Sentencia de febrero 28 de 1992 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

CESIÓN DE LA CARTA DE CRÉDITO

VINCULACIÓN DEL DEUDOR

EXTRACTOS: «Es oportuno recordar el texto de las normas legales que gobiernan la transferencia de las cartas de crédito —cuando son transferibles—, y el alcance de las mismas.

Según el artículo 1º del Decreto 2756 de 1976, la negociación de las cartas de crédito transferibles queda sujeta a las normas sobre cesión de créditos personales.

Esas normas no son otras que las de los artículos 1959 a 1966 del Código Civil.

En el artículo 1960 se dispone que “la cesión no produce efecto contra el deudor ni contra terceros, mientras no ha sido notificada por el cesionario al deudor o aceptada por éste”.

De esta regla legal es oportuno realzar que la notificación de la cesión al deudor es una carga que se le impone al cesionario del crédito, no al cedente. Este cumple con lo que es de su incumbencia, entregando o transfiriendo el título al cesionario, o, en su caso, creándolo en favor del mismo. De allí en adelante, en lo que concierne a la vinculación del deudor a la cesión, corre todo por cuenta del cesionario, quien puede acudir al mecanismo de la notificación, regulado por el artículo 1961, o invocar, si a ello hubiere lugar, la aceptación del deudor.

En cuanto a la figura acabada de nombrar, el artículo 1962 prescribe que “la aceptación consistirá en un hecho que la suponga, como la litiscontestación con el cesionario, un principio de pago al cesionario, etc.”.

Como de su propio tenor se desprende, la aceptación a que se refiere el precepto es la tácita, al lado de la cual existe la expresa, hipótesis cuyo examen no interesa a este caso tanto por su obviedad como por ser ajena al mismo.

Surge la aceptación tácita de la cesión, en el caso de la litiscontestación con el cesionario. ¿Qué quiere decir esto?

Sencillamente que cuando es demandado el deudor por el cesionario sin que antes le hubiere notificado la cesión, aquel tiene la alternativa de proponer la excepción, o de no hacerlo. Si la propone, el juez, en aplicación del artículo 1960, deberá decir que la cesión no produce efectos en contra del deudor, quien, en consecuencia, queda libre de pagarle al cesionario, por lo menos mientras la cesión no se le notifique. Mas si el deudor no aduce la respectiva excepción, la ley interpreta su silencio en el sentido ya indicado, o sea, que este se toma como una aceptación de la transferencia del crédito y que, por lo menos bajo tal aspecto, el deudor ningún reproche tiene que dirigirle a la legitimación del cesionario”.

(Sentencia de febrero 28 de 1992. Magistrado Ponente: Héctor Marín Naranjo).

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