uniformidad de la jurisprudencia dentro del marco legal.

Con todo respeto,

Carlos Betancur Jaramillo 

Bogotá, D.E., marzo 19 de 1991.

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