Sentencia SL3246-2015/39881 de marzo 18 de 2015

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

SL3246-2015

Radicación 39881

Acta 8

Magistrada Ponente:

Dra. Elsy del Pilar Cuello Calderón

Bogotá, D.C., dieciocho de marzo de dos mil quince.

EXTRACTOS: «V. EL RECURSO DE CASACIÓN

Propuesto por la demandada y concedido por el Tribunal, fue admitido por la Corte, que procede a resolverlo. Por la causal primera de casación, formula dos cargos, no replicados.

(...).

VII. PRIMER CARGO

Acusa la sentencia de violar indirectamente, por aplicación indebida, “los artículos 66, 66-A y 25 del CPL y de la SS; 305 del CPC (violación de medio), 29 de la Constitución Política, lo que condujo a la violación indebida de los artículos 71 y 77 de la Ley 50 de 1990; 22, 23, 24, 35, 216 y 230 del CST; 1º y 2º de la Ley 50 de 1990; 53 de la Constitución Política”.

A juicio de la censura, el ad quem en el fallo cometió los siguientes errores manifiestos de hecho:

1. No dar por demostrado, estándolo, que la estructura de la demanda, se fincó en que entre las sociedades EFICACIA S.A. solidariamente CENTRAL CASTILLA S.A. y el demandante existió una relación laboral, regida por un contrato de trabajo de duración indefinida.

2. No dar por demostrado, estándolo, que en la demanda con la que se inició la litis, la parte demandante nunca pidió que se condenara a CENTRAL CASTILLA S.A. como empleador directo, sino solidariamente con su empleador EFICACIA S.A.

3. No dar por demostrado, estándolo, que en la demanda con que se inició la litis, la parte demandante nunca adujo en la causa petendi que CENTRAL CASTILLA S.A. hubiese violado las normas de contratación entre empresas usuarias y empresas de servicios temporales establecidas en el artículo 77 de la Ley 50 de 1990.

4. Dar por demostrado, sin estarlo, que en el fallo de primera instancia se condenó a Central Castilla como empleador directo del demandante.

5. No dar por demostrado, estándolo, que en la parte resolutiva del fallo de primera instancia no se declaró un contrato de trabajo entre el demandante y Central Castilla como empleador, sino que se le condenó como “solidariamente responsable de las obligaciones aquí ordenadas” y por el carácter de solidaridad se le autorizó para repetir contra la empresa EFICACIA por las condenas fulminada[s].

6. Dar por demostrado, estando acreditado lo contrario, que la apelante CENTRAL CASTILLA S.A. no planteó como un punto de apelación “los supuestos de la responsabilidad como verdadero patrono, de la culpabilidad o responsabilidad en el accidente (sic) y la dimensión de la condena (sic)”.

7. No dar por demostrado, estándolo, que en la sustentación [del] recurso de apelación interpuesto por mi representada, uno de los puntos materia de discusión fueron “los supuestos de la responsabilidad como verdadero patrono” y los demás aspectos echados de menos por el tribunal, ya que en la sustentación de la alzada precisó claramente: “toda vez que el verdadero patrono que fue del demandante, la sociedad Eficacia S.A., no hace parte del proceso y no se encuentra establecida responsabilidad alguna de su parte en la ocurrencia del lamentable accidente laboral ocurrido al señor Quiceno”.

Los anteriores errores, dice, fueron consecuencia de la errónea apreciación de la demanda inicial y de la sentencia de primera instancia, así como de la falta de valoración del escrito de apelación.

En la demostración, anota que si bien el ad quem descartó la existencia de solidaridad entre la empresa de servicios temporales y la usuaria, dedujo “una obligación singular y autónoma de CENTRAL CASTILLA S.A. como empleador directo del demandante”, y que para contextualizar, el juzgador consideró la imposibilidad de ocuparse de lo que no fue materia de inconformidad, como la responsabilidad del verdadero patrono en la ocurrencia del accidente profesional y el monto de la condena, en tanto guardó silencio sobre esos aspectos.

Dice que el Tribunal entendió mal la sentencia del a quo, porque dedujo que su autor tuvo como presupuesto la responsabilidad de la impugnante como patrono. Acota que si bien la referencia fue aislada y sin repercusión en la definición del carácter de empleador directo, “el contexto de la decisión de primera instancia de cabo a rabo es explícito en determinar que para el juzgado la responsabilidad de Central Castilla se deriva del carácter de “SOLIDARIDAD”.

Luego de copiar un pasaje de la decisión, en el que se alude a la semejanza en las actividades y el objeto social de las demandadas, en los términos del artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo, destaca la nitidez del argumento en dirección a deducirle responsabilidad solidaria, que no la de empleador directo; además, en el acápite resolutivo del fallo de primer grado no se declaró la existencia del contrato de trabajo entre el actor y la recurrente, sino que se le condenó como solidariamente responsable de las obligaciones impuestas en la decisión.

Señala que el error en la valoración de la demanda inicial consistió en no haber reparado que las pretensiones se fincaron “en que entre las sociedades EFICACIA S.A. y solidariamente CENTRAL CASTILLA S.A. y el demandante, existió una relación laboral, regida por un contrato de trabajo de duración indefinida”, pero no fue pedida una condena contra la segunda como empleadora directa, como tampoco se afirmó en dicha pieza que la misma persona jurídica violara las reglas contractuales entre empresas de servicios temporales y usuarias. Tal desatino, condujo al ad quem a tener por verdad que el actor “planteó el tema de la responsabilidad patronal directa de mi representada, que oficiosamente le atribuyó el tribunal, con lo cual cambió el rumbo del proceso trazado por la misma parte demandante (...)”.

Controvierte la afirmación del Tribunal de que CENTRAL CASTILLA S.A. guardó silencio ante algunos aspectos de las condenas que dedujo el fallador de la instancia inicial, toda vez la sustentación de la alzada (fls. 4 y 5, cdno. Tribunal) demuestra que expresamente sostuvo que la empleadora del accionante fue EFICACIA S.A. y que la empresa impugnante no tuvo responsabilidad en la ocurrencia del infortunio laboral, razones que inspiraron petición de revocatoria total de la sentencia de primera instancia.

Reitera el calificativo de ambiguo del fallo acusado, en la medida en que atribuyó el carácter de empleador a la empresa usuaria, empero le dedujo responsabilidad solidaria. Añadió que:

(...) en la parte resolutiva del fallo de primera instancia no se declaró un contrato de trabajo entre el demandante y Central Castilla, como empleador sino que se le condenó como “solidariamente responsable de las obligaciones aquí ordenadas”, y no como empleador. De manera que también apreció erróneamente el tribunal esta pieza procesal porque lo [que] obliga es la parte resolutiva para el cabal ejercicio del derecho de defensa.

No está demás (sic) reseñar la absurda antinomia que fluye de las decisiones judiciales adoptadas en este proceso, pues mientras la demandada EFICACIA, que según la demanda debía responder como empleador directo, quedó excluida de la litis, la demandada no en condición de empleador sino como supuesto responsable solidario (CENTRAL CASTILLA), es la única condenada a asumir el pago de todos los perjuicios que halló el juzgador, esto es, el fallo acusado produjo una transmutación impropia de CENTRAL CASTILLA, de deudor solidario, en empleador directo sin que estuvieran acreditadas en el proceso los supuestos probatorios para ello.

En consecuencia, quebrantó doblemente el Tribunal los artículos 66 del CPL y de la SS y 305 del CPC, que consagran el principio de la consonancia, el cual no solo impone cargas procesales a las partes, sino también el deber de los juzgadores de no salirse del marco del pleito diseñado por los propios litigantes, y a fortiori el propio texto 29 de la Carta Fundamental.

Si el Tribunal no hubiera cometido los errores fácticos endilgados, no habría aplicado indebidamente las disposiciones enlistadas en la proposición jurídica y por lo tanto no habría condenado a mi representada al pago de la indemnización de perjuicios, que en caso de haberse causado, quedarían en cabeza del empleador directo y no de mi representada que simplemente fue usuaria en la relación que existió entre las dos personas jurídicas.

Finaliza esta acusación con algunas disquisiciones a tener en cuenta en sede de instancia.

VIII. CONSIDERACIONES

Para el Tribunal, los argumentos dados en la sentencia de primer grado eran inequívocos de que Central Castilla S.A. fue condenada como verdadera empleadora, al punto que la modificación que le introdujo fue la de eliminar lo relativo a la solidaridad que, dijo, no pudo existir en razón a que el a quo, en ejercicio de sus facultades legales halló irregular la relación entre la empresa recurrente y la de servicios temporales, por no cumplirse las normas que regulaban tales provisiones de empleo.

Por demás se sujetó a que se declaró probada la excepción previa de compromiso, propuesta por la EST EFICACIA S.A., de suerte que en el extremo pasivo de la contención, las pretensiones de la demanda inicial quedaron dirigidas únicamente contra CENTRAL CASTIILLA S.A., de tal modo que no ignoró que la Empresa de Servicios Temporales había sido desvinculada del proceso.

La incursión en el análisis de las circunstancias en medio de las cuales perdió la vida un trabajador y el demandante sufrió quemaduras que generaron el reconocimiento de la pensión de invalidez por parte de la aseguradora de riesgos profesionales y coligió la culpa de CENTRAL CASTILLA S.A. como verdadera empleadora, en tanto la quema se produjo durante el día, siendo que debió hacerse en horas de la noche, sin percatarse que aun en “la suerte” se encontraban estas dos personas.

De lo que viene de decirse, se desprende que, aunque el juzgador de la instancia inicial incurrió en una imprecisión, ello obedeció a una confusión conceptual, puesto que, antes había considerado que “para la óptica de esta oficina judicial, la empresa usuaria CASTILLA S.A., desbordó el espíritu del legislador al contratar por una empresa temporal de servicios, al señor QUICENO como cortero de caña, ya que no cumplió con los requisitos mínimos exigidos para la contratación de personal, lo que traduce indefectiblemente su afán por no correr con la carga prestacional y/o minimizar costos para así dejar de lado al personal que con esfuerzo físico forma parte del proceso productivo, que a la postre es el objetivo de la empresa”.

De lo anterior emerge que el a quo tuvo claro que el empleador y único responsable de los perjuicios era CENTRAL CASTILLA S.A., con mayor razón si se observa que, en forma por demás contundente, dio por sentado que “el verdadero patrono del señor FERNANDO QUICENO lo fue CENTRAL CASTILLA S.A.”, lo cual no pasó desapercibido para el Tribunal, puesto que en su fallo copió esta parte de la decisión.

Es que además bajo el supuesto de que el contrato civil de prestación de servicios entre EFICACIA S.A. y CASTILLA S.A. en el que se convino dispensar personal únicamente por 90 días, derivo la calidad de servicios temporales, pero que confrontados con los artículos 71 a 78 de la Ley 50 de 1990 no estimó satisfechos, al punto que dijo que CASTILLA S.A. “no cumplió con los requisitos mínimos exigidos para la contratación de personal, lo que traduce indefectiblemente en su afán por no correr con la carga prestacional y/o minimizar costos para así dejar de lado al personal que con su esfuerzo físico forma parte del proyecto productivo que a la postre es el objetivo de la empresa”.

En ese orden, el Tribunal no se equivocó en la lectura de la sentencia de primera instancia, en tanto advirtió de las deficiencias argumentativas del a quo y descubrió que, en verdad, el pilar fundante de la condena había sido la calidad de verdadera empleadora de la recurrente, con base en que la aparente usuaria había violado el régimen legal de contratación con la empresa de servicios temporales. Justamente, por ello, es que argumentó en contra de la supuesta solidaridad y resolvió “REVOCAR del numeral 1º de la sentencia apelada, en lo relacionado con la responsabilidad solidaria”.

Además, el apoderado de la vencida en juicio, en el escrito con que sustentó la alzada, cuestionó la solidaridad que dedujo el juzgador, toda vez que tal género de responsabilidad no se encuentra previsto en la ley sino en los casos de los artículos 33 a 36 del Código Sustantivo del Trabajo, a más que correspondía a la EST, como verdadero y único empleador, brindar las medidas y los elementos de seguridad a sus colaboradores. De allí surge que en ningún desacierto incurrió el juzgador de la alzada al abstenerse de examinar si había acertado el a quo al tener como verdadero empleador a CENTRAL CASTILLA S.A., en la medida en que, como ya se dejó dicho, en el memorial con el que interpuso y sustentó el recurso de apelación, solo reprochó puntual y exclusivamente las temáticas referidas, las cuales no fueron el soporte crucial del pronunciamiento que puso fin a la instancia inicial, sin que tenga importancia que hubiese omitido tener en cuenta las alegaciones expuestas en el escrito que presentó ante el Tribunal, en tanto es el primero el que delimita la competencia funcional del juez colegiado.

Resta anotar que tampoco tiene trascendencia el hecho de que en la demanda inicial no se hubiese impetrado específica y concretamente solicitud de que se declarara a CENTRAL CASTILLA S.A. como empleadora del demandante, dada la facultad que asiste al juez de interpretar la demanda en perspectiva de emitir una decisión ceñida a derecho, de suerte que la posibilidad de atribuir tal carácter a la impugnante, ante la falta de claridad del libelo inaugural, fue usada dentro de los linderos posibles, en la medida en que en el escrito introductorio tampoco le fue endilgada esa calidad a la EST EFICACIA S.A.

El cargo no prospera.

IX. SEGUNDO CARGO

Por la causal 2ª de casación denuncia “la reformatio in peius en que incurrió el tribunal al haber agravado la situación del único apelante del fallo de primer grado, con violación de los artículos 357 del CPC y 31 de la CP, en armonía con el artículo 145 del CPL y de la SS”.

Tras reproducir la parte resolutiva del fallo que puso fin a la instancia inicial, argumenta la trasgresión de las normas denunciadas debido a que “El tribunal (...) desmejoró su situación al desligarlo de responsabilidad como deudor solidario, pero convertirlo en empleador directo y de ahí deducir su responsabilidad laboral”.

Transcribe un pasaje de la parte considerativa de la sentencia del ad quem y le reprocha que en la resolutiva solo aludiera a la responsabilidad solidaria del Ingenio Central Castilla “y como consecuencia de dicha declaración surge la condena impuesta en el numeral segundo de la providencia”.

X. CONSIDERACIONES

A partir de la conclusión obtenida al resolver el cargo anterior, consistente en que la condena por culpa empresarial en la ocurrencia del infortunio que ocasionó la invalidez al demandante fue impuesta por el a quo por hallar demostrado que la impugnante fue empleadora única y directa, esta acusación deviene claramente infundada, en la medida en que el Tribunal no concluyó nada diferente a ello, solo que apenas por una obvia sustracción de materia, excluyó lo atinente a la responsabilidad solidaria y dejó en claro que el responsable era el verdadero empleador.

Tampoco prospera este cargo. Por ausencia de oposición no se imponen costas por el recurso extraordinario.

XI. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia emitida el 12 de septiembre de 2008 por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, en el proceso ordinario promovido por FERNANDO QUICENO SOLARTE contra EFICACIA S.A. y CENTRAL CASTILLA S.A.

Sin costas en casación.

Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el expediente al tribunal de origen».