Sentencia SL3231-2014 de marzo 12 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SL3231-2014

Radicación n° 59684

Acta 8

Recurso de anulación

Magistrada Ponente:

Dra. Elsy del Pilar Cuello Calderón

Bogotá, D.C., doce de marzo de dos mil catorce.

EXTRACTOS: «IV. SE CONSIDERA.

El recurso se centra en dos aspectos para pretender la anulación parcial del Laudo; uno estrictamente formal, en cuanto alude a que la denuncia que realizó el empleador carece de sustentación oportuna y, de fondo, cuyos argumentos centrales gravitan en que los árbitros no podían desconocer el mandato de progresividad contenido en normas internacionales; que era insuficiente el criterio de equidad para eliminar la cláusula segunda convencional, además que el empleador contaba con la revisión del artículo 480 del Código Sustantivo del Trabajo; también reprueba la vigencia del laudo.

Alcance de la denuncia del empleador

1. La negociación colectiva es el instrumento más eficaz de auto composición de las partes, en tanto al advertir sus diferencias respecto de las condiciones generales de trabajo, encuentran el espacio para discutirlas, en un clima de tolerancia y respeto que legítima la concertación, y la búsqueda de la paz laboral.

De tiempo atrás esta Corte ha establecido que la denuncia, con la cual inicia el conflicto, puede provenir de ambas partes, esto es, trabajadores y empleadores, y ha señalado que la convención no es un instrumento irredimible, de allí su vigencia temporal, y que es legal y constitucionalmente admisible que se plantee el reexamen de la regulación del empleo.

Los artículos 478 y 479 del Estatuto Sustantivo del Trabajo, establecen que debe presentarse ante el funcionario competente, dentro de los 60 días anteriores a la expiración del término de vigencia de la convención, y aclara que «esta continuará vigente, hasta tanto se firme una nueva». Por su trascendencia se ha indicado que debe ser conocida en tiempo, con el objetivo de que se discuta y delibere; que es necesario que sea clara, porque no es posible entablar un diálogo cuando no se conoce la materia del diferendo, y por ende no es posible intercambiar opiniones o analizar fórmulas de arreglo y también se ha señalado que debe existir un conocimiento material, que no formal de los puntos en controversia.

Así se indicó en decisión de esta Sala CSJ SL, 1º jun. 2005, Rad. 25183:

(…) El derecho a negociar las condiciones laborales que regirán en una empresa le impone a cada una de las partes la necesidad de presentarle a la otra sus aspiraciones concretamente, o sea, hacer explícito lo que quiere negociar o cuál debe ser la modificación de las condiciones establecidas que gobernaban los contratos de trabajo. Una formulación genérica no cumple ese objetivo. La razón para que la denuncia de la convención colectiva deba ser concreta, detallada, específica, está en que sin la necesaria determinación de las aspiraciones, la otra parte no tendrá la posibilidad de discutirla o de refutarla, con argumentos, razones, cifras o consideraciones sociales o de conveniencia empresarial o gremial. Asimismo, cuando la petición es indeterminada o ambigua, la composición del conflicto por los árbitros se torna difícil o imposible. Si el Tribunal de Arbitramento, que ha sido llamado a resolver el conflicto, no está en condiciones de saber cuál es el real alcance del nuevo derecho que una parte aspira a imponerle a la otra, y a pesar de esa grave omisión adopta alguna resolución, invade el derecho que tienen las partes para promoverlo y resulta fijando, él, las nuevas condiciones de trabajo, pero de acuerdo con sus propios criterios y razonamientos, ajenos a los designios de quienes están envueltos en el diferendo laboral.

Esa misma línea de pensamiento se ha sostenido, en decisión CSJ SL, 29 jun. 2010, rad. 45466, en la que se reiteró la CSJ SL, 22 jul. 2004, rad. 23959 y que, en punto a lo aquí debatido consideró:

… si el objetivo que actualmente la legislación le asigna a la denuncia de la convención colectiva de trabajo es el de abrir las puertas al proceso de negociación de unas nuevas condiciones laborales, modificando la normatividad existente, ello significa que necesariamente tal denuncia debe ser presentada por el empleador en una instancia del proceso de negociación colectiva que facilite a los trabajadores conocerla suficientemente y discutirla, lo que significa que realmente y no apenas formalmente o en apariencia pueda ser materia de estudio y deliberación por sus delegados en la fase de conversaciones con el empleador.

Esos imperativos son los que, formalmente, acusa el Sindicato, en tanto considera que la Clínica, desde el inicio, no estableció las razones por las cuales pretendía la eliminación de la cláusula segunda, lo que en su criterio impedía que el Tribunal de Arbitramento incursionara en su decisión.

A folios 87 y 88 obra copia del escrito presentado por la Clínica ante el Ministerio de la Protección, en el que manifiesta: «se presenta la denuncia de la convención dentro del plazo previsto en el artículo 478 del Código Sustantivo del Trabajo. La presente denuncia comprende la totalidad de la convención colectiva de trabajo y especialmente las siguientes cláusulas (…) cláusula segunda: contratos de trabajo. A partir de la fecha la Clínica no celebrará con los trabajadores que ingresen contratos de trabajo a término fijo, sino a término indefinido. Los contratos a término fijo que estén vigentes a su terminación o expiración, serán prorrogados a término indefinido, a juicio de la Empresa; los que hayan expirado del 1º de abril a esta fecha quedan prorrogados a término indefinido. En cuanto a contratos temporales para reemplazar personal en vacaciones, en licencia por emergencia o labores transitorias la Clínica queda en libertad para celebrarlos»; no obstante es lacónica la comunicación, de ella claramente se deriva la aspiración de la empleadora, y por ende no puede restársele aptitud para ser estudiada, menos si se tiene en cuenta que fue objeto de discusión por las partes en la etapa de arreglo directo, y que en las alegaciones presentadas al tribunal, ambas partes expusieron sobre la misma, es decir, que sí hubo un debate, en los términos que rescata el ordenamiento jurídico, por lo que puede aseverarse que existían elementos de juicio para adoptar una determinación, en equidad, siendo infructuoso el reparo formal del recurrente.

Potestad de los árbitros para modificar cláusula convencional – modalidad de contratación –.

2. Para resolver los cuestionamientos sustanciales, que atrás se destacaron, valga indicar que los árbitros, por mayoría, consignaron en el Acta Nº 4, de 6 de diciembre de 2012, los motivos por los cuales procedía la exclusión de la cláusula segunda, esto es, «no se debe esperar a que una empresa esté en dificultades económicas para que pueda contratar conforme a la ley. El contrato a término fijo no atenta de manera alguna con la Organización Sindical y de otro lado le permite a la Clínica Medellín ser más efectiva frente a la alta competencia que se presenta en el sector Salud … porque existe el ius variandi, lo que hace que el derecho laboral sea dinámico para responder a las necesidades de la competencia”, asimismo que “las decisiones del Tribunal deben adoptarse con criterio racional y enmarcarse dentro de la equidad, lo cual supone considerar la situación especial en que se encuentran las partes involucradas en el conflicto de tal forma que se logre la protección de los trabajadores, pero simultáneamente que se salvaguarde la integridad de la empresa”; que “la cláusula segunda de la convención que hoy nos ocupa restringe así el marco de posibilidades de contratación que establece la legislación, lesionando en consecuencia los intereses del empleador, quien además cierto es que brinda a sus empleados trabajo decente y digno … 30 años después de la firma de la cláusula la Clínica no se enfrenta a las mismas exigencias de competitividad dentro del sector al que pertenece como es el de la salud y que la cláusula segunda denunciada es evidente la competencia arbitral para resolver pues se trata de un aspecto económico directamente relacionado con las condiciones laborales».

En el Laudo Arbitral, por su parte, se indicó que «Para decidir el punto relacionado con la denuncia efectuada por la Clínica Medellín a la cláusula segunda de la convención colectiva, los árbitros expusieron sus criterios y puntos de vista, en los cuales se considera que los árbitros tienen la facultad de pronunciarse sobre los puntos que las partes no hayan llegado a acordar, ya sea porque han sido presentados en el pliego de peticiones o en la correspondiente denuncia formulada por el empleador, que las decisiones del Tribunal deben adoptarse con criterio racional y enmarcarse dentro de la equidad, lo cual supone considerar la situación especial en que se encuentran las partes involucradas en el conflicto, de tal forma que se logre la protección de los trabajadores, pero simultáneamente que se salvaguarde la integridad de la empresa».

La línea jurisprudencial mayoritaria que se ha decantado es la de que los árbitros no están llamados a crear normas, con fuerza de convención, en las que se disponga la manera como se deben pactar las relaciones laborales, y tal prédica debe extenderse al evento en el que el empleador haya aceptado acordarla con los trabajadores, e imprimirle la fuerza jurídica pertinente, en cuyo evento el arreglo directo es el escenario para que pueda debatirla, sin que a través del Laudo se pueda abordar ese aspecto.

No se trata de mantener cláusulas inamovibles, pero sí de convocar a que a través del acuerdo el empleador y los trabajadores puedan convenir la manera en la que se van a desarrollar sus condiciones de trabajo, y ello tiene connotación en este caso en el que lo relativo a la modalidad de la contratación está elevado a convención colectiva de trabajo, en la que se concretaron las aspiraciones de ambas partes; luego, esa es la manera idónea y segura para resolverlo, sin que los árbitros puedan incursionar en ese tema que les está vedado.

Es que si, como lo ha decantado la jurisprudencia, a los árbitros no se les permite imponer cláusulas relacionadas con la modalidad de los contratos de trabajo, tampoco pueden eliminar aquellas que están incluidas en la convención, en tanto carecen de competencia para pronunciarse.

Ahora el objetivo del conflicto colectivo es el de equilibrar las relaciones laborales, y ante el fenecimiento de la etapa de arreglo directo, es el Tribunal el llamado a decidir, en los términos del precepto 458 del Código Sustantivo del Trabajo, «sobre los puntos respecto de los cuales no se haya producido acuerdo entre las partes en las etapas de arreglo directo y de conciliación y su fallo no puede afectar derechos o facultades de las partes reconocidos por la Constitución Nacional, por las leyes, o por las normas convencionales vigentes» (negrilla de la Sala).

Consecuencia de lo dicho, procede la anulación de esta cláusula.

Vigencia del laudo

3. En el Laudo se estableció, sin que ello sea materia de debate en este escenario, que la Clínica Medellín, voluntariamente incrementó los salarios «a partir del 1º de marzo de 2011 un 4% (inflación 2010 3.17%). A partir del 1º de marzo de 2012 un 5.5% (inflación 2011 3.73%)».

Aunque uno de los reparos del impugnante es que la cláusula de vigencia deteriora los salarios, y que ello se origina por la actitud dilatoria del Tribunal de Arbitramento, lo cierto es que, según lo arriba reseñado, es evidente que no permanecieron estáticos desde que empezó la negociación pues de manera unánime, los árbitros establecieron que el incremento sería a partir del 1º de marzo de 2013, así «Para el primer año de vigencia el salario se incrementará en el IPC nacional certificado por el DANE para el año comprendido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2012, más un punto (1.0%) … Para el segundo año de vigencia, a partir del 1º de marzo de 2014, el salario se incrementará en el IPC nacional certificado por el DANE para el año comprendido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2013 más medio punto (0.5%)».

Ahora como la vigencia es de 2 años a partir de su expedición (dic. 10/2012) no encuentra esta Sala que tal determinación exceda las facultades del Tribunal, en los términos del artículo 461 del Código Sustantivo del Trabajo.

Por lo visto no se anulará el Laudo en este aspecto.

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando Justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley,

V. RESUELVE:

ANULAR lo dispuesto en el acápite “contratos”, en el que se decidió la supresión de la cláusula segunda de la convención colectiva de trabajo; NO ANULAR lo restante del Laudo Arbitral de 10 de diciembre de 2012, proferido por el Tribunal de Arbitramento Obligatorio convocado para dirimir el conflicto colectivo de trabajo suscitado entre el sindicato de trabajadores de la clínica Medellín y la Clínica Medellín.

Cópiese, notifíquese, publíquese y envíese el expediente al Ministerio de Trabajo para lo de su cargo».