Sentencia T-470 de julio 6 de 1999 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA QUINTA DE REVISIÓN

SANCIONES EN EL REGLAMENTO DE PROPIEDAD HORIZONTAL

ES INCONSTITUCIONAL LA EXPULSIÓN DE RESIDENTES

EXTRACTOS: «La expulsión está prevista como la sanción más grave en el conjunto residencial “Marsella Real”, en el que habita el actor, según consta en las pruebas aportadas, una de las cuales está constituida por el correspondiente reglamento interno.

Además de que en el caso concreto no se siguieron los pasos que el mismo reglamento contempla, como se verá más adelante, ni se oyó a la persona expulsada, la sanción impuesta al accionante es, en sí misma, inconstitucional.

En efecto, de conformidad con el artículo 51 de la Constitución, todos los colombianos tienen derecho a una vivienda digna, lo cual no solamente alude el compromiso estatal de procurársela en condiciones justas y adecuadas, sino al derecho de todo individuo a que la vivienda a la cual se acoge, en propiedad o en arriendo, sea respetada por terceros como un reducto de su intimidad y del libre desarrollo de sus actividades personales y familiares.

Pero, además, a nadie se puede despojar, sin que ello tenga el carácter de inhumano y denigrante trato, de su lugar de vivienda, pues la sola expresión de tal medida constituye una evidente vulneración del artículo 12 de la Constitución. La posibilidad de acogerse a un reducto íntimo hace parte de la integridad de la persona, que, justamente en razón de su dignidad, es objeto de la protección del sistema jurídico.

Además, la expulsión del sitio en que una persona habita vulnera su libertad (C.P., arts. 16 y 28), pues implica que se le impida decidir cuál es su domicilio y se obstruya su voluntad de permanecer en él.

Por supuesto que, adicionalmente, es afectado el derecho a la intimidad personal y familiar, y la expulsión es una modalidad de violencia contra la familia, y contra su dignidad, que se ve perturbada por la decisión de un ente ajeno a ella (C.P., arts. 5º, 15 y 42).

Y el derecho de propiedad también resulta quebrantado, en el caso de quien siendo dueño de un inmueble es obligado a salir de él y se le prohíbe ejercer derechos inherentes al dominio, como el uso y disfrute del mismo (C.P., art. 58).

Aun en el caso del arrendamiento, el castigo del que se trata significa grave e injustificado daño a los derechos derivados del contrato, adquiridos con arreglo a las leyes civiles (C.P., art. 58).

Por otra parte, la Corte Constitucional considera que la administración de un centro residencial, cuya función únicamente recae sobre las áreas comunes y de ninguna manera puede extenderse a las privadas, desborda el campo de sus atribuciones cuando obstaculiza o impide a los habitantes de las unidades de aquél ejercer los derechos individuales que les corresponden.

La sanción en comento es, sobre todo, irrazonable y desproporcionada.

Si a ello se añade la publicación del castigo, inclusive con anterioridad a la expedición formal del acto que lo contempla, como aconteció en el caso, también se desconoce el derecho a la honra y al buen nombre del individuo y de su familia (C.P., art. 15).

Por otra parte, de las pruebas que se allegaron al expediente se deduce que, en este evento, el administrador dio orden a los celadores en el sentido de que, si volvían a ver al expulsado dentro del conjunto residencial, le dispararan.

De ello resulta, entonces, que también el derecho a la vida del actor (C.P., art. 11) está bajo amenaza, y debe ser objeto de protección judicial.

Es claro que los particulares integrantes de la junta administradora que imponen una sanción como la examinada incursionan en un ámbito reservado por la Constitución a las autoridades (C.P., art. 2º), ya que administran justicia por su propia mano y de modo arbitrario.

En efecto, la comunidad del conjunto habitacional tiene derecho a ser protegida ante conductas delictivas o respecto de actos que, por ser violentos, amenazan su pacífica convivencia y hasta pueden poner en peligro la integridad y la vida de residentes y visitantes. Pero son las autoridades públicas las llamadas a sancionar, previo proceso, tales conductas.

Con base en el artículo 4º de la Constitución, y dada su abierta contradicción con ella, la Corte inaplicará en este caso el artículo VI.7 del reglamento interno del conjunto residencial “Marsella Real”, contra el que fue instaurada la acción de tutela».

(Sentencia T-470 de julio 6 de 1999. Magistrado Ponente: Dr. José Gregorio Hernández).

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