Sentencia 2006-00639 de abril 8 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Rad. 11001-3103-023-2006-00639-01

Magistrada Ponente

Dra. Ruth Marina Díaz Rueda

SC4393-2014

(Aprobado en sesión de veinticinco de febrero de dos mil catorce)

Bogotá, D. C., ocho de abril de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «Consideraciones

1. El XXXXX, (hoy liquidado), invocando su condición de propietario, solicitó la “reivindicación” del predio Lote de terreno 1 de la manzana A ubicado en la calle 22 C Nº 132-70 de la localidad de Fontibón de Bogotá, D. C., del que afirmó tenían la “posesión” los accionados XXXXX y XXXXX XXXXX, a su vez aquella en demanda de mutua petición solicitó declarar que adquirió el citado inmueble por prescripción adquisitiva extraordinaria.

2. El tribunal ratificó la decisión que acogió las súplicas de la “acción de dominio”, al verificar la existencia de los requisitos sustanciales exigidos para el efecto y denegó las peticiones atinentes a la usucapión, al establecer que la “posesión” de la interesada no alcanzaba el término legalmente establecido, criterio que soportó en restarle mérito probatorio a las declaraciones de los testigos asomados por la prescribiente y darle credibilidad a otros medios de convicción, como las exposiciones de las personas que en el pasado habían laborado para la entidad financiera, al igual que a algunos documentos relativos a informes sobre visitas al predio y la peritación practicada en el proceso.

3. Tienen trascendencia para la decisión que se está adoptando, los elementos de juicio incorporados al plenario que a continuación pasan a relacionarse.

a) Certificado de existencia y representación del XXXXX, (hoy liquidado), en el que consta que absorbió mediante fusión al XXXXX, el que se disolvió sin liquidarse (c. 1, fls. 300-302).

b) E.P. 3025 de 07/07/1995 otorgada en la Notaría 42 de esta ciudad, figurando en ella que XXXXX XXXXX (ya fallecida), celebró contrato de XXXXX XXXXX con la XXXXX, constituyendo el patrimonio autónomo “XXXXX”, integrado por el “lote Nº 1 de la manzana A y el lote 2 de la manzana E que hacen parte de la urbanización El Escritorio, ubicada en el sector de Fontibón D. C.” (c. 3, fls. 25-48), y E.P. 4415 de 30/09/1996 de la Notaría 9ª de Bogotá, en la que atendiendo la solicitud de ejecución de la garantía, se transfirió en “dación en pago” a XXXXX, el “lote 1 de la manzana A, que hace parte de la urbanización El Escritorio”, con matrícula inmobiliaria 50C-1411300 de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá, zona centro (c. 4, fls. 56-69).

c) E.P. 2091 de 28/12/1999 de la Notaría 44 de Bogotá, en la que consta la fusión del XXXXX XXXXX, con el XXXXX, ordenada por la Superintendencia Bancaria, en virtud de la cual este último se disuelve sin liquidarse, “absorbiéndolo” el primero, por lo que “adquirió de pleno derecho la totalidad de los bienes, derechos y haberes que posee el XXXXX” (c. 4, fls. 73-93).

d) E.P. 0130 de 09/02/2000, que aclara la reseñada en el anterior literal, para “precisar el porcentaje o cuotas de participación en la propiedad de los inmuebles que tenía el XXXXX XXXXX”, dentro de los que se relaciona el que es objeto del proceso y se precisa que el derecho transferido a la “entidad absorbente” es del 100% (c. 4, fls. 105-120).

e) Certificado de tradición y libertad del predio con matrícula inmobiliaria 50C-1411300 de la mencionada dependencia, que corresponde al bien objeto del litigio, esto es, lote 1 manzana A de la calle 22C # 132-70 de esta ciudad, en el que aparecen inscritos los títulos señalados en los anteriores literales (c. 1, fls. 57-58).

f) Constancia emitida por el Departamento Administrativo de Catastro Distrital, expedido el 07/11/2006, en el que se especifica que “NO URBANIZ/SUELO PROTEG (sic)”, extensión superficiaria 5.728,61 y “área construida (M2): 0,00” (c. 1, fl. 60).

g) Copia autenticada de los formularios del impuesto predial unificado desde 1999 a 2006, sin que aparezca en alguno de ellos que la señora XXXXX, haya efectuado su cancelación o pago (c. 1, fls. 61-69).

h) Documentos concernientes (i) al avalúo comercial del inmueble, practicado el 28 de abril de 1998 por XXXXX XXXXX, en el que expresa que “actualmente se encuentra desocupado, sin ningún tipo de explotación económica”, asimismo informa que “no cuenta con acometidas de servicios públicos”, sin que se haga mención sobre la existencia de construcciones, aunque se indica que está “delimitado por una cerca de sencillas especificaciones” (c. 3, fls. 72-88); (ii) dictamen elaborado para la citada época por XXXXX XXXXX, en el que figura similar reporte al reseñado (c. 3, fls. 89-101); (iii) “informe técnico de avalúo” de 23 de junio de 2000 de la XXXXX, en el cual se señala que “cuenta con un cerramiento parcial en alambre de púas y postes de madera”, sin “ningún tipo de edificación” y, no obstante que la “urbanización Hacienda El Escritorio cuenta con redes de acueducto, alcantarillado, energía eléctrica y red telefónica, estas no llegan al lote de terreno en estudio” (c. 3, fls. 106-123), y (iv) “avalúo corporativo” de 28 de agosto de 2002, de la misma entidad privada antes nombrada, donde alude únicamente al “lote de terreno”, sin hacer descripción de edificaciones y precisa que se presenta “imposibilidad para construir en el predio debido a ubicarse dentro del cono o trapecio de aproximación de la segunda pista del aeropuerto El Dorado” (c. 3, fls. 126-137).

i) En la pretensión tercera plasmada en el escrito de reforma de la demanda, atinente a los frutos civiles y naturales, se pide su reconocimiento “desde el mes de mayo de 1990 (sic)” y en el hecho 18 se afirma que el actor “se encuentra privado de la posesión material del bien ya profusamente descrito, debido a que a partir de 2006 la señora XXXXX clandestinamente ingresó y se posesionó del mismo, aprovechando que estaba deshabitado”.

j) Peritación decretada en el proceso, presentada el 28 de noviembre de 2011, en la que en punto de “mejoras y anexidades” la auxiliar de la justicia dictamina: “(…) se encuentra una construcción en bloque con un área aproximada de 25 metros cuadrados, con una antigüedad de dos (2) años. (…) aproximadamente 3 metros al norte de la anterior construcción, se encuentra un cuarto para baño construido en bloque, en cuyo interior se encuentra un sanitario y externamente se observa un lavamanos. Esta construcción tiene una antigüedad inferior a un (1) año. (…) [al norte de esta] se encuentra una caseta para vigilancia en madera y vidrio. (…) enramada construida con cuatro (4) postes y unas tejas, con un área aproximada de nueve (9) metros cuadrados, con una antigüedad aproximada de siete (7) años. (…) enramada construida con cuatro (4) vigas y unas tejas, con un área aproximada de veinticuatro (24) metros cuadrados, con una antigüedad aproximada de cinco (5) años. (…) enramada construida con cuatro (4) postes y unas tejas con un área aproximada de dieciséis (16) metros cuadrados que funciona como garaje, con una antigüedad no superior a tres (3) años” y se agrega que “conforme a lo contenido en las fichas catastrales, expedidas por la Unidad Administrativa Especial de Catastro Distrital, no existen construcciones anteriores al año 2004” (c. 4, fls. 1-24 y anexos).

En la complementación de la citada experticia básicamente se hace alusión a la nivelación del terreno, materiales utilizados, antigüedad, cercas de encerramiento y frutos civiles (c. 2, fls. 614-637).

k) Documentos denominados “acta de visita mantenimiento inmueble”, que comienzan con la de 04/03/03, aportados inicialmente en copia simple (c. 1, fls. 159-174) y luego allegados en reproducción autenticada (c. 3, fls. 145-176), poniéndosele aquellas en conocimiento de su autor XXXXX XXXXX, quien las reconoció en la declaración que rindió, con excepción de la vista al folio 169, en las que se menciona a manera de recomendación “terminar de cercar y colocar valla”, asimismo en otras expresa “sin novedad” y en las elaboradas a partir de mayo de 2004, reseña “peligro de invasión”, agregando en algunas que por “vecinos”, “semovientes”, o “ganado”.

l) Testimonios recaudados en noviembre de 2011, a solicitud de la accionada en la demanda inicial, respecto de los cuales sostiene en la impugnación extraordinaria que el tribunal no les dio credibilidad y en lo pertinente se refieren a los siguientes aspectos:

(i) XXXXX, dijo tener para aquella época 84 años de edad, que conoció a “XXXXX”, desde hace 25 anualidades y que en el lote había una casa de madera y tenía vacas, ahí vivía [ella] con los niños en ese tiempo mis amigos los hijos de ella, no sabía quién era[n] los vecinos, únicamente la XXXXX, hoy en día esta nivelado[,] yo trabajo en ese mismo lote soy auxiliar de pintura hace tres año[s], y trabajo con el señor XXXXX, antes tenía el potrero con las vaquitas y la casita de madera, la que estaba en el costado occidente, (…), esa última casa la construyeron hace como 3 años, la hizo la señora XXXXX con material reciclable, como ella trabaja en las bodegas de XXXXX a ella le regalaron el material para que ella hiciera la casita; manifiesta también que hace unos “tres años” le tiene arrendado a XXXXX y a una señora XXXXX, que esta vive en la casa y le ayuda a cuidar los semovientes; que antes le había alquilado a un muchacho XXXXX, “me parece que fue como en el año 1996 o 1997”, y estuvo ahí hasta cuando se cayó el rancho; en cuanto a las mejoras realizadas por “XXXXX”, señala que corresponden a “la casita que ella tiene y emparejar el terreno como lo he dicho porque antes tenía solo morros y por eso se conoce como [M]orropelao”, y asevera que la considera dueña “porque yo desde el año que la distingo solo la he visto a ella en el lote a ella no más, ahí habitando con las vacas y las zorras y los arreglos que ha hecho en el lote y solo ella es la que he visto por ese lado”, ha construido tres viviendas, porque la primera se derrumbó y volvió a edificar ahí y debido a los arreglos la ubicaron donde está actualmente; asimismo refirió que hace “31 años” habita en el sector, y reside como a diez cuadras del predio en cuestión y para cuando comenzó a frecuentarlo “desde los 7 años (…) [el lote] era lleno de barrancos con la casita que tenía de palma (…) como de 2 piezas, la cocinita y un cuarto para guardar herramienta, era en madera y teja de zinc, era prácticamente por [ahí] 5 mts por 3 mts más o menos, con un cuarto de herramienta atrás donde guardaban los baldes”; agrega “lo que me acuerdo es que se cayó como tres veces la casa, no recuerdo son las fechas, el tiempo, porque yo en ese tiempo ya estaba estudiando en el año 88”; que la nivelación del terreno “eso fue como a mediados del 2000 me parece” y, entorno al arrendamiento por XXXXX XXXXX del lote contiguo, comentó “el lote de al lado de las canchas, no me acuerdo, pero ella si duró [h]arto tiempo con el lote arrendado fue como en el 90 o en el 92 más o menos, ella comenzó a frecuentar con las vacas, esas canchas las hicieron hace 5 o 6 años”, y que el fundo de mayor extensión “estaba dividido por cerca y el lote de ella y el otro lote de las canchas y en ambos mantenía ganado, como fue creciendo y tenía vacas que le daban en aumento por eso fue que sacó el segundo lote en arriendo en el de las canchas”; en lo atinente a los servicios públicos asevera que “me percibí por lo que tenía luz la casita y por otro lado porque las cercas tenían electricidad y el agua llegaba por una manguera de un hidrante que hay y lo rompieron para sacar agua y la luz del poste que hay ahí, cuando yo la conocí ella ya tenía la luz y agua”; finaliza la exposición señalando que conoció a XXXXX “allá mismo en el lote, con la zorra[,] es el marido de doña XXXXX, él era el que tenía la zorrita, él vivía allá en esa casa de allá” (c. 2, fls. 559-563).

(ii) XXXXX, informó que se ha relacionado desde hace 30 años con XXXXX y “ella solicitó de mis servicios en 1986 hice una enramada por palos, tejas en eso reciclable, una pieza, una cocina, un po[z]o séptico (…) una pieza de 3x3 la cocina de 2.50 x 2 mts para guardar la herramienta, en ese entonces no tenía ningún servicio, el servicio de la luz yo lo bajé de un poste, ella tenía 1 hijo se llamaba XXXXX, ella vivía con el esposo XXXXX, no tenía más servicios el agua se la cargaban, hay había era un poco de monte, palos de espinas[,] cuando yo llegué [a ese] rancho les ayudé a levantar una cerca, una cerca con postes de madera que lindaba actualmente en el lote de la mano derecha de la entrada, un lote más o menos de 60 mts no la medí, se me fueron 6 rollos de alambre, se levantaron 12 cuerdas a la altura de 2.20 mts y a 20 cms de cada cuerda, habían unas vacas (…) yo le ayudaba a ordeñar, yo me demoré como 15 días haciendo el rancho, cada rato volvía por el rancho se caía, eso duró como 12 años y después de que lo hice fui 2 veces de ahí de 10 años para adelante ese rancho se cayó, después me volvió a llamar para que lo levantara en otro lado, lo hice al frente a la izquierda al costado occidental[,] el primero lo hice a la derecha, el rancho de la izquierda lo hice como a los dos años en el 99 algo así[,] era igual que el otro[,] baño, cocina; al solicitársele que concretara las obras realizadas, expresó: “mantenimiento de cercas sobre el año 86, mantenimiento de vivienda en el año 86, continuamente h[e] estado de mantenimiento de todo lo que se trata en el lote como es planeación, replaneación la hice en el 2004, eso es lo que he hecho hasta el momento”, y al indagársele sobre otras actividades en que hubiere participado, manifestó que “hubo una época en la que fui a ayudarle a ordeñar cuando se le enfermó el hijo y por [ahí a] ayudarle a limpiar el lote de todo ese monte eso fue en la época del 97”; asimismo informa que desde 1986 de manera permanente han habitado en el predio “XXXXX[,] el esposo y el niño XXXXX[,] quien es muerto porque lo mataron”, cuando se caía el rancho él lo reparaba, como ella “ya tenía el niño, se iba a que le diera posada el señor XXXXX mientras que yo le armaba el otro ranchito puesto que era la única forma en que ella podía guardar la zorra y el caballo que tenían”; que la construcción era de “teja de [z]inc, que la encontraba botada, en una extensión de aproximadamente 20 mts2, una [a]lcoba, cocina y baño”; agrega que “al espacio donde yo hice el rancho yo le pegué una limpieza en 400 mts en el año 1987, sembramos pasto a los 6 meses ya el ganado estaba pastando ahí, mientras tanto lo mantenía alrededor del monte, donde había una que otra mata de pastico, por eso hice el mantenimiento de pelarle el lote total y quemar la hierba” y, que al caerse como a los 11 o 12 años, hizo otra vivienda al frente; también alude a que se enteró del arrendamiento del terreno vecino por parte de “XXXXX”, porque ella le comentó y que esos dos lotes “los separa una cerca que yo XXXXX XXXXX hice allá para dividir el lote de la señora XXXXX con el lote del señor XXXXX, la cual realicé en 1987[,] la cerca que actualmente existe” (c. 2, fls. 564-568).

(iii) XXXXX, persona de “84 años” de edad, ex suegro de “XXXXX”, dijo haberla conocido desde hace “31 años” cuando ella trabajaba en un restaurante, y vivió en la casa de él hasta 1985, “desde ahí ella tenía un terreno de su propiedad el cual está ubicado en la hacienda El Escritorio y ahí la he visto ocupando el terreno con ganado de levante y leche y bestias de trabajo”; que su hijo “XXXXX convivió con ella hasta hace diez años atrás, hasta el año 1991[,] pero ella se separó y continuó con los animales allá”, habiendo visitado el inmueble en el citado año, porque su oficio era el de transportar agua a los sectores donde no había, llevando para los animales, en esa época “era un lote con viajes de escombros y ella ha mejorado para tener los animales, después contrataron una maquinaria para arreglar todo, como es en la actualidad, en ese entonces habían solo escombros”; comenta que cuando la dejó el esposo en el año 1990 ella trabajaba con una zorra, al poco tiempo trabajaba en una zorra y sacaba escombros de la urbanización XXXXX que quedaba al frente del lote que es suyo, allí hizo un ranchito para dormir y cuidar de sus animales, con sus cantinas, una construcción en madera y latas viejas, era de reciclaje, pues el primero porque le he conocido varios[,] en la actualidad hay uno mejor todavía, que consta de varias piezas y cocina y baño, recién hace unos dos años para acá; en lo atinente a los actos de conservación del predio expresa que lo ha arreglado y lo tiene “muy bien cercado con alambre de púa y postes de madera, pagó una maquinaria para hacerlo terraplanar (sic), y tiene una casa de habitación”, agregó que “continua con su ganado (…), como también tiene arrendada la casita de última que hizo, reservando el derecho de cuidar a sus animales, he visto el funcionamiento de maquinaria de lo cual creo que está recibiendo arriendo, el cuidado que hace con el ganando, ella lo cuida por la calle y en la noche lo lleva al lote a pernoctar por lo que no hay pasto”; manifiesta que no ha observado a persona distinta a XXXXX, “que haga las veces de dueña y señor de dicho terreno”, y que “un señor de nombre XXXXX, (...) le ayuda con la conservación de las cercas y el sostenimiento del terreno como es el traslado de los postes y la hechura de los ranchos porque ha hecho en varias partes[,] el último es el mejorcito”; comenta que no tiene precisión cuando construyeron las canchas aledañas al lote, aunque estima que estaban desde cuando él iba a ese sector, no habiendo regresado al lugar desde hace unos diez años (c. 2, fls. 569-573).

m) Declaraciones de testigos asomados por la actora, rendidas en diciembre de 2011 y que el sentenciador las tuvo en cuenta para fundar la decisión:

(i) XXXXX, quien trabajó para el XXXXX de 2002 hasta finales de 2005, tenía asignada la función de “manejar y a hacer visitas a los bienes inmuebles del banco”; menciona que conoció el inmueble “en el 2002 o 2003 más o menos[,] era un lote ubicado al lado de la segunda pista del aeropuerto El Dorado[,] en forma triangular, no había nada era un lote desocupado, lo visitaba aproximadamente 2 veces en el mes, la última vez debió haber sido para los últimos de septiembre del 2005 que fue cuando entregué los bienes inmuebles que tenía a cargo mío”, precisando que se elaboraban reportes los cuales eran entregados al jefe del departamento de administración de bienes de la entidad bancaria; que “eran dos lote[s] muy similares[,] el del banco era el lote A y el otro era el B que llamábamos otros como se encontraba estaba delimitado, tenía cercas y totalmente desubicados (sic), no había ni construcción ni vivienda de nada que le correspondía al banco”, y al ponérsele en conocimiento los documentos que obran a partir del folio 159 cuaderno uno (1), manifestó: “Sí, efectivamente este era uno de los reportes que yo entregaba y firmaba por mí, folio[s] 160 [al] 168, 170 [al] 174 son m[i]os” y, en cuanto a las características del predio, señaló que “en un comienzo estaba con las cercas en más o menos estado (sic), tenía un punto de acceso que era una puerta en madera, y dentro del lote no había sino solo pasto ni siquiera va[ll]a, ya que por eso tocaba visitarlo frecuente, tocaba ponerle la va[ll]a porque el banco lo tenía en venta” y que presentaba “montículos, llenos de pasto (…). Solamente tenía chamizos de monte de tierra, de años sin hacerle nada al lote, pero sembrado nada, como lo dije estaba lleno de pasto”, y sobre la advertencia del peligro de invasión aludida en los informes, indicó que “en el 2004 a comienzo de año como en mayo más o menos hice la advertencia al banco de que había peligro de invasión y que las cercas habían sido tumbadas por el vecino, la persona del lote B, porque vi que el ganado se estaba pasando al lote de nosotros, es más yo advertí a los vecinos que este lote no era de propiedad de ellos entonces uno de ellos me respondió y si lo pasamos que[¡], por consiguiente yo les dije que todo lo que encontrara en mi lote era mío, de [ahí] que la idea era instalar una valla que identificara el lote como única propiedad del XXXXX” (c. 2, fls. 587-590).

(ii) XXXXX, quien dijo residir en Fontibón desde hace 50 años y por gestiones en favor de la comunidad, expresa que conoció “dos lotes de la calle 22C con la Transv. 133 donde son potreros totalmente planos y conozco a don XXXXX que me informaron que su esposa era la dueña de esos terrenos[,] dentro de lo deportivo pues nosotros buscamos conseguir sitios para la recreación”, y luego de adelantar gestiones en la Aeronáutica Civil, por ser adyacente el terreno a la segunda pista del aeropuerto, decidió que mientras ahí se expedía la resolución de autorización para lo que ellos tenían interés, le solicitó a la nombrada persona que se lo arrendara, a fin de construir unas canchas de fútbol “y es por eso que en el 2003 firmamos un contrato de arrendamiento[,] el cual adjunto copia[,] con una firma que teníamos nosotros que se llamaba XXXXX XXXXX, al firmar el contrato y demarcar las canchas de fútbol y dejarla[s] listas para empezar algún campeonato no[s] encontramos que el predio que me había arrendado según el plano que adjunto estaba incluido el lote A el lote B la zona verde, la protección ambiental Nº 1 protección ambiental Nº 2 y la carrera 31 o Transv. 133”, y ante esas circunstancias, además de enterarse que ahí había un “lote” del XXXXX, por lo que se entrevistó con Edilberto Conde, funcionario de esa entidad, quien le corroboró esa información, al comunicarse nuevamente con Jorge Blanco, le puso en conocimiento tales hechos, y le dije que entonces me arrendara el lote que no tenía problema para hacer la cancha de fútbol y que como la señora XXXXX tenía unas vacas ahí pues que hiciera algún arreglo, entonces me dijo bueno vamos a hacer lo siguiente, yo le arriendo el lote B y pasamos a XXXXX para el lote A pero para hacer eso necesitamos hacer una cerca para que no se pasaran las vacas y me afectaran la cancha de fútbol con los excrementos y es por eso que contrató dos personas entre ellas a Julio Sonsa para que me colaborare en sacar 6 podones, o sea plantas de pasto para hacer la cancha, construir una caseta para que en un momento que llovieran se resguardaran los jugadores y hacer la división de los dos lotes con una cerca de alambre, hasta hoy es lo que yo he hecho la cancha de fútbol en el lado B está funcionando y en el lado A empezaron a hacer relleno; adicionalmente comenta que doña XXXXX tenía el ganado en los dos lotes y “en el proceso para adecuar las cancha[s] hablamos con doña XXXXX porque ella decía que necesitaba un tiempo para sacar sus vacas y entregar el terreno, entonces yo le dije que no había ningún problema pues mientras yo adecuaba el lote ella podía tener las vacas en el lote A mientras se miraba si se iba o no”; acerca de la existencia de un “contrato de arrendamiento” del globo de mayor extensión (lotes A y B), entre “XXXXX y XXXXX”, manifestó que “doña XXXXX me comentó que pagaba un arriendo[,] pero no sé si tenía contrato, (…) que me conste no se a quien le pagaba pero ella decía que le pagaba a XXXXX, es que XXXXX es el esposo de una de las herederas de esos terrenos[,] eso era lo que yo conocía por eso hacía el contrato con don XXXXX”; sobre la razón por lo que este último nombrado le arrendara los dos terrenos, cuando para la época el “lote A era del XXXXX”, comentó que al arrendarme los dos lotes él me informa que esos dos lotes son herencia que le corresponden a su esposa, en ningún momento me dice que es del XXXXX, esto lo sé yo por averiguaciones (…) y al enterarme yo le comunico a don XXXXX que hay un lote que es del XXXXX XXXXX y entonces él me dice, a[h] bueno[¡], entonces quédese con el lote B que yo arreglo con XXXXX y es cuando hacemos el otro documento; sobre esa relación de tenencia dijo que se lo comentó directamente “XXXXX”, en el año 2000 y sobre la existencia de construcciones en el predio contiguo al alquilado, expresó que entre el lote A y el lote B en la mitad de todos los lotes costado occidental había una caseta con 4 o 6 tejas cubiertas a su alrededor donde la señora XXXXX o sus empleados se hacían [ahí] cuando llovía o cuando hacía mucho sol, y mantenían unos implementos como para darle de beber al ganado, luego cuando se hizo el contrato[,] el segundo[,] esos palos y esas tejas se trasladaron para el otro lado[,] no había más construcción; agregó que aunque no recuerda la fecha exacta de la reubicación de la caseta “estaría entre finales del 2003, principios del 2004[,] en cuanto a servicios públicos no tenía ninguna clase, lo único que había era un poste de luz”, y respecto al lugar donde se ordeñaban las vacas, expresó que “cuando yo llegué allá en el 2000 pues ordeñaban en cualquier lado de los dos lotes, después de que hicimos el contrato ordeñaban en el lote A” y sobre la explotación económica de ese terreno indicó que “hasta finales del 2005 pues yo lo único que vi fue pastoreo de las vacas no más” (c. 2, fls. 594-600).

4. En virtud de los aspectos que son materia de los cuestionamientos de la censura, se torna pertinente mencionar tanto los requisitos para la prosperidad de la “pretensión reivindicatoria”, como los de la “declaración de pertenencia”.

a) En cuanto a la “reivindicación o acción de dominio”, según las disposiciones insertas en el título XII, libro 2º del Código Civil, ha de acreditarse: (i) que el demandante es titular del derecho de dominio, (ii) la posesión material por parte del accionado, (iii) singularidad de la cosa objeto de la “reivindicación” o cuota determinada pro indiviso de una “cosa singular” y (iv) identidad entre el bien pretendido por el actor y el poseído por el demandado; este ha sido el criterio uniforme y reiterado de la jurisprudencia de esta corporación, memorado en época reciente en el fallo CSJ SC, 13 Oct. 2011, Radicado 2002-00530.

b) Con relación a los supuestos fácticos que deben probarse para declarar la “prescripción adquisitiva extraordinaria”, de conformidad con las disposiciones del capítulo II, título XLI del citado ordenamiento sustancial, a la luz de su entendimiento plasmado en múltiples pronunciamientos de la Sala, se concretan a los siguientes: (i) que se trate de una cosa o derecho comerciable y (ii) posesión material del actor durante el término legalmente establecido, que bajo el imperio de la “Ley 50 de 1936”, era de veinte años, habiendo sido reducido a la mitad por la “Ley 791 de 2002”, debiéndose tomar en cuenta para la aplicación de uno u otro período, las reglas del precepto 41 de la “Ley 153 de 1887”.

Al respecto, en la Sentencia CSJ SC, 8 agosto 2013, Radicado 2004-00255, se expuso:

De conformidad con el artículo 2518 del Código Civil, a través de la ‘prescripción adquisitiva’, llamada también ‘usucapión’, puede ganarse el dominio de los bienes corporales, muebles o inmuebles, así como los demás derechos reales, si las cosas sobre las cuales recaen los mismos, han sido detentadas en la forma y por el tiempo que el legislador ha previsto.

La prescripción de la especie antes señalada, que fue la que hizo valer el pretenso usucapiente, tiene como fundamento esencial la tenencia del bien con ánimo de señor y dueño, sin que sea necesario respaldarse en ‘título’ alguno, circunstancia esta en la que se presume la buena fe del ‘poseedor’. Por ello, a este le resulta suficiente comprobar que lo ha poseído de manera pública, pacífica e ininterrumpida, por el tiempo legalmente exigido, el que si bien actualmente es de diez años, según lo previsto en el canon 1º de la ley 791 de 2002, como el actor no eligió tal normatividad, ni la misma le resultaba aplicable para el momento de formular la demanda, el plazo a contabilizar corresponde al indicado en la legislación anterior, por lo que en consecuencia, debe probar que la ha ejercitado durante veinte anualidades continuas.

El artículo 762 del Código Civil ha definido la posesión como ‘(…) la tenencia de una cosa determinada con ánimo de señor o dueño (…)’, es decir que para su existencia se requiere del animus y del corpus, esto es, del elemento interno, psicológico o intención del dominus, que por escapar a la percepción directa de los sentidos es preciso presumir a partir de la comprobación plena e inequívoca de los actos materiales y externos ejecutados continuamente y por todo el lapso que dure aquella.

Así entonces, los citados elementos, por constituir manifestación visible del señorío, llevan a inferir la intención o voluntad de hacerse dueño, mientras no aparezcan otras circunstancias que demuestren lo contrario y por tanto, el prescribiente debe acreditarlos plenamente para que esa posesión como presupuesto de la acción, le permitan al juzgador declarar en su favor, la pertenencia deprecada.

5. En consideración a la vía seleccionada en el ámbito de la causal primera a fin de acusar el fallo del tribunal, esto es, la senda indirecta por yerro fáctico, ha de reiterarse que en la labor de valoración de las pruebas los jueces gozan de discreta autonomía para adoptar sus decisiones, por lo que las providencias con las que resuelven los litigios sometidos a su conocimiento llegan precedidas de la presunción de verdad y acierto, de ahí que la tarea del impugnante extraordinario necesariamente debe estar dirigida a demostrar el desatino atribuido al juzgador, además de evidenciar que el desacierto tiene la connotación de ser notorio, es decir, que es manifiesta la contrariedad de lo deducido con la realidad que surge del proceso, específicamente de los elementos de convicción y, también que es trascendente, circunstancia esta que denota su total idoneidad para aniquilar la decisión (CSJ SC, 16 jun. 2009, Rad. 2003-00003).

La doctrina jurisprudencial de la Corte acerca del “error de hecho” de manera uniforme y reiterada ha sostenido, entre otros, en el fallo CSJ SC, 13 mayo 2013, Radicado 2005-00131, lo siguiente:

(…) ‘atañe a la prueba como elemento material del proceso, por creer el sentenciador que existe cuando falta, o que falta cuando existe, y debido a ella da por probado o no probado el hecho’ (LXXVIII, p. 313), es decir, acontece ‘a) cuando se da por existente en el proceso una prueba que en él no existe realmente; b) cuando se omite analizar o apreciar la que en verdad sí existe en los autos; y, c) cuando se valora la prueba que sí existe, pero se altera sin embargo su contenido atribuyéndole una inteligencia contraria por entero a la real, bien sea por adición o por cercenamiento’ (cas. civ. Sent. 034 de ago. 10/99, Exp. 4979); siendo tal su notoriedad y gravedad, ‘cuando su sólo planteamiento haga brotar que el criterio del sentenciador fue totalmente desenfocado, que está por completo divorciado de la más elemental sindéresis; si se quiere, que repugna al buen juicio’, lo cual ocurre en aquellos casos en que ‘el fallador está convicto de contraevidencia’ (cas. civ. Sents. de 11 de julio de 1990 y 24 de enero de 1992), ‘cuando el sentenciador se estrelló violentamente contra la lógica o el buen sentido común, evento en el cual no es nada razonable ni conveniente persistir tozudamente en el mantenimiento de la decisión so pretexto de aquella autonomía’ (CCXXXI, pág. 644), o en otros términos, ‘que a simple vista se imponga a la mente, sin mayor esfuerzo ni raciocinio, o en otros términos, de tal magnitud, que resulte contrario a la evidencia del proceso (…)’ (G.J. Tomo LXXVII, pág. 972)’ (cas. civ. Sents. 006 de 12 de febrero de 1998, Exp. 4730; 080 de 18 de sep. de 1998, Exp. 5058) (…).

Así mismo, en la Sentencia CSJ SC, 2 julio 2010, Radicado 1998-05275, iteró:

(…) ‘el error de hecho se estructura cuando el juicio probatorio del sentenciador es arbitrario o cuando la única ponderación y conclusión que tolera y acepta la apreciación de las pruebas sea la sustitutiva que proclama el recurrente’, ya que si la inferencia a la que hubiera llegado, ‘(…) luego de examinar críticamente el acervo probatorio se halla dentro del terreno de la lógica y lo razonable, en oposición a la que del mismo estudio extrae y propone el censor en el cargo, no se genera el yerro de facto con las características de evidente y manifiesto, por cuanto en dicha situación no hay absoluta certeza del desatino cometido’ (cas. de 27 de mayo de 2005, Exp. 2005-00472).

6. Al analizar los fundamentos de la impugnación extraordinaria, se establece la inexistencia de algunos de los desatinos aducidos por el censor y la falta de demostración con respecto a otros de los planteados, como pasa a examinarse a continuación.

a) Sobre el particular se constata, que el tribunal sostuvo que la posesión alegada por la señora XXXXX XXXXX “en el mejor de los casos lo sería el mes de marzo del año 2004’”, lo que dedujo básicamente de lo declarado por XXXXX XXXXX, al interpretar que él informó acerca del “intercambio entre los lotes A y B, ocurrido en la época de celebración del contrato de arrendamiento del predio englobado, por el que se convino, con el beneplácito de la poseedora, que en un sector del mismo (lote B), se construyeran las canchas de fútbol, y además, doña XXXXX llevaría sus vacas a pastar al lote A”.

Ahora, la “confesión espontánea” erigida por la censura, a partir de lo señalado en la solicitud de reconocimiento de los frutos civiles, al igual que de lo expresado en los numerales 11 y 13 del escrito inicial en el que se plasmó la “demanda” (c. 1, fls. 74 y 77), donde manifiesta que la usucapiente detenta la “posesión material” del inmueble “desde por lo menos mayo de 1990”, no constituye contraevidencia del anterior razonamiento del juzgador, toda vez que oportunamente la actora en reivindicación formalizó la “reforma de la demanda”, en la que sustituyó el reseñado supuesto fáctico y aseveró que aquella “situación de hecho” solo la ostenta “a partir de 2006”.

Por lo tanto, en ese aspecto no existe el desacierto denunciado, además porque el citado mecanismo procesal utilizado por la accionante para modificar el escrito introductorio, está autorizado por la regla 2ª del artículo 89 del Código de Procedimiento Civil, en lo tocante a las partes, las pretensiones, los hechos en que ellas se fundamenten y las probanzas, aunque no se puede reemplazar la totalidad de las personas demandantes o demandadas, ni las súplicas, solo prescindir de alguna de ellas o incluir nuevas.

En el evento que se admitiera la aludida “confesión”, habría que tener en cuenta al tenor del precepto 201 ibídem, que la misma admite prueba en contrario, por lo que debió explicar la impugnante por qué resultaba equivocado deducir, como lo hizo el ad quem, que la “posesión” comenzó a partir de 2004, lo que imponía adentrarse en la verificación del contenido de los elementos de juicio sustento de esa conclusión y hacer visible o demostrar el error en lo considerado por el sentenciador, labor que omitió la censura.

Cabe acotar adicionalmente, que si de acuerdo con lo planteado por la recurrente, existiera el desacierto y se acogiera a “mayo de 1990” como fecha de inicio de la “posesión” por la promotora de la “declaración de pertenencia”, el reproche se tornaría intrascendente, porque se arribaría a similar decisión a la del tribunal, ya que hasta la época de presentación de la respectiva demanda, esto es, 23 de agosto de 2007, no había transcurrido el tiempo necesario para la prescripción adquisitiva extraordinaria (20 años), de acuerdo con la normatividad aplicable para el caso, por lo que la pretensión no podría alcanzar éxito.

b) Con relación al yerro consistente en haber admitido el fallador de segundo grado que los títulos exhibidos por la accionante para acreditar el dominio, son anteriores a la “posesión” de la usucapiente, es ostensible que aquel no se estructura, puesto que la E.P. Nº 2091, en la que consta el negocio jurídico celebrado para transferirle la propiedad a la entidad bancaria demandante, se otorgó el 28/12/1999, fue aclarada con la E.P. 0130 de 09/02/2000 y ambas se registraron el 12/08/2002, lo que armoniza con la deducción del tribunal concerniente a que la señalada situación de hecho, “en el mejor de los casos lo sería el mes de marzo de 2004, data en la que, sin mayores reparos se tiene por cierto su ingreso al predio, con sus semovientes”; además no se demostró que tal inferencia sea desatinada, basta observar que la censura no se ocupó de la contrastación entre lo ahí mencionado y el contenido de los medios de convicción con apoyo en los cuales se obtuvo esa hipótesis, por lo cual se quedó sin soporte argumentativo la crítica en cuestión.

c) El error fáctico atinente a que el sentenciador ignoró el testimonio de XXXXX, lo explica la impugnante precisando que este era decisivo para resolver el litigio, por ser la única persona que durante más de 50 años había habitado en el sector donde está ubicado el lote de terreno y por haber informado que conoció a “XXXXX XXXXX desde hace más de 31 años, de los cuales 27 años la ha visto ocupando, conservando y explotando el predio”, además de revelar la forma como ella ejecutaba esos actos y manifestar “no haber visto en todo ese tiempo a persona distinta [a la antes nombrada] ocupando el citado inmueble”, de donde infiere que en esa información subyace la evidencia de la época desde cuando comenzó la “posesión material”, la que insiste, data aproximadamente de 1985, significando ello que es anterior al título de dominio aducido por la entidad financiera.

Y el desacierto por prescindir de manera indebida de los “testimonios de los señores XXXXX y XXXXX XXXXX”, pretende demostrarlo aseverando que ellos eran moradores de la zona donde está ubicado el predio y por haber conocido a la prescribiente en ese lugar hace unos 25 años, además de expresar que ella es conocida en la zona como la única propietaria del mismo, pues lo ha explotado de manera continua y se ha beneficiado de aquel realizando entre otras las siguientes actividades desde el año 1985-1986: cría, manutención, cuidado y ordeño de ganado, arrendamiento de áreas para parqueaderos, construcción de lugares de habitación, mantenimiento general del predio, etc., e inclusive le ha realizado distintos actos de conservación tales como: reparaciones y/o adecuaciones locativas a las enramadas y/o casas de habitación, reparación de cercas, esplaneación (sic) o nivelación del terreno, etc., habiendo precisado el primero de los nombrados, que él construyó “una enramada o rancho hacia el año de 1986 y con posterioridad haber realizado tareas de mantenimiento al mismo en aquella fecha”, y aunque mencionó que aquella “habitó continua e ininterrumpidamente el predio”, también advirtió que en “ciertas oportunidades se veía avocada a dejar de habitar, no a dejar de explotar económicamente, ni a dejar de conservar o preservar el predio (…), toda vez que la enramada en la que habitaba con su familia, en ocasiones se ‘caía’”.

A fin de verificar la presencia de los citados reproches, en primer lugar se acota, que en el fallo recurrido no se omitieron dichas probanzas, sino que el tribunal estimó que el juez debía “optar por la facción probatoria que le ofrezca mayor credibilidad, por el poder de convicción intrínseco que le merezca, o ya porque su dicho está corroborado por el restante material obrante en el proceso”, y de acuerdo con esa orientación, dedujo que de las versiones de los deponentes asomados por las partes, fluye como hecho indiscutido que la actora ha desarrollado una relación material con el inmueble; sin embargo no existe la certeza necesaria que esta hubiere comenzado desde el año de 1985, como la usucapiente lo afirma en la contrademanda y lo reconocen los testigos que arribaron al proceso por iniciativa de ésta, pues en sentido contrario obra en la actuación material demostrativo al cual se le reconoce mayor poder de persuasión, como es la documental aportada en la que consta la realización de visitas al predio, de cuyas actas se aprecia que este se encontraba desocupado, sin explotación económica; ausencia de construcción y de explotación que, igualmente se corrobora con el dictamen pericial en el que se analizaron las aerofotografías que en los años 1990, 1992, 1998, 2004 y 2009, se tomaron sobre el lote, trabajo que concluyó, respecto de los primeros años, los más próximos a la época en que la poseedora indica inició su relación con el inmueble, que no existe ‘ningún tipo de construcción o de modificación sobre el terreno, (…)’, concepto técnico que le otorga mayor poder de convicción que el que se pueda desgajar de la testimonial recaudada, pues con este se desvirtúa el dicho de la prescribiente, quien afirma que plantó una construcción y en ella vivió con su familia, explotando la actividad pecuaria, de donde se deduce así mismo, que las aseveraciones vertidas por los testigos asomados por la poseedora, pierden cualquier posibilidad de arrojar certeza sobre tal alegato.

En ese contexto, se impone sostener que la impugnante no asumió la labor de demostrar los yerros fácticos denunciados, toda vez que optó simplemente por dar a conocer lo percibido de las manifestaciones de los testigos por ella asomados, como si se tratara de un alegato de instancia, sin asumir la tarea técnica de contrastar o cotejar lo expresado por el ad quem a partir de la valoración de los medios de convicción que tuvo en cuenta para apoyar la decisión y el contenido de tales probanzas, al igual que de las dejadas supuestamente de apreciar, para de esa manera revelar el “error de hecho” manifiesto y trascendente.

Obsérvese sobre el particular, que el casasionista se limita a extractar y resaltar aspectos de la versión de los deponentes XXXXX y XXXXX, específicamente en aquello que contribuye a corroborar la tesis de la “posesión material” del inmueble por parte de la interesada en la declaración de pertenencia, insistiendo que la ha venido ejerciendo a partir de 1985, dejando de lado los cuestionamientos concretos respecto de las conclusiones del juzgador obtenidas de la valoración de los documentos atinentes a las “actas de visitas al predio” y del “dictamen pericial” en el que señaló se examinaron las aerofotografías tomadas a la zona donde está ubicado el lote de terreno, durante los años 1990, 1992, 1998, 2004 y 2009, y que con base en lo ahí consignado, le permitió descartar la existencia de construcciones o intervenciones en cuanto a rellenos y explanaciones, al igual que verificar que para los períodos iniciales en que se obtuvieron aquellas imágenes, no se encontraba cercado, ni dividido.

Tampoco planteó el censor crítica alguna frente a las inferencias del tribunal basadas en el testimonio de XXXXX XXXXX, las cuales le sirvieron de apoyo para precisar la época en que pudo comenzar la “posesión material” invocada como sustento de la prescripción adquisitiva, la que estimó que “en el mejor de los casos lo sería el mes de marzo del año 2004”.

Lo anterior también revela que el cargo quedó incompleto, ya que no abarcó aspectos torales sustento del fallo recurrido, los que son suficientes para preservar su vigor, máxime porque gozan de la presunción de veracidad y acierto.

d) El supuesto equívoco por el cercenamiento y tergiversación de la declaración de XXXXX, funcionario de la entidad accionante, de quien se dice manifestó que el banco se encontraba en imposibilidad jurídica para “realizar inversiones de conservación, ornato o mejora” de los inmuebles de su propiedad, por hallarse en estado de liquidación, versión esta que el censor estima contrasta con las conclusiones de la experticia elaborada por XXXXX XXXXX, no cuenta con un soporte argumentativo tendiente a explicar las razones de tal afirmación ni para evidenciar la incidencia de esa supuesta anomalía en la decisión atacada.

Las reseñadas deficiencias formales también se advierten entorno al cuestionamiento por el supuesto desatino fáctico en la estimación del interrogatorio de parte que contestó la señora XXXXX, puesto que la censura únicamente hace mención a que la absolvente expresó ser la “poseedora material” del predio desde 1985, dando a conocer los actos posesorios por ella ejecutados; además, en el ámbito probatorio dicha manifestación no constituye confesión, porque a pesar de recaer sobre hechos susceptibles de acreditar por ese medio, no aparejan consecuencias adversas o que favorezcan a la parte contraria, como lo exige el artículo 195 del Código de Procedimiento Civil, de tal manera que se torna inentendible el planteamiento del comentado desatino.

e) Finalmente se precisa, que no obstante que la impugnante sostiene que obran en el plenario elementos de convicción que a ella le favorecen y de otro lado, de conformidad con lo interpretado por el sentenciador también se incorporaron probanzas que desvanecen las aspiraciones procesales de aquella, resulta pertinente resaltar lo dicho por esta corporación en el fallo CSJ SC, 15 de mayo 2001, Radicado 6562, en el que se memoró, que “(...) cuando militan pruebas en diversos sentidos, el acogimiento por el sentenciador de las que ofrezcan mayores bases de credibilidad con desestimación de otra, no conforma yerro a no ser que incurra en absurdos o que la apreciación del fallador riña con la lógica’ (cas. civ. de dic. 5/90)”, situación esta última que no fue demostrada.

7. Son suficientes los argumentos expuestos, para determinar la improsperidad del cargo estudiado.

Consecuentemente, al no alcanzar éxito la acusación fundamento del presente “medio de impugnación”, de conformidad con el inciso final del artículo 375 del ordenamiento ut supra, se impone “condenar en costas a la recurrente” y al tenor de lo señalado en el precepto 19 de la Ley 1395 de 2010, en esta misma providencia se hará la fijación de las “agencias en derecho”, para cuyo señalamiento se tomará en cuenta que la litisconsorte actual propietaria del bien objeto del litigio, replicó oportunamente el escrito de la impugnación extraordinaria, no así el mandatario judicial de la entidad promotora del proceso.

IV. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

1. No casar la sentencia de 11 de octubre de 2012 proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario reivindicatorio promovido contra XXXXX y XXXXX, por el XXXXX, hoy liquidado, el que transfirió el inmueble objeto del litigio a XXXXX y esta lo enajenó a XXXXX XXXXX, asunto en el que la recurrente formuló mediante reconvención solicitud de declaración de pertenencia.

2. Condenar a la impugnante extraordinaria al pago de las costas procesales a la litisconsorte que replicó la demanda de casación e inclúyase en la respectiva liquidación, la suma de $6’000.000 por concepto de agencias en derecho.

Cópiese, notifíquese y devuélvase».