Sentencia SL10139-2015/39447 de julio 22 de 2015

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SL10139-2015

Radicación 39447

Acta 24

Magistrado Ponente:

Dr. Luis Gabriel Miranda Buelvas

Bogotá, D.C., veintidós de julio de dos mil quince.

EXTRACTOS: «IV. EL RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por la parte demandante, concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

(...).

IX. CONSIDERACIONES

El artículo 1º de la Ley 33 de 1973 estableció que “Fallecido un trabajador particular pensionado o con derecho a pensión de jubilación, invalidez o vejez, o un empleado o trabajador del sector público, sea este oficial o semioficial con el mismo derecho, su viuda podrá reclamar la respectiva pensión en forma vitalicia”.

El texto de la precedente disposición es claro y no admite entendimientos distintos de los emanados de su tenor literal, esto es que solo a las viudas se les concedió el derecho a reclamar en forma vitalicia la pensión que disfrutaba su cónyuge, y que anteriormente se les reconocía por tiempo limitado. No se refirió dicha disposición al compañero permanente de la pensionada que fallece, como tampoco a la compañera permanente del pensionado que muere.

No es entonces la citada disposición la que resulta aplicable al caso controvertido, pues como ya quedó dicho, no reconoció derecho alguno a la sustitución pensional al compañero o compañera permanente del pensionado o pensionada que fallece.

Viene luego la Ley 12 de 1975, que en su artículo 1º señaló que “El cónyuge supérstite o la compañera permanente de un trabajador particular o de un empleado o trabajador del sector público, y sus hijos menores o inválidos, tendrán derecho a la pensión de jubilación del otro cónyuge si este falleciere antes de cumplir la edad cronológica para esta prestación, pero que hubiere completado el tiempo de servicio consagrado para ella en la ley, o en convenciones colectivas”. Esta norma reguló una situación distinta a la contemplada en el artículo 1º de la Ley 33 de 1973, pues confirió al cónyuge supérstite o a la compañera permanente el derecho de acceder a la pensión de jubilación, en caso de que el cónyuge fallecido o el compañero permanente fallecido, hubieran completado el tiempo de servicios previsto en la ley o en convenciones colectivas sin tener la edad requerida para haber accedido a la jubilación. Dos fueron entonces los beneficiarios de esa situación, el cónyuge sobreviviente o la compañera permanente, pero tampoco se refirió esa disposición al compañero permanente de la trabajadora que fallece sin cumplir la edad requerida pero con el tiempo de servicio exigido en la ley o en la convención colectiva.

La hipótesis prevista en la norma en comento tuvo variadas interpretaciones por parte de esta corporación, pues en una primera etapa consideró que no había lugar al beneficio a la sustitución pensional por parte del pensionado fallecido o con derecho a la jubilación, criterio que fue recogido en la sentencia de casación del 7 de julio de 2009, radicación 25920, al considerar que la situación descrita en el artículo 1º de la Ley 12 de 1975 era extensiva también al cónyuge sobreviviente o a la compañera permanente del trabajador pensionado o con derecho a la pensión de jubilación que perece, situación que fue ratificada por el parágrafo 1º de la Ley 113 de 1985, que dispuso que “El derecho de sustitución procede tanto cuando el trabajador fallecido estaba pensionado como cuando había adquirido el derecho a la pensión”.

Pero para el asunto bajo examen, es importante destacar, como ya se dijo, que ni la Ley 33 de 1973 ni el artículo 1º de la Ley 12 de 1975, consagraron el derecho a la sustitución pensional al compañero permanente.

El artículo 2º de la Ley 113 de 1985, extendió “las previsiones del artículo 1º de la Ley 12 de 1975 y las disposiciones que la complementan al compañero permanente de la mujer fallecida”. Bien puede decirse, que desde entonces, es decir desde la vigencia de la citada ley, que fue expedida el 16 de diciembre de 1985, los compañeros permanentes pudieron acceder a la pensión de jubilación de sus compañeras fallecidas con tiempo de servicio exigido en la ley o en la convención colectiva, como también de las que fallecían pensionadas o con derecho a la jubilación, derecho que fue ratificado por el artículo 3º de la Ley 71 de 1988, que extendió “las previsiones sobre sustitución pensional de la Ley 33 de 1985, de la Ley 12 de 1975, de la Ley 44 de 1980 y de la Ley 113 de 1985 en forma vitalicia, al cónyuge supérstite o compañero o compañera permanente”, entre otros beneficiarios.

Así lo ha sostenido la Corte, como se observa en la Sentencia SL9174-2014 del 2 de julio de 2014, radicación 45301, cuando dijo:

“... En efecto y sobre este punto en particular se pronunció la Sala en Sentencia CSJ SL, 29 de agosto de 1991 radicación 4452, reiterada en sentencia del 7 de julio de 2009 radicación 25290 Cando(sic) al efecto dijo:

“Por otro lado, no es exacto igualmente que el mencionado estatuto hubiere declarado el sentido de la Ley 12 de 1975 entendiéndose incorporado para todos los efectos legales por mandato del artículo 14 del Código Civil, ya que en su texto introductorio se expresa con nitidez que se trata de una adición a la mencionada haciendo extensiva la sustitución del riesgo de vejez a favor del compañero permanente. Y siendo ello así resultan inaplicables la Ley 113 de 1985 y el artículo 3º de la Ley de 1988 (sic) que hizo extensivo el derecho de sustitución a la compañera permanente del pensionado que disfrutaba la pensión plena en el momento de su fallecimiento” (Resaltado no es del texto).

Importa lo anterior en la medida en que no es materia de controversia que la causante María Natalia Barrero Suárez, falleció el 10 de febrero de 1978, estando pensionada por invalidez por el Instituto de Seguros Sociales mediante la Resolución 7912 de 1974, dejado como descendencia dos hijas comunes con el señor José Páez Herrera, a quienes se les concedió la pensión de orfandad en los términos de la Resolución 4384 de mayo 10 de 1978, siendo representadas en el Instituto por la señora Georgina del Carmen Barrero de Solano.

Ahora, en términos generales, es cierto que en las resoluciones que profirió el Instituto de Seguros Sociales por las cuales negó la sustitución reclamada por el aquí demandante, el único argumento de la entidad de previsión social fue el de la no existencia del derecho para el compañero permanente por no estar consagrado en disposición alguna. Sin embargo, como con razonabilidad lo anotó el Tribunal, ello no significa necesariamente que haya aceptado la condición de compañero permanente del actor frente a la causante, máxime cuando en el hecho 4º de la demanda inicial, el actor afirmó la convivencia por más de 20 años con la pensionada fallecida, lo cual negó tajantemente el Instituto de Seguros Sociales al contestar la demanda, al paso que en la Resolución 4278 del 26 de julio de 1990, el ISS en sus considerandos expuso que mediante Resolución 4384 del 10 de mayo de 1978, había reconocido pensión de orfandad a las menores hijas de la causante, Martha y Sonia Amparo Páez Barrero, quienes fueron representadas legalmente por la señora Georgina del Carmen Barrero de Solano, situación que puede ser indicativa de la no convivencia entre el demandante y la causante, lo que igualmente hace descartar que el Tribunal hubiera incurrido en un error de hecho evidente u ostensible, capaz de desquiciar la sentencia.

Empero, como es bien sabido y ya quedó esclarecido, son las normas vigentes a la muerte del pensionado las que en principio deben aplicarse para decidir la controversia. En ese orden, de acuerdo al recuento normativo que al inicio se hizo, es claro que para la fecha del fallecimiento de la causante no existía disposición alguna que consagrara el derecho a la sustitución pensional para los compañeros permanentes, lo que indica que aun admitiendo en gracia de discusión que la censura tuviera razón en parte de los errores de hecho que denuncia, de todos modos la sentencia no podría quebrantarse, porque en instancia la Corte llegaría a la misma decisión que adoptó el Tribunal.

No puede el recurrente alegar la violación del principio de igualdad como camino para acceder a la prestación que reclama, pues el hecho de que el legislador haya señalado cierta clase de beneficiarios de derechos con exclusión de otros, no significa necesariamente que esté violando o desconociendo el derecho a la igualdad, ya que dicha actuación forma parte del ejercicio de su competencia legislativa, la cual está sometida a control de constitucionalidad, sin perjuicio, desde luego, que dentro de su marco vaya ampliando progresivamente los derechos subjetivos de las personas en materia pensional.

No prosperan los cargos. Costas a cargo del recurrente. En su liquidación inclúyanse como agencias en derecho la suma de tres millones doscientos cincuenta mil pesos.

X. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la Republica y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida el 28 de noviembre de 2008 por la Sala Laboral del Tribunal Superior del distrito Judicial de Bogotá en el proceso que JOSÉ IGNACIO PÁEZ HERRERA le sigue al INSTITUTO DE SEGUROS SOCIALES, sucedido procesalmente por COLPENSIONES.

Costas como se dijo en la parte motiva.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase al Tribunal de origen».