Sentencia de septiembre 11 de 1991 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN CIVIL

COMPRAVENTA MERCANTIL

RECLAMACIONES POR VICIOS O DEFECTOS DE LA COSA

EXTRACTOS: «1. Diversos son los vicios que en la contratación mercantil puede presentar la cosa vendida. De una parte es posible que, al momento de la entrega, ésta adolezca de defectos externos relacionados con la especie, calidad, sanidad o cantidad convenidas; o puede suceder también que los desperfectos que presenta la cosa sean intrínsecos, observables antes o después de la entrega. Con relación a los primeros, es indispensable que el comprador se niegue a recibir la cosa o que al momento de recibirla haya sentado su protesta, para que pueda ser oído (art. 939 C. de Co.), y su reclamación debe formularla, como lo prevén los artículos 913, 916, 931 y 940 del Código de Comercio, por el procedimiento contemplado a partir del artículo 2026 ibídem, bajo la legislación anterior, orientada esa reclamación a que por peritos se determine si la cosa es o no de recibo y, siendo de esta última clase, a que se le devuelva el precio con indemnización de perjuicios, procedimiento especial que persigue la celeridad en la composición de la controversia.

2. Respecto de los vicios intrínsecos, es necesario distinguir los que se hacen visibles antes de la entrega de la cosa vendida, reclamables, según la legislación de la época, por el procedimiento verbal (art. 945 C. de Co.), de los que sólo se observan después de recibida ella por el comprador, cuyo tratamiento es otro, sea que estén amparados o no por una garantía específica de buen funcionamiento (art. 932 C. de Co.). Estos últimos, vale decir, los que se observan después de recibida la cosa, cuando están amparados por dicha garantía, convencional o presunta (art. 933 C. de Co.), deberán reclamarse en las oportunidades indicadas en el artículo 932 del Código de Comercio; no obstante, si así no lo hiciere el comprador y el vicio es de la naturaleza prevista en el artículo 934 ejusdem, podrá también éste ejercitar alternativamente las acciones que esta norma indica, es decir, la redhibitoria o la cuanti minoris, en ambos casos con indemnización de perjuicios, y por el procedimiento ordinario (arts. 396 y 397 del CPC).

Dispone, en efecto, el primero de estos dos últimos preceptos que “si el vendedor garantiza por tiempo determinado el buen funcionamiento de la cosa vendida, el comprador deberá reclamar al vendedor por cualquier defecto de funcionamiento que se presente durante el término de garantía, dentro de los treinta días siguientes a aquél en que lo haya descubierto, so pena de caducidad(...). El vendedor deberá indemnizar los perjuicios causados por cualquier defecto de funcionamiento que sea reclamado oportunamente por el comprador... La garantía sin determinación de plazo expirará al término de dos años, contados a partir de la fecha del contrato” (C. Co., art. 932); y el 934 ibídem, que “si la cosa vendida presenta, con posterioridad a su entrega, vicios o defectos ocultos cuya causa sea anterior al contrato, ignorado sin culpa por el comprador, que hagan la cosa impropia para su natural destinación o para el fin previsto en el contrato, el comprador tendrá derecho a pedir la resolución del mismo o la rebaja del precio a justa tasación. Si el comprador opta por la resolución, deberá restituir la cosa al vendedor... En uno u otro caso habrá lugar a indemnización de perjuicios por parte del vendedor, si éste conocía o debía conocer al tiempo del contrato el vicio o el defecto de la cosa vendida”.

Tanto la obligación de garantía concretada en el artículo 932 del Código de Comercio, como la de saneamiento por vicios redhibitorios que consagra el artículo 934 in fine, deben hacerse valer por los trámites del procedimiento ordinario, y si el defecto de la cosa amparado con la primera implica además que ella no es apta para su natural destinación o para la finalidad tenida en cuenta al comprarla, el comprador, fuera de la acción indemnizatoria que pueda ejercitar al abrigo de la garantía de funcionamiento que se le ha dado, podrá hacer valer también, alternativamente, la acción resolutoria o la de rebaja del precio, en su caso, que se consagra genéricamente para los vicios ocultos en la última disposición.

3. De suerte que, si la garantía por mal funcionamiento comprende sólo una acción reparatoria e indemnizatoria, cuando el comprador demanda la resolución del contrato en consideración a que el vicio de la cosa que recibió no le permite destinarla al uso para el cual fue adquirida, lo que está ejercitando es la acción consagrada en el artículo 934 del Código de Comercio, y no la prevista por el artículo 932 que, como se dijo, sólo comprende un derecho indemnizatorio por defecto de funcionamiento.

4. Los vicios intrínsecos de la cosa vendida otorgan de este modo al comprador que ya la ha recibido, no solo la acción indemnizatoria por el defecto funcional de que trata el artículo 932 del Código de Comercio, sino las consagradas en el artículo 934 ibídem, norma esta última que al efecto expresa: “Si la cosa vendida presenta, con posterioridad a su entrega, vicios o defectos ocultos cuya causa sea anterior al contrato, ignorados sin culpa por el comprador, que hagan la cosa impropia para su natural destinación o para el fin previsto en el contrato, el comprador tendrá derecho a pedir la resolución del mismo o la rebaja del precio a justa tasación. Si el comprador opta por la resolución, deberá restituir la cosa al vendedor''''; en uno y otro caso mediante la vía del procedimiento ordinario.

Además, como el vendedor que otorga la garantía de buen funcionamiento se obliga, generalmente, a reparar y a indemnizar los perjuicios causados por el vicio, es del caso concluir que el artículo 932 del Código de Comercio no otorga al comprador acción resolutoria per se ni tampoco en concordancia con el artículo 870 ibídem aun en el evento en que el vendedor incumpla con la aludida obligación de garantía, porque de ser así cualquier defecto de funcionamiento, por insignificante que fuera, daría lugar a este resultado, con notorio quebranto de la seguridad y estabilidad que debe reinar en los negocios mercantiles. Otra cosa es que, por ser el vicio de mayor entidad, tal como acontece cuando hace impropia la cosa para su natural destinación o no permite utilizarla en el fin previsto al adquirirla, éste genere la resolución contractual, porque en este supuesto se está ya frente a la situación del artículo 934 del Código de Comercio, que sí da cabida y amerita el ejercicio de la acción resolutoria.

5. En el caso de este litigio, la actora manifiesta que el horno que compró a la demandada presenta imperfectos de funcionamiento que le impiden servir para el “sancochado de calado”, que fue el propósito o la finalidad que ella tuvo para adquirirlo, y en consecuencia demanda la resolución del contrato con indemnización de perjuicios. Es obvio, entonces, que lo que ejercita la demandante es una de las acciones que por razón de vicios ocultos o redhibitorios establece el artículo 934 del Código de Comercio, circunstancia frente a la cual es indudable que tenía que recurrir al procedimiento ordinario de mayor cuantía para hacer valer su derecho, como en efecto sucedió, y por tal motivo no se ha dado trámite inadecuado al imprimírsele a esta actuación el rito propio de ese procedimiento, pues es el que le corresponde».

(Sentencia de septiembre 11 de 1991. Magistrado Ponente: Dr. Alberto Ospina Botero).

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