Sentencia T-623 de noviembre 9 de 1996 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA PRIMERA DE REVISIÓN

Ref.: Exp. T-101.208

Magistrado Ponente:

Dr. Jorge Arango Mejía

Demandante: Miryan Angarita Rincón.

Demandados: Marco Aurelio Cristancho Muñoz, notario único de El Cocuy, y Jairo Emilio Millán Real director del Hospital San José de El Cocuy.

Sentencia aprobada en Bogotá, en la sesión de la Sala Primera de Revisión a los diez y nueve días del mes de noviembre de mil novecientos noventa y seis.

EXTRACTOS:

“ART. 34.—La historia clínica es el registro obligatorio de las condiciones de salud del paciente. Es un documento privado, sometido a reserva, que únicamente puede ser conocido por terceros previa autorización del paciente o en los casos previstos por la ley”.

ART. 37.—Entiéndese por secreto profesional médico aquello que no es ético o lícito revelar sin justa causa. El médico está obligado a guardar el secreto profesional en todo aquello que por razón del ejercicio de su profesión haya visto, oído o comprendido, salvo en los casos contemplados por las disposiciones legales.

ART. 38.—Teniendo en cuenta los consejos que dicte la prudencia, la revelación del secreto profesional se podrá hacer: juramento, el cual se presume con la sola firma del opositor, acompañado de las pruebas que pretenda hacer valer.

“La oposición temeraria será sancionada de acuerdo con lo establecido en la ley.” (se subraya)

De acuerdo con los documentos que obran en el expediente, la pretendida oposición presentada por la mamá del novio, no cumplió uno de los requisitos exigidos por el artículo, que era acompañar la prueba que pretendía hacer valer. Hecho reconocido por el propio notario al contestar la demanda de tutela.

Por consiguiente, frente al escrito de presunta oposición, el notario tenía sólo dos alternativas: una, hacer caso omiso al escrito, por no llenar los requisitos de una verdadera oposición y continuar con la solicitud de matrimonio; o, si interpretaba que si correspondía a una oposición, debía dar por terminado el trámite notarial, pues la ley a quien le da competencia para conocer de las oposiciones al matrimonio es al juez.

En efecto, el artículo señala:

“ART. 132.—Si hubiere oposición, y la causa de ésta fuere capaz de impedir la celebración del matrimonio, el juez dispondrá que en el término siguiente, de ocho días, los interesados presenten las pruebas de la oposición, concluidos los cuales, señalará día para la celebración del juicio, y citadas las partes, se resolverá la oposición dentro de tres días después de haberse practicado esta diligencia”.

Por consiguiente, el trámite dado por el notario vulneró el debido proceso de la solicitud de matrimonio civil de la demandante. Por lo cual, era procedente conceder la tutela solicitada por la violación del artículo 29 de la Constitución.

Además, esta vulneración se hace más ostensible porque en el municipio de El Cocuy no existe sino una notaria.

Cuarta. Derecho a la vida privada, a la intimidad y la reserva de la historia clínica.

“Al respecto, el autor Eduardo Novoa Monreal, hace el siguiente “recuento empírico” sobre las actividades, situaciones y fenómenos pertenecientes a la vida privada:

a) Ideas y creencias religiosas, filosóficas, mágicas y políticas que el individuo desea sustraer del conocimiento ajeno;

b) Aspectos concernientes a la vida amorosa y sexual;

c) Aspectos no conocidos por extraños de la vida familiar, especialmente los de índole embarazosa para el individuo o para el grupo;

d) Defectos o anomalías físicas o psíquicas no ostensibles;

e) Comportamiento del sujeto que no es conocido de los extraños y que de ser conocido originaría crítica o desmejoraría la apreciación que éstos hacen de aquél;

f) Afecciones de la salud cuyo conocimiento menoscabo el juicio que para fines sociales o profesionales formulan los demás acerca del sujeto;

g) Contenido de comunicaciones escritas u orales de tipo personal, esto es, dirigidas únicamente para el conocimiento de una o más personas determinadas;

h) La vida pasada del sujeto, en cuanto pueda ser motivo de bochorno para éste;

i) Orígenes familiares que lastimen la posición social, y en igual caso, cuestiones concernientes a la filiación y a los actos de estado civil;

j) El cumplimiento de las funciones fisiológicas de excreción, y hechos o actos relativos al propio cuerpo que son tenidos por repugnantes o socialmente inaceptables (ruidos corporales, intromisión de dedos en cavidades naturales, etc.);

k) Momentos penosos o de extremo abatimiento, y

l) En general, todo dato, hecho o actividad personal no conocidos por otros, cuyo conocimiento por terceros produzca turbación moral o psíquica al afectado (desnudez, embarazo prematrimonial).

Con la anterior hemos tratado de presentar la más amplia gama de hechos, relaciones y fenómenos que normalmente un sujeto tiene el derecho a ocultar al conocimiento de los demás”... (Cfr. “derecho a la vida privada y libertad de información”, Editorial siglo XXI, págs, 45 y 46 1979) (Sentencia de unificación de jurisprudencia SU-82/95. M.P. doctor Jorge Arango Mejía)”.

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