Sentencia T-466 de julio 17 de 1992 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA PRIMERA DE REVISIÓN

DERECHO A LA RECREACIÓN

CONFLICTO CON EL DERECHO A LA TRANQUILIDAD

EXTRACTOS: «Después de la nutrición, salud, educación, vivienda, trabajo y seguridad social la recreación es considerada una necesidad fundamental del hombre que estimula su capacidad de ascenso, puesto que lo lleva a encontrar agrado y satisfacción en lo que hace y lo rodea. En esta medida puede afirmarse también, que la recreación constituye un derecho fundamental conexo con el del libre desarrollo de la personalidad, con todas sus implicaciones y consecuencias.

En virtud de lo anterior se considera hoy que:

Es un deber social proporcionar a los colombianos de menores ingresos, las posibilidades mínimas de distensión, disfrute y desarrollo integral de sus potencialidades, mediante el otorgamiento de medios y alternativas de recreación. Además, se hace necesario brindar a los sectores populares las oportunidades para lograr una mayor integración, a través de la realización de actividades participativas de tiempo libre. Con ello se lograría estimular la organización de las comunidades, la mutua colaboración de los asociados y la posibilidad de acelerar el desarrollo social, mediante el trabajo y la presión conjunta por soluciones políticas más efectivas.

La recreación es una actividad inherente al ser humano y necesaria tanto para su desarrollo individual y social como para su evaluación. Consiste en su sentido etimológico en volver a crear. Es pues, un quehacer que involucra la capacidad creadora del ser humano y se cristaliza a través de su virtud como productor, como hacedor de su mundo. El hombre en su relación inicial con la naturaleza se enfrenta a una naturaleza ya creada. Para poder manejar y darle frutos a esta relación el hombre necesita volver a crear. La recreación entonces cumple una labor definitiva en la adopción del hombre a su medio.

¿Pero qué es lo que recrea el hombre? El orden del universo que en primera instancia se le presenta como la naturaleza que lo rodea. El personaje humano se convierte entonces con base en una aprehensión de la naturaleza, en productor, en creador, de un orden que lo ayuda a adaptarse y a evolucionar en su mundo.

Una de las manifestaciones más importantes de la recreación es el juego. En el se encuentran incluidos todos los elementos mencionados anteriormente. Se crea un orden determinado en el cual se puede participar, tanto como jugador como espectador. Se imponen como en cualquier orden unos límites determinados y unas reglas de juego. A través del juego las personas no sólo recrean un orden sino que aprenden a moverse en ese orden, a adaptarse a él y a respetar sus reglas.

La recreación por tanto, cumple un papel definitivo en el aprendizaje del individuo como miembro de una sociedad que posee su propio orden. Este papel educativo tiene especial relevancia cuando se trata de personas cuyo desarrollo es todavía muy precario. Así, la mejor manera como puede enseñarse a un niño a socializarse es mediante el juego. Es también mediante la recreación que se aprenden las bases de la comunicación y las relaciones interpersonales.

En el contexto constitucional, es claro que la recreación cumple un papel esencial en la consecución del libre desarrollo de la personalidad dentro de un marco participativo-recreativo en el cual el individuo revela su dignidad ante sí mismo y ante la sociedad.

(...)

La manifestación lúdica de la recreación posee una virtud inmensa: la de resolver ansiedades, culpas, frustraciones, etc., canalizándolas a través de la participación del individuo en ella. El hombre moderno sufre diversas tensiones que se traducen en impulsos que la persona busca exteriorizar. Ésta es la forma de llevar a cabo la sublimación de ansiedades, culpas y tensiones. La recreación constituye el medio de canalizar estos impulsos en una forma no violenta. En un país como Colombia, es definitiva la creación de nuevas formas de vida social, no sólo para el alivio de tensiones que conducen hacia relaciones de violencia sino como núcleo de la producción creativa humana donde debe centrarse el desarrollo del individuo’”. (C. Const., Sent. T-466, jul. 17/92. M.P. Ciro Angarita Barón).

«En la Carta vigente, la recreación se manifiesta en diversas dimensiones. Es un derecho constitucional fundamental y prevalente de los niños (art. 44) pero también un derecho de todas las personas que se manifiesta en actividades tales como la práctica del deporte y el aprovechamiento del tiempo libre (art. 52). Igualmente, es deber del Estado promover el acceso progresivo de los trabajadores agrarios a los servicios de recreación (art. 64). Por último, la educación debe formar al colombiano en la práctica de la recreación, entre otras (art. 67).

2. Tranquilidad y relaciones de vecindad

Esta Corte no puede menos que reconocer que la paz y la tranquilidad constituyen aspiraciones supremas de la persona humana. Pero, de otro lado, las denominadas relaciones de vecindad imponen un mayor o menor grado de tolerancia de actos de propietarios o no propietarios contiguos o próximos al lugar donde ocurre el conflicto eventual, en aras no sólo de hacer posible la convivencia cotidiana sino también de la necesidad de respetar limitaciones impuestas en favor de terceros, las cuales se enmarcan y encuentran su fundamento en principios tradicionales como los del abuso de derecho y la función social de la propiedad. No en vano esta última constituye.

``...una fórmula de armonía que intenta concordar los intereses del individuo con los de la sociedad toda, impidiendo que el ejercicio del propietario pueda menoscabar o afectar en forma alguna el bien común. Se funden en ella la libertad del individuo y las facultades que la propiedad concede, a con la obligación de hacer uso de ellas de manera conveniente al interés social, absteniéndose de lo que perjudica a éste y cumpliendo las actividades qye él reclamá''(12).

(12) Cfr. Novoa Monreal, Eduardo. El derecho de propiedad privada. Editorial Temis. Bogotá, Colombia 1979. pág. 61.

A lo anterior se agrega que, en virtud de lo dispuesto por la Ley Fundamental vigente, tanto la persona en general como el ciudadano están obligados a respetar los derechos ajenos, a no abusar de los propios, pero también a participar en la vida cívica y comunitaria (C. N. art. 95).

Esto es válido tanto en términos abstractos como en términos concretos, en los cuales los derechos de los propietarios y vecinos a la tranquilidad deben tolerar las limitaciones y cargas propias del normal ejercicio del derecho constitucional y prevalente de los niños a una sana recreación y a la práctica del deporte.

Por tanto, el conflicto entre el derecho a la recreación y el derecho a la tranquilidad de la comunidad debe ser resuelto, en principio mediante alternativas concretas que permitan la coexistencia y efectividad de ambos derechos. Con todo, cuando el conflicto sea insoluble y los titulares del derecho a la recreación sean los niños, éste habrá de prevalecer sobre la tranquilidad, siempre que su ejercicio no esté acompañado de abusos objetivamente intolerables, según los usos y costumbres lugareños en materia de relaciones de vecindad.

III. Conclusión

En virtud de todo lo anterior y teniendo en cuenta que los usuarios del campo deportivo mencionado en el presente fallo son, en su gran mayoría, niños de una escuela con muy limitadas posibilidades de ejercer su derecho a la recreación y al deporte en lugar distinto a dicho campo, pues las facilidades alternativas son prácticamente inexistentes y, además, lo vienen haciendo en forma que no supera los límites de tolerancia impuestos por la convivencia cotidiana en ``El Porvenir'''', jurisdicción del municipio de Buga, ésta Corte reconocerá y hará prevalecer el derecho a la recreación de los habitantes de dicho corregimiento».

(Sentencia T-466 de julio 17 de 1992. Magistrado Ponente: Dr. Ciro Angarita Barón).

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