Sentencia SL4369 de abril 15 de 2015

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Magistrado Ponente:

Dr. Gustavo Hernando López Algarra

Radicación 43918

Acta 11

Bogotá, D. C., quince de abril de dos mil quince.

EXTRACTOS: «X. Consideraciones

Incurre el censor en errores evidentes al sustentar el recurso extraordinario de casación, como se pasa a detallar:

1. En el primer cargo, acusó la sentencia de segunda instancia de violación directa de la Ley, por falta de aplicación, entre otras, de normas convencionales y de laudos arbitrales, lo cual es una impropiedad, dado que estas no constituyen normas sustantivas de carácter nacional, toda vez que no contienen una declaración de voluntad soberana, ni son de carácter general, tanto que es un contrato en el que se materializa un acuerdo de voluntades entre un empleador y el sindicato – trabajadores, para regular las relaciones laborales al interior de la empresa.

2. El recurrente, también en el primero de los cargos formulados contra la sentencia del ad quem, al referirse a la violación de medio, invierte el procedimiento para cuando se alega este tipo de quebranto, dado que primero formuló la violación de algunas normas sustanciales, y a renglón seguido manifestó que dicho desacato condujo a la violación de normas procesales tanto del trabajo y de la seguridad social como civiles, cuando el planteamiento correcto de esta modalidad de acusación surge si se observa la transgresión de una ley adjetiva, y a través de ella se desconoce una ley sustantiva, única que puede ser considerada en casación, eventos en los cuales el ataque debió primero demostrar la manera en que se produjo la violación de la ley procesal, y luego acreditar claramente su incidencia en la infracción de la norma sustancial.

3. Al formular el segundo cargo por la vía indirecta se abstuvo de señalar en forma expresa las pruebas calificadas en casación dejadas de apreciar o mal apreciadas por el juez colegiado.

Con todo, los yerros observados son superables, pues la primera y la segunda de las falencias identificadas, fueron remediadas en el planteamiento del segundo de los cargos, y respecto del tercer punto, de la lectura detallada de la sustentación del recurso extraordinario de casación, y especialmente de la demostración del segundo cargo, se puede deducir que el recurrente consideró que el tribunal no apreció adecuadamente la demanda, ni la contestación de la demanda, e ignoró totalmente el acervo probatorio recaudado, sin precisar o individualizar las pruebas.

Dado lo anterior, pasa la Sala al análisis de fondo del recurso, precisando que el problema jurídico que debe resolver es determinar si el tribunal se equivocó cuando emitió la sentencia de segunda instancia, confirmando la absolución a la parte demandada, aduciendo para ello que en la demanda no se precisaron las prestaciones sociales, legales y convencionales, sobre las cuales se pretende la reliquidación.

Acerca de la lectura integral, la comprensión e interpretación del texto de la demanda, se pronunció la Sala en la Sentencia CSJ SL468-2013, en los siguientes términos:

Del examen de la demanda surge patente que desde el inicio la accionante pidió, además de la pensión de jubilación conforme a la convención colectiva de trabajo, la de origen legal, pues estimó que estaban satisfechos los requisitos exigidos en una y otra, y que dejaba en manos del operador judicial escoger entre una de estas, ello en aplicación del principio constitucional de la favorabilidad.

Si bien es cierto esta solicitud no hacía parte del capítulo de las pretensiones del libelo genitor, pues estaba inmersa en el hecho noveno de esta pieza procesal, ello per se no puede servir de sustento para que los juzgadores desestimen estas peticiones, con el deleznable argumento de que no hizo parte de la demanda, o que es un punto nuevo, pues en tanto de la interpretación de ésta a la luz de los principios generales del derecho que orientan la tutela efectiva, no hay que olvidar que desde décadas es pacífico el criterio jurisprudencial de que cuando el juez al momento de proferir la sentencia se encuentra frente a una demanda que no ofrece la precisión y claridad debidas, bien por la forma de redacción de lo pretendido o por lo contado en los hechos o por los fundamentos y razones de derecho o en las unas y en los otros, dicho funcionario como director del proceso, es el comprometido y obligado a dilucidarla para extraer la verdadera intención del actor frente a sus solicitudes, lo que incluye examinar el cuerpo de la demanda en su integridad.(1)

Por consiguiente, esta pretensión, en principio debió quedar sometida al escrutinio del juzgador de instancia, sin que su estudio implicara la violación del derecho de defensa y contradicción, como lo dijo el ad quem.

Conforme a la sentencia parcialmente transcrita, no puede servir de sustento para la desestimación de peticiones, el deleznable argumento de que las solicitudes no se encuentren consignadas en el capítulo de las pretensiones de la demanda, sino en otros apartes de la misma, pues el juez, como director del proceso, es el obligado a interpretar la demanda y extraer de su texto la verdadera intención del actor, lo que incluye examinar el cuerpo del escrito introductorio en su integridad.

Sobre el tema que nos ocupa, el actor en su demanda se expresó así:

En las pretensiones, parte declarativa:

5.3.El demandante tiene derecho a que los viáticos sindicales que haya devengado, como dirigente sindical de la USO, se consideren como factor salarial para todos los efectos prestaciones, legales y convencionales con efectos retrospectivos, presentes y futuros (especialmente frente a su pensión de jubilación), en los términos señalados en el artículo 118 de la Convención Colectiva de Trabajo vigente a partir del 1° de enero de 2001, las suscritas con anterioridad y los parámetros establecidos en el Laudo Arbitral proferido el 10 de octubre de 2002, por el Tribunal de Arbitramento voluntario convocado por la USO y Ecopetrol, Homologado (hoy no anulado) mediante providencia del 14 octubre de 2003, del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C.

En las pretensiones, parte condenatoria:

5.5. Reliquidar, con efectos de futuro, todas las prestaciones sociales, legales y convencionales correspondientes al demandante (incluida su pensión de jubilación), teniendo en cuenta como factor salarial para su liquidación los viáticos que ha percibido como dirigentes (…)

En los hechos y omisiones que fundamentan las pretensiones:

5.21. Con fundamento en esta interpretación normativa Ecopetrol S.A. reconoció la incidencia prestacional de los viáticos a mi representado, pero solamente por algunos períodos sobre el auxilio de cesantías, sus intereses y sobre la prima de servicios y lo inaplicó para los demás derechos salariales y prestacionales devengados por el demandante.

5.22. Además de las prestaciones sociales descritas, mi representado devengó otras legales y convencionales, que también deben ser reliquidadas, teniendo como factor para su reconocimiento, los viáticos sindicales que percibió en el período en que se desempeñó como dirigente sindical de la USO, en los términos del Laudo Arbitral que lo favoreció.

En el aparte de los derechos reclamados,

Ecopetrol S.A., cumplió parcialmente la anterior orden judicial, reconociendo la incidencia prestacional de los viáticos sindicales, pero solo para algunos períodos y en relación con el auxilio de cesantía, al (sic) prima de servicios y los intereses sobre la cesantía. Los demás derechos prestacionales no fueron liquidados con base en este factor salarial.

Durante el tiempo en que mi prohijado devengó viáticos sindicales convencionales, por ser miembro de la Junta Directiva de la USO, ha percibido las siguientes prestaciones sociales, sobre las cuales Ecopetrol S.A. no aplicó la incidencia prestacional como lo ordenó el Tribunal Superior del Distrito Judicial: Primas de antigüedad, de vacaciones, convencional, vacaciones, plan quinquenal, entre otras que se determinarán durante el trámite del proceso. Por esta razón, las pretensiones de la demanda deben prosperar.»

Entonces, en el punto que interesa a la Sala, es claro que la parte demandante, en su libelo introductorio, expresó la pretensión de que se recalculen sus prestaciones sociales pasadas y futuras, referidas a las «Primas de antigüedad, de vacaciones, convencional, vacaciones, plan quinquenal, entre otras que se determinarán durante el trámite del proceso (…) incluyendo la pensión de jubilación», teniendo en cuenta como factor salarial el valor que devengó el demandante como viáticos sindicales durante el tiempo que fue dirigente sindical de la USO.

Por la forma como se redactó el hecho 6.21 de la demanda, transcrito anteriormente, sugiere que el actor también está reclamando la reliquidación de las cesantías, sus intereses, y de la prima de servicios, incluyendo los viáticos sindicales como factor salarial, por aquellos períodos, sin especificar cuales, en donde la empresa accionada se abstuvo de reconocer la incidencia de dichos viáticos, como si los hizo frente a otros períodos, que tampoco especificó. Sin embargo, de la lectura integral de la demanda de casación se observa que el recurrente acusó la sentencia de segunda instancia de no dar por demostrado, estándolo, «que la Empresa Ecopetrol S.A. solamente reliquidó con base en la decisión arbitral antes reseñada, las cesantía, los intereses sobre las cesantías y las primas de servicios», lo que significa que el actor reconoció que sobre las prestaciones legales indicadas, la accionada le realizó el reajuste correspondiente deprecado para las otras prestaciones.

Luego erró el Ad quem cuando al confirmar la absolución a la parte demandada, adujo para ello que en la demanda no se precisaron las prestaciones sociales, legales y convencionales sobre las cuales se pretendía la reliquidación, yerro que se debió a una lectura precaria de la demanda, omitiendo su obligación básica de hacerla en forma completa, sistemática e integral.

Se sigue de lo dicho que la acusación es fundada. Sin embargo no se casará la sentencia pues en sede de instancia se llegaría a la misma conclusión del tribunal.

En efecto, el demandante solicitó la reliquidación de las prestaciones sociales convencionales que denomina «Primas de antigüedad, de vacaciones, convencional, vacaciones, plan quinquenal, entre otras que se determinarán durante el trámite del proceso (…) incluyendo la pensión de jubilación», por el período en que devengó viáticos sindicales, y teniendo en cuenta el valor de los mismos en la base de cálculo de los citados beneficios laborales.

Derivado de las afirmaciones efectuadas por el demandante en los hechos 6.4 a 6.14 de la demanda, y de su aceptación en la respectiva contestación, no hay discusión sobre que el actor inició labores para la accionada el 9 de enero de 1990, sin que aparezca prueba de terminación del contrato de trabajo; se afilió a la USO desde el 15 de mayo de 1991, y fue miembro de la junta directiva de la subdirectiva de Orito, y luego de la directiva nacional de la USO, en forma discontinua entre julio de 1993 y julio de 2006, conforme a los documentos obrantes a folios 270 y 271 del expediente, desempeñando algunos de los diferentes cargos de Secretario en dicha organización sindical.

Dado lo anterior, el actor era beneficiario de las convenciones colectivas de trabajo suscritas entre la empresa demandada y la USO, para las vigencias del 1º de enero de 1999 al 31 de diciembre de 2000, del 1º de enero de 2001 al 31 de diciembre de 2002, del laudo arbitral emitido por el tribunal de arbitramento obligatorio para la vigencia del 9 de diciembre de 2003 al 8 de diciembre de 2005, y del laudo arbitral proferido por el tribunal de Arbitramento Voluntario suscrito el 10 de octubre de 2002, todo estos aportados al expediente conforme a los requisitos legales, las convenciones con constancia de depósito oportuno ante el Ministerio de Trabajo, y los laudos con las correspondientes sentencias judiciales de homologación - o anulación.

Las cláusulas 15, 118 y 127 de la convención colectiva de trabajo 1999 – 2000, expresan en su orden lo siguiente:

La cláusula 15, establecía que cuando los miembros de la junta directiva nacional del sindicato o de cualesquiera de sus subdirectivas, requiriera salir de su municipio sede, para tratar asuntos de carácter laboral ante la accionada o el Ministerio de Trabajo, la empresa, además de reconocerle los salarios correspondiente, le facilitaría pasajes de ida y regreso y viáticos iguales a los pactados en el artículo 127 de la misma convención. La cláusula 118 expresaba que «Las primas, viáticos, viáticos sindicales y subvenciones que reciba el trabajador, constituyen factor de salario en la proporción que señala la ley.», y la cláusula 127 indicaba que la empresa pagaría a sus trabajadores en comisión, viáticos equivalentes a $90.000 diarios por el primer año de vigencia de la convención colectiva, y $105.000 diarios para el segundo año. Las citadas normas, en su misma nomenclatura, se mantuvieron en la convención colectiva de trabajo 2001 – 2002, actualizando los valores de los viáticos a $120.750 diarios para el primera año de vigencia, y para el segundo año de vigencia en «la suma que resulte de ajustar el anterior valor en el IPC causado en el año 2001», lo que correspondía a $129.987 diarios, según se desprende de los documentos de legalización de viajes realizados por el demandante correspondiente al año 2002, visibles a folios 99 a 145 del expediente.

Las disposiciones contenidas en las cláusulas 15 y 188 reiteraron los mismos preceptos del laudo arbitral suscrito el 9 de diciembre de 2003, limitando los viáticos a 12 días mensuales, y precisando que «son viáticos sindicales única y exclusivamente los establecidos en los artículos 14 y 15 de esta convención, los cuales tendrán incidencia salarial en una proporción del 80% del valor estipulado en el artículo 127», manteniéndose el valor diario en $129.987 como viáticos para los años 2003 y 2004, según se observa de la legalización de viajes que hizo el demandante, visible a folios 146 a 178 del expediente.

En forma adicional, el tribunal de arbitramento voluntario, mediante laudo arbitral suscrito el 10 de octubre de 2002 declaró, que «los “Viáticos sindicales” a que se refiere el artículo 118° de la Convención Colectiva Ecopetrol, USO, constituyen factor de salario y tienen incidencia para la liquidación de prestaciones sociales legales y convencionales»; y además que «los viáticos sindicales consagrados en el artículo 15 de la Convención Colectiva de Trabajo Ecopetrol, USO, constituyen factor de salario y tienen incidencia para la liquidación de prestaciones sociales legales y convencionales, en proporción de un 80% del valor pactado en el artículo 127 de la misma.», precisando que la decisión no tendría efectos erga omnes, sino solo interpartes, es decir se aplica solamente a los trabajadores, miembros de la Junta Directiva Nacional de la USO, que presentaron reclamaciones, en donde se encuentra incluido el actor.

Pero además, este criterio salarial de los viáticos sindicales fue reconocido en la sentencia CSJ SL, 3 jun. 2009, rad. 34552, al expresar que «Como puede observarse, es el mismo texto convencional el que dispone que los viáticos sindicales constituyen factor de salario, lo que indica que fue la intención de los celebrantes de la convención asignarles esa naturaleza. Por tanto, no aparece evidente que el Tribunal hubiera incurrido en error grosero cuando interpretó el canon contractual y consideró que los susodichos viáticos eran factor de salario, de manera que la apreciación del sentenciador no se exhibe notoriamente desacertada y con la fuerza requerida para quebrantar la sentencia».

Precisado lo anterior, y respecto del reajuste de las prestaciones convencionales que el actor reclama incluyendo en la base de cálculo los viáticos sindicales, en la proporción correspondiente, se tiene lo siguiente:

La prima de antigüedad, establecida en el artículo 102 de la convención colectiva 1999 – 2000, reconoce 1 día hábil de descanso por cada año de servicios; en forma adicional un número de días, que oscilan entre 9 y 29, extendidos hasta 34 días en la convención colectiva 2001 – 2002, «de salario básico» que se encuentre devengando el trabajador cuando cumpla 5, 10, 15, 20, 25 y 30 años de antigüedad, continuos o discontinuos, y además a $90.000 por una sola vez en la frecuencia indicada.

La prima de vacaciones, regulada en el artículo 97 de la convención colectiva 1999 – 2000, «equivale a veintiocho (28) días de salario ordinario o básico», extendidos hasta 29 días en la convención colectiva 2001 – 2002 en las mismas condiciones.

La prima convencional, establecida en el artículo 96 de ambas convenciones colectivas de trabajo, equivalen a 24 días de «salario ordinario» pagaderos en junio y noviembre de cada año, o proporcional al tiempo servido en el respectivo semestre.

Dado lo expresado hasta aquí, para efectos de establecer el valor de las primas de antigüedad, la de vacaciones, y la convencional, el marco de referencia es el «salario básico» o el «salario ordinario» que se encuentra devengado el trabajador en el momento en que se causa cada una de las primas mencionadas.

Al respecto debe recordarse que se especifica como «salario básico u ordinario», el primero de los componentes del «salario», y lo conforman los pagos que efectúa el empleador al trabajador como contraprestación directa del servicio, sea variable o fija, en dinero o en especie, sin importar cualesquiera de los tipos de contingencia o circunstancia a que se haya visto sometido el trabajador, siempre que haya laborado en el respectivo período (el día, la semana, la quincena o el mes) según acuerdo entre las partes. Este concepto, del artículo 127 del Código Sustantivo del Trabajo, sumado a los pagos de otros factores salariales como las primas, sobresueldos, bonificaciones habituales, valor del trabajo suplementario o de las horas extras, valor del trabajo en días descanso obligatorio, porcentaje sobre ventas y comisiones, entre otros, a condición de que también remuneren directamente servicios, conforma lo que la doctrina llama solo «salario».

Sobre el tema se pronunció el Tribunal Supremo del Trabajo, en sentencia del 10 de noviembre de 1959, gaceta judicial XCI, página 1065, en los siguientes términos:

Cuando el código habla de “salario” solamente, es claro que deben entenderse comprendidos todos los elementos que lo constituyen conforme al art. 127, tal como ocurre en los casis indicados por los arts. 64, 249, 230, 278, 292 y 306, entre otros; en cambio cuando se refiere o emplea la expresión “salario ordinario”, es lógico que de ese concepto sean excluidos los demás elementos que concurran a constituir la “remuneración fija u ordinaria” a que se refiere la ley, como ocurre en los eventos contemplados por los arts. 173, 174, 192 y 204.

Dado que el «viático sindical», como se precisó, no hace parte del concepto de salario ordinario o básico de un trabajador, como en efecto se reconoció en las convenciones colectivas de trabajo y laudos arbitrales indicados, no hay lugar a su inclusión para establecer el monto de las susodichas primas de antigüedad, de vacaciones, y convencional, cuya fundamento es el salario básico u ordinario.

El denominado plan quinquenal, no surge como un beneficio convencional independiente, sino que se trata de la misma prima de antigüedad antes dicha, pues en el literal F del inciso tercero de la cláusula 102 de la convención colectiva de trabajo con vigencia 1999 – 2000, reiterada en el literal G del mismo inciso y cláusula de la convención colectiva 2001 - 2002, se refiere al mismo como «Adicional al plan quinquenal anterior [la prima de antigüedad que se reconoce cada 5 años a partir del 5to año de servicios] se otorgará una suma de …»; y como tampoco es de origen legal, se hace innecesario el estudio de la inclusión o no de los viáticos sindicales en su cálculo.

Acerca de la pensión de jubilación, no se acreditó en el expediente que el accionante estuviese disfrutando de una pensión de jubilación, como tampoco que hubiere formulado alguna petición a la accionada en este sentido, de manera que también es innecesario el estudio de reliquidación de la misma.

Sobre el reajuste de las vacaciones, debe recordarse que este derecho laboral no es una prestación social, sino un descanso remunerado, conforme a lo expresado en el Título VII, Descansos Obligatorios, y de acuerdo con lo precisado en la sentencia CC C-035/05. Como quiera que la incidencia salarial de los viáticos sindicales es para «la liquidación de prestaciones sociales legales y convencionales» conforme al Laudo Arbitral suscrito el 10 de octubre de 2002, el mismo no puede incluirse para determinar el valor de la remuneración de las vacaciones, a pesar de la reglamentación establecida en el 97 de ambas convenciones colectivas de trabajo, que no hacen otra cosa que parafrasear, manteniendo el espíritu y la esencia del artículo 192 del CST, modificado por el artículo 8º del Decreto 617 de 1954. Luego, para efectos de estimar el valor de las vacaciones no se debe tener en cuenta el valor de los viáticos convencionales, a pesar de su carácter salarial.

Todo lo anterior permite reiterar que si bien el cargo resultó fundado, porque se demostró el yerro enrostrado al tribunal, al discurrir la Corte como órgano de instancia, arribaría a igual resultado al que llegó el juez colegiado, pero por motivos diferentes, por lo que la corporación comparte las conclusiones resolutivas, mas no, las considerativas del ad quem.

Sin costas en el recurso extraordinario.

XI. Decisión

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando Justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia dictada el treinta (30) de septiembre de dos mil nueve (2009) por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario laboral seguido por Julio Cesar Díaz Cifuentes contra Ecopetrol S.A.

Sin costas en el recurso extraordinario.

Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el expediente al tribunal de origen».

(1) Sentencia CSJ SL, 14 ago. 2012, rad. 41143