Sentencia SL3186-2015/46635 de marzo 18 de 2015

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SL3186-2015

Radicación 46635

Magistrada Ponente:

Dra. Elsy Del Pilar Cuello Calderón

Acta 8

Bogotá, D.C., dieciocho de marzo de dos mil quince.

EXTRACTOS: «VIII. Consideraciones

Reprocha el censor la inteligencia que el juzgador de segundo grado le imprimió al artículo 72 de la Ley 100 de 1993, pues, a su juicio, el hecho de que se hubiesen devuelto los saldos en la cuenta que financiaba la pensión del actor, impedía un posterior reconocimiento.

En principio cabe indicar que en este asunto la parte demandante estuvo vinculada al régimen de ahorro individual con solidaridad, para el momento en que se estructuró la contingencia.

Ahora bien, aunque tal régimen tiene diferencias evidentes con el de prima media, lo cierto es que en el caso de las prestaciones por invalidez y sobrevivencia, las disposiciones en las que se regulan remiten a reglas generales para su concesión, e incluso esta Sala ha destacado que la indemnización sustitutiva de la pensión de vejez, tiene similares componentes que la devolución de saldos.

En efecto el artículo 69 de la Ley 100 de 1993, contempla que los requisitos para obtener la pensión de invalidez, el monto y el sistema de su calificación son los mismos que los incorporados en los preceptos del 38 al 41 del mismo texto normativo, y también se señala en el artículo 70 que los recursos de la cuenta de ahorro individual del afiliado, junto con el bono pensional y la suma adicional de la aseguradora, de ser el caso, son los que se utilizan para su financiamiento.

En uno de los supuestos normativos se contempla qué hacer cuando haya cesado la invalidez y para el efecto se dispone que la Compañía de Seguros debe reintegrar a la cuenta individual de ahorro pensional el saldo no utilizado de la reserva en pensiones, en la parte que corresponda a capital, más los rendimientos de la cuenta de ahorro individual y al bono pensional y se indica que los afiliados tienen derecho a que el Estado «les habilite como semanas cotizadas aquellas durante las cuales gozaron de la respectiva pensión. Esta habilitación del número de semanas será aplicable sólo cuando el Estado deba pagar garantía de pensión mínima».

En cuanto a la devolución de saldos, textualmente el artículo 72 ibídem dispone que «cuando un afiliado se invalide sin cumplir con los requisitos para acceder a una pensión de invalidez, se le entregará la totalidad del saldo abonado en su cuenta individual de ahorro pensional, incluidos los rendimientos financieros y adicionado con el valor del bono pensional si a ello hubiere lugar» (énfasis de la Sala), dejando a salvo la posibilidad de que se mantenga un saldo para constituir el capital necesario para acceder a una pensión de vejez.

Es evidente que el sistema de seguridad social en pensiones, de carácter contributivo, instituido por la Ley 100 de 1993, tiene como sustento que el afiliado cumpla con una densidad de cotizaciones que son las que le garantizan el acceso a la protección de las contingencias de vejez, invalidez y muerte.

Ese capital destinado a la financiación de las prestaciones, en el caso del régimen de ahorro individual con solidaridad, en el caso de la devolución de saldos, debe entenderse hecho a título provisional, hasta que se defina si se tiene o no derecho a la pensión, caso último en el cual lo que procede es la restitución para que se financie.

Bajo ese supuesto normativo es claro que el juez plural no pudo equivocarse, pues justamente lo que hizo fue diferenciar la situación de quien tenía derecho a la pensión de invalidez, de quien no, fundado en los supuestos legales, y bajo el convencimiento, no discutido en esta acusación, de que el demandante satisfizo la densidad de semanas exigidas por la ley, procedió a la compensación.

En verdad de dicha norma no queda duda que la devolución de saldos procede cuando se estructura la invalidez y el cotizante no cumple con las exigencias previstas por la ley, sin que ello implique que el desembolso le elimine la posibilidad de discutir tales aspectos ante la jurisdicción ordinaria y que de demostrarse la satisfacción de los requerimientos, de haberlos percibido le impida acceder a una prestación que es irrenunciable.

Es decir la entrega de los saldos por parte de la administradora de pensiones no puede utilizarse como soporte para desconocer una situación efectiva, frente a una garantía pensional que estaba en todo caso consolidada para el momento en que así se procedió.

Finalmente debe señalarse que como el Tribunal ordenó reintegrar el valor que le había sido entregado al afiliado, no puede afirmarse que existía un desequilibrio en el sistema por la falta de financiación que se supone se da ante la ausencia de capital en la cuenta de ahorro individual, como lo plantea el recurrente.

IX.Cargo segundo

Sostiene que “la sentencia acusada violó por la vía indirecta en la modalidad de aplicación indebida del artículo 69 de la Ley 100 de 1993 en concordancia con los artículos 11 de la Ley 797 de 2003 y 1 de la Ley 860 de 2003 y en consonancia con los artículos 38, 39, 69, 70 de la Ley 100 de 1993, dentro de la preceptiva del artículo 51 del Decreto 2651 de 1991”.

Imputa al juzgador de segundo grado la comisión de los siguientes errores manifiestos de hecho:

  1. Se dio por demostrado, sin estarlo, que el demandante había cotizado 50 semanas o más dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez como lo exige la norma legal.
  2. Se dio por demostrado, sin estarlo, que el demandante había cotizado dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez 344,28 semanas.
  3. No haber dado por demostrado, estándolo, que lo que cotizó el demandante dentro de los tres años anteriores a la fecha de estructuración del estado de invalidez fueron 30,71 semanas.
 

Refiere como equivocadamente apreciada la demanda (fl. 5) y la contestación (fl. 99); como inapreciados señala los documentos que obran de folios 108 a 112.

Destaca que la determinación del Tribunal se soportó en la inaplicación del requisito de fidelidad y en dar por aceptado que se sufragaron 344,28 en los 3 años anteriores a la estructuración de la invalidez.

Reprocha que se hubiera deducido una confesión inexistente y contraria a la lógica, pues no se aceptó, en momento alguno, que el actor satisficiera la densidad de semanas exigidas en la ley, según lo informan las documentales de folios 108 a 112.

Que incluso, bajo la insuficiencia de requisitos legales, desde el inicio, la administradora negó el derecho.

X. Réplica

Refiere que la demanda no satisface los requisitos de técnica, como quiera que no es posible acudir a la vía indirecta, en la modalidad de aplicación indebida; que en todo caso se cumplieron las semanas exigidas, conforme con la documental que se denunció.

XI. Consideraciones

El juez plural consideró que la demandada aceptó que en los 3 años anteriores a la estructuración de la invalidez Agudelo Tobón tenía 344,56 semanas, lo que derivó de una confesión hecha al contestar la demanda, y por ello no incursionó en el estudio de otros medios de prueba.

Precisamente tal inferencia es la que cuestiona el recurrente, quien explica que no aceptó dicha afirmación y que, por el contrario, desde el inicio se discutió la ausencia de cumplimiento de cotizaciones que fueron las que soportaron la negativa al derecho pensional.

El texto de la demanda, señalado como deficientemente valorado, específicamente en el hecho 18 es del siguiente tenor:

Lo referido anteriormente quiere decir que en el caso del demandante, cumplía perfectamente los requisitos para acceder a la pensión de invalidez con base en los lineamientos estipulados en el artículo 39 de la Ley 100 de 1993, o sea un porcentaje de pérdida de capacidad laboral de 72,43% estaba afiliado al sistema y había cotizado 344,28 semanas antes de estructuración de la invalidez.

La administradora demandada, al contestar señaló:

No es cierto, el actor supone una situación jurídica inexistente pues la Ley 100 de 1993, específicamente el artículo 39 fue modificado por la Ley 860 de 2003 y por lo tanto la normatividad aplicable al caso en mención es esta última.

En tales circunstancias, y de una lectura a la demanda y su respuesta, no encuentra la Sala que la demandada hubiese admitido la satisfacción de las 50 semanas en los 3 años anteriores, como lo concluyó el Tribunal, de manera que se acredita el error manifiesto de la sentencia.

No obstante ser fundado el cargo, la decisión del ad quem se mantiene, pues de la documental de folios 29 a 40, expedida por Pensiones y Cesantías Santander, que corresponde al «certificado de aportes Fondo de Pensiones Obligatorias», se desprende que en el periodo comprendido entre el 17 de febrero de 2002 y el mismo día y mes de 2005, cuando se estructuró la invalidez (folios 24 y 25), el actor se mantuvo cotizando y completó 38 semanas y 344,28 en todo el tiempo, es decir que, atendiendo la jurisprudencia mayoritaria de esta Sala, en aplicación de los principios de progresividad y de condición más beneficiosa, que permiten acudir a la norma precedente (Ley 100 de 1993, artículo 39), es viable el otorgamiento pensional, dado que al momento de la contingencia se encontraba cotizando, de allí que satisfizo la exigencia del literal a), máxime si se tiene en cuenta que hasta tanto la Junta de Calificación de Invalidez emitió su concepto el actor siguió vinculado al sistema, hasta el mes de octubre de 2005.

XII. Cargo tercero

Lo presenta así «La sentencia acusada violó la ley sustancial por la vía directa en la modalidad de interpretación errónea de los artículos 70 y 108 de la Ley 100 de 1993, 3 y5 del Decreto 876 de 1994, en concordancia con lo señalado en el artículo 54 de la Ley 1328 de 2009, todo esto en aplicación del artículo 51 del Decreto 2651 de 1991».

Señala no discutir los aspectos fácticos del proceso, pero indica que el artículo 70 de la Ley 100 de 1993, dispone que es necesario proveer el pago del capital restante por parte de la aseguradora, y que incluso el precepto 108 ibídem regula lo concerniente a dicho vínculo.

Enfatiza que el Decreto 876 de 1994, en sus artículos 3º y 5º establece el procedimiento para que se surta la reclamación ante la administradora y que por ello no le asiste razón al ad quem al indicar que aquella no estaba legitimada en la causa para comparecer al proceso.

XIII. La réplica

El apoderado de la aseguradora refiere que la acusación tiene defectos de técnica, en tanto no se destruyó el soporte del ad quem para haberla excluido del trámite, esto es que en el curso del proceso no se acreditó el vínculo jurídico que los ataba; que en todo caso tal aspecto no se debatió y que la controversia fue exclusivamente sobre una pensión de invalidez, en la que no incidían las obligaciones de quien representa.

XIV. Consideraciones

El tribunal estimó inviable condenar a la aseguradora, dado que no podía tenerse como demandada en el trámite, en la medida en que carecía de vínculo jurídico alguno con el demandante y que esa era una relación jurídica procesal ajena al debate de la pensión de invalidez.

Sin duda el juez plural descartó que pudiera ser demanda la Compañía de Seguros en cuanto entendió que a ella no le correspondía asumir la pensión, sino al Fondo, y no, como sugiere la réplica, por no demostrarse la existencia de la póliza entre el demandante y aquella.

Es claro que la tesis descrita es equivocada pues en los términos del artículo 70 de la Ley 100 de 1993 la financiación de la pensión de invalidez requiere de los recursos de la cuenta individual de ahorro pensional del afiliado, el bono pensional y la suma necesaria para completar el capital que financie el monto de la pensión, con la claridad de que ésta última «estará a cargo de la aseguradora con la cual se haya contratado el seguro de invalidez y de sobrevivientes» de manera que, como lo sostiene el recurrente no era viable la modificación introducida en la sentencia acusada.

Por lo visto el cargo prospera.

En instancia, además de lo discurrido en casación cabe anotar que a folio 121 y 122 obra la póliza y certificado de renovación de invalidez y sobrevivientes número 5030000001103, cuyo tomador es la Administradora de Pensiones, de forma que sí está acreditada la obligación de asumir la suma adicional para completar el capital de la prestación de invalidez y por ello se confirmará en ese punto la sentencia del Juzgado Cuarto Laboral del Circuito de Armenia, de 22 de mayo de 2009.

Sin costas en el recurso extraordinario, en las instancias a cargo de las demandadas.

XV. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA PARCIALMENTE la sentencia dictada el 17 de mayo de dos mil diez (2010) por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Armenia, dentro del proceso ordinario laboral seguido por la Uriel Antonio Agudelo Tobón contra Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Santander S.A., en cuanto absolvió a la Compañía De Seguros Bolívar S.A.; en sede de instancia se confirma la providencia dictada por el Juzgado Cuarto Laboral del Circuito de Armenia, de 22 de mayo de 2009 que condenó a la Compañía de Seguros Bolívar S.A. a cubrir la suma adicional necesaria para completar el capital de la pensión.

Sin costas en el recurso extraordinario, en las instancias a cargo de las demandadas.

Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el expediente al tribunal de origen».