Sentencia de septiembre 25 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA

REQUISITOS DE LA SUMA DE POSESIONES

EXTRACTOS: «8. Cuando el prescribiente, de manera personal, no haya poseído el tiempo legalmente necesario para adquirir la cosa o derecho por el modo originario de la usucapión, si su antecesor ejecutó actos posesorios, en tal evento bien puede acudir, para completar el lapso requerido, a la institución jurídica de la suma o accesión de posesiones (accesio possessionem), que es originaria del derecho romano, reconocida luego por el antiguo derecho español (Ley 16, título 29, Partida Tercera), y posteriormente por las legislaciones civiles actuales, como acontece en Colombia, según se desprende de los artículos 778 y 2521 del Código Civil.

9. Como la suma de posesiones, dentro de las características que ofrece, está la de que si el actual poseedor o sucesor se decide por añadir a su posesión 12 de sus antecesores, quedando sujeto a tomarla con sus calidades y vicios (art. 778 del C. C.), se explica entonces que sea meramente facultativo para el sucesor unir a su posesión la de su antecesor o la de una serie no interrumpida de antecesores, según le convenga o no a sus pretensiones, y por demás, su señalado carácter ad libitum lo exterioriza la ley al dejar a elección del sucesor acudir o no al fenómeno de la suma de posesiones, cuando los artículos 778 y 2521 del Código Civil emplean las locuciones “a menos que quiera (el sucesor) añadir la de su antecesor”, '' podrá (per el sucesor) agregarse”, “el tiempo del antecesor puede o no agregarse al tiempo del sucesor”.

10. La unión de posesiones de que tratan los artículos precedentes, si a ella acude el prescribiente, sólo es viable si al efecto concurren las exigencias legales que los referidos preceptos establecen, cuales son: a) que exista un vínculo jurídico entre el sucesor o actual poseedor y su antecesor; y, b) que las posesiones que se suman sean contiguas e ininterrumpidas.

Respecto del primer presupuesto que se acaba de mencionar, se tiene que si la ley faculta al sucesor para unir a su posesión la de su antecesor, entre uno y otro debe existir un vínculo jurídico, o sea, la causa legal que le ha permitido a aquel derivar su posesión de su antecesor, sin que interese en esta materia que el sucesor sea a título universal o a título singular, o que lo sea a título oneroso o a título lucrativo, porque el derecho a sumar posesiones lo tiene todo sucesor o causahabiente, pues la ley no hace distinciones en el punto. Siendo, entonces, indispensable la existencia del vínculo jurídico entre el sucesor y su antecesor, es por lo que se explica y aparece como obvio, que quien ha hurtado una cosa, así se convierta en poseedor, no pueda sumar a su posesión la de la persona o víctima de la cosa sustraída, porque en este evento, como lo ponen de manifiesto los tratadistas, la víctima no es jurídicamente antecesor de aquel. Otro tanto ocurre con el usurpador o invasor, porque estos no son causahabientes de los antecesores, por carecer de vínculo jurídico.

Ahora bien, con relación a la necesidad de acreditar por el prescribiente el requisito que se viene analizando, cuando de suma de posesiones se trata, la jurisprudencia de la Corte, con apoyo en la ley, ha sostenido que le compete establecer “la manera como pasó a él la posesión anterior, para que de esta suerte quede establecida la serie o cadena de posesiones, hasta el tiempo requerido. Y generalizando, se puede afirmar que el prescribiente que junta a su posesión la de los antecesores, ha de demostrar la serie de tales posesiones, mediante la prueba de los respectivos traspasos, pues de lo contrario, quedarían sueltos y desvinculados los varios lapsos de posesión material” (Cas. civ. de 30 de abril de 1931, XX-XIX, 20; 6 de julio de 1950, LXVII, 695; 6 de septiembre de 1951, LXX, 412; 15 de febrero de 1966, CXV, 118; 21 de agosto de 1978 y 13 de septiembre de 1980, aún no publicadas).

Por consiguiente, cuando el prescribiente alega en su favor la suma de posesiones fundada en el vínculo jurídico, el cual hace consistir en la celebración de un negocio jurídico de “cesión” entre él y su antecesor, debe aportar la prueba de tal negocio, todo lo cual debe ocurrir con sujeción a los preceptos de orden probatorio, o sea, cuando el acto jurídico se refiere a un bien raíz, debe incorporar al litigio la prueba idónea sobre el referido negocio, y en el proceso no obra prueba del instrumento respectivo, por lo que no desacertó el Tribunal al no dar por establecida la suma de posesiones. Y, consecuencialmente, el tiempo requerido para la adquisición por prescripción extraordinaria alegada por la recurrente, pues la jurisprudencia de la Corte ha dicho que conforme con las reglas que consagran los artículos 778 y 2521, el poseedor cuando invoca la prescripción tiene la facultad para añadir a la suya la posesión de una serie no interrumpida de antecesores; pero para que tal cosa sea de recibo, “es menester que pruebe que es sucesor de estos a título universal o singular y, que ellos tuvieron también la posesión ininterrumpida de la cosa” (Cas. civ. de 14 de diciembre de 1950, LXVIII, 753; 6 de septiembre de 1951, LXX, 412; 15 de febrero de 1966, CXV, 122 y 123; 26 de agosto de 1969, CXXXXI, 185 y 186; 17 de julio de 1980, aún no publicada)».

(Sentencia de septiembre 25 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Alberto Ospina Botero).

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