Sentencia T-650 de septiembre 2 de 1999 

CORTE CONSTITUCIONAL 

SALA SEGUNDA DE REVISIÓN

RESERVA DE LA HISTORIA CLÍNICA

NO DESAPARECE CON EL FALLECIMIENTO DE LA PERSONA

EXTRACTOS: «El demandante considera que en su condición de hijo, le asiste el derecho a solicitar la historia clínica de su señora madre, y que el Hospital Militar Central y el Tribunal Administrativo, al negarle este documento, violaron su derecho fundamental consagrado en el artículo 74 de la Constitución, el acceso a documentos públicos, y, a su vez, constituyó una vía de hecho, en violación del debido proceso (CP, art. 29), el trámite dado por el tribunal, en el que se le negó este derecho.

En el presente caso se analizarán los siguientes temas:

¿La reserva de la historia clínica desaparece con el fallecimiento de la persona, y, en consecuencia, sus herederos adquieren el derecho a solicitarla y a que se levante la reserva?

(...).

En primer lugar, si el presente asunto se analizara sólo desde la posible vulneración del artículo 74 de la Constitución, no se requerirían mayores argumentos para declarar improcedente la acción, pues, en la citada norma, se hace referencia expresa al derecho de acceder a los documentos públicos: “ART. 74.—Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos salvo los casos que establezca la ley. (...)” (se subraya), y, la historia clínica es un documento privado.

Las características de documento privado y reservado de la historia clínica, están contempladas en el artículo 34 de la Ley 23 de 1981, precepto que, aunque no ha sido objeto de examen de exequibilidad, por parte de esta corporación, sí ha sido analizado en varias oportunidades. Dice el mencionado artículo:

“ART. 34.—La historia clínica es el registro obligatorio de las condiciones de salud de un paciente. Es un documento privado, sometido a reserva, que únicamente puede ser conocido por terceros previa autorización del paciente o en los casos previstos en la ley” (se subraya).

Es decir, el derecho a conocer y solicitar una historia clínica, desde el análisis constitucional, está ubicado no en el derecho fundamental al acceso a los documentos públicos, artículo 74 de la Constitución, sino en el ámbito del derecho a la intimidad, derecho consagrado en el artículo 15 de la Carta, ya que se trata de una información privada, que sólo concierne a su titular, y excluye del conocimiento a otras personas, así sean éstas, en principio, sus propios familiares.

Situado, así, el derecho que debe ser objeto de examen en esta tutela, se hará un breve recuento de lo que esta corporación ha señalado en relación con la reserva de la historia clínica. Cabe advertir, que la jurisprudencia reiterada ha consistido en otorgarle la protección a la reserva, ordenada por la Constitución, a este documento. Se verán algunos casos:

— Sobre el carácter reservado, en la sentencia T-161 de 1993, la Corte dijo que la entrega del informe de salud ocupacional de un trabajador a la empresa donde labora, constituyó un atropello a la intimidad del afectado.

“En lo que atañe al presunto quebrantamiento de los derechos a la intimidad y al buen nombre, mediante la acción del ISS, esta Sala de Revisión, considera que la entrega del informe de salud ocupacional a la empresa, implica un atropello del derecho a la intimidad, toda vez, que los patronos únicamente tienen derecho al acceso a la información, referente a las consecuencias de dicho informe sobre la situación médico ocupacional del trabajador, para que puedan adoptar las medidas que permitan ubicar al trabajador en una labor acorde con su estado de salud, pues, según el Código de Ética Médica la historia clínica, y el informe mencionado forma parte de ésta, es reservada y sólo puede ser conocida por el paciente, o por terceros, con la autorización de éste” (se subraya) (sent. T-161/93, M.P. doctor Antonio Barrera Carbonell).

— Respecto del lugar en donde deben reposar las historias clínicas, la Corte ordenó, en la sentencia T-413 de 1993, devolver una historia clínica que se encontraba en lugar diferente, al único archivo en donde, legítimamente, debe reposar, y con la reserva que ordena la ley: la entidad prestadora de salud. Dice, en lo pertinente, la sentencia:

“La violación del artículo 15 de la Constitución, amerita que, en la parte resolutiva de esta providencia, se tutele el derecho a la intimidad del actor, confirmando las decisiones de instancia y ordenando que las evaluaciones sicológica y siquiátrica realizadas al señor Corrales Larrarte, sean devueltas a su historia clínica en el Hospital Militar Central, único archivo o banco de datos donde legítimamente reposarán, sometidas a la reserva que ordena la ley” (se subraya) (sent. T-413/93, M.P. doctor Carlos Gaviria Díaz).

— En relación con el derecho de una persona de solicitar su historia clínica, en la sentencia T-158 de 1994, se dijo que la entidad en donde tal documento reposa, no puede negar la entrega, con el argumento de la reserva. La Corte, al tutelar el derecho de la interesada, manifestó que no se puede negar el derecho, invocando la protección de su propio titular. Dijo la sentencia:

“La historia clínica del paciente que reposa en el Seguro Social, se constituye en principio, no sólo en un documento privado sometido a reserva, que tan solo puede ser conocido por el paciente y la institución, y excepcionalmente por un tercero, sino además, en el único archivo o banco de datos donde legítimamente reposarán, sometidas a la reserva que ordena la ley, todas las evaluaciones, pruebas, intervenciones y diagnósticos realizados al paciente. En este sentido, al no permitirse al paciente acceder a su propia historia clínica, se viola el derecho de petición (...).

Así pues, es la misma norma legal la que autoriza tácitamente al paciente a tener acceso a su historia clínica, por lo que no puede avalarse la interpretación que de las normas constitucionales y legales hacen los jueces de instancia, al negar a la accionada acceder a su historia clínica y a obtener copia de ella” (se subraya) (sent. T-158/94, M.P. doctor Hernando Herrera Vergara).

— Sobre el derecho de una paciente de saber qué sucedió con su embarazo y el producto de él, y la información que debe contener la historia clínica, la sentencia T-443 de 1994 señaló:

“14.3. La información que refleja la experiencia sufrida y las actuaciones médicas efectuadas, no sólo está representada por la historia clínica de la paciente (L. 23/81, art. 34) y por las certificaciones que deben expedirse de acuerdo con la ley (L. 9ª/89, art. 524), sino por todos aquellos registros, estadísticas o anotaciones en libros que efectúe la respectiva institución de salud. El incumplimiento de la Constitución y de la ley en desarrollo de la prestación del servicio público de salud, puede afectar la estabilidad física y emocional de una persona al sustraerle la certeza o la seguridad que sólo la actuación acorde con el principio de legalidad podría garantizarle. La situación de duda e incertidumbre sobre lo sucedido en el curso de una actividad pública referida a hechos tan trascendentales como el nacimiento o la muerte de un ser querido, afecta directamente el libre desarrollo de la personalidad, la seguridad personal y la salud de la peticionaria” (se subraya) (sent. T-443/94, M.P. doctor Eduardo Cifuentes Muñoz).

— En la sentencia SU-256 de 1996, al examinar el caso de la violación de la reserva de la historia clínica de un portador de VIH, al haberse puesto en conocimiento del empleador este padecimiento de un empleado, la Corte reiteró su jurisprudencia sobre la reserva de la historia clínica, y manifestó, como protección al derecho al trabajo, la prohibición de exigir la prueba de VIH.

Estas y otras decisiones relacionadas con la historia clínica, llevan a concluir que la Corte, atendiendo lo dispuesto en la Constitución y en la ley, ha desarrollado el tema de la reserva de la historia clínica en las circunstancias mencionadas, y siempre sus decisiones han estado encaminadas a proteger el carácter reservado de las historias clínicas.

Pero no ha examinado el caso que plantea el demandante, quien considera que por haber fallecido su padre, a él, como hijo, se le transfiere el derecho de levantar la reserva de la historia clínica de su señora madre, a pesar de haber muerto sin haber dado autorización para levantar tal reserva. El demandante asimila su derecho al de la transmisión de derechos hereditarios.

Al respecto, hay que señalar que la autorización para levantar la reserva de la historia clínica es de aquellos derechos que la doctrina llama de la personalidad. Es decir, se trata de derechos que están unidos a la persona, son inseparables de ella, son intransmisibles y tienen un carácter extrapecuniario. Tienen un interés de orden moral, no estimable en dinero, pero que en algunos casos, puede dar lugar a indemnizaciones.

Conviene recordar lo que sobre el carácter patrimonial de la sucesión, ha dicho la Corte Suprema de Justicia:

“La Sala considera: La sucesión por causa de muerte es uno de los modos de adquirir el dominio, según el artículo 673 del Código Civil. De ahí que en el momento de morir la persona, su patrimonio —noción que comprende todos sus bienes y obligaciones valorables económicamente— se transmite “a sus herederos, quienes adquieren por tanto, en la medida que la ley o el testamento les asignen, el derecho de suceder al causante en la universalidad jurídica patrimonial”. (se subraya) (CSJ, sent. del 13 de agosto de 1951, Gaceta Judicial tomo LXX, página 52).

En conclusión, por la sola causa del fallecimiento del titular del derecho, no desaparece el carácter reservado de su historia clínica, y para levantar tal reserva, existen los medios judiciales para hacerlo.

(...).

Sólo resta analizar las tres razones que aduce el demandante para solicitar la historia clínica. Dice que con la negativa del hospital, sufre un perjuicio al no poder realizar trámites con aseguradoras (no prueba este hecho, ni explica las razones por las que una aseguradora le está solicitando la historia clínica), o para un eventual proceso de demanda relacionado con el buen manejo médico dado a su señora madre, por parte del hospital, o para procurar un pronunciamiento jurisprudencial sobre el tema.

Sobre el primer asunto, resulta de interés transcribir un aparte del concepto emitido por la Superintendencia Nacional de Salud al Director del Hospital Militar Central, sobre la exigencia de las entidades aseguradoras, bancarias o crediticias, a los familiares de pacientes, en pedir las historias clínicas, para hacer efectivo un seguro. En concepto de la superintendencia, si tales entidades ejercen esta clase de presión, están violando la ley. Dice el concepto:

“Ninguna entidad aseguradora o bancaria, o persona natural, puede exigirle a los familiares copia de la historia clínica de una persona fallecida para proceder a hacer efectivo un seguro o para cancelar un crédito asegurado, etc. Si tales entidades o personas hacen esta exigencia a los familiares, están obrando al margen de la ley y en consecuencia, a los familiares no puede obligárseles a cumplir con la entrega de tal documento, como requisito esencial para proceder al pago de algún seguro o cancelación de algún crédito o deuda contraída en vida por la persona fallecida”.

Distinto es el caso, sigue diciendo el concepto, si la entidad aseguradora obtuvo en vida la autorización correspondiente, o si se trata de la historia clínica de un paciente fallecido que sea un menor de edad o que carecía de capacidad para autodeterminarse, pues, frente a los padres del menor, o los representantes legales no obra, en principio, la restricción (fl. 40).

Como resultan pertinentes las razones expuestas por la superintendencia encaminadas a proteger la reserva de las historias clínicas que reposan en las entidades prestadoras del servicio de salud, esta Sala de Revisión remite al demandante de esta tutela a que si la razón de la presente acción, es por la exigencia de una aseguradora, ponga en conocimiento de la Superintendencia Nacional de Salud tal hecho, para que sea objeto de investigación administrativa.

En consecuencia, no resulta este primer argumento invocado por el demandante, razón suficiente para que proceda la acción de tutela.

En cuanto al segundo asunto alegado por el demandante para incoar su tutela: una eventual demanda contra el hospital, por el manejo médico, se recuerda que el Código de Procedimiento Civil, capítulo IX, consagra las pruebas anticipadas, para fines judiciales, con citación y audiencia de la presunta contraparte. En este trámite, el juez, a pedido del interesado, puede solicitar válidamente la copia del documento reservado. Este es el camino que debe seguir el demandante.

Finalmente, no es de recibo la última razón invocada por el demandante para que su acción de tutela prospere: establecer jurisprudencialmente qué personas tienen acceso a la historia clínica luego de fallecido el titular, pues, para obligar a un pronunciamiento de la Corte, sobre un determinado asunto, no se estableció la acción de tutela, ya que sólo está consagrada para la defensa de derechos fundamentales. Aducir otras razones, constituye un abuso de la acción de tutela».

(Sentencia T-650 de septiembre 2 de 1999. Magistrado Ponente: Dr. Alfredo Beltrán Sierra).

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