Solidaridad:principio básico para colaborar con la sociedad

Revista Nº 177 Mayo-Jun. 2013

Entrevista realizada por maría Alejandra Valdivieso a Héctor Humeres Noguer 

Director del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Chile

Durante su visita al XXXI Congreso Nacional de Derecho Laboral y Seguridad Social “Dinámica del derecho laboral y la seguridad social frente a las últimas reformas”, realizado a mediados del mes de abril del presente año, en Cartagena, el director del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Chile habló con ACTUALIDAD LABORAL sobre sus opiniones acerca de la reforma pensional que se está gestando en nuestro país, así como sus recomendaciones al respecto.

ACTUALIDAD LABORAL: ¿Cómo está conformado el sistema pensional en Chile?

Héctor Humeres Noguer: El sistema pensional en Chile está organizado a base de cuentas individuales de ahorro, vale decir que lo que la persona comienza a ahorrar en la cuenta individual es determinante para un futuro que ya tenga desde el punto de vista pensional; esa cuenta puede ser a su vez alimentada por las cuentas voluntarias en que la persona, si tiene una cierta capacidad de ahorro, pueda agregar también un factor de dinero para que aumente el monto de la pensión o le permita el día de mañana anticipar también la época en que va a pensionarse, lo que es un punto muy importante.

En Chile, hoy en día, más o menos un tercio de los pensionados son anticipados, gente que ha ahorrado de manera consistente y tiene la posibilidad de pensionarse antes. Ahora bien, esto funciona muy bien cuando la persona tiene cierta capacidad de ahorro, pero, como mencioné anteriormente, en lo que debemos pensar es qué ocurre con las personas que no tienen esta capacidad de ahorro. En 2008, bajo el Gobierno de la presidenta Bachelet se introdujo una reforma que considero fundamental porque se incluyó un factor de solidaridad del cual carecía el sistema chileno y que hoy día tiene Colombia; este factor es muy importante ya que el sistema funciona muy bien cuando hay suficiente ingreso por parte de la persona con capacidad de ahorro, sin embargo, el problema surge cuando el individuo no está en capacidad de aportar más ingresos por “ahorro”. Por lo anterior, esta reforma vino a introducir un factor muy relevante en pensiones básicas solidarias y aportes complementarios solidarios, el cual ha permitido nivelar actualmente a unas 600.000 personas en Chile respecto a pensiones básicas solidarias, con lo que se ha obtenido un aspecto de justicia social del cual carecía antes el sistema. Hoy en día nuestro problema se traduce en que nuestra tasa de cotización es muy baja: la cuenta obligatoria se alimenta básicamente de una cotización obligatoria del 10%; sin embargo, estudios muestran que esta cotización no debería ser menor a 15% si se quisiera tener una tasa de reemplazo adecuada de la pensión en su oportunidad. El porcentaje de la cotización obligatoria es un tema que en la actualidad está en amplio debate en el país y efectivamente así va a ser, pues si se toma esa medida lo que va a ocurrir es que las pensiones de reemplazo en el futuro van a ser muy bajas, lo que a largo plazo es peligroso para la estabilidad, inclusive sociopolítica.

A. L.: Precisamos con el profesor Humeres que frente a una posible reforma pensional en Colombia, lo que se pretende es que nuestro régimen de prima media condense únicamente lo que las personas reciben por concepto de salario mínimo, mientras que los valores o cotizaciones superiores o ingresos superiores ingresen al régimen de ahorro individual, a continuación le preguntamos:

En su experiencia ¿cómo le parece esta propuesta?

H. H. N.: Bueno, no tenemos experiencia al respecto en Chile, pero habrá que pensarse si una persona está dispuesta a hacer un ahorro voluntario que después se solidarice, porque, indiscutiblemente, el incentivo que tiene la persona de ahorrar más para su pensión es que ese ahorro sea para su beneficio el día de mañana. Si este ahorro se solidariza puede surgir un tema complejo a menos que la persona tenga reglas de juego anticipadas y sepa que se está cooperando con la sociedad a través de esta vía. En mi opinión, lo más apropiado es que si se quiere hacer solidaridad esto se maneje por las vías de impuestos generales de la Nación, así todas las personas que puedan cooperar lo harán, naturalmente, pero, ya en el tema pensional, que un ahorro que está destinado a la pensión se solidarice es un tema problemático, por esta razón, creo que la vía de impuestos es más sana, entendiendo claramente la cuestión de la redistribución de ingresos, en donde estoy de acuerdo con la idea de que las personas que
tengan deben de ayudar a las que tienen menos, no obstante, también entiendo que quien hace un ahorro pensional lo hace por un fin muy propio y definido: su pensión.

A. L.: ¿Usted cree que con la iniciativa se pondría en riesgo la cobertura?

H. H. N.: Es probable, porque algunas personas pueden sentirse desmotivadas a cotizar o ampararse en sistemas al ver que “si me están regalando un monto para pensión” cuál es el motivo para que yo me esfuerce en hacer una mayor cotización. Pienso que debemos ser muy cuidadosos con los equilibrios macroeconómicos de esta materia y el pensamiento psicológico y sociológico de la persona: cuál será su reacción frente a este estímulo. Esto lo digo por Chile, pero aquí en Colombia valdría la pena saber cuál es la mentalidad y la idiosincrasia nacional y cómo reaccionan las personas frente a un estímulo.

A. L.: ¿Cree que con este esquema la reforma básicamente sería asistencialista y fiscalista, mas no social?

H. H. N.: El tema asistencial ha sido muy criticado debido a lo que anteriormente he dicho, pues las personas se pueden sentir motivadas a no hacer la cotización, pero pienso que gracias a nuestras condiciones y al estar en un periodo de desarrollo fuerte está situación no va a ocurrir. Creo que aún tenemos que ser asistenciales en un grado de desarrollo más profundo, lo que no debería darse, pero hoy en día como está dada la situación en América Latina debemos tener refuerzos asistenciales.

A. L.: ¿Al fijarse a las personas una edad mínima de pensión en el régimen de ahorro individual de 57 años para las mujeres y 62 para los hombres, no se iría en contravía de aquellas que puedan pensionarse a cualquier edad sin los ahorros suficientes para una mesada mínima?

H. H. N.: Sí. Yo creo en la libertad de acción de las personas para que puedan empezar cuando ellas lo deseen, pero, naturalmente, hay que evitar que se convierta en un sistema de pensiones prematuras; el sistema no está hecho, justamente, para que a través del ahorro voluntario las personas se puedan pensionar a edad muy temprana, pues esto tendría un impacto natural en el mercado de trabajo, por lo que este tema se debe mirar con mucho resguardo. Habría que fijar una edad cercana a los 65 años en general para que las personas puedan pensionarse, mientras que solo cumpliendo muy estrictos requisitos se lograría una pensión anticipada porque, insisto, lo grave de esto es generar un programa de pensión anticipada masivo que no le conviene al sistema de pensiones actual.

A. L.: ¿En su experiencia y conocimiento acerca de nuestro país, en dónde cree que radica el problema pensional colombiano?

H. H. N.: Hay mucha controversia frente al tema, pero si usted lo hace ver desde la perspectiva mía, yo encuentro que la situación no es tan mala. Hay problemas por solucionar: lo más complejo que tienen ustedes es que tienen dos sistemas paralelos, algo que en Colombia aún no se resuelve, mientras que en el caso chileno, cuando se dio esta situación lo primero que se decidió fue operar con un solo sistema. Quizás ese sería el tema que habría que meditarse, si pueden funcionar paralelos dos sistemas como estos, lo cual encuentro en la actualidad algo muy complejo, dadas las fuentes de financiamiento con permanencia en el futuro. Pienso que la parte del fondo de reparto lo dejaría para solidaridad, para la gente que no tiene la posibilidad de hacer un ahorro individual, pero generaría un solo sistema.

A.L.: ¿De qué serviría aumentar la edad si no hay trabajo permanente sino informalidad?

H. H. N.: Bueno, creo que retrasar la edad de jubilación sirve de alguna manera para que la persona pueda mantenerse en una etapa pasiva o para que cuando salga del mundo laboral no entre a la pobreza, pero, naturalmente, esto debe ir compenetrado con un buen seguro de desempleo. En Chile, más o menos unos 10 años atrás, generamos un seguro de desempleo que funciona bastante bien para personas de ingresos bajos y medios, no así para las de ingresos altos; esta ha sido muy buena política que ha servido para atemperar el tema de las pensiones y que las personas no se tienten a salir del sistema antes de tiempo para pensionarse y usar la pensión como un seguro de desempleo, lo que no es lo lógico. Asimismo, en Chile tenemos un seguro de desempleo basado en cuentas individuales a las que cotizan el trabajador y el empleador, dinero que se acumula en un fondo que se usa cuando la persona cae en desempleo. Por otra parte, si la persona entra en edad de jubilación y tiene un fondo acumulado y nunca lo ha utilizado se queda con él, pues le pertenece. Esta es una forma bastante adecuada y está en el sentido correcto para personas que estén motivadas a cotizar.

Yo creo que Colombia se anticipó en dos cosas a Chile, primero encontramos la solidaridad, la cual es una idea sociológica y política adecuada debido a que ese tema tiene esa falencia: indudablemente funciona muy bien para las personas de altos ingresos pero muy mal para las de bajos ingresos, ustedes lo corrigieron a tiempo, mientras que Chile demoró casi 30 años en hacerlo, entonces ahí hay un problema grave que recién hemos corregido y que impactó fuertemente y nos ha complicado ante la opinión pública ya que justamente por esto la gente siente que el sistema no les pertenece. El otro punto es la fuente de financiamiento que ustedes poseen (16%), mientras que Chile tiene un 10%, esos 6 puntos de diferencia permiten mirar con bastante tranquilidad sus pensiones y con mucha intriga las nuestras, pues esa falta de financiamiento nos puede complicar mucho la vida en el futuro, las personas están recién en Chile a pensionarse masivamente y hay gente que ha subcotizado mucho tiempo, me temo que esas pensiones estarán en un nivel bajo, lo que puede generar presión social muy importante. Por lo anterior, creo que el debate que se viene en Chile en esta materia es elevar la tasa de cotización, lo que va a traer un profundo y complejo sistema de controversia ya que los empleadores seguramente harán reclamos acerca de esto y se afectará el empleo, sin embargo es un riesgo que se debe tomar para tomar medidas respecto a la baja cotización.