Sentencia SL 8988-2014/40075 de julio 9 de 2014

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación 40075

Acta 24

Magistrado ponente

Dr. Jorge Mauricio Burgos Ruiz

Bogotá, D. C., nueve de julio de dos mil catorce.

EXTRACTOS: « III. RECURSO DE CASACIÓN

El demandante, inconforme con la decisión del ad quem, interpone recurso de casación con el cual pretende que se case la sentencia impugnada dictada el 31 de octubre de 2.008 por el Honorable Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D.C., en cuanto se inhibió de dictar sentencia de fondo respecto a las pretensiones incoadas en la demanda inicial. Solicita que, una vez casada la sentencia de segunda instancia, esta Sala Laboral, como tribunal de instancia, revoque la sentencia de primera instancia dictada el 30 de Noviembre del año 2007 por el Juzgado 14 Laboral de Descongestión de Bogotá, “…no por falta del presupuesto procesal, de falta de capacidad para concurrir a Juicio en el sentido de que ‘el establecimiento de comercio no es un sujeto de derechos ni de obligaciones, ni por ende tiene la capacidad de comparecer en juicio, en cuyo caso no puede ser objeto de ninguna condena Judicial’ (cuaderno No. 1 Folio 298), sino que se revoque la sentencia en razón de que por los múltiples errores manifiestos y evidentes de hecho en que incurrió el juzgador, violó de manera indirecta la ley sustantiva, de manera tal que si no hubiera incurrido los errores manifiestos de hecho la sentencia de segunda instancia ha debido acoger todas las pretensiones incoadas en la demanda inicial”, por lo que, al casarse la sentencia, solicita que la Corte Suprema de Justicia Sala Laboral, dicte el fallo que en derecho corresponda.

Con el anterior propósito presentó un cargo que fue replicado.

IV. UNICO CARGO

Acusa la sentencia de violar indirectamente la ley sustantiva en razón de los manifiestos y evidentes errores de hecho en que incurrió el juzgador en la apreciación de las pruebas, violando indirectamente las siguientes normas sustantivas, artículos 498, 499, 501, 503 del código del comercio; los artículos 22, 23, 26, 27, 28, 29, 64 (decreto ley 2351 de 1965 artículo 8 numeral 1, numeral 2, numeral 4 literales a) literal d), 65, Artículo 145, 148, 158, 186, 249, 259 numeral 2°, 266, (decreto- Ley 2351 de 1.965 artículo 20), 306 del código Sustantivo del Trabajo, Ley 4 de 1.976 artículo 2°, ley 50 de 1990 en su artículo 99 numerales 1, 2, 3 y 4 y Ley 100 de 1.993 en sus artículos 17, 36, 289.

Denuncia como errores de hecho los siguientes:

“1. Desconoció el Juzgador el contenido del poder conferido por HUMBERTO MORA en cuanto dice:

‘Referencia: Proceso ordinario laboral del señor HUMBERTO MORA en contra de la sociedad de hecho “FARMACIA MERCY SH” y los socios que la constituyen señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA’. 

Al apreciar esta prueba del poder, igualmente, el Juzgador desconoció el mismo contenido del poder, en cuanto dice... ‘Le confiero poder especial al Doctor… Bedoya Caicedo, para que en mi nombre y representación presente por los trámites del proceso ordinario laboral demanda de mayor cuantía EN CONTRA DE LA SOCIEDAD DE HECHO DENOMINADA ‘FARMACIA MERCY SH.’ Y LOS SOCIOS QUE LA CONSTITUYEN, CON EL FIN DE QUE RESPONDAN SOLIDARIA E INDIVISIBLEMENTE, POR LAS CONDENAS QUE SE DETERMINEN EN LA SENTENCIA QUE PONGA FIN A ESTE PROCESO, SEGÚN LAS PETICIONES DE LA DEMANDA’ (Folio 52 cuaderno No.. 1) y, además, desconoció en el mismo poder ... ‘me haga reconocer todos mis derechos laborales que me pertenecen por haber laborado de manera continua e ininterrumpida desde el mes de Septiembre del año 1.968 PARA LA SOCIEDAD DE HECHO DENOMINADA ‘FARMACIA MERCY S.H.’ REPRESENTADA LEGALMENTE POR SU GERENTE GENERAL SEÑOR CARLOS ANTONIO FIERRO Y LOS SOCIOS QUE LA CONSTITUYEN SEÑORES CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA’.

Este Poder es un documento auténtico.

2. Desconoció el Juzgador el contenido del certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá del 28 de Febrero del 2001 (Folio 53 anverso y reverso cuaderno No. 1) en cuanto dice en lo pertinente:

‘La cámara de Comercio de Bogotá, con fundamento en las matrículas del Registro Mercantil’ 

‘CERTIFICA

‘QUE: FIERRO CARLOS ANTONIO

C.C.: 00002859833 

GAVIRIA BERMEO FABIO 

C.C.: 00017073549 

FIERRO MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE 

C.C.: 00041570262 

GAVIRIA BLANCA SONIA ESPINOSA DE 

C.C.: 00041471158 

FIGURAN MATRICULADOS EN EL REGISTRO MERCANTIL QUE SE LLEVA EN LA CAMARA DE COMERCIO DE BOGOTA Y DECLARARON QUE SE ENCUENTRAN EN SOCIEDAD DE HECHO’ (anverso folio 53 C No. 1) 

Desconoció el fallador, de este mismo Certificado de la cámara de comercio, documento auténtico, lo siguiente: 

‘CERTIFICA’: 

‘QUE A NOMBRE DE LOS COMERCIANTES INDICADOS (EN SOCIEDAD DE HECHO), FIGURA MATRICULADO EL SIGUIENTE ESTABLECIMIENTO DE COMERCIO’. 

‘NOMBRE: FARMACIA MERCY S.H.’ 

3. Incurriendo en manifiestos errores de hecho, el Honorable Tribunal de Bogotá, Sala Laboral, desconoció, lo que realmente se afirma en la demanda: ‘...conforme al poder que adjunto, me dirijo a usted para presentar demanda laboral de mayor cuantía, para que respondan de manera solidaria e indivisible, POR TRATARSE DE UNA SOCIEDAD DE HECHO, TANTO EL ESTABLECIMIENTO COMERCIAL DENOMINADO ‘FARMACIA MERCY SH.’ COMO LOS SEÑORES CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA PERSONAS NATURALES ESTAS COMERCIANTES A CUYOS NOMBRES APARECE Y FIGURA MATRICULADO EN LA CAMARA DE COMERCIO DE BOGOTA D.C. EL ESTABLECIMIENTO COMERCIAL SOCIEDAD DE HECHO ‘FARMACIA MERCY SH’ la presente demanda ordinaria se dirige en contra tanto del establecimiento comercial ‘FARMACIA MERCY S.H.’ como de sus socios, propietarios señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, todos ellos socios de la sociedad de hecho denominada ‘FARMACIA MERCY S.H.’, entidad representada por ellos y en, especial, por su Gerente General Señor CARLOS ANTONIO FIERRO,’.... 

Igualmente, desconoce el Juzgador:... ‘solicito que se declare en la sentencia lo siguiente o similares peticiones’: 

‘Primero.- Que entre el Doctor Humberto Mora, como trabajador o empleado, y, la sociedad de hecho ‘FARMACIA MERCY S.H.’ y los socios que la constituyen señores CARLOS ANTONIO FIERRO, como, su Gerente General, pero representada por cada uno de sus socios, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, como empleadores, existió un contrato de trabajo a término indefinido’...  

Desconoció el Juzgador el contenido de La petición Tercera de la demanda: 

Tercero.- además, se le deben pagar, por parte de los empleadores demandados, al trabajador la indemnización, por despido unilateral e injusto y terminación ilegal del contrato de trabajo’... (Folio 62 cuaderno No. 1)

4. Desconoció el Juzgador el contenido del auto admisorio de la demanda de Mayo 11 del 2.001 (Folio 86 cuaderno No. 1) en cuanto dice: 

‘admitir la demanda instaurada contra ‘FARMACIA MERCY S.H.’ y solidariamente a los señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA’ 

‘En consecuencia Notifíquese personalmente a CARLOS ANTONIO FIERRO en calidad de Representante Legal o quien haga sus veces y como persona natural, y a los Señores FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, como personas naturales’. 

5. Desconoció el Juzgador el contenido de las referencias de los poderes conferidos por los demandados, incurriendo en errores de hecho manifiestos, del siguiente modo: 

a. Poder de CARLOS ANTONIO FIERRO ‘como representante legal de la demandada ‘FARMACIA MERCY SH.’ y desconoció su referencia que dice: ‘Ordinaria de HUMBERTO MORA VS ‘FARMACIA MERCY SH.’ y otros No. 0180-2001’ (Folio 91 C.No.1) 

b. Desconoció el Juzgador la referencia del poder conferido por CARLOS ANTONIO FIERRO, como persona natural, cuando dice: ‘Demandado en el proceso de la referencia’. 

Y, desconoció al apreciar esta prueba la referencia del poder, que dice: ‘Ref.: Ordinario de HUMBERTO MORA VS ‘FARMACIA MERCY S.H’ y otros No.0180-2001’ (Folio 92 C. No. 1). 

c. Incurrió en error manifiesto de hecho el Juzgador al apreciar la prueba que constituyen los poderes de los señores MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO (Folio 109 CNo.1) FABIO GAVIRIA BERMEO (Folio 110 C. No. 1), BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA (Folio 111 C No. 1), en cuanto no consideró el juzgador la referencia de estos poderes que dice: 

‘Ref: Ordinario de HUMBERTO MORA VS ‘FARMACIA MERCY S.H.’ y otros No018O-2001’. 

No apreció el Juzgador el contenido del poder lo siguiente:... ‘Demandados en el proceso de la Referencia’.... 

En ninguna parte del poder conferido por el demandante o los poderes conferidos por los demandados se habla de demandar o haber sido demandado un establecimiento comercial llamado ‘FARMACIA MERCY SR.’ y todos los poderes, salvo el que confirió como representante legal de ‘FARMACIA MERCY SH’ CARLOS ANTONIO FIERRO, se habla siempre de ‘FARMACIA MERCY S.H’, que quiere decir ‘FARMACIA MERCY SOCIEDAD DE HECHO’. 

Estos poderes documentos auténticos fueron apreciados erróneamente por el Juzgador, como el mismo contenido de la demanda y las peticiones de ésta. 

6. Desconoció al Juzgador incurriendo en error de hecho manifiesto el documento auténtico que aparece a Folio 115 C. No 1 contestación de la demanda, en cuanto el apoderado de los demandados dice en lo pertinente de manera clara y diáfana: 

‘Haciendo uso de los poderes especiales que me confirieron MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, FABIO GAV1RIA BERMEO, Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA’... ‘Doy respuesta a la demanda, así:’. 

Desconoce el Juzgador de manera evidente y manifiesta incurriendo en error de hecho que los demandados lo fueron en su condición de personas naturales, tal como lo dice en las poderes que confiere y como lo reconoce su apoderado al contestar la demanda. 

7. El fallador incurriendo en manifiesto y evidente error de hecho, (Folio 290 C.No.1) desconoce el documento auténtico, poder conferido por los demandados MARIA DEL. SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, FABIO GAVIRIA BERMEO, en cuanto dice: 

‘Ref.: PROCESO ORDINARIO No.180-01’ 

‘De: HUMBERTO MORA’ 

‘Vs SOCIEDAD DE HECHO ‘FARMACIA MERCY S.H.’ Y OTROS’. 

El Juzgador desconoció esta referencia que es clara al confesar y aceptar los demandados, que la demanda se dirigió contra la sociedad de hecho ‘FARMACIA MERCY S.H.’, y contra ellos como personas naturales. 

El Juzgador, igualmente, incurriendo en error de hecho manifiesto y evidente desconoce el contenido de este poder en cuanto de manera categórica dice: 

‘Nosotros, MARIA DEL. SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, FABIO GAVIRIA BERMEO, todos mayores, vecinos y residentes en Bogotá, identificados como aparece al pide de nuestras firmas, En nuestra condición de demandados en el asunto de la Referencia, junto con la también demandada ‘SOCIEDAD DE HECHO FARMACIA MERCY S.H.’, con domicilio en Bogotá, representada legalmente por el señor FABIO GAVIRIA BERMEO, por medio del presente escrito manifestamos que REVOCAMOS EL PODER ESPECIAL CONFERIDO AL DOCTOR MANUEL FALLA, y en su lugar lo OTORGAMOS, a la abogada en ejercicio profesional G.YEZMYN SALOMON CASTRO’. 

8. Incurriendo en manifiesto y evidente error de hecho el Juzgador desconoció la existencia de la comunicación (Folio130 CN0. 1), de fecha 1° de Agosto de 1996 dirigida por el Gerente General de ‘FARMACIA MERCY’ al señor AEWA VIKILL CRISPIN IZQUIERDO, comunicación ésta en la cual como gerente general de ‘FARMACIA MERCY’ reconoce la existencia del contrato de trabajo entre esta sociedad de hecho y el demandante HUMBERTO MORA del siguiente modo: 

‘Respetado Señor’ 

Respondiendo a su solicitud, HAGO CONSTAR que el señor HUMBERTO MORA, con Cédula de Ciudadanía No…., trabaja en esta farmacia de Lunes a Viernes de 9:00 am. a 1:00 pm. desde el año de 1968 hasta la fecha’. 

El desempeño del Doctor HUMBERTO MORA en su función como Médico Homeópata ha sido excelente durante todo este tiempo’ 

‘Cordialmente,’ 

‘Está la firma de CARLOS A. FIERRO con su sello personal ‘Dr. Carlos A. Fierro’ ‘Homeópata’. Debajo de la firma aparece en máquina de escribir ‘CARLOS A. FIERRO’. 

[…]

El Juzgador desconoció incurriendo en manifiesto error de hecho que el gerente general y representante de la SOCIEDAD DE HECHO ‘FARMACIA MERCY S.H.’, reconoció un contrato de trabajo ‘desde el año 1968 hasta la fecha’ que como lo dice la comunicación la fecha es: ‘Santafé de Bogotá, 1 de Agosto de 1996’. 

Desconoció este documento auténtico el fallador, incurriendo en el error manifiesto de hecho de desconocer como hubo un contrato de trabajo entre el demandante HUMBERTO MORA y la SOCIEDAD DE HECHO “FARMACIA MERCY SH.” y los SOCIOS que la constituyeron, demandados como personas naturales y socios de dicha sociedad de hecho, contrato de una duración de veintisiete (27) años y once (11) meses. 

9. El Juzgador incurrió en error de hecho manifiesto y evidente cuando desconoció la comunicación de fecha Febrero 14 del 2001 (Folio 132 C. No. l) dirigida por el Doctor CARLOS A FIERRO a la Doctora RUTH EUGENIA GARCIA, comunicación que comprueba, una vez más, el contrato de trabajo que existió entre el demandante y los demandados, comunicación que desconoció totalmente y del siguiente tenor: 

‘Bogotá, Febrero 14/2001’ 

‘RUTH EUGENIA GARCIA” 

‘JEFE DE VIGILANCIA Y CONTROL DE LA SECRETARIA DE SALUD PUBLICA DE BOGOTA’ 

‘E. S. M.’ 

‘Ruego de manera más comedida me sea ampliado el plazo para la entrega de FOTOCOPIAS DE LA CEDULA Y DE LA TARJETA PROFESION COMO HOMEOPATA DE LA SECRETARIA DE SALUD PUBLICA, DEL Dr. ‘HUMBERTO MORA’. 

‘Hago esta solicitud hasta el 1 de Marzo del presente año, ya que dicha profesión no está en la Ciudad.’ 

‘En caso contrario ruego visitar personalmente al Dr. HUMBERTO MORA, de 10 a.m. a 1 p.m. de LUNES a JUEVES en el consultorio homeopático MERCY, de la Carrera 10 No. IB49 de Bogotá.’ 

‘Atentamente’ 

‘Esta la firma de CARLOS A. FIERRO Debajo de la firma aparece en máquina de escribir: “CARLOS A. FIERRO’ 

‘C.C.2.859.833 de Bogotá’ 

10. El Juzgador incurrió en manifiesto error de hecho al no apreciar (Folio 151, 153 y 154 C. No 1) la segunda pregunta que se le hizo en el interrogatorio y su contestación, con lo que se prueba en esta respuesta la existencia del contrato de arrendamiento entre demandante y demandados así: ‘Segunda pregunta.- ¿Diga, si es cierto, si o no, que con fecha 1 de agosto de 1996 usted, como gerente general de la ‘FARMACIA MERCY S.H.’, contestó la anterior comunicación que le enviara, tanto a usted como al señor FABIO GAVIRIA BERMEO el señor CRISPIN IZQUIERDO de la ‘Fundación de Tradiciones Indoamericana de Colombia’ del siguiente modo: 

[…]

Respondiendo a su solicitud, HAGO CONSTAR que el señor HUMBERTO MORA, con Cédula de Ciudadanía No.89198 de Bogotá, trabaja en esta farmacia de Lunes a Viernes de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. desde el año de 1968 hasta la fecha’. 

El desempeño del Doctor HUMBERTO MORA en su función como Médico Homeópata ha sido excelente durante todo este tiempo’ 

[…] 

El Juzgador desconoció el contenido de esta pregunta (Folio 151 C No. 1) y desconoció el: ‘INTERROGATORIO DE PARTE EFECTUADO AL PREPRESENTANTE LEGAL DE ‘FARMACIA MERCY S.H.’ Y COMO PERSONA NATURAL AL SEÑOR CARLOS ANTONIO FIERRO’ (Efectuado el 26 de Septiembre de 2002) (Folio 153 C. No. 1) y desconoció incurriendo, igualmente en error manifiesto de hecho, la contestación a la pregunta No.2, en la cual confiesa haber enviado esa comunicación y haberla firmado, el Juzgador desconoció la contestación del siguiente tenor ‘A LA PREGUNTA No. 2: El Juzgado observa que en la misma comunicación existe en el proceso a folio 4, el cual se le pone de presente al absolvente, junto con el escrito del interrogatorio, al cual el absolvente, CONTESTO: Si es cierto y aclaro él la redactó y yo se la firmé’. 

Está reconociendo en su doble calidad de persona natural y como representante general de la sociedad de hecho ‘FARMACIA MERCY S.H.’ el demandado CARLOS A. FIERRO que sí existió un contrato de trabajo de manera continua e ininterrumpida desde el mes de Septiembre de 1968 hasta el 1 de Agosto de 1996, fecha en que envía esta comunicación el señor CARLOS A. FIERRO, por la cual incurrió en manifiesto error de hecho el Juzgador al desconocer tanto la pregunta segunda del interrogatorio que se le hizo como su respuesta. 

11. Del mismo modo el Juzgador incurrido (sic) en error manifiesto de hecho al desconocer como el contrato de trabajo existente entre el demandante HUMBERTO MORA y los demandados SOCIEDAD DE HECHO ‘FARMACIA MERCY S.H.’ y los socios que la constituyeron, era a término indefinido y que fue terminado unilateral, injusta e ilegalmente por el socio y gerente general de esta sociedad de hecho señor CARLOS ANTONIO FIERRO, el día 14 de Febrero del año 2001. 

Desconoció el fallador incurriendo en manifiesto error de hecho la declaración rendida por la señora FLOR DEL CARMEN QUINTERO GUEVARA el día 12 de Junio del 2003, con la cual se demuestra el despido unilateral e injusto, cuando la declarante afirma: ‘Preguntado por el despacho’  

‘Preguntado. Sírvase manifestar al despacho si conoció al señor HUMBERTO MORA en caso afirmativo en donde y porque motivo’. 

‘Contesto. Si yo lo conocí en el consultorio homeopático MERCY, yo fui al consultorio y el (sic) estaba tratando desde 1998’. 

‘Preguntado. Sírvase manifestar al despacho si sabe o le consta que clase de relación laboral existía entre el señor HUMBERTO MORA y los aquí demandados’ 

‘Contesto. El sí trabajaba ahí en el consultorio pero no sé cómo sería el contrato’ (Folio 194 C.No.1). 

‘Preguntado por el apoderado de la parte Actora’ 

‘PREGUNTADO. informe al despacho lo que le conste a usted sobre el despido de que fue objeto de su trabajo el Dr. HUMBERTO MORA, diciéndonos el tiempo o el sitio y las circunstancias y que persona lo despidió de su puesto como Médico Homeopático de la ‘FARMACIA MERCY’ y si usted estaba presente y si había otras personas’ 

‘Contestó. El día 14 de Febrero de 2001 me encontraba yo en consulta con el Dr. HUMBERTO MORA en el consultorio Homeopático ya mencionado, tipo 10 de la mañana cuando entró el Dr. CARLO FIERRO en una forma brusca y hasta altanera, entró a decirle al Dr. MORA que hasta ese día podía trabajar en el consultorio, yo estaba en consulta con mi hija MONICA DAZA, para constancia adjunto dos fórmulas que él me formuló con los debidos sellos que colocan en la ‘FARMACIA MERCY’ cuando despachaban la droga, la primera es del (sic) 1998 de 4 de Noviembre y la otra el día 14 de Febrero del 2001 que fue cuando lo despidieron’ (Folio 195 C. No. 1). 

Las mencionadas fórmulas con los sellos al reverso de la ‘FARMACIA MERCY’ aparecen a Folio 191 y 192 del cuaderno No. 1, las que desconoció el Juzgador y no apreció incurriendo en dos nuevos errores manifiesto de hecho. 

12. El Juzgador incurrió en manifiesto error de hecho (Folio 197 C. No. 1) cuando desconoce que en la audiencia segunda de trámite efectuado el 11 del mes de Agosto de 2003 el Juzgado dictó auto declarando confesa a la demandada… ESPINOSA DE FIERRO de los hechos contenidos en la demanda susceptibles de la prueba de confesión diferentes de los contenidos en las preguntas 1 a 4 formuladas por el apoderada de la autora (sic) el 12 de Febrero del año en curso, que fueron resueltos por la absolvente. 

13. El Juzgador incurriendo en manifiesto y evidente error de hecho no apreció y desconoció la existencia de la partida de bautismo y nacimiento del demandante HUMBERTO MORA expedida por la ‘Parroquia Nuestra Señora del Rosario del Cocuy – Boyacá’ ‘Registro de Bautismo’ ‘Libro No.30’ –‘Folio No 396’ ‘Marginal No 2557’ 

‘En la Santa Iglesia Parroquial de Cocuy, a 24 de Febrero de 1929 yo el infraescrito cura Párroco bauticé a un niño que nació el 5 de Diciembre último a quien llamé HUMBERTO, hijo Natural de ANGELINA MORA,’.... 

Desconoció el juzgador incurriendo en manifiesto error de hecho como a Folio 240 cuaderno No. l del Juzgado 12 Laboral del Circuito, en la tercera audiencia de trámite efectuada el 5 de marzo del 2007, se dijo y se decidió lo siguiente: 

‘En apoderado de la parte actora manifiesta:’ 

‘Adjunto la partida de nacimiento del demandante señor HUMBERTO MORA de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario del Cocuy - Boyacá, donde se registró el nacimiento el 24 de Febrero de 1929, en el cual consta que nació el 5 de Diciembre de 1928,’. 

‘AUTO’ 

‘Incorpórese la documental aportada por el apoderado de la parte actora en un folio’ 

14. El Juzgador cometió manifiesto error de hecho al no tener en cuenta y desconocer los siguientes documentos auténticos: 

a. el Acta de defunción del señor HUMBERTO MORA que aparece a (Folio 202 C. No. 1). y Certificado de defunción de HUMBERTO MORA (Folio 203 C. No. 1) 

b. El Acta de nacimiento de HEIDY MORA IBAÑEZ (Folio 204 C. No. 1) 

c. El Acta de Nacimiento de JAIME MORA IBAÑEZ (Folio 205 C.No.1) 

d. El Poder conferido por los sucesores e hijos del demandante ZEUS YAIN MORA DIAZ, ANUBIS NAUN MORA DIAZ Y SAMAEL SABAOTH MORA DIAZ, (Folio 231 C. No. 1) el poder conferido por HEIDY MORA IBAÑEZ (Folio 232 C.No.1). El Poder conferido por JAIME MORA IBAÑEZ (Folio 237 C. No. 1). 

15. El Juzgador incurrió en el manifiesto error de hecho de desconocer la existencia del oficio No. 00956 de Julio 11 de 2007 enviado al ISS por el Juzgado 12 laboral del circuito de Bogotá en el cual se le pide a esta entidad... ‘se sirvan certificar la afiliación hecha por los señores CARLOA (sic) NTONIO (sic) FIERRO, FABIO GAVIRIA. MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA Y FARMACIA MERCY SH, al señor HUMBERTO MORA identificado con cédula de ciudadanía N°. 89.198’. (folio 249 cuaderno No. 1) 

16. El Juzgador incurrió en manifiesto error de hecho al desconocer la existencia del oficio No. 0621-18053 del 24 de Agosto del 2007 por medio del cual el Seguro Social contestó el oficio 00956 de julio del 2007 del Juzgado 12 Laboral del Circuito de Bogotá, oficio del Seguro Social que no registra que el señor HUMBERTO MORA haya sido afiliado por los demandados al Seguro Social y que se encuentra afiliado solamente ‘en calidad de cotizante en salud desde 1.997-10-23, bajo el empleador FUNDACION DE TRADICIONES INDOAMERICANA DE COLOMBIA’. 

Todos estos poderes se confirieron como sucesores procesales en su calidad de hijos del señor HUMBERTO MORA y fueron desconocidos por el sentenciador. Como, igualmente, en manifiestos errores de hecho como los anteriores desconoció el fallador los registros de nacimiento de ANUBIS NAUN MORA DIAZ (Folio 233 C. No. 1), Registro de Nacimiento de SAMAEL SABOTH MORA DIAZ (Folio 234 C.No.1). Registro de Nacimiento ZEUS YAIN MORA DIAZ (Folio 235 C.No.1). 

Al haber incurrido el Juzgador en los manifiestos y evidentes errores de hecho que se han anotado, por desconocer documentos auténticos y la misma confesión del Gerente General de la SOCIEDA (SIC) DE HECHO ‘FARMACIA MERCY SH’, y al haber desconocido al incurrir en los manifiestos errores de hecho anotados que si fueron demandados, con capacidad jurídica procesal, para concurrir en juicio, personas naturales, capaces de contraer obligaciones y ejercer derechos, como son CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, quienes constituyeron una sociedad de hecho, como se demostró con el Certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá ‘FARMACIA MERCY SH’. Y al desconocer el Juzgador que existió un contrato de trabajo entre el demandante y los demandados, que constituyeron una sociedad de hecho, un patrimonio autónomo que es la sociedad de hecho que es demandable conforme lo ha establecido la Corte Suprema de Justicia cuando, al sentar Jurisprudencia sobre este punto, dice en su sentencia publicada en la geceta (sic) judicial torno XLV, página 314: 

‘Con el nombre de personería sustantiva ha venido resolviendo nuestro foro de manera casuística y con criterio empírico ciertas cuestiones referentes al sistema científico procedimental de los presupuestos procesales. La capacidad para hacer parte en el proceso corresponde a las personas naturales y jurídicas. Excepcionalmente, en opinión de muy autorizados doctrinantes, esa capacidad la tienen también los llamados patrimonios autónomos o masas de bienes que no son personas jurídicas, tales como las SOCIEDADES DE HECHO, LA HERENCIA, EL PATRIMONIO DEL CONSURSADO, LA SOCEIDAD (SIC) CONYUGAL” 

La sociedad de hecho ‘FARMACIA MERCY S.H.’, fue constituida, funciona, a través de sus socios de hecho y propietarios, demandados, señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, personas que como socios de hecho fueron demandadas, notificadas y contestaron la demanda y actuaron siempre en su calidad de socios de la sociedad de hecho fueron demandadas, notificadas y contestaron la demanda y actuaron siempre en su calidad de socios de la sociedad de hecho, que como ellos fueron demandados. Por lo tanto, el fallo de segunda instancia, al desconocer todos los hechos demostrados y al incurrir en los manifiestos errores de hecho anotados, de no haber incurrido el Juzgador en estos manifiestos errores de hecho la sentencia legal y Jurídica ha debido ser acogiendo y aceptando todas tas pretensiones hechas en la demanda. 

En razón de los manifiestos y evidentes errores de hecho anotados en que incurrió el Juzgador, al desconocer y no apreciar pruebas documentales auténticas y la misma confesión del Gerente General de la Sociedad de Hecho CARLOS ANTONIO FIERRO, el Juzgador violó indirectamente las siguientes normas sustantivas: 

‘Violo el Artículo 498 del Código de Comercio cuando establece la sociedad comercial será de hecho cuando no se constituya por escritura pública. Su existencia podrá demostrarse por cualquiera de los medios probatorios reconocidos en la ley’. Se probó la existencia de la SOCIEDAD DE HECHO con el Certificado de la Cámara de Comercio (Folio 53 CNo.1). 

Se violó el Artículo 499 del Código de Comercio en cuanto establece: ‘La sociedad de hecho no es persona Jurídica. Por consiguiente, los derechos que se adquieran y las obligaciones que se contraigan para la empresa social, se entenderán adquiridos o contraídas A FAVOR O A CARGO DE TODOS LOS SOCIOS DE HECHO’. 

‘Las estipulaciones acordadas por los asociados producirán efectos entre ellos’. 

Se violó, también, indirectamente en razón de los manifiestos errores de hecho en que incurrió el Juzgador el Artículo 501 del Código de Comercio en cuanto dice: ‘En la sociedad de hecho todos y cada uno de los asociados responderá solidaria e ilimitadamente por las operaciones celebradas. Las estipulaciones tendientes al limitar esta responsabilidad se tendrán por no escritas.’ 

‘Los terceros podrán hacer valer sus derechos o cumplir sus obligaciones a cargo o a favor de todos los asociados de hecho o de cualquiera de ellos’. 

El señor HUMBERTO MORA demandó a todos y cada uno de los socios que habían constituido la sociedad de hecho, por que conforma (sic) a la ley son responsables respecto a su contrato de trabajo que les cumplió y ejecutó durante treinta (32) años y siete (7) meses. 

El Juzgador al incurrir en los manifiestos errores de hecho anotados de los numerales 1 al 14 de esta demanda, de manera indirecta violó normas sustantivas del derecho laboral como son las siguientes: el artículo 22 del Código Sustantivo del Trabajo en cuanto durante 32 años y 7 meses el Señor HUMBERTO MORA se obligó y prestó el servicio personal a los socios que constituyeron la sociedad de hecho FARMACIA MERCY S.H. y su remuneración no puede ser menor a lo establecido a un salario mínimo mensual conforme al artículo 146 numeral 3° que fue violado indirectamente y al artículo 147 numeral 20 que igualmente se violó indirectamente, al no tenerse en cuenta, por lo menos, en la sentencia el salario mínimo legal a que tiene derecho el demandante. 

El Juzgador violo el artículo 23 del C.S.T. al incurrir en los errores de hecho anotados, puesto que se probaron los elementos y la existencia del contrato de trabajo durante los 32 años y 7 meses que laboró el demandante. 

Se violó indirectamente el artículo 26 del C.S.T. puesto que cumplido (sic) su horario. El trabajador, podía laborar en cualquier otro sitio. 

Al incurrir en los errores manifiestos de hecho y al no tener en cuenta que había capacidad para celebrar el contrato individual de trabajo tanto por la parte demandante como demandada, se violó el artículo 29 del C.S.T., dado que se desconoció estos hechos por el Juzgador. 

Estos artículos 22, 23, 26, 27, 28, 29 del C.S.T. fueron violados indirectamente por el Juzgador, al no aplicarlos, al incurrir en los errores de hecho manifiestos anotados, al no tener en cuenta la existencia del contrato de trabajo que se probó. 

El Juzgador violó de manera indirecta al incurrir en el errar manifiesto de hecho, desconociendo el despido injusto y unilateral de que fue objeto el trabajador, el artículo 64 del C.S.T., el decreto ley 2351 de 1.965 artículo 8° numeral 1, numeral 2, numeral 4, literales a) literal d), al no conceder en su sentencia las indemnizaciones por despido injusto e ilegal de parte de los empleadores respecto al trabajador. 

El Juzgador de manera indirecta violó el artículo 65 del anterior C.S.T., puesto que el despido fue el 14 de Febrero de 2.001 fecha anterior a la modificación de éste artículo por la Ley 789 del 2.002 artículo 29 que no es aplicable al caso y, por lo tanto, en la sentencia no se ordenó, en razón de los errores de hecho manifiestos en que incurrió el Juzgador, el pago de ésta indemnización. 

El Juzgador violó indirectamente el artículo 145 del CS.T, en razón de los errores manifiestos de hecho en que incurrió, puesto que desconoció en su sentencia por lo menos el Salario mínimo mensual legal vigente. 

El Juzgador violó indirectamente el artículo 148 del C.S.T., en razón de los errores de hecho en que incurrió al desconocer la existencia del Contrato de trabajo y, consecuencialmente, la fijación del Salario mínimo modifica automáticamente los contratos de trabajo en que se haya estipulado un salario inferior, por lo que probado un contrato de trabajo, como se probó, por lo menos el trabajador tiene derecho al salario mínimo mensual legal vigente. 

El Juzgador al incurrir en los errores manifiestos de hecho anotados y al desconocer la existencia del contrato de trabajo, violó el artículo 186 del C.S.T., dado que al trabajador no se le pagaron sus vacaciones remuneradas conforme lo establece esta norma, ni se decretó en la sentencia. 

El Juzgador violó indirectamente ley sustantiva laboral, como violo todos los artículos antes enunciados, al no aplicarlos y al no aplicar el artículo 249 del CS.T. por no pagarle al trabajador el auxilio de Cesantía correspondiente a un mes de salario por cada año de servicio y proporcionalmente por las fracciones de año, siendo que se probó que trabajó desde el primer lunes del mes de Septiembre de 1.968 hasta el 14 de Febrero de 2.001, para los demandados. 

El Juzgador violó indirectamente el articulo 259 numeral 2°, al incurrir en los manifiestos errores de hecho, desconociendo el tiempo de servido del trabajador quién tenía derecho a la pensión de jubilación, la cual tienen que pagar directamente los demandados por no haberlo afiliado al I.S.S. o a cualquier otra entidad, siendo aplicable conforme el artículo 289 de la ley 100 de 1.993, artículo que violó, también, indirectamente, dado que es aplicable es la norma anterior a esta ley y no se reconoció, como se debía reconocer el derecho de jubilación invocado conforme al C.S.T. vigente anteriormente. 

El Juzgador violó indirectamente el artículo 17 de la ley 100 de 1.993 por los errores manifiestos de hecho cometidos, al desconocer y no fallar como los empleadores que estaban obligados a cotizar a favor del demandante, nunca lo hicieron. 

Del mismo modo, violó indirectamente el Juzgador (sic) ley sustantiva de manera indirecta, al no aplicar el artículo 36 de la ley 100 de 1.993, al no tener en cuenta, incurriendo en manifiesto error de hecho el tiempo de servicio del trabajador que fue de 32 años y 7 meses. 

El Juzgador violó ley sustantiva indirectamente, al no aplicarla, en razón de los errores manifiestos de hecho anotados, el artículo 266 de C.S.T., modificado por el decreto ley 2351 de 1.965 artículo 20 y no reconocer tanto la jubilación como las cesantías que fueron pedidas en la demanda, las cuales son compatibles y deben pagarse al trabajador. 

El juzgador al incurrir en los manifiestos errores de hecho de desconocer el contrato de trabajo y el tiempo de servicio del trabajador violo indirectamente ley sustantiva como es el artículo 306 de C.S.T. al no reconocer en la sentencia las primas de servicio a que tiene derecho el trabajador. 

El Juzgador al no reconocer la jubilación del demandante por lo menos por el salario mínimo mensual legal vigente, al incurrir en los manifiestos errores de hecho de desconocer que fueron demandadas personas naturales que constituyeron una sociedad de hecho y la sociedad de hecho, como al desconocer la existencia del contrato de trabajo y el despido injusto y unilateral por los errores manifiestos de hecho cometidos, el Juzgador violo indirectamente ley sustantiva laboral como es el artículo 20 de la ley 4 de 1.976, que modificó la ley 7 de 1.967, en cuanto ha debido decretar la pensión de jubilación al menos por el salario mínimo mensual del trabajador. 

El Juzgador violó indirectamente ley sustantiva artículo 99 de la ley 50 de 1.990, numeral 10, al no reconocer en la sentencia lo que establece este numeral, es decir que los empleadores hicieran la liquidación definitiva de cesantía del trabajador el 31 de Diciembre de cada año., violó el numeral 2° de éste artículo, al no aplicarlo, dado que los empleadores no liquidadaron (sic) los intereses legales del 12 % anual o proporcionales por fracción, ‘en los términos de las normas vigentes sobre el régimen tradicional de cesantía, con respecto a la suma causada en el año o en la fracción que se liquide definitivamente’. Violó el numeral 3° de este artículo el Juzgador, al no aplicarlo en la sentencia, dado que los empleadores no consignaron las cesantías antes del 15 de Febrero del año siguiente, de ser causadas, en el fondo de cesantías que el mismo elija, por lo que el empleador al incumplir este plazo deberá pagar un día de salario por cada día de retardo. 

El Juzgador Violó indirectamente el numeral 4° de éste artículo 99 de la ley 50 de 1.990 dado que no se reconoció en la sentencia que los empleadores no pagaron al trabajador, al terminar la relación laboral, las cesantías que se le debían con los intereses legales respectivos, estos numerales del artículo 99 de la ley 50 de 1990 se violaron indirectamente en razón de los errores manifiestos de hecho en que incurrió el fallador. 

Por haber incurrido en los errores manifiestos de hecho de desconocer la existencia del contrato de trabajo, que existió una sociedad de hecho entre los demandados, y que estos fueron demandados tanto como socios de la sociedad de hecho FARMACIA MERCY S.H. como en su calidad de personas naturales, que solidariamente tienen que responder por la sociedad de hecho que constituyeron (artículo 501 código del comercio), al demandante y los demandados desde el primer lunes de Septiembre de 1968 hasta el 14 de Febrero del 2001, al incurrir el Juzgador en error manifiesto de hecho al no tener en cuenta el despido injusto y unilateral de que fue objeto el trabajador, desconociendo la declaración de la señora FLOR DEL CARMEN QUINTERO GUEVARA rendida el 12 de Junio del 2003, que da cuenta de cómo fue despedido el trabajador por el Gerente General y socio de la sociedad de hecho FARMACIA MERCY S.H., violó de manera indirecta en razón de los errores manifiesto de hecho las normas del código de comercio anotadas y las normas sustantivas de derecho laboral citadas. 

De no haber incurrido en estos manifiestos y evidentes errores de hecho el Juzgador, desconociendo, además, la capacidad procesal de los demandados, como presupuesto procesal, y violando de manera indirecta ley sustantiva, las normas citadas en esta demanda, el fallo hubiera sido distinto y se hubieran acogido las pretensiones de la demanda tal como lo solicito a la Honorable Corte Suprema de Justicia, Sala laboral, al casar la sentencia impugnada del 31 de Octubre del año 2.008, dictada por el Honorable Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala laboral. 

V. RÉPLICA 

El antagonista del recurso se opone a la prosperidad del recurso, por cuanto, en su criterio, el censor no atacó todos los pilares el fallo; dejó al margen de la discusión el supuesto jurídico de que los establecimientos de comercio, calidad que ostenta la farmacia demandada no pueden ser sujetos de derechos y obligaciones; además, el análisis de las 16 piezas procesales que hace el recurrente, termina por confirmar que la farmacia demandada es un establecimiento de comercio, sostiene el opositor.

Por último, dijo que si lo que el actor pretendía era que no se condenara a la farmacia como se pidió en la demanda, sino a las personas naturales demandadas, estima que tal solicitud es a todas luces extemporánea en razón a que estaba más que vencido el término para modificar la demanda. Por demás, anota que el recurso de casación no es una tercera instancia.

Y sobre el fondo del asunto, manifestó que el actor nunca fue trabajador de los demandados; que la citada constancia de trabajo se expidió con la finalidad de hacerle el favor para que pudiera ser vinculado al departamento de estudios sobre plantas nativas del continente de la fundación FINDOC, nunca con el ánimo de hacer un reconocimiento de la relación laboral; y que las demás pruebas no acreditan que el actor les prestó los servicios de manera subordinada.

VI. CONSIDERACIONES

Para efectos de resolver el presente recurso, no se puede perder de vista que la sentencia impugnada contiene una decisión inhibitoria en razón a que, para el ad quem, la causa se adelantó, principalmente, contra un establecimiento de comercio denominado “Farmacia Mercy S.H.” y, de forma solidaria, contra las personas naturales notificadas.

El juez de alzada estimó que tal circunstancia le impedía un pronunciamiento de fondo, por cuanto era bien sabido que el establecimiento de comercio no es sujeto de derechos ni de obligaciones, ni tiene capacidad para comparecer a juicio, en cuyo evento no podría ser objeto de condena judicial. Y si esto era así, añadió el tribunal, menos se podría condenar a quienes fueron vinculados al proceso solo por razones de solidaridad.

En otras palabras, para el ad quem, el proceso se adelantó contra el establecimiento de comercio “Farmacia Mercy S.H.” como obligado principal y contra las personas naturales relacionadas como obligadas solidarias. En ese orden, según el tribunal, el obligado principal, por ser un establecimiento de comercio, no era sujeto de derechos y obligaciones; en consecuencia, este no tenía capacidad para comparecer en juicio, lo que a su vez impedía proferir sentencia alguna en su contra, y por tanto tampoco se podía condenar a los demandados solidariamente.

En ese orden, le correspondía a la censura demostrar que el ad quem incurrió en un yerro evidente en el examen probatorio.

Dentro de las múltiples pruebas cuya valoración reprueba la censura, se encuentra el auto admisorio de la demanda. Este acto procesal es relevante para resolver el problema planteado, pues es el que determina la identidad de los demandados y la calidad y forma con la que estos comparecen al proceso, y, consecuencialmente, ordena la notificación de los convocados a juicio.

El recurrente, en el 4º yerro fáctico, dice que el ad quem “desconoció… el contenido del auto admisorio de la demanda de Mayo 11 del 2.001 (Folio 86 cuaderno No. 1) en cuanto dice:

‘admitir la demanda instaurada contra ‘FARMACIA MERCY S.H.’ y solidariamente a los señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA’ 

‘En consecuencia Notifíquese personalmente a CARLOS ANTONIO FIERRO en calidad de Representante Legal o quien haga sus veces y como persona natural, y a los Señores FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, como personas naturales’.” 

La sola lectura de este acto procesal del juzgador de primera instancia al que alude el censor, cuyo contenido es como él dice, no indica inequívocamente que la demanda se admitió en contra de una sociedad de hecho ó de los socios que la integran de forma solidaria.

Según dicho auto, la demanda fue admitida contra FARMACIA MERCY SH, la cual, conforme al certificado de la Cámara de Comercio visible al fl.53, es un establecimiento de comercio; como también, «solidariamente», contra las personas naturales allí relacionadas, y así se dispuso la notificación; y, sobre este presupuesto, pacíficamente se adelantó el proceso.

En este orden de ideas, se tiene que el tribunal no incurrió en una contradicción mayúscula de cara al contenido de las citadas pruebas; menos se le podría endilgar tal yerro fáctico, si, para ahondar más, la Sala se remite a la parte resolutiva de la sentencia de primera instancia, donde se aprecia que el a quo decidió absolver a “la sociedad demandada FARMACIA MERCY S.H. y a los demandados solidariamente de todas y cada una de las pretensiones de la demanda incoada en su contra por… MORA de acuerdo con lo expuesto en la parte motiva”.

La censura, en el segundo yerro, acusa al ad quem de ignorar el contenido del certificado de la Cámara de Comercio de folio 53, de fecha 28 de febrero de 2001, donde consta la matrícula del “establecimiento de comercio” con nombre “FARMACIA MERCY S.H.”

Acusación que antes de contradecir el razonamiento del tribunal, como bien lo dice el replicante, ratifica que “Farmacia Mercy S.H.” es un establecimiento de comercio.

De la farragosa sustentación del cargo, entiende esta Sala que la censura persiste en considerar que el proceso claramente se adelantó contra la sociedad de hecho (que él denomina “FARMACIA MERCY S.H.”), cuando en la demanda se dijo:

...conforme al poder que adjunto, me dirijo a usted para presentar demanda laboral de mayor cuantía, para que respondan de manera solidaria e indivisible, POR TRATARSE DE UNA SOCIEDAD DE HECHO, TANTO EL ESTABLECIMIENTO COMERCIAL DENOMINADO ‘FARMACIA MERCY SH.’ COMO LOS SEÑORES CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA PERSONAS NATURALES ESTAS COMERCIANTES A CUYOS NOMBRES APARECE Y FIGURA MATRICULADO EN LA CAMARA DE COMERCIO DE BOGOTA D.C. EL ESTABLECIMIENTO COMERCIAL SOCIEDAD DE HECHO ‘FARMACIA MERCY SH’ la presente demanda ordinaria se dirige en contra tanto del establecimiento comercial ‘FARMACIA MERCY S.H.’ como de sus socios, propietarios señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARIA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, todos ellos socios de la sociedad de hecho denominada ‘FARMACIA MERCY S.H.’, entidad representada por ellos y en, especial, por su Gerente General Señor CARLOS ANTONIO FIERRO,’....Negrillas de esta Sala.

Como se puede apreciar, la parte demandante desde el inicio del proceso se equivocó en la identificación de los demandados y la calidad con que eran convocados a juicio, pues de la cita textual de la parte correspondiente de la demanda observa la Sala que en ella se llamaron en calidad de demandados al establecimiento de comercio y a las personas naturales como sus socios de hecho y propietarios, lo cual indujo al a quo a admitir la demanda como lo hizo y a que siguiera en el error cuando dictó la sentencia de primera instancia.

Conforme al artículo 499 del CCo(1)., las sociedades de hecho no tienen personería jurídica (al igual que los establecimientos de comercio), por lo que no es exacto admitir la demanda a nombre de una sociedad de hecho, inclusive con un nombre que ni siquiera tenía (ó de un establecimiento de comercio), representada por determinada persona, y menos absolverla, pues quienes en estos casos tienen la capacidad para ser sujetos procesales son los mismos socios, dado que los derechos y obligaciones contraídos por la empresa social, en esta clase de sociedades, se entienden que lo son a favor y cargo de estos en calidad de socios de hecho.

Por tanto, bien se puede afirmar que el basamento de la sentencia del ad quem se derivó de la falta de claridad de la demanda en la identificación de la parte convocada a juicio, la cual persiste en la demostración del cargo.

Los demás supuestos yerros fácticos señalados son inconducentes en razón a que guardan relación con la existencia del contrato de trabajo y demás hechos fundamento de las pretensiones. Si el ad quem se inhibió de resolver sobre el fondo del asunto, es obvio que no pudo incurrir en tales yerros.

Con todo, cumple advertir por la Sala que, según el certificado de la Cámara de Comercio ya comentado, entre las personas naturales relacionadas con la parte pasiva del proceso, en efecto se constituyó una sociedad de hecho, quienes comparecieron al proceso oportunamente y, de acuerdo con las contestaciones de la demanda, tuvieron la oportunidad de ejercer el derecho de defensa de las pretensiones de condena derivadas de la declaración del contrato realidad entre el demandante y ellas, como integrantes de una sociedad de hecho, igualmente solicitada por la parte actora.

En ese orden, si se concluyera que el ad quem se equivocó al no interpretar la demanda para efectos de evitar el fallo inhibitorio, aun así, la parte recurrente en casación no lograría una sentencia de instancia favorable, en razón a que el actor no probó siquiera la prestación personal del servicio como médico homeópata por cuenta de los demandados (para poder presumir la subordinación), y menos que hubiese recibido a cambio una remuneración, elementos esenciales del contrato de trabajo(2).

El a quo, en sus consideraciones, a pesar de que dio por demostrado el vínculo laboral, con base únicamente en la certificación visible a fl.130 del plenario (no se refirió a la prueba testimonial), en la parte resolutiva de la sentencia, negó todas y cada una de las pretensiones de la demanda, en razón a que no encontró acreditados los extremos de la relación laboral, cuya carga probatoria, estimó, le incumbía al actor.

El demandante, en la apelación, dice que de la citada certificación se puede derivar la fecha de ingreso y que el actor laboró hasta la fecha de dicho documento, y que su análisis se ha de complementar con el de la prueba testimonial de la señora Quintero Guevara, quien, según su dicho, presenció el despido y prueba el extremo final.

Por otra parte, antes de revisar la supuesta prueba de los extremos de la relación laboral a la que alude la parte actora, la Sala también observa que el demandante tampoco acreditó haber recibido una remuneración a cambio (3º elemento del contrato de trabajo), como seguidamente se expone.

Conforme a los hechos de la demanda, el actor afirma que “entró a trabajar en el consultorio de propiedad de los demandados ubicado en la Carrera 10 # 1b-19 de Bogotá D.C. y a órdenes de estos atendiendo consultas como Doctor en Medicina Homeopática para que las fórmulas que expidiera a favor de los clientes o pacientes fueran despachadas, como así sucedió, por los demandados a través de la ‘Farmacia Mercy S.H.’, establecimiento comercial que funciona en la Carrera 10 #1B-09 de Bogotá D.C.”, destaca la Sala; que esta actividad inició desde el primer lunes del mes de septiembre de 1968 hasta el 14 de febrero de 2001, cuando el contrato de duración indefinida le fue terminado de forma injusta; a la par denuncia el demandante que los accionados no le pagaron los tres últimos años de salarios, ni las prestaciones sociales y la pensión a la que, a su juicio, tenía derecho por haber laborado más de 32 años. De donde se extrae que, según su propio dicho, en los tres últimos años, el actor no recibió remuneración alguna de parte de los accionados, lo cual concuerda con el dicho de los demandados en la contestación, al admitir que nunca le pagaron salario al actor en razón a que este no había trabajado para ellos.

Por otra parte, sin precisar detalles ni razones de su dicho, el demandante manifiesta que su salario se determina en especie por el arriendo del local, los servicios del consultorio, el porcentaje del valor de un 30% de las drogas que en las consultas se formulaban a los pacientes, lo que arroja, en su criterio, un salario promedio mensual de $3.000.000. Supuesto este que da a entender que se tratan de beneficios recibidos por el actor, lo que no es coherente con la afirmación del propio actor sobre que los accionados no le cancelaron salario en los tres últimos años, ni con su pretensión del pago de salarios por este mismo tiempo equivalente a un promedio mensual de $3.000.000, pues, al aludir a estos conceptos para determinar la remuneración, contradictoriamente, da a entender que sí los recibió, pero no bajo la denominación de salario.

Además no especifica en qué consiste el supuesto arriendo; si acaso se podría entender que sería lo equivalente al valor de lo que podría costar el canon del local de propiedad de los demandados, donde el actor atendía a sus pacientes, y que no le fue cobrado por aquellos, pero, de ser así, dicha situación no es propia del contrato de trabajo.

Por los servicios de consultorio aludidos no se sabe a qué se refiere el actor y no le es dable al juzgador hacer suposiciones sin fundamento.

  1. De la prueba de la prestación personal del servicio y sus extremos:
 

Los demandados, en su defensa, fueron contestes en negar la existencia del contrato de trabajo, pues no aceptaron siquiera la prestación personal del servicio, el reconocimiento de un salario y la subordinación; según ellos, el actor fue autorizado para que hiciera consultas a sus pacientes (los del actor) en un local de propiedad de ellos, que los clientes siempre le pagaron a este el valor de sus honorarios por las consultas y que las citas médicas siempre fueron convenidas entre él y sus pacientes; que no le pagaron salarios al demandante, dado que este no les había prestado servicio alguno. Sobre la constancia de trabajo en la que el demandante edifica, en gran parte, el soporte probatorio de su dicho, dijeron que esta fue obtenida de forma engañosa por aquel, quien les había dicho que la necesitaba en esos términos para lograr que lo aceptaran como miembro de la fundación. Inclusive el socio que la suscribió, cuando absolvió el interrogatorio de parte, al aceptar el hecho agregó que el actor fue quien la redactó (pregunta 2, fl.154).

En vista de las posiciones antagónicas de las partes frente al supuesto contrato de trabajo que alegó el actor,le correspondía al demandante acreditar la prestación personal del servicio a los accionados, para favorecerse de la presunción contenida en el artículo 24 del CST, la cual el a quo encontró demostrada con la certificación visible a fl. 130 del plenario, pero, a la postre, negó todas las pretensiones, porque, a su juicio, no se probaron los extremos de la relación laboral, cuya carga probatoria le incumbía al demandante.

La lectura del testimonio de la señora FLOR DEL CARMEN QUINTERO, fl.194, al cual se remite la parte actora, en la apelación, para acreditar “el despido” y de contera el extremo final de la relación laboral que, en su criterio, no vio el a quo, por el contrario, antes de favorecer la posición de la parte demandante, desvirtúa la inferencia del a quo de cara a la certificación laboral sobre la prueba del vínculo laboral, en tanto lo relatado por la testigo conduce a probar lo dicho por los demandados sobre que no hubo prestación personal del servicio y que la relación entre las partes en litigio fue distinta a la de un trabajo subordinado.

La mencionada testimonial no indica acto alguno de despido. La declarante manifestó que le constaba que el actor trabajaba en el consultorio, pero que no sabía cómo fue el contrato; al pedírsele por el apoderado de la parte actora que relatara lo que sabía de cara al “despido del actor”, respondió que “…el 14 de febrero de 2001 me encontraba yo en consulta con el Dr… Mora en el consultorio homeopático… tipo diez de la mañana cuando entró el Dr… Fierro en una forma brusca… a decirle al Dr. Mora que hasta ese día podía trabajar en el consultorio…, y, al indagar más el apoderado demandante sobre los motivos “para que no siguiera despachando en el consultorio cuya dirección usted nos dio anteriormente”, la testigo manifestó que “Carlos Fierro le dijo que él no le podía prestar más el consultorio para las consultas, y que no dejaba hacer más consultas ahí, incluso el Dr. Fierro me dijo que si quería él me seguía atendiendo a mí porque el Dr. Mora no iba a seguir atendiendo en ese consultorio…”. Destaca esta Sala.

Conforme a esta versión, el demandante atendía, por su propia cuenta, a sus pacientes en el consultorio que los demandados le prestaron, en tanto que las fórmulas médicas, como lo dijo también dicha testigo (y los demás que fueron citados al proceso), eran despachadas en la droguería de los accionados por recomendación del mismo médico; de esta manera, ambas partes se favorecían, los demandados se beneficiaban con la venta de los medicamentos a cambio del préstamo del consultorio, y el actor tenía una sede gratuita para atender a sus pacientes.

La situación constatada concuerda con lo alegado por los demandados y desdibuja el contrato de trabajo, pues no refleja siquiera la prestación personal del servicio, como médico, de parte del actor a nombre o para los demandados, propia de un contrato de trabajo, sino otra clase de relación.

Lo anterior concuerda también con las otras versiones testimoniales de quienes igualmente fueron sus pacientes, según las cuales los medicamentos que el actor les formulaba eran despachados por la farmacia de propiedad de los demandados; aunque algunos de ellos se refirieron al actor como trabajador, lo cierto es que ellos se basaron para verlo así, en que la droga era despachada en la citada droguería por recomendación suya, pero en sí no atestiguaron que el actor prestaba sus servicios a nombre de los demandados o que hubiesen presenciado actos de subordinación de alguno de los demandados para con el actor; sobre el supuesto despido, aunque algunos lo llamaron de esta manera, muy probablemente influenciados por la forma de preguntar del apoderado demandante, ellos, dijeron que no lo presenciaron y que les constaba por referencia de lo sucedido obtenida a través del mismo actor; como ya quedó atrás dicho, la única persona que presenció la forma como terminó la relación y por esto dio la versión en detalle de lo ocurrido, por tanto merece plena credibilidad, fue la señora Quintero, de cuya declaración se pudo establecer que no se trató de un despido, sino de la comunicación de uno de los demandados al actor de que ya no le iban a seguir “prestando” el local para que hiciera sus consultas.

En este orden de ideas, ante la coherencia de los demandados presentada entre ellos al negar la prestación personal del servicio, así como en las mismas razones de defensa que ellos expusieron relacionadas con el préstamo del local para desvirtuar la relación laboral subordinada, supuesto este que coincide con el pretendido reconocimiento salarial al arriendo no cobrado, contenido en la demanda, la constancia de trabajo expedida por estos a nombre del demandante no podía examinarse de forma aislada como lo hizo el a quo, sino que es menester contrastarla con las versiones testimoniales, para efectos de establecer si, en verdad, esta acredita la prestación personal del servicio del accionante a favor de los demandados.

En concordancia con todo lo antes dicho, el resultado de la valoración del testimonio que el mismo apelante pidió fuera tenido en cuenta junto con la certificación laboral a la que refirió el a quo, no favorece al propósito del recurrente; por el contrario, justifica un reexamen de la certificación de trabajo expedida por uno de los convocados a juicio visible a folio 130 distinto, cuyo texto es del siguiente tenor:

“Respondiendo a su solicitud, hago constar que el señor… MORA…, trabaja en esta farmacia de lunes a viernes de 9:00 am y 10:00pm desde el año 1968 hasta la fecha. El desempeño de el (sic) Doctor… MORA en su función como médico homeópata ha sido excelente durante todo este tiempo.” Destaca la Sala.

Nótese que, en dicha oportunidad, se certificó que el actor trabajaba “en esta farmacia” (lo cual concuerda con el préstamo del local), y que les constaba que su desempeño, como médico homeópata, había sido excelente. Solo se dijo que trabajaba en la farmacia, actividad que, conforme a las versiones testimoniales ya referidas y a lo dicho por el propio demandante en el hecho primero de la demanda, consistía en que el actor atendía en consulta a sus pacientes (los de él) en la sede prestada y a cambio, por el uso del local, expedía las fórmulas para que fueran despachadas por la droguería de los demandados, circunstancias estas que le restan el alcance que al actor le quiere dar, y que el a quo avaló sin haberla contrastado con la prueba testimonial, en el sentido de que la consideró prueba suficiente de la relación de carácter laboral.

Del análisis de la citada certificación, en conjunto con la prueba testimonial y lo dicho por las partes en la demanda y la contestación, se desprende otra clase de relación, distinta a la del contrato de trabajo.

Tal certificación, bien puede entenderse como una referencia laboral, según lo alegado por los demandados, y concuerda con la solicitud de esta que les hizo la Fundación de Tradiciones Indoamericana de Colombia, quien la pidió con el fin de «ver si es posible vincularlo [al actor] al departamento de Investigación de altos estudios sobre plantas nativas del continente», fl. 129; la cual no necesariamente implica la prueba de confesión de la prestación personal del servicio para quien la expidió en este caso; pues es común, en la práctica, que su propósito también sea el de dar fe de la actividad laboral a la que se dedica la persona referida y la calidad de su desempeño, a la que, conforme a la experiencia, acuden, con mucha frecuencia, los trabajadores independientes (como fue la situación del actor, según el testimonio de la Sra. Quintero atrás visto) para justificar su información en la hoja de vida cuando requieren hacerlo.

Por tanto, de darse la oportunidad de un fallo de instancia, se llegaría al mismo resultado absolutorio, aunque por otras razones, tales que no se probó que la fuerza de trabajo del actor hubiese estado a disposición de los demandados, lo que constituye la ausencia de la prestación personal del servicio propia del contrato de trabajo, y mucho menos se comprobó que hubo remuneración. En tanto que lo que se acreditó fue una relación de intercambio de beneficios entre las partes: el actor recetaba a sus pacientes medicamentos para que los compraran en la droguería de los demandados y él podía usar el consultorio de estos de forma gratuita, relación que duró hasta el día en que ya no le prestaron más el local.

Resta decir que la declaración de confesa a la demandada ESPINOSA DE FIERRO, por la no comparecencia a terminar de absolver el interrogatorio de parte, dispuesta por el a quo (fl.197), no tiene ningún efecto, en razón a que en dicha oportunidad no se especificaron los hechos que, en principio, se estimaban probados mediante la confesión ficta, en aplicación del artículo 210 del CPC, sin que cumpla este cometido la simple relación de las preguntas contentivas de los hechos de la demanda «susceptibles de confesión» que hizo el a quo, pues de esta manera no se garantiza el derecho de contradicción. Sobre el particular, ilustra rememorar lo dicho por esta Corte al respecto, en la sentencia CSJ SL 17 de abr.2013, rad. No. 43753:

En lo que atañe a la disconformidad de la recurrente con el fallo fustigado alrededor de la inasistencia a la práctica del interrogatorio de la parte demandada, debe decirse que el juez de primer grado no advirtió ni dejó expresa constancia de cuáles supuestos fácticos serían considerados como susceptibles de confesión, lo que no mereció reparo alguno de la demandante. 

Al punto, esta Corporación en decisión del 16 de julio de 2007, radicación 30. 769, en la que se trajo a colación la sentencia del 23 de julio de 1992, radicación 5159, se explicó: 

“(…) Considera la Sala que tanto para el caso de la confesión ficta del artículo 210 del CPC como para el específico caso del artículo 56 del CPT, se hace necesario que el juez deje constancia expresa en la correspondiente acta no sólo del hecho de la renuencia de la parte a la práctica de la prueba sino las consecuencias que su desacato o contumacia le acarrearán, puntualizando cuáles son los hechos que habrán de presumirse como ciertos en la hipótesis del interrogatorio o que deben tenerse como probados en el supuesto de la inspección ocular no realizada por renuencia de la parte obligada a permitirla”. 

“La circunstancia de que no deba ahora tramitarse una articulación similar a la que preveía el artículo 608 de la derogada Ley 105 de 1931 (Código Judicial) al regular las “posiciones”, no significa que deba dejarse en total incertidumbre a los litigantes acerca de cuáles hechos deberán presumirse ciertos por versar sobre ellos las preguntas asertivas admisibles del interrogatorio escrito -si se trata de la hipótesis del primer inciso del artículo 210 del CPC-, o sobre qué hechos de la demanda o su contestación deducirá dicha presunción- cuando de la hipótesis del segundo inciso se trata-, o, finalmente y conforme al inciso tercero, si la no comparecencia, la respuesta evasiva o la negativa a responder únicamente darán lugar a que la conducta de esa parte se aprecie como un indicio grave en su contra(…) Así mismo las partes están obligadas a obrar con lealtad y probidad en sus relaciones recíprocas y frente al juez durante el proceso, los jueces deben actuar de forma tal que no sorprendan a los litigantes con sus actuaciones. No puede pasarse por alto que el espíritu que anima las reglas sobre el debido proceso exige que las partes tengan certeza sobre el momento en que, como consecuencia de la aplicación de cualquiera de los dos supuestos previstos en los artículos 210 del CPC y 56 del CPT, se invierte la carga probatoria y quedan en la situación de tener que desvirtuar el hecho que la ley presume probado en su contra (…)”.» 

Por tanto, aun en el caso de que la censura hubiese logrado desvirtuar la presunción de legalidad de la sentencia inhibitoria objeto de la presente impugnación, el resultado de la decisión le habría sido, en todo caso, adverso a sus intereses.

Por las razones atrás expuestas, el cargo no prospera. Costas a cargo de la parte recurrente en razón a que hubo réplica. Se condena a la parte actora a pagar la suma de $3.150.000 por concepto de agencias en derecho.

VII. DECISIÓN 

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de 31 de octubre de 2008 proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso seguido por HUMBERTO MORA contra FARMACIA MERCY S.H. y solidariamente contra los señores CARLOS ANTONIO FIERRO, FABIO GAVIRIA BERMEO, MARÍA DEL SOCORRO ESPINOSA DE FIERRO, Y BLANCA SONIA ESPINOSA DE GAVIRIA, según el auto admisorio de la demanda visible a fls. 86 de cuaderno principal.

Costas como se indicó en la parte motiva.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al Tribunal de origen».

1 Art. 499.- La sociedad de hecho no es persona jurídica. Por consiguiente, los derechos que se adquieran y las obligaciones que se contraigan para la empresa social, se entenderán adquiridos o contraídas a favor o a cargo de todos los socios de hecho.
Las estipulaciones acordadas por los asociados producirán efectos entre ellos.

2 ART. 23.—Subrogado.L.50/90, art.1º. Elementos esenciales.

1. Para que haya contrato de trabajo se requiere que concurran estos tres elementos esenciales:

a) La actividad personal del trabajador, es decir, realizada por sí mismo;

b) La continuada subordinación o dependencia del trabajador respecto del empleador, que faculta a éste para exigirle el cumplimiento de órdenes, en cualquier momento, en cuanto al modo, tiempo o cantidad de trabajo, e imponerle reglamentos, la cual debe mantenerse por todo el tiempo de duración del contrato. Todo ello sin que afecte el honor, la dignidad y los derechos *( mínimos ) del trabajador en concordancia con los tratados o convenios internacionales que sobre derechos humanos relativos a la materia obliguen al país, y


c) Un salario como retribución del servicio.

2. Una vez reunidos los tres elementos de que trata este artículo se entiende que existe contrato de trabajo y no deja de serlo por razón del nombre que se le dé ni de otras condiciones o modalidades que se le agreguen.

*NOTA:Mediante Sentencia C-386 del 5 de abril del año 2000 la Corte Constitucional declaró exequible condicionalmente la expresión mínimos entre paréntesis del literal b) bajo el entendido del deber que tiene el empleador de respetar la dignidad del trabajador y su honor así como también los derechos mínimos consagrados en los convenios y tratados internacionales sobre derechos humanos en materia laboral, los cuales constituyen el reducto esencial de la protección básica que en el ámbito universal se ha acordado a favor de los trabajadores. Por consiguiente, sin perjuicio del respeto de los derechos mínimos mencionados, cuando el empleador ejercite los poderes propios de la subordinación laboral está obligado a acatar los derechos de los trabajadores que se encuentran reconocidos tanto en la Constitución, como en las demás fuentes formales del derecho del trabajo.