Sentencia SL1943-2016/47544 de febrero 17 de 2016

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Rad. 47544

SL1943-2016

Acta 5

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz

Bogotá, D.C., diecisiete de febrero de dos mil dieciséis.

EXTRACTOS: «IV. Recurso de casación

Interpuesto por la parte actora, concedido por el tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

V. Alcance de la impugnación

Pretende el recurrente que la Corte case parcialmente el fallo recurrido, en cuanto absolvió al codemandado Osorio Velásquez de las súplicas impetradas en su contra, para que, en sede de instancia, modifique la sentencia de primer grado y, en su lugar, lo condene solidariamente a satisfacer las condenas impuestas a cargo del primer empleador RaÚl Alberto Uribe Uribe.

Con tal propósito formula dos cargos que no fueron replicados y se resolverán conjuntamente por perseguir la misma finalidad y valerse de argumentos similares y estar estrechamente relacionados.

VI. Cargo primero

Acusa la sentencia de violar, por la vía indirecta, por aplicación indebida, los artículos 525, 526, 527, 528 y 529 del Código de Comercio, en relación con los artículos 67 del C.S. del T, 13, 16, 22, 23 (subrogado por el artículo 1º de la Ley 50 de 1990), 27, 37, 45, 47 (subrogado por el artículo 5º del Decreto 2351 de 1965), 55, 65, 127 (subrogado por el artículo 14 de la Ley 50 de 1990), 128 (subrogado por el artículo 15 de la Ley 50 de 1990),158, 186, 189 (subrogado por el artículo 14 del Decreto 2351 de 1965), 249, 254 y 306 del Código Sustantivo del Trabajo; los artículos 1º y 2º de la Ley 52 de 1975; y el artículo 99 de la Ley 50 de 1990

Errores evidentes de hecho, según la censura:

1. No dar por demostrado, estándolo, que en el caso del sub lite, hubo sustitución patronal.

2. Dar por demostrado, sin estarlo, que en el caso de autos no hubo continuidad en la prestación del servicio y un mismo contrato de trabajo.

Pruebas calificadas:

Documental de folios 12 (certificado especial) no apreciado.

Desarrollo del cargo

Señala que el tribunal, una vez estudiada la sustitución patronal, dijo que en este caso no se había presentado dicha figura, por cuanto no había existido un solo contrato de trabajo.

Refiere que, en el documento de folios 12, erróneamente apreciado por el ad quem, auténtico porque proviene de la Cámara de Comercio de la ciudad de Medellín, se dice textualmente:

“Que según documento del 10 de junio de 2005, registrado en esta Entidad el 16 de junio de 2005, en el libro 62, bajo el Nº 4800, el señor Raúl Alberto Uribe (20857-1) vende al señor Andrés Felipe Hoyos (242681-1) el establecimiento de comercio denominado Granero La Careta (20064-2)”.

A manera de fundamentación, con la advertencia que no se quiere desviar de la vía escogida para el ataque, manifiesta que, según lo norma el artículo 526 del Código de Comercio, la enajenación de establecimientos de comercio debe hacerse constar en escritura pública o en documento privado reconocido ante funcionario por los otorgantes, ello para que le sea oponible a los suscribientes. Pero, para que el acto como tal le sea oponible a terceros, especialmente a acreedores-inclusive laborales-, es necesario, señala, que el acto se lleve a registro ante la entidad competente para ello, que no es otra que la Cámara de Comercio; por ello es que la ley también contempla que se debe entregar al adquiriente un balance discriminando del pasivo (artículo 527, C. Co). Y que ambos son responsables solidariamente de las obligaciones contraídas hasta el momento de la enajenación.

Se remite al certificado de la cámara de comercio aludido que obra a folios 12, de donde infiere que la negociación del establecimiento de comercio se hizo el 10 de junio del año 2005 y que ese acto se llevó a registro el 16 del mismo mes, igualmente que para esa época el señor Jair Uribe estaba laborando con el señor Andrés Felipe Osorio Velásquez, por tanto, si en verdad el contrato se le terminó el 8 de agosto de 2005 es porque, para esa época, ya estaba laborando y, por tanto, sí existió la alegada sustitución patronal, pues hubo continuidad en la prestación del servicio.

VII. Segundo cargo

Denuncia la sentencia por incurrir en violación directa, interpretación errónea del artículo 67 del C.S. del T., en armonía con los artículos 69, 13, 16, 22, 23 (subrogado por el artículo 1º de la Ley 50 de 1990), 27, 37, 45, 47 (subrogado por el artículo 5º del Decreto 2351 de 1965), 55, 65, 127 (subrogado por el artículo 14 de la Ley 50 de 1990), 128 (subrogado por el artículo 15 de la Ley 50 de 1990), 158, 186, 189 (subrogado por el artículo 14 del Decreto 2351 de 1965), 249, 254 y 306 del Código Sustantivo del Trabajo; los artículos 1º y 2º de la Ley 52 de 1975; y el artículo 99 de la Ley 50 de 1990.

Sustentación del cargo

Afirma que el tribunal, una vez estudió la sustitución patronal, dijo que en este caso se cumplía con el requisito de cambio de patrono, continuidad de la empresa, pero no el de la continuidad del trabajador.

Trascribe el artículo 67 del C. S. del T. así:

“Se entiende por sustitución de empleadores todo cambio de un empleador por otro, por cualquier causa, siempre que subsista la identidad del establecimiento, es decir, en cuanto no sufra variaciones esenciales en el giro de sus actividades o negocios...”.

Y el artículo 68 ibídem así:

“La sola sustitución de empleadores no extingue, suspende ni modifica los contratos de trabajo existentes”.

A reglón seguido sostiene que, por ningún lado, la norma en cita impone que “tenga que haber cambio de contrato”, sino que prevé que haya cambio de empleador, continuidad de la empresa y, por su puesto, continuidad en la prestación del servicio por parte del trabajador; alega que, en este caso, así ocurrió, tal y como lo dio por demostrado el tribunal y no lo discute el cargo dada la vía escogida.

Otra cosa son las responsabilidades entre el antiguo y el nuevo empleador, y que se regulan en el artículo 69 de la Codificación Sustantiva Laboral, figura que, al parecer, es la que pretende aplicar el tribunal, advierte.

Según la censura, aflora entonces la equivocada intelección que el tribunal hace de la norma en cita, dado que en el tenor literal de la norma de la sustitución no se impone la suscripción de un nuevo contrato, sino la continuidad en la prestación del servicio, como efectivamente acaeció en el sub lite.

Solicita que, en instancia, se proceda como se pidió al fijar el alcance de la impugnación y alude nuevamente al documento de folios 12 proveniente de la Cámara de Comercio de la ciudad de Medellín, para repetir lo que manifestó en la demostración del cargo formulado por la vía indirecta.

VIII. Consideraciones

El tribunal fundamentó su decisión de negar la sustitución patronal y, consecuencialmente, la solidaridad entre los demandados, por estimar que si bien se había probado el cambio de empleador y la continuidad de la empresa, al establecer que el 10 de junio de 2005 operó la venta del establecimiento de comercio donde laboraba el accionante, “Granero la Careta”, y este siguió funcionando, no se había acreditado la continuidad del trabajador, toda vez que, con base en la jurisprudencia laboral, determinó que, para la configuración de este elemento, se requiere que el empleado continúe con la prestación del servicio de manera personal en virtud del mismo contrato original, e hizo suyo el pasaje la sentencia CSJ SL del 16 de abril de 1956, sin indicar radicado que dice:

“Si bien es cierto que uno de los factores que configuran la sustitución de patronos es la continuidad en la prestación del servicio, no basta que se demuestre simplemente el hecho de que el trabajador siguió laborando en la misma empresa, sino que es necesario establecer que actuaba dentro del mismo contrato, esto es, que la relación jurídica se hallaba vigente respecto al patrono sustituido, para que el sustituto lo recibiera con las consecuencias que la ley previene”.

De acuerdo con la precitada interpretación del artículo 67 del CST, el ad quem descartó, sin más análisis, la sustitución patronal entre los codemandados al encontrar acreditado, sin controversia, que entre el actor y cada uno de los demandados se celebraron dos contratos independientes; el primero, con el señor Uribe Uribe, desde el 1º de marzo de 1991 hasta el 4 de junio de 2005, día en que fue despedido sin justa causa; y el segundo, con el señor Osorio Velásquez, desde el 7 de junio de 2005 hasta el 8 de agosto de 2005, cuando también fue despedido con el argumento de la terminación del periodo de prueba.

La censura radica su inconformidad en que a) el juez colegiado no reparó en que el establecimiento de comercio fue vendido el 10 de junio de 2005, acto que fue llevado a registro el 16 siguiente, en tanto que al actor se le terminó el contrato con el nuevo empleador el 8 de agosto de 2005, así pues se dio la sustitución patronal; además, señala, b) el ad quem incurrió en interpretación errónea del artículo 67 del CST, dado que de su texto no se desprende, por lado alguno, que la citada norma imponga “... que tenga que haber cambio de contrato” (sic), sino que prevé que haya cambio de empleador, continuidad de la empresa y, por su puesto, continuidad en la prestación del servicio por parte del trabajador.

Sobre lo primero, advierte la Sala que el ad quem, basado en las propias afirmaciones de la parte actora, tuvo en cuenta el despido del trabajador que puso fin a la relación con el demandado Uribe Uribe ocurrido el 4 de junio de 2005, pues así lo anotó en la sentencia; como también que fue contratado por el señor Osorio Velásquez el 7 de junio siguiente, relación que permaneció hasta el 8 de agosto del mismo año, cuando este lo desvinculó; igualmente que el establecimiento cambió de propietario el 10 de junio de 2005.

Entiende la Sala que la censura se lamenta de que el juez de alzada no cayó en la cuenta que tanto el despido del señor Uribe, como su contratación inmediata por el señor Osorio, se dieron antes de la venta del establecimiento y el registro del negocio en la entidad respectiva, lo que, a su juicio, constituye un hecho determinante de la ocurrencia de la sustitución patronal y no observado por el ad quem, pues este se basó, simple y llanamente, en la premisa jurídica de que, para la sustitución patronal, no podía haber cambio de contrato de trabajo, sin distinguir el momento de la celebración del segundo contrato de trabajo y las fechas de la negociación del establecimiento y el registro de la venta.

Efectivamente, observa la Sala que el actor fue nuevamente vinculado al establecimiento de comercio por el adquirente del negocio cuando el empleador original todavía era su dueño, pues, para entonces (7 de junio), aún no se había dado cumplimiento al artículo 526 del C. Co., cuyo texto dispone “[l]a enajenación se hará constar en escritura pública o en documento privado reconocido por los otorgantes ante funcionario competente, para que produzca efectos entre las partes”; así mismo que, cuando se elevó a escrito el cambio de propietario del negocio “Granero la Careta”, esto es el 10 de junio de 2005, él se encontraba laborando allí y, en este orden, después de la venta, el nuevo propietario continuó siendo el empleador del actor, de tal suerte que se impone una sola realidad, la que indica claramente que hubo continuidad en la prestación del servicio del demandante respecto de uno y otro propietario del mismo establecimiento, y, dado este presupuesto en la forma como se presentó, se debe dar aplicación al artículo 67 del CST; no se puede negar la sustitución por el hecho de que el primer empleador, días antes de la cesión del granero, haya despedido sin justa causa al trabajador, si este fue reenganchado enseguida por quien adquirió la empresa donde continuó laborando.

Ahora bien, respecto de la errada interpretación denunciada por la censura, de la demostración entiende la Sala que lo que quiere decir el impugnante es que el artículo 67 del CST no exige que no haya cambio de contrato, sino que, además de los elementos sobre los cuales no hay discrepancia de su ocurrencia, requiere que se dé la continuada prestación del servicio por parte del trabajador, y dicha circunstancia, sostiene, sí se dio.

Sobre el particular, corresponde decir a la Sala que ha sido criterio jurisprudencial reiterado de vieja data el siguiente:

“Vale la pena anotar que de acuerdo con reiterada jurisprudencia de la Corte es esencial al fenómeno de la sustitución patronal que se reúnan determinadas condiciones. “Para que se opere la sustitución de patronos, dijo la Corte, es necesario que concurran tres requisitos: cambio de patrono, continuidad de la empresa y continuidad del trabajador en el servicio. Y no ocurre este último requisito, dejándose de producir, por consiguiente, la sustitución de patronos, cuando el trabajador acuerda con el antiguo patrono la terminación de su contrato y seguir prestando sus servicios al nuevo patrono, en ejercicio de un nuevo contrato, lo cual no quebranta ningún régimen legal.

Si bien es cierto que uno de los factores que configuran la sustitución de patronos es la continuidad en la prestación del servicio, no basta que se demuestre simplemente el hecho de que el trabajador siguió laborando en la empresa, sino que es necesario establecer que actuaba dentro del mismo contrato, esto es, que la relación jurídica se hallaba vigente respecto al patrono sustituido para que el sustituto lo recibiera con las consecuencias que la ley previene”. (Sent. abr. 16/56, Rev. D del T., vol. XXIII, núms. 136-138, pág. 152).

Y es que la institución de la sustitución patronal tiene por fin amparar al trabajador contra una imprevista e intempestiva extinción del contrato producida por el cambio de un patrono por otro, cualquiera que sea la causa, ya se trate de mutación de dominio (permuta, venta, cesión, traspaso, sucesión por causa de muerte), enajenación del goce (arrendamiento, alquiler, etc.), alteración de la administración, modificación en la sociedad, transformación o fusión de esta, liquidación o cualquier otra causa. Por consiguiente, cuando existe o media la sustitución patronal, los contratos de trabajo no se extinguen, son los mismos y deben continuar con el nuevo patrono. Por eso, no puede haber solución de continuidad entre el contrato de trabajo que rigió entre el trabajador y el sustituido, respecto del contrato de trabajo que pueda haber entre aquel y el sustituto. De allí que una continuidad de servicios del trabajador, pero mediante distinto contrato con el nuevo patrono, no configura el fenómeno de la sustitución patronal””. (CSJ, Cas. Laboral, Sent., feb.11/81). Destaca la Sala.

En este mismo sentido se encuentra, entre otras, la sentencia CSJ SL del 24 de enero de 1990, Nº 3535, a saber:

“Reiteradamente la Corte ha exigido para que se produzca el fenómeno de la sustitución patronal que se reúnan tres condiciones, a saber: a) el cambio de un patrono por otro; b) la continuidad de la empresa y c) la continuidad de servicios del trabajador mediante el mismo contrato de trabajo” (CSJ, Cas. Laboral, Sec. Segunda, Sent. ene. 24/90, Rad. 3535, M.P. Jacobo Pérez Escobar)”. Destaca la Sala.

De acuerdo con lo que enseña la jurisprudencia reiterada de esta Corporación, se puede decir que, en principio, el raciocinio jurídico del ad quem encuadra en el precedente, puesto que, según este, para que opere la sustitución patronal, ciertamente se requiere, además de otros elementos que no son materia de controversia en el sublite, la continuidad en la prestación del servicio bajo el mismo contrato original, como lo asentó el tribunal; sin embargo, son las circunstancias de cada caso en particular las que determinan si se dan los supuestos legales para la aplicación de la sustitución patronal o si, por el contrario, se encuentra excluida dicha figura.

Puede suceder que se dé formalmente la celebración de dos contratos de trabajo, pero que la realidad sobre la continuidad de la misma prestación del servicio se imponga (como es el caso del sublite), donde el contrato de trabajo original finaliza por decisión unilateral sin justa causa del empleador, pero de inmediato es contratado por el futuro propietario del propio establecimiento, y de esta manera, una vez se perfecciona la venta, se conjugan las calidades de propietario sustituto, con la de empleador sustituto a consecuencia de la forma como se da la reinstalación del trabajador.

De acuerdo con lo antes expuesto, se concluye que el ad quem sí incurrió en la interpretación errónea acusada; en consecuencia, prosperan los cargos. Se casará parcialmente la sentencia de segunda instancia, en cuanto negó la sustitución patronal y la consecuente solidaridad entre los codemandados, tal y como fue solicitado en el alcance de la impugnación.

Sin costas en sede de casación, dado el resultado del recurso.

IX. Fallo de instancia

Lo asentado por esta Sala en sede de casación conduce a darle la razón a la parte apelante, en lo que atañe con su disconformidad de cara a la negativa del a quo de la sustitución patronal y la solidaridad.

Para ahondar en razones, también observa la Sala que si bien el primer contrato formalmente finalizó el 4 de junio de 2005, por despido injusto del trabajador, también fue un hecho notorio que este correspondió a un sábado; el lunes 6 fue festivo, por tanto el regreso del trabajador al granero el martes 7 no desvirtúa la continuada prestación del servicio.

No es de buena fe que el empleador original despidiera al trabajador sin justa causa (según lo establecido en las instancias) antes de la formalización de la venta del negocio, y que el futuro propietario lo contratase seguidamente, justo antes de celebrar el escrito previsto en el artículo 526 del C. Co. para que la enajenación produzca efectos inter partes, y de esta forma, en principio, excluir la sustitución patronal por no darse el requisito de la existencia de un mismo contrato en la continuada prestación del servicio; pues, a falta de una explicación objetiva de lo sucedido dada la contumacia de uno de los demandados y la rebeldía del otro (se recuerda que el nuevo propietario ni siquiera contestó la demanda y que el empleador original estuvo representado por curador ad litem ante su renuencia a comparecer al proceso sin que se le pudiera notificar el auto admisorio de la demanda), es evidente que ello no se compadece con la buena fe que debe regir los contratos de trabajo según el artículo 55 del Código Laboral y que consagra el artículo 83 de la Carta Política como postulado al que deben ceñirse todas las actuaciones tanto de los particulares como de las autoridades.

A más de que el artículo 70 del CST expresamente señala “[e]l antiguo y el nuevo empleador pueden acordar modificaciones de sus propias relaciones, pero los acuerdos no afectan los derechos consagrados a favor de los trabajadores en el artículo anterior”, entre ellos a la responsabilidad solidaria de “las obligaciones que a la fecha de la sustitución sean exigibles...” al vendedor del negocio.

Así pues, el nuevo propietario es solidariamente responsable del pago de las condenas impuestas a cargo del empleador original, de conformidad con el artículo 69 del CST.

Por todo lo antes dicho, se revocarán los ordinales primero de la decisión de primer grado, donde el juzgador negó la sustitución patronal y la solidaridad entre los codemandados; y el séptimo, donde absolvió al señor Osorio Velásquez de todas las pretensiones de la demanda. En su lugar, se declarará la sustitución patronal y se condenará solidariamente al nuevo propietario del establecimiento “Granero La Careta” al pago de todas las condenas que le fueron impuestas al empleador original.

Las costas de segunda instancia serán a cargo de la parte vencida.

X. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA parcialmente la sentencia proferida por la Sala Quinta de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 31 de mayo de 2010, en el proceso que instauró Jair Alberto Uribe Restrepo contra Raúl Uribe Uribe y Andrés Felipe Osorio Velásquez, de forma solidaria, en cuanto confirmó la negativa de la sustitución patronal y la solidaridad entre los enjuiciados.

En instancia se REVOCA PARCIALMENTE la sentencia del Juez Segundo de Descongestión del Circuito de Medellín proferida el 29 de mayo de 2009 en los ordinales primero y séptimo. En su lugar, se dispone:

PRIMERO. DECLARAR que entre el señor Raúl Uribe Uribe y Andrés Felipe Osorio Velásquez operó la sustitución patronal.

SÉPTIMO. CONDENAR solidariamente al señor Andrés Felipe Osorio Velásquez de las condenas impuestas a cargo del señor Raúl Uribe Uribe a favor del demandante.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el expediente al tribunal de origen».