Sentencia T-484 de noviembre 2 de 1994 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA PRIMERA DE REVISIÓN

LIBERTAD DE INFORMACIÓN

SE BASA EN LA LIBERTAD DEL PERIODISTA

EXTRACTOS: «Partiendo, pues, de la base de la afirmación inequívoca de la libertad de prensa, conviene analizar concretamente el alcance que deba darse a la “libertad de expresar su pensamiento y opiniones”, referida a los periodistas, lo mismo que a la libertad que se establece para los medios masivos de comunicación. Lo anterior, en concordancia con el artículo 73 de la Constitución, según el cual la actividad periodística “gozará de protección para garantizar su libertad e independencia profesional”.

La libertad de información está garantizada por la Constitución desde diversos puntos de vista.

Si se considera la situación de quien recibe la información, él tiene derecho a recibir información veraz e imparcial.

Quien en alguna forma participa en los hechos que son el tema de la información, tiene el derecho a que su honra no se lesione, y también a que la información sea veraz.

Quien difunde la información, no sólo tiene el derecho a hacerlo, sino el deber de ser veraz e imparcial. Pero esa veracidad e imparcialidad solamente pueden referirse a los hechos en sí, no a las opiniones del periodista. El juicio o la valoración que él haga de los hechos, pertenece a su libertad de opinión, a su libertad de expresar sus opiniones, bajo su responsabilidad.

Esa libertad de opinión debe necesariamente relacionarse con un principio medular de la Constitución: la prohibición absoluta de la censura, contenida en el artículo 20, según el cual “No habrá censura”.

Esta prohibición cierra el camino a todo intento de impedir la difusión de pensamientos y opiniones, naturalmente bajo la responsabilidad de sus autores.

Pero, cabe preguntarse: ¿el obligar a un periodista a emitir determinadas opiniones o informaciones, no constituye otra especie de censura o una violación de la libertad de expresión? Dicho en otros términos: ¿la libertad de prensa es compatible con la imposición a los periodistas de la obligación de difundir determinadas informaciones, o unas opiniones ajenas como si fueran propias, o las opiniones de determinadas personas? La respuesta no admite duda ninguna: la prohibición de la censura, y la libertad de prensa, se violan cuando se impone al periodista la obligación de publicar una información u opinión, del mismo modo que cuando se le impide su difusión. Que la prensa sea libre no admite interpretación diferente a la que se basa en la real libertad del periodista. Es él quien, bajo su responsabilidad, debe decidir qué publica, y cuándo y cómo lo publica.

En síntesis, so pretexto de garantizar el pluralismo ideológico, el Estado no puede establecer una reglamentación rígida a la cual deban someterse los periodistas en la difusión de las informaciones, o en la presentación de las opiniones propias o ajenas. Ello vulneraría la libertad de expresión, y, concretamente, la libertad de prensa».

(Sentencia T-484 de noviembre 2 de 1994. Magistrado Ponente: Dr. Jorge Arango Mejía).

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