Sentencia de mayo 31 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

CLASIFICACIÓN DE LAS SOCIEDADES

EN CIVILES Y COMERCIALES

EXTRACTOS: «Tres son los criterios fijados por el derecho patrio para determinar si una sociedad es civil o comercial y, por ende, para concretar el régimen legal aplicable de entre uno y otro ordenamientos. De una parte, el artículo 2085 del Código Civil acoge el de objeto social, precisando que “son sociedades comerciales las que se forman para negocios que la ley califica de actos de comercio”, siendo por tanto las otras de naturaleza civil; mientras que el artículo 100 del Código de Comercio, al paso que amplía la noción de acto de comercio, entroniza el criterio mixto y el de la forma social, al preceptuar que “Se tendrán como comerciantes, para todos los efectos legales, las sociedades que se formen para la ejecución de actos o empresas mercantiles”''; que “si la empresa social comprende actos mercantiles y actos que no tengan esa calidad, la sociedad será comercial''''; y que “Las sociedades por acciones y las de responsabilidad limitada se regirán por las normas de las compañías comerciales, cualquiera sea su objeto”. Reiterando el criterio del objeto social, esta norma expresa en un parágrafo que “las asociaciones con fines culturales, recreativos, deportivos, de beneficencia u otros análogos, no son comerciales”.

De esta forma, en los casos en que el criterio imperante es el primero, para saber si la sociedad es civil o comercial, es preciso indagar por su objeto principal, actividad en la cual se debe tener en cuenta la propia naturaleza y alcance de los actos que la sociedad realice. Así, tratándose de la forma societaria en comandita simple, ésta será de naturaleza civil o comercial según que las principales actividades a desarrollar, conforme a su objeto social, sean de una u otra índole.

El objeto social descrito en la escritura de constitución de “A. Jaramillo Fernández y Cía. Civil en C. S.”, es del siguiente tenor:

“En su calidad de sociedad civil, esta compañía persigue ánimo de lucro económico destinado a sus socios y derivado de un objeto social civil, consistente en la formación e incremento de un patrimonio capacitado para producir frutos civiles como arrendamientos, ahorros u otras formas rentables, provenientes de bienes inmuebles o muebles, o de la prestación de servicios civiles. No tiene esta compañía, al constituirse, establecimiento de comercio, ni plantas industriales, ni ninguna otra forma de empresa mercantil, aunque sí podrá hacer inversiones de capital en otras sociedades. Tampoco se ocupará esta compañía profesionalmente en ninguna de las actividades que la ley considera mercantiles, aunque ocasionalmente y con relación al medio o fin, sin ánimo de constituirse en comerciante, ni podrá verificar actos legalmente verificados como mercantiles. Dentro de su ánimo de lucro civil, caben dentro del objeto social de esta compañía toda suerte de actos y de contratos; o sea que la capacidad legal de ella es plena, y lo es también la de sus socios gestores para obrar en desarrollo del objeto social, sin más limitaciones que las provenientes de norma estatutaria o legal”.

No queda duda entonces que, acorde con lo ya expresado, esta sociedad es de naturaleza civil, no comercial y, por ende, está regida por las prescripciones de aquel ordenamiento.

El artículo 121 del Código de Comercio no se aparta de los supuestos clasificatorios vistos, pues reitera que:

“Las sociedades en nombre colectivo y las en comandita simple podrán constituirse por documento privado, sin sujeción a las prescripciones de este código, cuando se propongan actividades comerciales como objeto principal; pero el correspondiente documento deberá contener las estipulaciones que trae el artículo 110 y ser inscrito en el registro mercantil, lo mismo que las reformas del contrato social, para que dichas estipulaciones y reformas sean oponibles a terceros”.

Es decir, que cuando el objeto social comprenda principalmente el desarrollo de actividades civiles, la sociedad no se rige por las normas del Código de Comercio sino por las del civil, salvo en cuanto atañe a las exigencias del artículo 110 de aquel estatuto, que, obviamente, por ese solo motivo no las convierte en sociedades mercantiles.

Comentando este precepto, expresa José Ignacio Narváez García que:

“...la justificación del artículo 121 citado, que faculta a los socios de una colectiva o en comandita simple para formarla por documento privado, cuando no se propongan actividades mercantiles como objeto principal, fue dada en 1958, en el sentido de que esas sociedades civiles “constituyen una persona jurídica distinta de los socios, porque basta que se cumplan las exigencias indicadas para que se consideren formadas con arreglo a las leyes y dignas, consiguientemente, de las prerrogativas que representa la ficción o recurso técnico de la responsabilidad”. No obstante si en su objeto principal no contienen actividades comerciales, se trata de las que en el artículo 2085 del Código Civil se denominan “sociedades civiles”, eminentemente consensuales, ya que para su constitución no se exige formalidad alguna. Desde luego, si en el acto constitutivo se transfiere, desmembra, limita o grava el dominio de bienes raíces o cualquier otro derecho real vinculado a los mismos, es indispensable la escritura pública y que ésta se inscriba en la correspondiente Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, no porque tales sociedades sean en esos casos solemnes, sino porque los actos mencionados están sujetos a las formalidades del registro. De manera que el artículo 121 simplemente consagra una facultad que los socios pueden libremente ejercer o no, y su finalidad no es otra que la de dar seguridad a los propios socios y a terceros acerca del objeto social, el domicilio, el capital, cómo se administran los negocios sociales, etc., y que las respectivas estipulaciones convencionales sean oponibles a terceros'''' (Teoría General de las Sociedades, Librería Jurídica Wilches, quinta edición. pág. 92).

Si el objeto principal de la sociedad en comandita simple es de carácter civil, ella se regirá por este ordenamiento, así en su constitución se haya observado el artículo 110 del Código de Comercio y se encuentre inscrita en el registro mercantil, pues estas últimas circunstancias no implican la transformación de su naturaleza jurídica, al ser la propia norma del artículo 121 la que ratifica el criterio de que su condición de sociedad civil o comercial la fija su objeto principal.

La estipulación del artículo 118 del Código de Comercio en el sentido de que “Frente a la sociedad y a terceros no se admitirá prueba de ninguna especie contra el tenor de las escrituras otorgadas con sujeción a los artículos 110 y 113, ni para justificar la existencia de pactos no expresados en ella”, sólo concierne la acción de simulación respecto de las sociedades comerciales, que son las que regula ese estatuto, pero en manera alguna comprende a las sociedades en comandita simple civiles, ajenas por completo de este régimen, aun en el evento de acogerse al artículo 121 del Código de Comercio, y de estar, por supuesto, inscritas en el registro mercantil».

(Sentencia de mayo 31 de 1991. Magistrado Ponente: Dr. Rafael Romero Sierra).

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