Teorías científicas y teoría contable*

Revista Nº 8 Oct.-Dic. 2001

Henry Antonio Romero León 

Contador Público Universidad Nacional de Colombia. 

1. Saber científico

“La filosofía no se enfrenta a problemas empíricos sino a problemas conceptuales originados en confusiones debidas al funcionamiento del lenguaje”.

L. Wittgenstein.

a. Juegos de lenguaje

Lo que Wittgenstein denomina “juego de lenguaje” es entendido como “sistema abierto de palabras y expresiones lingüísticas integradas con las acciones a las cuales se encuentran ligada; sistema constituido por conjuntos de actividades sujetas a reglas. El lenguaje en general se encuentra conformado por una multiplicidad variable de juegos de lenguaje(1). Pero ¿por qué varios y no solo uno?, fundamentalmente esto obedece a la diversidad de significados o sentidos que se le pueden dar a los elementos básicos del lenguaje en su uso.

Ahora bien, el juego lingüístico no es más que la contextualización del lenguaje, y a partir de esto intentar comprender lo que los participantes en el juego desean expresar, mas no ponerlo en términos de nuestro propio juego, primero porque el nuestro es diferente y obedece a otro tipo de lógica, lo que no lo permitiría, y segundo porque no sería una comprensión fiel al sentido por el cual se originó.

“La filosofía como crítica del lenguaje, en desarrollo del análisis conceptual, permite establecer que los sinsentidos surgen fundamentalmente de la utilización de expresiones por fuera del juego de lenguaje que le corresponde; tales sinsentidos son producto, por así decirlo de hacer trampa en el juego”(2); si pretendemos utilizar nuestras propias reglas de juego para validar las del otro, no sería adecuado, porque son diferentes y estaríamos jugando así otro juego; para evitar este problema, la filosofía se ocupa no de los sinsentidos, que dejarían de existir si se comprende la naturaleza del juego, sino de la comprensión e interpretación entre los mismos.

b. El juego científico

Cobra cuerpo y entra a formar parte de un juego lingüístico lo que conocemos como la ciencia, y en esta dirección es que la consideraremos, desde la perspectiva de su especialidad y su particularización.

La ciencia es el cuerpo de conocimientos sistemáticamente organizados, exactos y verificables de la realidad, que son falibles, pero que tiende a la búsqueda de objetividad, denominados teorías que a su vez son conjuntos de leyes o regularidades referidas a hipótesis o conjeturas, que están sujetas a ser verificadas o refutadas. Es ante todo conocimiento de algo, de un objeto, que se aprehende a través de un método.

En la actualidad lo que diferencia a una ciencia de otra es básicamente su objeto de estudio, y su legitimidad la proporciona el método que utiliza y los fines que se persiguen con esta actividad. Solamente “la ciencia es un estilo de pensamiento y de acción: precisamente el más reciente, el más universal y el más provechoso de todos los estilos”(3). Con posterioridad veremos que esta posición resulta algo problemática.

La investigación científica que es el trabajo realizado para obtener el conocimiento científico, parte del sentido común, del conocimiento ordinario que se va enriqueciendo con el científico a medida que este avanza, y se forma un proceso cíclico concéntrico entre la ciencia y el sentido común. La ciencia principalmente busca conocer, saber el objeto, al igual que el sentido común, pero mediante la técnica y la tecnología, simplemente extiende las condiciones del hombre, las sofistica para llegar a una mejor interpretación de la realidad, derivando de ellos un mayor alcance y una más amplia perspectiva de problemas.

Las ciencias factuales se refieren a hechos que podemos encontrar en el mundo real y se valen de estos para validar sus enunciados, Bunge(4) dice que ante todo parte de los hechos y siempre vuelve a ellos, intenta describir los hechos tales como son, independientemente de su valor emocional o comercial: la ciencia no poetiza los hechos ni los vende, si bien sus hazañas son una fuente de poesía y de negocios, trasciende los hechos, no se queda en ellos, los racionaliza, es decir los selecciona, procede analíticamente, o sea disgregando, descomponiendo todo problema en elementos; intenta ser exacta aunque no descarta las vaguedades, es clara y por tanto fácil de entender y comunicable para quien esté en condiciones; es verificable, tiene que pasar por el examen de la experiencia; utiliza un método para llegar a sus resultados; es un sistema de ideas conectado lógicamente entre sí; tiene pretensiones de generalidad en su campo específico; promulga leyes y las aplica, que son pautas generales, regularidades dentro del mundo real; es explicativa y abierta, no acepta límites, es útil y sobre todo predice hechos a partir de las regularidades que establece.

Si nuestro fin es puramente cognitivo, que caracterizaríamos como la actividad filosófica propiamente dicha, lo que estaríamos haciendo es ciencia pura. Este fin perseguido es del tipo, de “incrementar nuestro conocimiento (objetivo intrínseco, o cognitivo)”(5). En cambio si perseguimos fines puramente prácticos, nos ubicamos al interior de la ciencia aplicada. Lo práctico deriva de “aumentar nuestro bienestar y nuestro poder (objetivos extrínsecos o utilitarios)”(6).

Esta división coloca a la ciencia pura como algo intocable y libre de poner en cuestión, porque sus objetivos son muy claros y nobles, como si no lo realizaran seres humanos; no obstante sí se puede por lo menos intentar libremente. En cambio la técnica, la tecnología y en general la ciencia aplicada con esta división salen muy mal libradas, porque son las que utilizan el conocimiento científico, lo aplican a la vida práctica y ésta se afecta, ya sea positiva o negativamente; entonces a la que hay que llevar a la silla eléctrica no es propiamente a la ciencia pura.

De otra parte y distando mucho de agotar el tema, es pertinente que veamos las diferencias entre ciencia, técnica y tecnología, que en la actualidad son de gran importancia.

Ahora bien, la ciencia como dice Agazzi(7) tiene la función primordial de adquirir conocimiento, en tanto que la técnica es la realización de ciertos procedimientos o productos. La meta de una es conocer, la de la otra es hacer; la una busca la verdad, la otra ejecutar algo útil. A pesar de sus diferencias, se benefician mutuamente. Porque las técnicas pueden ser mejoradas en gran medida a partir de los avances de la ciencia al igual que la ciencia se beneficia de las técnicas. Así tanto ciencia como técnica corresponden a caracteres del hombre como son el ser homo sapiens y el homo faber, respectivamente.

De otro lado la tecnología es en cierto sentido una formación de la técnica a partir de la existencia de la ciencia, de la fundamentación científica para el hacer, un hacer cada vez más eficaz, es decir correcto, preciso y satisfactorio para los fines que se ha propuesto. Sin embargo sigue existiendo la instancia técnica, y esta “puede ser considerada, como una acumulación de procedimientos operativos útiles desde el punto de vista práctico para la consecución de fines particulares... sometidos a verificación y mejorados a través de la experiencia de muchas generaciones, y constituyen un saber cómo (se hacen ciertas cosas), sin implicar necesariamente un saber por qué (se hacen así), en el sentido de que su eficacia y su éxito emergen empíricamente, o sea, en la práctica concreta, sin que se esté en posición... de dar las razones o el por qué de ese éxito”(8). Y si entendemos que la ciencia es explicativa de los hechos y tiende a decir por qué son de esa manera, se deduce fácilmente que no son lo mismo y que pueden subsistir independientemente.

En la técnica se sabe como hacer las cosas para obtener un fin eficazmente, el cual es conocido, la diferencia con la tecnología radica en el conocer o saber por qué se persigue ese fin y no otro diferente, existe una justificación racional de los fines.

c. Fin de la razón

Abordemos uno de los metarrelatos de la ciencia y del saber en general. Lo importante de este aspecto es que ha permanecido en gran parte de nuestra época y que se ha cuestionado, este metarrelato es el racionalismo, fundamentando a la ciencia con su aparato matemático y formalizador que sirve de criterio o principio de demarcación de lo que es o no científico y verdadero. Con esto navegaremos y diremos con Feyerabend(9) “adiós a la razón”.

¿Qué es lo que ha caracterizado a este metarrelato, para legitimar lo científico? Es solo que se constituye como racional, es decir estructurado formalmente y traducible a lenguaje empírico, verificable y sobre todo útil para la sociedad. En consecuencia es el canon, guía de toda empresa que diga llamarse científica, “que apunta a estándares y elementos estructurales comunes a todas las actividades científicas”(10) Pero

hacer ciencia no significa resolver problemas sobre la base de condiciones externas previamente conocidas, poner restricciones a la investigación y capacitarnos para anticipar propiedades generales de todas las posibles soluciones...; significa adaptar cualquier conocimiento que uno tenga y cualquier instrumento que se use a las ideas y exigencias de un particular estadio histórico. Un científico no es un sumiso trabajador que obedece piadosamente a leyes básicas vigiladas por sumos sacerdotes estelares (lógicos y/o filósofos de la ciencia), sino que es un oportunista que va plegando los resultados del pasado y los más sacros principios del presente a uno u otro objetivo(11), 

lo que implica no estar sometido y doblegado a seguir sistemas rígidos que guían la acción, se entra en un criterio de todo vale como diría el mismo Feyerabend, y la ciencia dependerá de sus aciertos y fallas pasadas, así como de la situación en la actualidad; y no en el sentido de las afirmaciones racionalistas que tienden a decir que “lo que importaría en una argumentación no son los ejemplos mismos sino sus descripciones abstractas”(12). Aun así las descripciones deben ser comparadas con los ejemplos, y si son verdad, su argumentación es independiente de la familiaridad con los ejemplos, se refiera o no directamente a ellos. Pero si este criterio es válido para toda actividad, como pretenden los racionalistas, “la idea se viene abajo con las obras de arte”(13), porque aquí no bastan las descripciones muy verdaderas o confirmadas, necesariamente debe existir una experiencia subjetiva y la consecuente familiarización con lo que la obra de arte representa.

Así se afirma la naturaleza humana de toda actividad realizada por el mismo hombre, la sujeción al cambio, al devenir, en la posibilidad de encontrar que se ha cometido un error y que nada por muy formal que sea (lógica - matemática) puede alegar su absolutez, su perfección, porque son resultado de la actividad de los científicos, de hombres contextualizados que no pueden abstraerse de ello y más cuando se refieren a hechos objetivos. Las normas y los métodos que se deben seguir, no son más que creaciones de las cuales ellos son responsables, así como de la aplicación que se les dé a estos; resultados de la tradición científica de lo que entendemos que la ciencia funciona algunas veces, y con frecuencia falla”(14).

Entonces la ciencia se erige como “una tradición entre muchas”, ya que es una actividad realizada por un grupo de expertos, al igual que otras actividades que dan cuenta de lo mismo, de acuerdo con toda una tradición ancestral y que no son consideradas válidas. Y es que “no hay razones que obliguen a preferir la ciencia y el racionalismo occidental a otras tradiciones o que les presten mayor peso”(15). Por qué motivo se tienen que aceptar estos criterios para validar lo que es verdadero o no, lo que es científico y lo que no, solo es la imposición de una tradición que ha demostrado beneficiar en mucho a la humanidad, pero igual a destruirla, lo que no parece tan racional.

Los fundamentos para que la ciencia y el racionalismo occidental sean preferidos, son los valores que poseen, como “la eficiencia, el dominio de la naturaleza, la comprensión de ésta en términos de ideas abstractas y de principios compuestos por ellas”(16), en fin es el metarrelato que los legitima, la performatividad en términos de Lyotard. Pero no olvidemos que estos no son los únicos valores que existen, distan mucho de agotarlos.

Al igual que cualquier tribu comunica sus visiones “míticas” del mundo y que no son tomadas en serio, y hasta se ríen de ellas, pero son igualmente tribales que la ciencia, la única diferencia es el poder y el tamaño de la tribu.

Es esta situación la que domina a la ciencia, y por su compatibilidad con el juego político y de dominio que heredó de la modernidad, que continúa siendo un problema ávido de solución. No es un hecho nuevo, que existan intereses políticos, económicos, etc. detrás de toda investigación, porque se creó un lazo casi de dependencia entre lo que la ciencia realiza, y en lo que posteriormente se aplica; es así como ya “no hay ni verificación de enunciados, ni tampoco de verdad, sin dinero. Los juegos de lenguaje científico se convierten en juegos ricos, donde el más rico tiene más oportunidades de tener razón, una ecuación se establece entre riqueza, eficiencia y verdad”(17).

Ahora bien, por qué razón debemos preferir la ciencia como único sistema de conocimiento válido, cuando nos encontramos con tales aberraciones, es decir la utilización del saber para dominar e ideologizar.

Unicamente se pretende decir que no seamos atrevidos en comparar y mucho menos juzgar los diferentes juegos, cuando ni siquiera conocemos bien en el que nos encontramos, así “no hay en la ciencia un metalangue general en el cual todas las demás puedan transcribirse y evaluarse”(18). No se trata de comparar las reglas de un juego con las de otro que supuestamente es el apropiado, porque ambos son juegos y el uno no puede imponerse al otro.

d. La hermenéutica

Es la racionalidad científica la que impera en el saber, pero con dos criterios bien definidos y diferenciados.

Cuando se hable de racionalidad científica, es decir, aquella propia de la ciencia moderna, hay que distinguir entre la racionalidad de la física clásica, es decir, moderna -nacida de la primera revolución científica, por obra de Galileo, Descartes y Newton, y aplicada a todas las ciencias (además a la filosofía) por el positivismo-, y la racionalidad de la física relativista, indeterminista y cuántica, nacida de la segunda revolución científica y aplicada a todas las ciencias por la epistemología contemporánea (o postmoderna)(19).

Es clara la tendencia que se ha impuesto con los dos modelos de ciencia, que se ha filtrado en todas las formas del saber “la primera es de carácter esencialmente matemático, que por tanto toma como modelo el procedimiento axiomático - deductivo... Así las cosas, tanto la realidad como el conocimiento de ésta... están estructurados según un proceso que lleva de los principios a las consecuencias, de las causas a los efectos, del fundamento a los diferentes eventos, lo que Vattimo llama la lógica fundativa”(20). A pesar de ser rica en contenido informativo, fuerte en sentido epistemológico, es débil en su resistencia a la refutación, porque es falsable constantemente por “la experiencia común del carácter finito del mismo ser”(21).

La segunda “forma de racionalidad científica, hoy en día aceptada por todas las ciencias, es seguramente menos fuerte, no tan absoluta, más crítica: es la racionalidad hipotética, conjetural, provisional y parcial teorizada por la epistemología más reciente, especialmente por Popper y sus seguidores... ésta es mucho más fuerte que la anterior desde el punto de vista lógico y su éxito es innegable”(22). Este tipo de racionalidad tampoco es satisfactorio, porque es formal, hipotético - deductiva, no pone en cuestión sus propias hipótesis, y porque deja por fuera aspectos muy importantes, como los valores, el mundo de la ética, es decir la parte material, inquietándose solamente por llegar al fin, mas nunca preocupándose por él. Tanto racionalidad científica clásica como contemporánea, adolecen de problemas que son inadmisibles, por tal motivo es que la pertinencia o la oportunidad de una alternativa de racionalidad, se hace muy inminente.

Es una nueva forma de racionalidad, de filosofía, la de la hermenéutica, ya no sustentada en razones demostrativas, denotativas o descriptivas. Sino en la interpretación.

La fortuna de la hermenéutica deriva de la crisis del pensamiento objetivante y demostrativo que pretende extender el conocimiento con la pura demostración y concibe la verdad como un objeto que se presta como una mirada total y que nosotros podemos conocer en un sistema acabado y definitivo. La verdad, en cambio, nos es accesible solo como se presenta en la experiencia, la cual es de por sí abierta e inconclusa. Ello significa dos cosas: ante todo, que la verdad no se entrega nunca en una formulación única y definitiva, sino que lo hace siempre en formulaciones determinadas, históricas y personales; y este es precisamente el reino de la interpretación, que es de por sí múltiple, innegable, infinita; en segundo lugar, que la verdad no se entrega sino al interior de la interpretación individual que se da de ella, de manera que la reflexión hermenéutica encuentra la verdad con el mismo acto con el cual, al interpretarla, proporciona una formulación de ella(23).

Se trata de encontrar la verdad en todos y cada uno de los juegos de lenguaje, de las explicaciones racionales que cada uno hace de sus argumentos, de la racionalidad que tiene cada uno, pero no una racionalidad absoluta a la cual todos tengan que someterse, es la profundización de estos aspectos, para desarrollar y buscar el pensamiento inmerso allí. La hermenéutica se preocupa por la verdad de cada uno de estos juegos, de cada una de estas particularidades buscando la manifestación de la verdad al interior de cada uno, así como la aclaración de la misma, dirigiéndose a la comprensión de los mismos, mas no buscando estándares o cánones a los que todos deban traducirse. Y precisamente por esto la “crítica del objetivismo y del cientismo positivista no sería radical y coherente si la hermenéutica aspira a valer como una descripción más adecuada de lo que la experiencia, la existencia del Desein son en realidad”.

2. La ciencia natural

La ciencia natural la encontramos dentro de las ciencias factuales, las que buscan una explicación del mundo físico y natural. Son las que mayor desarrollo presentan, por su manipulación del objeto, es decir observable y experimentable, lo que permite un mejor acercamiento a la naturaleza de éste, no sin desconocer que al ser sometido a estos procedimientos, pueda ser cambiado; aun así su explicación hace posible la aplicación de conocimientos derivados de ésta, para la elaboración de tecnologías que contribuirán con las nuevas explicaciones, haciéndolas más seguras.

La ciencia siempre comienza con un problema, pero este no es solamente el que le puede crear dificultades al hombre en su entorno, sino que puede ser también un problema creado por el propio hombre.

La ciencia natural procede de la siguiente manera:

Una parte de la investigación científica consiste en el manejo de conjuntos de problemas suscitados por un análisis crítico de alguna parte del conocimiento o por un examen de nueva experiencia a la luz de lo que ya se conoce o conjetura. Los problemas se resuelven aplicando o inventando conjeturas que de ser contrastables, se llaman hipótesis científicas. A su vez algunas hipótesis científicas se ascienden a veces a leyes, de las que se supone que reproducen estructuras objetivas; y las leyes se sistematizan en teorías. Así pues, el proceso creador de la ciencia arranca del reconocimiento de problemas y culmina con la construcción de teorías, cosa que a su vez plantea nuevos problemas, entre ellos la contrastación de las teorías. Todo lo demás es aplicación de las teorías: a la explicación, a la predicción o a la acción; o bien en contrastación de las teorías”(24).

En esta definición(*) se indica claramente en qué consiste la empresa científica, pero una cosa es el procedimiento para hacer ciencia y otra muy diferente la ciencia como tal; siendo la última el resultado de la primera, lo que nos obliga a cuestionarnos sobre la cientificidad de la investigación científica, porque si partimos de un momento cero, pretendemos conocer científicamente, lo hacemos mediante un procedimiento o investigando, que es conocimiento previo y no es científico, llevándonos a lo científico; de este modo la ciencia depende o parte del conocimiento no científico.

Algunas palabras de la definición son tan inseguras, que dejan ver el carácter parcial del conocimiento científico, como lo son “conjeturas”, “experiencia”, “inventando”, “de ser contrastables”, “hipótesis”, “a veces” y “se supone”, fuera y dentro del contexto tienen un significado inseguro, no queriendo decir que tengan que ser seguras, solamente es una muestra de su carácter, además de los problemas que suscitan los “productos” de este investigar, o sea las teorías.

Los problemas científicos son solo uno de los tantos que existen a nivel del conocimiento; los problemas del conocimiento son tan solo unos al interior del saber, y estos a su vez son tan solo unos de los que inquietan al hombre. Así, ¿es justo ver a la ciencia como “paradigma del saber”?

En lo relacionado con las conjeturas que, si son contrastadas se denominan hipótesis, las cuales son factuales “sí y solo sí (i) se refiere, inmediata o mediatamente, a hechos no sujetos hasta ahora a experiencia o, en general, no sometibles a la misma, y (ii) es corregible a la vista de nuevo conocimiento”(25). Una hipótesis se deriva directamente de la solución a un problema científico, pero aun así puede no ser científica, para lo que se requiere, afirma Bunge, que la hipótesis esté bien formada, es decir en su aspecto lógico y epistemológico, o lo que sería igual en este contexto, bien formada sintáctica y semánticamente.

De una hipótesis bien confirmada, es decir que representa o refleja una regularidad, una situación objetiva, es lo que se conoce como ley científica. Así, la investigación científica está encaminada en la búsqueda de regularidades, de leyes, indicando esto la presencia de unas ciencias nomotéticas, o las que Habermas llama empírico - analíticas, y que distan mucho de abarcar toda la empresa científica. Con las leyes podemos explicar y entender la naturaleza, o por lo menos intentarlo, los acontecimientos que suceden en ella, y llegar a prever y predecir los mismos; caracteres estos del positivismo que de acuerdo con la lógica de las ciencias naturales son muy posibles, el problema está cuando trasciende este límite, y se pretende decir que “donde no hay leyes no hay ciencia”(26).

No obstante en el presente contexto, una ley científica “designa un esquema objetivo de una clase de hechos (cosas, acontecimientos, procesos), o sea, cierta relación constante o red de relaciones constantes que se cumplen realmente en la naturaleza, las conozcamos o no”;(27) que se asumen como existentes, y el quehacer científico se encarga de buscarlas, descubrirlas, pero lo único que hace es reproducirlas cercana o no tanto de lo que realmente es la ley por el esquema objetivo, son solo aproximaciones a ellas. Si bien pretenden reconstruir los enunciados objetivos o propiamente leyes, no son más que el resultado del trabajo de los hombres, utilizando los instrumentos que tienen a su alcance (teoría, tecnología, técnicas, etc.). Por lo tanto valoramos su condición parcial.

De otro lado las generalizaciones empíricas no son leyes, ni en su carácter de sentido común ni en el científico, porque el sentido común se refiere a acontecimientos de la vida cotidiana, no presupone ningún conocimiento especializado; no se someten a contrastaciones metódicas; son resúmenes de hechos observados o inferidos y no son sistemáticas; por el lado de la ciencia, si bien rebasan los acontecimientos de la vida cotidiana, se establecen con la ayuda de conocimiento previo y especializado, se someten a contrastaciones empíricas, sigue siendo al igual que el común, conocimiento aislado, no sistemático y son meras inducciones, dice Bunge.

a. Las teorías científicas

“Un conjunto de hipótesis científicas es una teoría científica sí y solo sí se refiere a un determinado tema factual y cada miembro del conjunto es o bien un supuesto inicial (axioma, supuesto subsidiario o dato) o bien una consecuencia lógica de uno o más supuestos iniciales”(28).

Se tiene un sistema hipotético - deductivo, es decir, un sistema en el cual se parte de las hipótesis que en un momento dado se tienen como válidas, ya sea por verificación directa o indirecta, a partir de las cuales inferimos deductivamente teoremas de niveles inferiores, hasta llegar a la explicación de la realidad de un hecho o tema factual. El conjunto de hipótesis debe ser sistemático, interrelacionadas unas con otras e incluso unas más fuertes que otras, que las abarque y sobrepase. Una teoría para ser considerada científica necesita por lo menos:

(i) Sistematizar el conocimiento estableciendo relaciones lógicas entre entidades antes inconexas; en particular, explicar las generalizaciones empíricas derivándolas de hipótesis de nivel superior. (ii) Explicar los hechos por medio de hipótesis que impliquen las proposiciones que expresen dichos hechos. (iii) Incrementar el conocimiento derivando nuevas proposiciones (por ejemplo, las previsiones) de las premisas, en conjunción con información relevante. (iv) Reforzar la contrastabilidad de las hipótesis sometiéndolas al control de las demás hipótesis del sistema...(v) Orientar la investigación, ya a) mediante el planteamiento o la reformulación de problemas científicos fecundos, ya b) mediante sugerencias sobre la recolección de nuevos datos que serían inimaginables sin la inspiración de la teoría, ya c) inspirando nuevas líneas enteras de investigación. (vi) Ofrecer un mapa de un sector de la realidad, esto es, una representación o modelo (generalmente simbólico, no icónico o imaginativo) de objetos reales y no un mero sumario de datos y un nuevo procedimiento para producir datos nuevos (previsiones)(29).

Estos requisitos se dice son necesarios para establecer la cientificidad de una teoría, una gran teoría científica que podría generar un nuevo modo de pensar, una nueva visión de la realidad y del mundo que sea mejor explicado que antes. A pesar de esto ya sabemos y como dice Feyerabend, una teoría es demasiado simple para comprender la complejidad de la realidad, solo es una aproximación simbólica que dista mucho de abarcar todos los aspectos de que hacen parte e interactúan en la realidad, mucho menos un modelo ideal o conceptual que es la interpretación de una teoría abstracta, que solo representa ciertos aspectos, dejando muchos por fuera del modelo, que se juzgan irrelevantes, cuando este juicio no es objetivo, si es que realmente existe una correspondencia con este concepto, es de hombres, por lo tanto sujeto y determinado al contexto de ese hombre.

Al ser las teorías sistemáticas, implican una formalización y una materialización, es decir, una estructura formal que corresponde a la sintaxis, y una significación de los términos involucrados en ella, correspondiendo a la semántica. Se habla así de unidad formal como requisito de una teoría, consistiendo en “la existencia de relaciones lógicas entre las fórmulas de la teoría, de tal modo que ninguna fórmula quede aislada”(30); y la unidad material o semántica que es “la referencia común de sus partes, la cual refleja en la recurrencia importante de ciertos conceptos clave. Esos conceptos están distribuidos entre las fórmulas de la teoría, de tal modo que ningún concepto específico de ella quede aislado de las demás”(31).

La unidad semántica o consistencia semántica se caracteriza por cuatro factores, que son necesarios para la existencia de verdaderas teorías científicas, que tomaremos de Bunge:(32) en primer lugar debe haber un universo común del discurso, es decir, delimitar el campo que se va a abordar; segundo la homogeneidad semántica, que tiene que ver con la coherencia de los significados de los predicados, que lo afirmado sea posible dentro de ese universo; tercero el cierre semántico, que es la no inclusión de predicados nuevos, que no fueron presentados en los supuestos iniciales ni en las definiciones; y cuarto la conexión conceptual, es decir que los conceptos primitivos deben distribuirse entre los axiomas, para que haya un ensamble.

De otro lado la unidad formal, tiene unos requisitos, estos son: primero la consistencia formal, que es un requisito importante, porque no permite la existencia de contradicciones, o sea si tiene una fórmula y su contradictoria a la vez, lo que la llevaría a autocontradecirse y sería inconsistente, en igual sentido no debe existir contradicción con teorías del mismo campo o adyacentes, que no sean rivales; segundo la independencia de las primitivas, o sea que no se definan unas con otras; tercero la independencia de los axiomas, es decir que ninguno de ellos sea derivable de los demás, en sentido sintáctico.

Veamos ahora cómo se construyen las teorías científicas. En un primer momento no existía ninguna teoría científica, solo el simple conocimiento ordinario, las explicaciones defectuosas de la realidad. “La construcción de una teoría científica es siempre la edificación de un sistema más o menos afinado y consistente de enunciados que unifica, amplía y profundiza ideas, las cuales, en el estudio preteórico, habían sido más o menos intuitivas, imprecisas, esquemáticas e inconexas”(33); pero aun así el conocimiento científico inicia con el conocimiento ordinario, y lo mínimo exigido para el comienzo de esta labor, es la organización, la sistematización de datos y generalizaciones empíricas, y en últimas lo que busca el teórico científico es predecir y retrodecir hechos y generalizaciones; o sea poder afirmar qué sucederá en el futuro con una situación específica, al igual que explicar una ya pasada, característica de las ciencias nomotéticas.

Así las cosas, una teoría no es una generalización empírica, y los datos inducidos de las experiencias jamás producirán teorías directamente, porque “el camino no va de los datos a la teoría, sino de los datos al problema, del problema a las hipótesis, y de la hipótesis a la teoría, y luego a la inversa, de la teoría y la evidencia a una proyección que podrá someterse a contrastación con la ayuda de otro elemento de evidencia y de otras teorías”(34).

Parece paradójico que los científicos siempre nieguen los hechos y las experiencias, sabiendo intrínsecamente que sus creaciones, imaginaciones, (teorías), comienzan y terminan con los hechos. Es por tal razón que surge uno de los problemas principales referente a las teorías, su función y composición, y que algunos piensan que ya no es relevante.

Ahora podemos decir que una teoría factual natural, como en la física, es una elaboración de hombres que hacen ciencia, utilizando una herramienta fundamental como lo es la matemática, pero también la teoría debe referirse y tener una relación con los objetos que dice representar; por lo tanto una teoría puramente matemática y formalizada, solo es coherente tenerla en las ciencias formales; pero como nuestro interés se encuentra en las ciencias que tienen que ver con hechos y objetos naturales, creemos en la necesidad, que las teorías en ciencias naturales requieren de una relación entre lo estrictamente teórico, es decir lo que no es observable, lo independiente de los hechos, y lo observable, lo que se puede observar al interior del objeto al cual nos estamos refiriendo. Esto es precisamente el resultado de la capacidad de la experiencia humana, porque se da solamente a niveles intermedios y de hecho todo fenómeno (hecho experienciable) es o bien (i) el efecto de decenas de miles de hechos microscópicos inobservables, o bien (ii) uno de un enjambre multitudinario de acontecimientos que constituyen un solo hecho de un sistema gigante inobservable, como la sociedad o al universo. En cualquiera de los dos casos los objetivos mismos (correlatos de la teoría), con todas sus propiedades, se encuentran fuera del alcance de la experiencia personal y tienen que ser por consiguiente objeto de hipótesis. Pero en ambos casos controlamos nuestras construcciones mediante la observación de lo que es observable(35).

Se hace evidente la necesidad de teorizar o conjeturar sobre lo inobservable, que es lo teórico mismo; lo que posibilita la ubicación de los hechos en un macro o micro cosmos y puede ofrecer una explicación muy adecuada, pero jamás definitiva de los mismos.

En este orden de ideas “en una teoría son esenciales dos componentes: primero, su estructura matemática y, segundo un conjunto de aplicaciones propuestas”(36). O sea la relación que se establece entre el núcleo de la teoría, su estructura matemática y subestructuras, y los hechos observables. Es una concepción de teorías diferente de la que se formuló con anterioridad, porque esta última no se concibe como un conjunto de hipótesis que son verificadas, que equivaldrían a enunciados y proposiciones, sino a una construcción que se compone de un núcleo no enunciativo y uno aplicativo, lo que implica una gran divergencia entre las dos, porque en la segunda un cambio en los hechos, en lo observable, solo puede repercutir en la parte aplicativa, pero no en el núcleo, que es la estructura matemática; lo que no sucede con la concepción de las teorías como enunciados, ya que éstas al conformarse por hipótesis, pueden perfectamente ser refutadas e inservibles para lo que fueron formuladas.

b. Lo teórico y lo observacional

Precisemos que “todas nuestras ideas deben venir en última instancia de impresiones (experiencia), ya sea directamente (como en el caso de las ideas simples) o indirectamente (como en el caso de los complejos construidos a partir de las simples); no podemos tener ninguna idea, no importa cuan fantástica o imaginativa, a la que no pueda señalarse un origen en la experiencia”(37). Es un argumento claro y quiere decir que todos los términos con algún tipo de significado deben ser definibles en términos más elementales, que son los datos sensoriales, entonces surge el problema de explicar muchos términos de carácter teórico, que por definición no se pueden observar, teniendo claro que la ciencia natural solo se ocupa de lo observable, y no de objetos que no se pueden observar como lo serían dichos términos y casi que llegan a asimilarse como metafísicos, pero no tienen tal característica, porque son construcciones lógicas a partir de elementos empíricos, que sintetizan el lenguaje observacional. Y si esto es así estas construcciones lógicas serán interpretadas con determinadas reglas y se traducirán en explicaciones de lo observable o se comprobaran indirectamente por lo que sí podemos observar, ya que nos encontramos entre un micro y un macro cosmos.

El problema que suscita la dicotomía términos teóricos - observacionales, surge de la necesidad de definir los teóricos, porque una teoría científica da cuenta de una clase de fenómenos empíricos postulando ciertas clases de entidades y de procesos, los cuales se suponen gobernados por leyes específicas propias, y que están, hablando en términos intuitivos, más alejados de nuestra experiencia cotidiana que los fenómenos que la teoría debe explicar. Una teoría típicamente emplea un conjunto de nuevos términos para caracterizar esas entidades y procesos; se dice que tales términos forman su vocabulario teórico(38).

Este vocabulario debe explicar fenómenos empíricos o de lo contrario serían vacíos para la ciencia empírica, así mismo se plantean dos clases de enunciados que subyacen a una teoría; en primer término la clase de enunciados que “contiene los principios internos de la teoría, los cuales especifican el escenario teórico describiendo las entidades y procesos subyacentes postulados por la teoría y enunciando las leyes o los principios teóricos que se supone que los gobiernan... el otro conjunto contiene los principios puente, los cuales indican las maneras en que se supone que se relaciona lo que ocurre al nivel del escenario con los fenómenos que la teoría debe explicar”(39).

Tenemos entonces que una teoría científica está constituida por el conjunto de términos teóricos, el “conjunto de fórmulas enunciativas que contienen ciertas constantes extralógicas no interpretadas” y el conjunto de reglas de correspondencia o de “enunciados interpretativos para el cálculo” de los términos teóricos, para el establecimiento de la relación, o mejor la explicación que lo teórico hace de los fenómenos. No obstante se ha intentado darles validez y autonomía a los primeros, es decir creer que están determinados por los mismos postulados teóricos, o sea que no dependen de lo empírico, y aun así son verdaderos o válidos a priori, o sea antes de ser verificados por la experiencia, asegurando su verdad por un “decreto terminológico”. Pero no se debe olvidar que ante todo se está tratando de las teorías al interior de las ciencias empíricas de la naturaleza, y por ende si las teorías son dignas de pertenecer a esta categoría, se deben referir a lo que pretenden explicar; así sea mediante las reglas de correspondencia, que sería lo más sensato, sin llegar a reducirlas a puramente hechos empíricos, existe la sujeción a la contrastación empírica, de no ser así, estamos hablando de las teorías en las ciencias formales.

c. Hechos y teorías

Cualquier teoría nueva debe reunir por lo menos los requisitos de consistencia, es decir que sea compatible con la teoría dentro de la cual surge y que intenta explicar o apoyar, y el de invariabilidad del significado, que no es más que los significados presentes en las nuevas teorías, no deben afectar a lo que las demás teorías dicen o afirman. Es algo así como la existencia de una consistencia sintáctica y semántica respectivamente entre las teorías.

De acuerdo con lo anterior las teorías se rechazan, no por estar en desacuerdo con los hechos, sino porque son inconsistentes con las otras teorías. Aun sabiendo que “las teorías no deben cambiarse a menos que haya razones de peso para hacerlo, y la única razón de peso para cambiar una teoría es que esté en desacuerdo con los hechos”(40). No obstante estas no son barreras fijas para las teorías, “pueden reinterpretarse e incluso, tal vez, puede hacerse que den apoyo a un punto de vista que originalmente era inconsistente con ellos”(41).

Así las cosas, se muestra un argumento que provocará una discusión en cuanto a la dependencia mutua entre hechos y teorías y la disputa de la primacía tanto de la una como de la otra. Por esto es necesario regresar a la sociología del conocimiento y abordar al sujeto que conoce, como determinado, el cual tiene una tradición cultural y social que le hace percibir la realidad de acuerdo a esta.

Si conservamos esta visión que es muy importante para establecer el carácter del conocimiento humano, podemos comprender que solo “interpretamos...nuestras “experiencias” a la luz de teorías que poseemos; no existe una experiencia “neutral””(42). No es más que el reconocimiento de la condición social e histórica del sujeto, y del conocimiento, por lo que es muy difícil poner límite a lo que se ha venido afirmando en torno a lo teórico y lo observacional; porque si para toda observación que se realice, siempre se hace desde la teoría que domina en el conocimiento, o con la cual el observador se encuentra comprometido, en fin su paradigma, tendremos siempre hechos que verifican teorías, mas no hechos que las refuten, la ciencia estará bajo un monismo teórico y observacional, que la hace dogmática. Pero como es sabido, ésta es una posición muy limitada y no muy favorable al desarrollo del conocimiento científico.

Es muy posible comprender una argumentación así, porque en ciencias naturales se exigen como criterios para su cientificidad el rigor y la objetividad; si estos son posibles, bienvenida es, pero realmente el sujeto ¿puede despojarse de su sesgo político, ideológico, religioso, de clase, etc.?, parece muy difícil, pero la cuestión radica en que la objetividad trasciende estos elementos subjetivos, y que le dan tal condición. Si el interés que tienen las ciencias es puramente cognitivo o intrínseco, lo que primaría en ellas es la objetividad y la rigurosidad, de lo contrario esto tiende a desaparecer.

Si son estas las condiciones con las cuales llegamos a la observación, perfectamente los hechos podrán refutar nuestra teoría y lo aceptaremos. Empero, lo emergente en este punto es que si las teorías moldean nuestra experiencia, ¿cómo pueden existir anomalías o experimentos cruciales que pongan en evidencia lo falible de las teorías? Esta es una de las razones por las cuales una actitud pluralista, abierta y casi anarquista es aceptada.

Concretamente el problema de hechos - teorías se presenta así: dentro del positivismo se cree en la solución de éste, explicando objetivamente los hechos y estos verifican o refutan las hipótesis, obteniéndose una descripción clara de las causas que le dieron origen, su situación actual y las regularidades que presentan, posibilitando la tarea de predicción.

Ahora bien, estas explicaciones son las que mejor puede dar la época, así, son tomadas como ciertas en dicho momento, pero llega la ocurrencia de una anomalía, provocando contradicción y crisis, haciendo necesario un cambio, hay nuevos hechos y nuevas experiencias [cruciales]. Se dice que hay un papel activo por parte del sujeto en la observación, ya que ésta es controlada y planeada; de lo contrario sería pasivo y no existiría observación y sí solamente percepción.

Admitamos que el sujeto se acerca al objeto y que en primera instancia son diferentes, ahora pensemos en que se ha abstraído de su subjetividad, solo pensémoslo ¡existe objetividad! ¿En qué condiciones se acerca a observar?, con una teoría preconcebida que es un modelo no al cual pretende acomodar los hechos, sino como elemento útil para entenderlos mejor, observarlos y luego describirlos. Pero resulta que estos hechos o verifican o refutan la teoría, llegando así a dar una descripción por medio de la teoría que ha sido favorecida y confirmada por los hechos, que siendo histórica es lo que el momento puede dar.

Sabiendo que hay simultaneidad en los procesos empíricos y racionales o del pensamiento, tenemos el criterio para decir que las teorías son el resultado de esta interconexión de procesos, que no se pueden dejar de lado. Todos los sujetos llegaron en esta misma condición, pero no con diversas teorías sino con las que objetivamente se han constituido, es decir cada uno ha recibido una explicación particular de su objeto a partir de su propia experiencia y por medio del lenguaje la hace pública en su relación intersubjetiva e interpretativa. En este punto hacen lo que tienen que hacer y corrigen su teoría de tal forma que explique cada vez mejor la realidad, pero solamente la explican, no la acomodan a la teoría o al modelo, porque con la observación de los hechos, estos pueden validar o refutar; si la validan es una hipótesis comprobada, y que resultó ser buena hasta ese momento, si es refutada no puede acomodarse un hecho a donde no cabe, porque se rompería la coherencia lógica, se entraría en contradicción, así se presenta el momento de modificar o cambiar totalmente la teoría.

En general las teorías científicas son como invenciones humanas, redes creadas por nosotros para atrapar el mundo. Por supuesto, éstas difieren de las invenciones de los poetas e incluso de las de los técnicos. Las teorías no son solo instrumentos. A lo que aspiramos es a la verdad: contrastamos nuestras teorías con la esperanza de eliminar las que no son verdad, de esta manera podemos conseguir nuestro propósito de perfeccionar nuestras teorías; incluso como instrumentos: haciendo redes que estén cada vez mejor adaptadas para capturar nuestro pescado, el mundo real. Sin embargo nunca serán instrumentos perfectos para ese propósito. Son redes racionales hechas por nosotros mismos y no deben confundirse con una representación completa del mundo real en todos sus aspectos, ni siquiera aunque tengan un gran éxito; ni siquiera aunque parezcan producir excelentes aproximaciones a la realidad(43).

La ciencia de esta forma reconoce su parcialidad, su calidad aproximativa. Con Popper avanzamos a ver la ciencia como una empresa hipotética, conjetural y esto lo compartimos, porque la evolución histórica nos da la razón, y tal vez esta razón es igualmente hipotética.

d. Evolución de las teorías

Es el desarrollo, la evolución y la dinámica de las teorías científicas, lo que nos ocupará ahora, siendo oportuno decir al igual que Stegmüller que con Thomas Kuhn ha habido o bien una rebelión contra la filosofía de la ciencia o una revolución al interior de la misma. Porque si la filosofía de la ciencia se ocupa únicamente del análisis lógico es decir que

“Se ocupan solo de la forma y no del contenido, se desprende que con métodos lógicos solo puede llegarse a enunciados válidos para todas las ciencias posibles: sobre la forma lógica de todas las explicaciones científicas posibles; sobre la estructura lógica de todas las teorías posibles; sobre la relación lógica entre cualesquiera hipótesis y cualesquiera datos empíricos que las apoyan”(44).

Reiterativamente si el análisis se hace puramente sintáctico, será muy genérico y vacío, por lo que es necesario ver el fenómeno en su conjunto, es decir desde un punto de vista semántico también, y a través de su historia. En la medida en que la filosofía de la ciencia, que es la que se ocupa de esto, mantenga una posición lógico formal, no aportará mucho para la descripción y explicación del objeto ciencia, y en la medida que lo aborde lógico dialécticamente podrá realizar una aproximación más cercana.

En este sentido “lo que en las ciencias particulares es realmente importante e interesante se refiere a su cambio y evolución, o sea, a su aspecto dinámico, el cual sin embargo escapa totalmente al análisis lógico. Para poder hacer de este un objeto de estudio adecuado hay que sustituir [complementar] el método lógico por el histórico”(45). Esto es exactamente lo que hizo Thomas Kuhn(46), cuando revisó la historia de la ciencia natural, para establecer su dinámica y evolución, y mostrar que no es tan racional como se pensaba.

e. Kuhn y las revoluciones científicas

La tesis de Kuhn se centra principalmente en el concepto de paradigma científico, que será crucial para el entendimiento de la evolución de la ciencia. La ciencia para él se caracteriza por dos fases: la ciencia normal y la ruptura revolucionaria. Es de tal modo como la instauración de la primera, la fase normal depende de la imposición gradual de un sistema teórico a través del consenso siempre creciente de la comunidad. A partir de un período preparadigmático, que se distingue de una acumulación caótica de hechos, la práctica científica se normaliza alrededor de la institución de un paradigma, una mezcla normativa de teoría y método. Una amalgama de la cual surge un espectro de postulados teóricos, una visión determinada del mundo, de los modos de transmisión de los contenidos de la ciencia, y una serie de técnicas de investigación. Durante esta fase normal, la función del científico se reduce a la “solución de rompecabezas”, es decir a la disolución de problemas cuyo horizonte teórico está garantizado por el paradigma.

En cierto momento, sin embargo, la solidez del paradigma comienza a agrietarse y la fase de ciencia normal comienza a transformarse en fase de ruptura revolucionaria. Durante este período de crisis, son puestos en discusión el método, las técnicas y los presupuestos teóricos del paradigma. Se hacen preguntas metafísicas, y la red completa de los valores epistemológicos se transforma gradualmente hasta que se instala una nueva fase de normalidad(47).

A grandes rasgos éste es el planteamiento Kuhniano de la evolución científica, pero lo revisaremos puntualmente para determinar el verdadero valor de sus argumentos y la relevancia que tienen para el indagar filosófico científico subsiguiente.

En principio se parte de que la ciencia no se desarrolla lineal y acumulativamente por logros y descubrimientos de carácter individual, sino como discontinuo, no lineal y no acumulativo, donde se reemplaza un paradigma por otro totalmente nuevo, diferente, en su totalidad, siendo incompatibles.

Al comenzar a hablar hemos introducido el término “paradigma”, sin tener claro cómo va a ser entendido, ya que en la concepción de Kuhn tiene muchos significados y las malas interpretaciones no cesan. Pues bien, paradigmas, son “realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”(48). Más concretamente este término se entiende como “lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma”(49).

Así, los paradigmas no se acumulan, sino compiten y sobreviven el mejor de ellos, pero para que exista la competencia, debe haber una crisis que genera el nuevo paradigma, de tal forma que “la transición sucesiva de un paradigma a otro por medio de una revolución es el patrón usual de desarrollo de una ciencia madura”(50). Por lo que fácilmente se puede afirmar que unas explicaciones de la realidad en un momento determinado, dejan de cumplir con su objeto, porque la realidad demuestra su complejidad, siendo abandonadas o sustituidas por otras, quedando aquellas en el olvido y siendo vistas como míticas y supersticiosas, pero por su abandono no pierden el carácter de científicas, igual sucederá con las que actualmente poseemos.

En estas condiciones la ciencia depende del momento histórico y social en el que se desenvuelva; pero ¿cómo se desarrolla o cambia si está en el mismo contexto? con este cuestionamiento sale a la luz uno de los argumentos más fuertes y subversivos del desarrollo científico. Se comprende a la ciencia normal como “la actividad en la que inevitablemente, la mayoría de científicos consumen casi todo su tiempo, se predica suponiendo que la comunidad científica sabe cómo es el mundo. Gran parte del éxito de la empresa se debe a que la comunidad se encuentra dispuesta a defender esa suposición, si es necesario a un costo elevado”(51), esta actividad es la que se realiza al interior del paradigma, de las “realizaciones científicas pasadas” que los científicos comparten y consideran verdaderas dándoles un reconocimiento, incluyendo en estos los métodos, los problemas y las teorías; es entonces la ciencia normal la que se desarrolla dentro de una tradición, a decir, un paradigma científico.

La ciencia normal es como una visión dogmática, no acepta ninguna otra, explica todo con los medios que posee, y que lo inexplicable con esos medios se omite; solo se muestra lo exitoso, y lo malo, lo que no da los resultados esperados, se oculta, pareciéndose así cada vez más a una religión. Se concentra en investigaciones y fenómenos que el propio paradigma proporciona. En fin lo que se busca en la ciencia normal es “mostrar una nueva aplicación del paradigma o aumentar la precisión de una aplicación que ya se ha hecho”(52). Se trata entonces de hacer al paradigma más preciso, que solucione, o mejor explique de una mejor forma los fenómenos, se eliminan las ambigüedades presentes y la imprecisión; los científicos normales se ocupan de resolver enigmas, soluciones que están aseguradas por el paradigma, y solamente son un reto para el ingenio de los científicos. La ciencia normal, se concentra en su mayoría en aplicaciones que prueban lo exitosa que es.

Al suprimir, no ver, las “innovaciones fundamentales” porque son subversivas, no encajan dentro del paradigma, no se abandonan del todo, pero no se resuelven con los métodos y reglas normales, oponen mucha resistencia, igual que puede ocurrir con instrumentos que no resuelven los problemas para los cuales habían sido desarrollados. Aquí la ciencia normal tiene un problema, han surgido las anomalías, que en “esas y en otras formas... se extravía repetidamente. Y cuando lo hace —o sea, cuando la profesión ya no puede pasar por alto las anomalías...— se inician las investigaciones extraordinarias”(53), investigaciones tendientes a solucionar las anomalías, a menudo se inventarán numerosas articulaciones ad hoc de... [la] teoría para eliminar cualquier conflicto aparente”(54), buscando siempre mantener el paradigma, pero la misma investigación extraordinaria provoca un cambio en los métodos y teorías normales, de lo contrario no sería extraordinaria.

Las anomalías son el detonador del cambio, así como en las revoluciones políticas, en términos del propio Kuhn. Los problemas que no se pueden solucionar normalmente son la señal de la insuficiencia del paradigma y de su parcialidad. Su solución que ya no surgirá de la tradición, porque está cuestionada, se presentará entonces como la revolución científica. “La ciencia extraordinaria aparece siempre que el quehacer científico normal, ante el amontonamiento de anomalías que no pueden dominarse con los métodos habituales, entra en una crisis. Ocurre entonces una revolución científica, en cuyo transcurso cambia el paradigma, y con él los problemas y patrones de la ciencia particular”(55).

Estamos frente a un paradigma nuevo, a una nueva forma de ver el mundo, de explicarlo y de darle soluciones a los problemas que plantea, —el color de los lentes con que miramos ha cambiado—. Pero recordemos que algo no se deja por nada, debe haber algo en lo cual apoyarse, esto también sucede en la ciencia, porque “la decisión de rechazar un paradigma es siempre, simultáneamente, la decisión de aceptar otro, y el juicio que conduce a esta decisión involucra la comparación de ambos paradigmas con la naturaleza y la comparación entre ellos”(56).

Pero ¿es lícito hacer la comparación? Ante todo nos encontramos al interior de la ciencia, que es un juego lingüístico, y más específicamente al interior de las ciencias naturales, que sería un “subjuego”, al igual que las sociales son otro, pero ubiquémonos e indaguemos por su posibilidad.

Primero se puede establecer que al interior de las ciencias naturales, en un momento de crisis surgen por lo menos dos puntos de vista o dos paradigmas para solucionar las anomalías, dos juegos diremos, que no se pueden comparar, porque dan explicaciones diferentes, utilizando también métodos y teorías diferentes. Si utilizan las mismas reglas y teorías se estará jugando lo mismo y no existirá la competencia, porque es un mismo paradigma. Por tal razón la inconmensurabilidad es evidente entre los paradigmas.

Según esto “hay solo una tarea que podemos legítimamente pedir a una teoría, [paradigma] y es que nos dé una descripción correcta del mundo, es decir de la totalidad de los hechos vistos a través de sus propios conceptos”(57).

Pero cómo es que en la ciencia un paradigma suplanta a otro si es que se asume una posición como la anterior, y sostenida en las secciones anteriores. Se intentará comprender al otro en su juego, lo entenderemos de acuerdo con su lógica y racionalidad, pero no lo traduciremos a las reglas de nuestro propio juego, porque serán incompatibles. Por lo tanto el éxito de uno sobre otro es la persuasión que se pueda hacer a los miembros del otro juego, y si en alguna medida tanto ellos como nosotros hemos comprendido la concepción del otro, ésta se puede dar acompañada de una conversión; pero conversión implica dejar un juego para involucrarse en otro, e implícitamente la valoración de los juegos, es decir decidir entre el mejor, y creemos que esta acción es violenta, y por lo tanto inadmisible.

Algo muy diferente es si hablamos de consenso, a partir de la comprensión que se haga de los juegos, lo que nos lleva a un abandono absoluto, ni siquiera relativo, estamos simplemente construyendo entre las partes una nueva forma de jugar, un nuevo juego con reglas nuevas; y si no es así ¿cómo es que se construyen los demás juegos? ¿acaso no partimos desde la diversidad de mundos concebidos por todos y cada uno de los sujetos, a saber hombres, que dependen de cada subjetividad? Si esto no es cierto no pueden existir juegos lingüísticos, paradigmas, -y usted no me habrá comprendido-, porque estos presuponen una comunidad, y ésta se encuentra mediada por un sistema de comunicación, propiamente un lenguaje, que es el que permite la construcción de los diferentes juegos lingüísticos. Por estos motivos se resalta la importancia del diálogo.

De otro lado la inconmensurabilidad entre teorías, o entre paradigmas, nos lleva a decir que pueden ser “refutados por referencia a sus respectivos tipos de experiencia, es decir, descubriendo las contracciones internas que sufren [no existen reglas objetivas que puedan refutar los diferentes juegos]. Lo que quedan son juicios estéticos, juicios de gusto, y nuestros propios deseos subjetivos”(58). Lo que le interesa a cada uno, es en últimas lo que prima en las decisiones de compartir o no un paradigma, las pasiones y los deseos de cada hombre. En este ámbito son manipulables fácilmente, como en las revoluciones políticas, por medio de la ideología, la persuasión y la propaganda, pero son violentas porque no se valora la otra parte.

Así, la ciencia evoluciona por medio de revoluciones científicas, que no son más que la sustitución de un paradigma por otro que compite; generada por la acumulación de anomalías sintomáticas de crisis en las explicaciones de uno de los paradigmas.

La concepción kuhniana ha recibido numerosas críticas, en el sentido de su irracionalismo, pero las teorías que elaboramos para explicar el mundo son perfectamente racionales, el problema de irracionalidad lo encontramos en la actitud de los científicos en reducir lo irracional a lo racional.

f. Lakatos y los programas de investigación

Como reacción al planteamiento kuhniano, Imre Lakatos(59) ha propuesto una alternativa, a partir de una serie de cuestionamientos. El punto de partida es el falsacionismo ingenuo, sostenido por Popper, que consiste básicamente en que “cualquier teoría que pueda interpretarse como experimentalmente falsable es “aceptable” o “científica”... Para el falsacionista ingenuo una teoría es falsada por un enunciado observacional (“reforzado”) que entra en conflicto con ella”(60). Un argumento así es insostenible porque si existe una anomalía, un experimento crucial, que refute la teoría o mejor que sea incompatible con ella, no es suficiente para que ésta sea abandonada, porque si fuera así, se dejarían de explicar muchos aspectos de la realidad, y es preferible tener una teoría que explique regularmente la realidad, que no tener ninguna. El falsacionismo ingenuo tomado así, no obedece a ninguna dinámica real de la ciencia.

Para solucionar tal problema, Lakatos formula lo que llama falsacionismo sofisticado o ilustrado que converge mucho con las ideas kuhnianas, consiste en que una teoría es “aceptable” o “científica” solo si tiene un exceso de contenido empírico corroborado con relación a su predecesora (o rival); esto es si conduce al descubrimiento de nuevos hechos...Para el falsacionista sofisticado una teoría científica T queda falsada sí y solo sí otra teoría T’ ha sido propuesta y tiene las siguientes características : 1) T’ tiene un exceso de contenido con relación a T;... predice hechos nuevos ; 2) T’ explica el éxito previo de T..., y 3) una parte del exceso de T’ resulta corroborado(61).

Esta propuesta se parece mucho a lo ya dicho por Kuhn; también al interior del falsacionismo sofisticado se tiene como criterio, que una teoría no es falsada en la medida que no haya emergido una que pueda competir, una mejor. Supone primero, que existen varias teorías que pueden competir y segundo que conviven y comparten un objeto, pero son excluyentes en el momento de crisis de alguna de ellas; lo que para una es un hecho refutador, para otra teoría resultará como un hecho confirmador siendo esta última mejor.

De otro lado los contraejemplos de una teoría son otro problema, pues a menudo se recurre a hipótesis auxiliares para solucionarlos. Así las cosas no se evalúa una teoría, sino varias, a decir, la fundamental y las auxiliares. Las cuales se dirigen a acomodar las anomalías en la teoría previa, son pues series de teorías y no una teoría las que se evalúan.

En este contexto también son compatibles las dos posiciones, porque Kuhn nos habla de la creación embrionaria de paradigmas al interior del que se encuentra en crisis, y también de desarrollos de teorías paralelas, más no auxiliares dentro de un mismo paradigma, pero éstas no han sido ni contrastadas ni reconocidas por la comunidad científica. Es preciso decir que son necesarias las teorías o los paradigmas competidores para que sirvan de motor del movimiento, permitiendo la iniciativa de la supervivencia de la mejor, implicando esfuerzos de cada una de las competidoras.

Ahora bien, esta convivencia de teorías tiene que ser coherente, es decir, que exista compatibilidad entre ellas, en el caso de las auxiliares que en últimas cumplen esa función; algo muy diferente es en el caso de los paradigmas, porque en estos solo se acepta lo que la ciencia normal permite, si no, se desecha o se omite. Por tal razón casi que se presenta una clandestinidad con las teorías que intentan explicar los contraejemplos o anomalías; que cuando la crisis se agudiza, salen a flote a salvar la ciencia, pero no como auxiliares, sino como sustitutas.

En vista del irracionalismo demostrado por Kuhn, Lakatos se propone ilustrar una metodología de los programas de investigación científica, para hacer ver que la ciencia aún sigue siendo una empresa muy racional, que su crecimiento es progresivo y regresivo, pero no irracional. En este sentido un programa de investigación “consiste en reglas metodológicas: algunas nos dicen las rutas de investigación que deben ser evitadas (heurística negativa), y otras, los caminos que deben seguirse (heurística positiva)”(62) son el conjunto de teorías a evaluar, porque están relacionadas, y existe una continuidad entre ellas. Los programas de investigación son característicos por el centro firme que poseen, algo así como un núcleo enunciativo, que sirve para explicar la realidad, mediante hipótesis auxiliares. De tal modo la heurística negativa del programa impide que apliquemos el modus tollens a este “centro firme”. Por el contrario debemos utilizar nuestra inteligencia para incorporar e incluso inventar hipótesis auxiliares que formen un cinturón protector en torno a ese centro, y contra ellas debemos dirigir el modus tollens. El cinturón protector de hipótesis auxiliares debe recibir los impactos de las contrataciones, y para defender el centro firme, será ajustado y reajustado e incluso completamente sustituido(63).

También se ha insinuado que hace parte del programa la llamada heurística positiva, que se encarga de mostrar cómo se puede modificar o sustituir, hacer más fuerte el cinturón protector de hipótesis refutables. “La heurística positiva impide que el científico se pierda en el océano de anomalías”(64).

Es característico de esta posición argüir a una concepción de las teorías como enunciados. En este punto sobresale el principal malentendido entre Kuhn y sus opositores (Lakatos), primero Kuhn muestra intuitivamente que lo que concibe como teorías es una estructura conceptual lógico - matemática, y no enunciativa, como sus opositores, es decir, que las teorías son sistemas estructurados o clases de conceptos lógicamente organizados que intentan dar una descripción de la realidad; son estas estructuras o sistemas pero de carácter puramente formal. Por lo tanto una disputa en este sentido se está haciendo desde dos juegos diferentes, cuya solución se vislumbra en el acuerdo en torno al concepto de teoría; y no es legítima porque es violenta, intenta sustituir su aparente contrario.

Las diferencias entre Kuhn y Lakatos no parecen ser muchas, pero aun así las hay. El desarrollo y la evolución de la ciencia son vistos desde la perspectiva Lakatosiana como historia de la ciencia por lo que afirma que ésta “ha sido y debe ser(**) una historia de programas de investigación que compiten (o si se prefiere, de “paradigmas”), pero no ha sido ni debe convertirse en una sucesión de períodos de ciencia normal; cuanto antes comience la competencia tanto mejor para el progreso”(65).

Si los malentendidos se superan, o sea, se conviene el concepto de teoría, Lakatos no podría decir que con las hipótesis auxiliares o ad hoc se neutralice el impacto que debería sufrir el núcleo de la teoría, porque en la concepción Kuhniana no hay tales. Al igual Kuhn no podría seguir siendo un monista teórico, tendría que optar por el pluralismo, y parece ser ésta una buena opción, menos violenta y más permisiva.

Hay que destacar también la diferencia fundamental, y es que creemos que Kuhn hace su planteamiento como historiador de la ciencia, y Lakatos lo hace desde la filosofía de la ciencia tradicional. Es fácil así, percatarse de la naturaleza diversa de los planteamientos; porque el primero aparentemente lo hace de manera descriptiva, es decir dice lo que ve, o se vio, lo que ocurrió en el pasado con la ciencia y los científicos, de lo que se afirmará que se seguirá viendo; el segundo también argumenta según desde lo que ha sido y será, pero en este último es dudoso, ya que propone una metodología, no la describe; o sea prescribe, da recetas, dice cómo debe ser el desarrollo de la ciencia en el futuro.

Cabe así preguntarse hasta qué punto las reconstrucciones racionales de la ciencia pueden entenderse como válidas, si solamente son interpretaciones de hechos pasados, matizados de acuerdo con la experiencia y conocimientos pasados tanto de Kuhn como de Lakatos y de todos los que las realicen permitiendo que estos se amolden a sus puntos de vista y ¿teorías? Aun así seguimos insistiendo, y tomando palabras de Kuhn, “lo que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado a ver”(66). Así donde Kuhn ve un paradigma, Lakatos ve un programa de investigación; donde el uno ve una teoría como conceptos lógico - matemáticos, el otro la ve como enunciados; el uno ve una anomalía provocadora de crisis, el otro ve un contraejemplo que es absorbido por una hipótesis auxiliar; en última instancia los dos autores difieren de sus puntos originarios, porque lo que uno hace es psicología del descubrimiento, y lo que el otro hace es lógica del descubrimiento, por lo tanto se están comparando y atacando desde juegos diferentes uno es de carácter social y humano, el otro de carácter lógico formal; uno positivo y el otro normativo, lo que también vale para la discusión Popper - Kuhn.

Resta solo decir que la ciencia no es una empresa totalmente racional, como se piensa, en el sentido de buscar ajustar un fragmento de la realidad en donde no cabe, en los modelos racionales, y posteriormente en teorías más generales, igualmente racionales, que no bastan para abarcar la complejidad de la misma; porque siempre existirán contraejemplos, anomalías, observaciones adversas, lo que demuestra su imperfección e incompletitud.

3. ¿Teorización en contabilidad?

“Si alguien arguye que ha producido efectivamente una teoría científica con la sola ayuda de los datos y un conjunto de reglas de descubrimiento y/o invención, tendremos que concluir o bien que no sabe exactamente que quiere decir “teoría”, o bien se ha engañado a sí mismo”. Bunge Mario.

Manteniéndose en línea de fuego, la contabilidad aboga ahora por la teorización, en tanto es una forma de abstracción y generalización de su campo y de lo que en ella se realiza. Para este propósito se pretende seguir el mismo esquema propuesto por las ciencias físico - matemáticas.

Partiendo de la problemática entre términos teóricos y observacionales, estamos en la condición de afirmar que no todo lo teórico es científico. Que nuestro lenguaje común y cotidiano está lleno de términos teóricos en el sentido de no referirse a observacionales, a hechos concretos.

En contabilidad se ha entendido, o mejor se intenta proponer una teoría a partir de la definición de la disciplina, de lo que ésta es y de lo que tiene de universal y común con respecto a todas las aplicaciones que se hacen de ella, denominadas sistemas contables. Más exactamente una teoría general de la contabilidad no es sino “un conjunto de hipótesis sobre lo que tienen en común todos los sistemas contables. En definitiva, es una teoría sobre lo que es la contabilidad. Sirve para explicarla, para descartar sistemas que no son contables, para desarrollar otros que sí lo son y para predecir el comportamiento de los sistemas contables”(67).

Concebida la teoría como una conformación a partir del examen de todos los sistemas, y que desde la cual se realizaran investigaciones utilizando el método deductivo, para la construcción de nuevos sistemas en otros entornos, los que condicionaran el sistema. Se afirma que para la construcción del sistema se postulan algunos términos primitivos que son verdades empíricas de cómo es el entorno en el que va a operar el sistema; luego se definen los rasgos del mismo, con los objetivos, las características de la información y los requisitos; finalmente se elaboran las reglas concretas para la práctica. Esto es lo que se ha denominado el itinerario lógico deductivo para la construcción de un sistema contable.

El problema se presenta cuando se examinan las dos formas de construcción de sistemas. ¿Son dos o una sola? Parece que son dos. En una se deduce de la teoría general, que a su vez es la inducción de los rasgos característicos de todos los sistemas, en la otra, se deduce a partir de unos postulados de un solo entorno, ya que la describen fielmente, y que se obtienen inductivamente.

Son así varios problemas o circularidades que no se niegan, sino que no se reconocen. Un sistema, o mejor las aplicaciones se deducen de una teoría general y están condicionadas por el entorno, esto es claro y válido en la medida que provenga en esa dirección, es decir de arriba hacia abajo. Pero se dice que la teoría general es un conjunto de hipótesis sobre lo común de las aplicaciones; entonces se procede de abajo hacia arriba, pero ya no una sino todas las aplicaciones. Esta circularidad es similar a la que se presenta con relación a lo teórico y a los hechos. La diferencia radica en que las aplicaciones son prácticas realizadas en determinado entorno y lo que se generaliza es eso, las prácticas vistas como elementos comunes, es decir, se forma la teoría de manera hipotética definiendo lo que es la contabilidad. Se obtendrá así que las prácticas comunes a todos los sistemas son la representación de su entorno, la información proporcionada y en general los medios que son utilizados para satisfacer los requerimientos del entorno. No se ven cuáles son los fines para los cuales funciona la contabilidad, sino los medios que en últimas han sido los mismos desde hace mucho tiempo, y lo que diferencia a un sistema de otro son los fines que estos persiguen en cada entorno.

Así las cosas, la teoría general no existe. Si se llegara a construir sería la contabilidad misma, el significado de ella, y ésta es su objeto y método, a decir la realidad económica, como susceptible de ser representada, y el método desarrollado en el ámbito de la técnica. Por estas razones la teoría general no sería sino la estandarización de formas de representación de esa realidad económica y el método para procesar la información.

En la otra forma de construir sistemas, se parte de unos términos primitivos que describen el entorno en el que va a operar, según esto los términos primitivos ¿son equivalentes a la teoría general?, acaso ésta no se construye a partir de los sistemas y luego construye otros.

En general lo que se entiende por teoría puede corresponder con lo que lingüísticamente significa, en tanto no hace referencia a hechos y observaciones, y obedece a algo así; pero sí hace referencia explícita a operaciones que se representan con medios contables, como por ejemplo el principio de dualidad.

Podemos hablar de teorías en contabilidad como un conjunto de términos que no hacen referencia a hechos y observaciones como “cuenta” u otros términos que no podemos observar.

La dificultad que se encuentra es la forma como se ha entendido el concepto teórico, como un equivalente de científico; pero esto no siempre es así, porque puede hablarse de teorías tecnológicas operativas, es decir tienen que ver con la eficiencia práctica, con la utilidad para satisfacer unos fines específicos, y por lo tanto no son científicas.

Las teorías pueden tener “relevancia para la acción y para que suministre conocimiento sobre los objetos de la acción, máquinas, por ejemplo, ya porque se refiere a la acción misma, por ejemplo, a las decisiones que preceden y guían la manufactura o el uso de máquinas”(68). Estas teorías son tecnológicas, pero mientras las primeras son aplicaciones de teorías científicas a situaciones aproximadamente reales, identificadas como sustantivas; las segundas como operativas se refieren a operaciones de complejos hombres - máquina, o lo que es lo mismo a operaciones realizadas para el logro de un fin establecido. Las sustantivas son directas aplicaciones de teorías científicas puras, las operativas son construcciones independientes que tienen poco o nada que ver con las teorías sustantivas.

Las teorías operativas, dice Bunge, hacen escaso uso del conocimiento suministrado sustantivamente por las ciencias físicas, biológicas, o sociales, realmente éste no les interesa; utilizan más bien un conocimiento especializado pero no científico y el suministrado por las ciencias formales.

Ahora bien, la sistematización de los objetivos que la contabilidad persigue, corresponden a una teoría tecnológica operativa como el resultado de una investigación aplicada o derivada de ésta que se realiza en la economía, como la teoría de la utilidad, del valor, de la decisión y en otras áreas, como la teoría de juegos y la investigación operacional, al igual que la teoría de la información y la de las organizaciones. Es claro así que las denominadas teorías de la agencia, del beneficio verdadero, de la utilidad de la decisión, la utilidad de la información contable, etc., son teorías que se desarrollan en el ámbito operativo, pero no en sentido estricto, porque en realidad son los fines que persigue, los objetivos que determinan los medios, y que provienen de investigaciones aplicadas por parte de la economía, en cuanto ésta construye modelos que pretenden explicar el comportamiento económico a partir de máximas de acción o reglas de comportamiento, que como ya sabemos pueden ser modificadas, y son utilizadas por la técnica, junto con otras que no tienen fundamento.

La contabilidad es la que utiliza estas reglas y además utiliza otras, para satisfacer los requerimientos que se le hacen, no los crea ni cambia, solo los acata. Así se prueba la afirmación que escribiera Vlaeminck, que no es ambiciosa pero sí sensata, “la contabilidad es indudablemente una técnica auxiliar de la economía”, no sin aclarar que de acuerdo con esta “regla tecnológicaÏ” ni siquiera la economía se salva de ser ciencia aplicada o mejor tecnología, ya que ante todo es de carácter normativo - analítica.

3.1. ¿Es científica la teoría contable?

Siguiendo el esquema descrito en el capítulo 2, para que una teoría se considere científica debe reunir una serie de requisitos mínimos, y antes de eso se constituye como una sistematización de leyes o fórmulas legaliformes, mediante la cual se puede prever acontecimientos.

Esta concepción de teorías queda descartada para la contabilidad, primero porque es formulada para las ciencias factuales, las que estudian hechos, y la contabilidad no se ocupa de hechos. No obstante podría objetársele que sí se preocupa por el hecho de representar de determinada forma una actividad, pero bien, esto correspondería a una sociología de las prácticas contables, que no es contabilidad. Otro problema es el relacionado con la búsqueda de leyes y su sistematización en teorías, esto es una característica de las ciencias naturales y algunas sociales, si se miden de la misma forma. Si en contabilidad se intenta asumir un estatuto científico como el natural que es lo que pretende hacer, tiene que recorrer las sendas de las ciencias nomológicas, lo que ya es demasiado complicado, lo que también resulta válido para las sociales. Parece absurdo pedir esto, pero solamente se está exigiendo que se juegue con las mismas reglas, si no puede, pues estará fuera del juego.

Así las cosas, la contabilidad no puede jugar a formar teorías científicas al estilo de las ciencias nomológicas, tiene que modificar su mirada hacia las sociales que no buscan leyes, porque las que lo hacen, caen en la ciencia aplicada y en la tecnología social, convirtiéndose en normativo analíticas, descritas por Habermas.

Fundamentalmente se debe tener presente que la contabilidad no tiene un objeto material o ideal de estudio, se ocupa de representar las actividades económicas, pero no de ellas mismas, y a partir de esto da información que es utilizada por quienes se interesan por ella, y de acuerdo con los fines que debe cumplir, que le vienen dados desde el sistema para mantener una comunicación que ayuda al buen funcionamiento de las relaciones económicas, que se presupone se comportan de acuerdo con una forma de racionalidad tecnológico - pragmática.

Las construcciones que se realizan en el seno de la contabilidad, son la organización de las principales características que debe reunir la información, la descripción clara de cuáles son los objetivos para los cuales se realiza la contabilidad, generalizar los mejores instrumentos para desarrollar su actividad de representación, y aun no sale de su carácter técnico instrumental.

Uno de los principales hitos de la historia de la contabilidad ha sido la llamada axiomatización o programa de investigación formalizado, que se supone es el último al que ha llegado la disciplina. Convirtiéndose en el estandarte de la contabilidad, y como resultado del cientificismo se construye para demostrar la posible formalización y el consecuente reconocimiento científico.

Utilizando como referencia la concepción no enunciativa de las teorías como la expone Stegmüller, consistente en un núcleo lógico - matemático y una serie de aplicaciones que con unas reglas de transformación son consecuencia lógica del núcleo, recibirán todo el peso de la contrastación, llámese verificación o falsación, siendo así el núcleo algo que no se puede contrastar con la experiencia. El abandono de una teoría se da como la consecuencia de la acumulación de fallas o anomalías, pero tal teoría no se rechaza totalmente porque su núcleo es perfectamente coherente y puede reutilizarse.

Se le propone a esta concepción de teorías unas modificaciones para ser utilizada validamente en la contabilidad haciendo alusión a que “la orientación (a fines específicos) de todas las ciencias aplicadas crea un problema metodológico que aún no se encuentra suficientemente explorado (por ejemplo, en lugar de la “ley fundamental”, el “propósito” (fin específico) se desempeñaría como el núcleo invariable de una red de teorías...” (69).

Con esta afirmación se sentencia a la contabilidad no a ciencia aplicada, sino a técnica, debido a la justificación y reconocimiento de los fines específicos que ésta tiene como propósito y que persigue. Los fines son claramente construidos desde fuera como se puede apreciar en las tres tradiciones propuestas por Mattessich, esto aludiendo solo a él, porque en los demás puede verse lo mismo.

Son dos preocupaciones fundamentales en el intento de axiomatización según Tua(70):

l Un marco axiomático o semiaxiomático que proporcione las bases comunes para todas las aplicaciones.

l Formular supuestos que estén desvinculados de los fines específicos de cada sistema, y que forman las hipótesis básicas sobre las que se sustenta la teoría general.

Encontramos una contradicción porque el primero dice que el núcleo de la teoría es el fin específico, el segundo nos dice que los fines son la parte periférica. Puede existir malinterpretación por parte del segundo. No obstante la misma interpretación la hace Cañibano(71) cuando afirma que “en términos de nuestra ciencia, las premisas y supuestos básicos de la teoría de la contabilidad son comunes a todos los sistemas contables, mientras que las premisas auxiliares o hipótesis específicas responden a los objetivos perseguidos por un modelo específico”. Claramente es la misma. Inclinémonos a pensar, o mejor a creerle a Mattessich, quien hace su afirmación mucho después que Cañibano y muy posiblemente Tua se fundamentó en los planteamientos de este último, aunque escribió después que el primero.

Lo importante es que una teoría axiomática en general se entiende como “un tejido que cuelga de sus supuestos iniciales. Estos supuestos son un manojo de fórmulas relativamente ricas y precisas (proposiciones y/o funciones proposicionales), llamadas axiomas o postulados, que satisfacen la condición de unidad conceptual. Por debajo de los axiomas se encuentran todas las demás hipótesis de la teoría, que se llaman teoremas...”(72) éste es el núcleo central de la teoría, pero es cerrado, lo que no permite introducir hipótesis especiales o subsidiarias, que están referidas a algún tema factual, no resultando aptos para lo que fueron propuestas, siendo así más conveniente una semiaxiomatización, que es un conjunto abierto, permisivo con las hipótesis subsidiarias.

 

(***) Términos primitivos

1. Número: elementos del cuerpo de números reales.

2. Valor: número que expresa una preferencia real o supuesta.

3. Unidad monetaria: base de un sistema monetario real o ficticio.

4. Intervalo de tiempo (fecha): momento del tiempo que se desea registrar.

5. Objetos económicos: activo y pasivo (riqueza) perteneciente a una persona u otra unidad económica.

6. Sujetos económicos: personas físicas, jurídicas o grupos de ellas que llevan a cabo actividades económicas.

7. Conjunto: colección de objetos, sujetos o sucesos.

8. Relaciones: subconjunto del producto cartesiano de dos o más conjuntos.

Supuestos básicos

1. Existe un sistema numérico para expresar o medir preferencias (valores) en forma de cantidades monetarias o no monetarias.

2. Existe un sistema numérico para ordenar, adicionar y medir intervalos de tiempo.

3. Existe un conjunto de objetos económicos (activos y pasivos) cuyas características (valor, cantidad, número, etc.) son susceptibles de cambio.

4. Existe un conjunto de sujetos económicos (personas físicas, jurídicas y grupos) que poseen, deben o controlan objetos económicos y tienen derecho a expresar sus preferencias acerca de ellos.

5. Existe al menos una unidad o entidad económica (compuesta por sujetos y objetos económicos) cuya riqueza y cambios en la misma van a ser descritos.

6. Existe un conjunto de relaciones denominado “estructura de la unidad” (esta estructura es representada por un sistema jerarquizado de clases, llamadas cuentas).

7. Existe una serie de fenómenos (reflejados en forma de operaciones) llamados transacciones, las cuales cambian la estructura y composición de los objetos económicos.

8. Cada transacción T, que va a ser reflejada en el sistema de cuentas (transacción contable), atribuye un valor (v ij ) a un vector tridimensional, formado por la cuenta que va a ser abonada a i (valor negativo), la cuenta que va a ser cargada a j (valor positivo) y un intervalo de tiempo

:

 

9. Para cada cuenta ai (i = 1, ..., y) es posible en cualquier momento (por ejemplo, después del transcurso de un período de tiempo ps >= 0) realizar una operación B llamada saldar. Esta operación atribuye un valor vi a la cuenta ai (i = 1, ..., y), que es determinado por adición lineal de todos los valores positivos y negativos registrados desde el comienzo al final del período p s .

 

10. Existen unos objetivos específicos o necesidades de información dadas, las cuales deben ser cubiertas por un concreto sistema contable. La elección de reglas contables (hipótesis específicas) (ver puntos del 1 al 19) depende del propósito o necesidad señalados.

11. Existe un conjunto de reglas alternativas (hipótesis específicas) que determinan que valores deben ser adscritos a una transacción.

12. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan los valores de reembolso de las obligaciones monetarias.

13. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan si una transacción:

(I)modifica los resultados (y, consecuentemente, el neto) de una entidad, o 

(II)modifica el neto, pero no los resultados de la unidad económica, o 

(III)no altera el neto (y, por lo tanto, tampoco los resultados) de la entidad. 

14. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan el sistema de clasificación de cuentas.

15. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan los datos de entrada y el grado de agregación de estos datos.

16. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan la duración esperada de la unidad económica y la duración de los períodos contables.

17. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan si y cuando un suceso económico provoca una transacción contable (por ejemplo, la operación T).

18. Existe un conjunto de reglas alternativas que determinan la distribución de los valores entre las subentidades.

19. Existe un conjunto de reglas alternativas que expresan las condiciones bajo las cuales dos o más entidades deben ser consolidadas en una superentidad. Tomado de Mattessich, R. En: Cañibano, L. Op. cit., pp. 53 y ss.

Según la propuesta de Mattessich(***) se inicia con los términos primitivos, los cuales son símbolos no definidos que servirán para la construcción lógico-matemática. Los componentes formales o no empíricos de una teoría factual, como aparentemente es la de Mattessich, tienen que encontrarse entre los presupuestos y en las definiciones, en los demás componentes hay contenido factual directo o indirecto. Si bien en las primitivas hay contenido factual este no debe tener una significación operacional, es decir observable o medible.

Con este criterio, dos de los ocho primitivos que propone Mattessich(74) no lo son, a decir: objetos económicos y sujetos económicos. Ahora bien, los de número, valor, unidad monetaria, intervalo de tiempo, conjunto y relaciones son claramente términos primitivos, que dan cuenta o hacen referencia al carácter de la teoría, y tienen una mayor abstracción. Igualmente se formulan 19 supuestos básicos o axiomas que son fórmulas o hipótesis no demostradas, pero que sirven de sustento o que permiten demostrar otras que sí están convalidadas por la experiencia, claramente estos axiomas si son demostrados por la experiencia, dejando ver su no carácter de axiomas.

Una teoría para que sea adecuada en sus propósitos tiene según Bunge unos requisitos sintácticos básicos, los cuales son: consistencia interna, es decir que no se autocontradiga; consistencia externa como la consistencia con toda teoría no rival del mismo campo; la independencia de las primitivas, o sea que no sean definibles entre sí; y la independencia entre los axiomas o supuestos iniciales básicos, que no es más que los miembros no sean intertraducibles, o sea que ninguno de ellos es derivable de los demás. En cuanto a lo semántico deben tener una conexión conceptual, es decir que hay elementos o conceptos que los relacionan entre sí(****).

Si bien las ocho primitivas son consistentes interna y externamente, la independencia entre las mismas no existe, en cuanto el supuesto primero, de número, es independiente de los demás siete, pero estos últimos dependen enteramente del primero. Se debe a una mala formulación, en el sentido que este primitivo en realidad es un presupuesto, al igual que la lógica. Del lado de los supuestos básicos o los axiomas, tampoco existe una independencia entre ellos. A simple vista un axioma es el resultado de la existencia de otro, o mejor el uno es consecuencia directa del otro, lo que los hace dependientes. Por ejemplo los supuestos 3 y 4, que a su vez son exactamente los mismos primitivos 5 y 6. Haciendo una prueba sintáctica de independencia, el supuesto 4 depende del 3, si el uno se reinterpreta, afecta al otro simultáneamente, y muchos otros dentro de los 19 que se comportan igual.

Estos axiomas están tan cercanos a la descripción operativa de la actividad contable, que no se catalogarían ni siquiera como teoremas, ya que estos son las consecuencias lógicas de los supuestos y sí pueden ser demostrados. En sentido estricto no son axiomas, porque estos son verdades aceptadas lógicamente por su demostración clara y autoevidente, y sí son solamente supuestos que les da el carácter de cambiantes, de no definitivos, por tal razón no deben denominarse axiomatización. Si no hay axiomas, o en este caso supuestos, no hay teoremas que se deduzcan de ellos.

Los supuestos que se exponen en este intento de formalización, no son más que la descripción de las características necesarias, y los instrumentos pertinentes para el buen desarrollo de la actividad contable en un entorno definido, que no implican generalidad, predicción, explicación de un hecho, aun cuando se sabe que no se ocupa de hechos. Son solo normas para la práctica, ya que no difieren de los principios prescritos por las instituciones que guían el quehacer contable. En el mejor de los casos explica las prácticas contables en general, pero ¿esto es teoría contable?

A este respecto solo resta decir que la “matematización asegura la validez de las derivaciones y permite una comprobación fácil y cómoda de las mismas. Pero los axiomas pueden ser falsos aunque estén formulados impecablemente; e incluso, hablando estrictamente, son necesariamente falsos, puesto que se refieren a un modelo altamente idealizado”(75) o de igual manera no hay claridad en los conceptos, y se asumen unos como de cierta categoría, cuando no lo son. Esto demuestra una vez más que todo el aparato de las ciencias físico - naturales, utilizado ciegamente no contribuye con el crecimiento de la contabilidad. Se hace parte de un sistema ideológico científico que para muchos no se ve, pero que invade violentamente los diferentes juegos lingüísticos.

a. Lo normativo y lo positivo

El debate milenario entre la descripción y la prescripción ha tocado también las puertas de la contabilidad, aunque si observamos bien, en la técnica este debate no es relevante, porque allí no existe la preocupación por explicar un objeto concreto, sino por llegar a un fin establecido. No se podría hablar o involucrarse en el debate, cuando la investigación que se realiza está dirigida a los medios para representar una realidad económica.

Desde un punto de vista positivo la contabilidad tendría como función “explicar y predecir la práctica contable... explicar por qué ciertas firmas usan el método UEPS... la teoría predice los fenómenos contables no observados [que] no son necesariamente fenómenos futuros”(76). Describe las prácticas que se realizan en un determinado momento tal como se presentan. Desde el punto normativo tendríamos que acudir a la formulación de normas o prescripciones para la práctica a partir de los objetivos que se persiguen.

Ni la una ni la otra son posiciones que correspondan a estos dos enfoques en un sentido estricto, ya que la una pretende explicar cómo son las prácticas, pero esta circunstancia no es del tipo positivo, debido al carácter puramente inventarial que hace, además no muestra una realidad objetiva, como lo pretenden hacer las teorías positivas en sentido estricto, como las de las ciencias naturales. No explica nada, solo dice qué instrumentos se utilizan y qué reacciones se tienen frente a ello, y dependen enteramente de normas o máximas de acción, acercándose al modelo de caja negra.

Al preguntarse el porqué de las prácticas, se topa con los objetivos que se persiguen con éstas, y a partir de ahí establece características sobre quienes realizan determinadas prácticas, según la cual se forma una regla o regularidad, la que permite predecir. Ahora bien lo positivo se convierte ahora en normativo, en el sentido de ser un modelo derivado de unas máximas de acción y decisión, ya que quienes tienen determinadas características realizarán unas prácticas que satisfagan sus objetivos, y en esta medida se establece qué consecuencias tendrá.

La propuesta positiva tiene una clara influencia de la economía. No es positiva, porque no predice de acuerdo con leyes de comportamiento, que no existen, y que no son objeto de la contabilidad, sino es normativa, ya que si bien no prescribe directamente prácticas, sí prescribe formas de conducta determinadas para poder predecir, o las supone, que es lo mismo.

El enfoque normativo podría considerarse más adecuado, al reconocer que ante todo se trata de una actividad regulada por el hombre y que tiene unos objetivos o fines, que involucran intereses. Así las cosas, se formulan los mejores medios para la consecución de ese fin dado. Con esta propuesta no se estudia una situación inicial, sino las prácticas más eficientes para el fin perseguido, se elige entre ellas y se ponen en práctica, o mejor se dice cuál debe ser utilizada y jamás se pregunta o cuestiona el fin, porque la supuesta realidad económica lo da.

Es necesario, como consecuencia directa de lo anterior, aclarar que el enfoque positivo, no corresponde al objeto de la contabilidad, no lo modifica, no lo utiliza en sí mismo. Lo que se hace no es más que ocuparse de un objeto diferente al de la contabilidad. Es el comportamiento de los usuarios de la información frente al estímulo de la misma. Entonces explica comportamientos, ya sea en forma de razones para la puesta en práctica de instrumentos o como el establecimiento de vínculos entre usuarios y prácticas o instrumentos, para afirmar luego que siempre lo uno conduce a lo otro, y así según esto predecir. Este criterio de investigación no corresponde a lo contable, y sí más bien a las teorías de la decisión, de la información o a las conductuales ¿será acaso lo mismo indagar por la estructura del átomo, que indagar por como repercutieron estas indagaciones en la sociedad? Son dos objetos diferentes que no excluyen la interdisciplinariedad.

En lo referente a las teorías o enfoques normativos, lo son únicamente de los medios, mas no de los fines dados, que no son inmutables, ya que son también normas para el mantenimiento de unas instituciones creadas por hombres determinados. No obstante esta visión de la investigación contable repercute directamente sobre su objeto y es legítima en el sentido de ser coherente con su razón de ser; lo que no la desvincula de su instrumentalización.

b. Sobre la investigación a priori y empírica

La investigación a priori entendida por Tua(77) como la formulación de “teorías e hipótesis, tratando de formalizar (es decir, de explicar de manera rigurosa) el conocimiento contable. Validamos estas teorías mediante su congruencia interna, y a través de su capacidad explicativa y predictiva”. No es más que la construcción lógica de medios, pero no científicamente, para regular una práctica, se atiende principalmente a los objetivos perseguidos y se edifica el instrumental necesario.

De otro lado, la investigación empírica como el mirar hacia un nuevo objetivo, ya no el de “la medición del beneficio” sino el del “suministro de información útil al usuario”. Se da un giro no en la investigación, sino en los objetivos que ésta persigue, se entra a verificar el cumplimiento de los objetivos, mediante la observación del comportamiento, o de la incidencia que tiene la información elaborada en quienes la utilizan. La situación no cambia en mucho. El cambio en el fin trajo consigo el nuevo requisito; ya que si el paradigma de la utilidad, que no es tal, para poder identificarse así, necesita verificar que los fines que buscan se logran, si realmente está cumpliendo con lo que se propuso. Observa a los usuarios y juzga su efectividad, pero no los fines. Es pertinente también aclarar que la investigación empírica es una hija del cambio de objetivo, que no se adscribe en la llamada investigación científica, y que como tal depende de éste, cambiando cuando este lo haga.

Se hace necesaria la verificación porque existe una evidente direccionalidad en la elaboración de la información, que es la representación dirigida hacia algo. Esta investigación empírica como resultado de esa direccionalidad, existe en la medida en que debe jugar con la información primaria, debe representarla de cierta forma y no de otra, para que cumpla con su objetivo.

Con la investigación empírica, se legitiman aun más abiertamente las instituciones y la forma de racionalidad que imperan en un estadio social. Los fines que persiguen y que intenta verificar, dependen de esa forma de racionalidad, hay verificación de logros si la información es coherente con esa racionalidad. La contabilidad verdaderamente útil es la que no se elabora para que sea útil a alguien, sus fines o intereses deben ser intrínsecos, pero no cognoscitivos.

4. De las propuestas naturales a las contables

La revolucionaria formulación que hizo Thomas Kuhn, haciendo referencia a la evolución y dinámica de la ciencia ha contribuido a aclarar varios aspectos relacionados con el conocimiento científico. El irracionalismo de la ciencia, la cual levantó mucho polvo, pone en evidencia no el carácter irracional, sino la circunstancia de ese conocimiento, que hay que comenzar por reconocer.

La descripción histórica que hace Kuhn de la ciencia en su dinámica, ha proporcionado elementos para la mejor comprensión de cada ciencia. No obstante recordemos que este planteamiento se hizo a partir de la historia y desarrollo de las ciencias físico - naturales. ¿Hasta qué punto es lícito implementar su concepción en las ciencias sociales?

Si la objetividad en ciencias naturales es difícil de establecer, mucho más en las sociales que identifican al objeto con el sujeto, por lo tanto toda descripción o explicación del mundo social, no es neutral valorativamente, en tanto resultado del pensar del hombre sobre el hombre. Esto es claro. Habrá tantas explicaciones del mundo social, como valores haya. Ya que la descripción que se haga será de acuerdo como se encuentre el investigador estructurado valorativamente; estructura fijada por la ideología dominante. Se observan así tantos paradigmas como ideologías hay. Por estos motivos es que en las ciencias sociales se habla de ciencias multiparadigmáticas, es más difícil unificar una visión del mundo cuando las perspectivas frente a él son tan diversas. No obstante si la ciencia social es exclusivamente descriptiva o conductista sí podría hablarse de un paradigma, en cuanto se ve al hombre como una cosa que reacciona frente a estímulos.

El cambio en la ciencia depende, de acuerdo con Kuhn, de la posición o la legitimación que tenga el paradigma o la teoría reconocida comunicativamente. Si falla en su función, habrá otro que la reemplace y prevalezca sirviendo como una nueva visión que proporciona problemas y soluciones. Se presenta crisis cuando el número de anomalías, de cuestiones no satisfechas, se acumula y las explicaciones ya no pueden ser válidas en su totalidad, lo no explicado se explica con hipótesis ad hoc, pero la marcha de las investigaciones extraordinarias generan una nueva teoría y unos nuevos métodos, es pues la revolución científica.

Viendo la naturaleza de los objetos de estudio, en las ciencias naturales los cambios sí se presentan por una anomalía o una acumulación de ellas, es decir por una refutación, ya que los hechos no obedecieron a como la teoría lo previó.

Ahora bien, en las ciencias sociales, desde un enfoque ya sea empírico - analítico o conductista o uno normativo - analítico, las anomalías no existen, en tanto pueden ser siempre explicadas en el sentido de no encontrarse el objeto en las condiciones que se requieren para que reaccione de determinada forma frente a un estímulo igualmente previsto, ya que el objeto se afecta por la acción del sujeto, esto en el primer enfoque; en el segundo es aun más evidente, porque un hecho que se salga del modelo propuesto, como anomalía no existe, porque es explicado como un comportamiento fuera de las máximas de acción y decisión. En esta forma no hay anomalías, por lo tanto y sobre todo en las ciencias normativo - analíticas no hay revoluciones científicas ni cambios de paradigmas, solo son juegos que siempre se cumplirán, porque parten de supuestos y si estos no se cumplen, no entran en el campo de ese modelo - teoría, por ejemplo la economía. Y recordando que una ley de la naturaleza no se puede violar, las teorías que enuncian leyes y son anómalas están violando esa ley, por lo tanto no son adecuadas y son abandonadas; en el caso de una norma, solo se está violando, y esta sí se puede violar, y las teorías referidas a ellas continúan, siempre y cuando las máximas se cumplan.

4.1. Los paradigmas en contabilidad

En contabilidad se han introducido estos conceptos para identificar unas tendencias que se cree siguen ésta misma dinámica. Es pertinente que un paradigma en sentido de teoría que está reconocida y llena las expectativas, ya sea en forma enunciativa o no enunciativa, no es del tipo de teoría que se encuentre en contabilidad. Ya sea en el uno o en el otro, las teorías son hipótesis bien confirmadas o aún no falseadas, de objetos del mundo, naturales o sociales, hechos en concreto. Como hemos visto la contabilidad no explica un hecho concreto, sino lo representa; la diferencia está en que cuando se explica algo se buscan las causas para que sea así, se intenta conocerlo en su naturaleza e interacción con su entorno. En cambio cuando se representa se está informando cómo se manifiesta ese hecho, sin preguntarnos a qué obedece. Es como una fotografía que no revela la parte interna de cada imagen, la voz de los hombres, su pensamiento y sus sentimientos. Nos muestra lo externo, lo superficial y lo que todos ven.

De otro lado las teorías, en sus dos concepciones, resultan de la sistematización y conjunción de leyes. La contabilidad no busca leyes, por lo tanto sus teorías no se parecen en nada a éstas; más bien son un conjunto de instrumentos derivados de la utilidad práctica que presenta y que están dirigidos al logro de unos fines que le son impuestos, que dependen de las necesidades que tenga el sistema, entonces dicta los fines y la contabilidad se dirige a conseguirlos.

Así las cosas, se dice que hay un paradigma del beneficio - verdadero, deductivo, de la utilidad en la decisión, de la teoría de la agencia, etc.,(78) que no son tales, sino que son las guías que se tienen para la presentación de la información, no son teorías que a partir de ellas se explique una realidad, que puedan verificarse. Son todos normativos, ya que se formulan para el logro de unas expectativas, unos objetivos requeridos para el mantenimiento de unas relaciones contractuales, para la construcción de teorías que resulta paradójico, porque partimos de un paradigma, de una teoría contable, para intentar formar otra; o para la utilización de la información que contribuye al mantenimiento del sistema económico - político.

Veamos que el llamado paradigma de la utilidad, que es el que más ha sobresalido no tiene tal categoría. Se entiende por éste a la tendencia “que orienta el contenido de los estados financieros a las necesidades del usuario, asumiendo que su principal requerimiento es el apoyo informativo adecuado a la toma de decisiones”(79). Se dice que ha transformado radicalmente la disciplina, cuando antes se centraba en una “verdad única”, ahora tiende a encontrar una verdad orientada al usuario, que pretende y persigue proporcionar la mayor utilidad posible en la toma de decisiones”(80). Su interés ahora, o mejor el objetivo que la motiva, no es el de presentar informes tanto para la gerencia como para los acreedores, sino más bien suministrarlas con miras a las necesidades de información por parte de los inversionistas y accionistas.

Se ubican como causas, la gran depresión acaecida en los EE.UU en la década de los veinte y primeros años treinta, es decir el caos bursátil. El paradigma de utilidad surgió como una solución a la problemática suscitada en los mercados de valores, no como una competencia entre paradigmas. Las anomalías podrían identificarse como la insuficiencia para saber y conocer el estado de las entidades, provocando así el caos accionario. La anomalía no corresponde a la contabilidad, se inserta en la conducta de los agentes que la utilizan, su reacción frente a la baja de precios de las acciones, la inseguridad de poder obtener ganancias con unos títulos que no eran rentables. Esto es una anomalía en el comportamiento económico, no en la información que se suministra; que si bien incide en el comportamiento, éste no depende de ella en cuanto a lo contable se refiere. No fue propiamente una anomalía, porque no existía ninguna teoría que intentara dar explicación a la conducta de los agentes frente a la información contable, que para ésta si se hubiera constituido en una anomalía. Lo que había en ese momento era una serie de medios e instrumentos para ejercer control sobre las transacciones económicas de los agentes y no tenía nada que ver con la conducta de estos. Era y seguía siendo la técnica de representar actividades de tipo económico.

Esto muestra que los cambios en los objetivos o fines de la contabilidad le son dados e impuestos desde otras esferas, a decir la economía. Se requería que los accionistas e inversionistas no se asustaran y salieran corriendo a suicidarse o a guardar su dinero debajo de su almohada; la contabilidad debía darles seguridad informativa sobre las compañías más rentables para invertir, y se le exigió eso. ¿Cuál realidad representa? ¿la que necesitan determinados agentes? ¿la realidad de la compañía más rentable, cuando las técnicas e instrumentos contables pueden mostrar los que se quiera? Tal vez esa realidad mañana no sea la misma.

Una anomalía provoca la crisis y la investigación extraordinaria, luego se construye la nueva teoría o el nuevo paradigma ya sea como un competidor, o como uno emergido del anterior. No hay competencia, simplemente en nuestro ejemplo hay un ajuste en las técnicas e instrumentos para obtener otro resultado que satisfaga el nuevo fin.

En la misma dirección la transición de un paradigma a otro es un paso grande, hasta el punto de llegar a cambiar métodos, técnicas e instrumentos, lo que jamás ha sucedido en contabilidad. Desde Lucas Pacciolo, como el primero que publicó las técnicas realizadas en su época teniendo como criterio la partida doble, no se ha conocido cambio alguno, aunque se afirme que las nuevas tendencias como la representación por medio de grafos, matricial, etc. Intentan suplantar la partida doble, cuando se crean con base en ella o son lo mismo, pero expresado en otra forma.

La formulación hecha por Kuhn la hizo pensando en la física y todas las ciencias naturales, supongo que jamás se imaginó que fuera a ser utilizada en el ámbito de la técnica. En tanto no puede darse una aplicación en las ciencias sociales, que es muy difícil, por lo menos en sentido estricto, mucho menos podría implementarse en la contabilidad.

Un paradigma científico es lo que comparten una comunidad científica, el conjunto de personas dedicadas a la ciencia que tienen una formación similar, esto presupone la ciencia. Preguntémonos ¿si no hay ciencia puede existir todo esto? Será que la terquedad de los que escriben “de” contabilidad los seguirá induciendo a seguir utilizando todos estos conceptos. Es pues muy difícil luchar contra una ideología que se legitima cada vez más, a decir, la científica, y la contabilidad no escapa a ello.

4.2. Los programas de investigación en contabilidad

Al igual que con las ideas de Kuhn, las de Lakatos han sido estudiadas y utilizadas para propósitos de entender el desarrollo de la contabilidad a través de la historia. En esta dirección es que Cañibano(81) y Mattessich(82), entre otros han asumido tareas como éstas y han identificado tres programas de investigación cada uno.

En primer lugar Cañibano habla de los programas de investigación legalista, económico y formalizado. Por el primero se entiende que “toda representación y valoración contable ha de estar sustentada sobre hechos o sucesos que, a efectos legales, pueden ser considerados como prueba, ya que lo que prima, la expresión del patrimonio en términos cuantitativos, no puede apartarse del concepto jurídico del mismo, en tanto la finalidad atribuida a la información contable consista en la presentación de unos datos que sirvan de garantías a terceras personas”(83).

Se destaca que la finalidad de la contabilidad es mostrar el carácter jurídico que poseen las transacciones de tipo económico, a decir obligaciones y derechos. Continúa este autor afirmando que debido a la fuerte inflación que se presentó en Alemania al finalizar la Primera Guerra Mundial, fue pertinente que la contabilidad diera un giro hacia la realidad de sus cifras, hacia unos resultados que respondan a principios económicos, este es el programa de investigación económico; el programa formalizado surge con el triunfo de la Segunda Guerra Mundial y con el amplio desarrollo de la informática y la cibernética, poniendo en evidencia la falta de rigurosidad en los planteamientos contables; es de este modo como se hicieron intentos dirigidos hacia la formalización y la axiomatización de la contabilidad, se trataba entonces de “reducir sus proposiciones a cálculos lógicos o matemáticos, para en virtud de las reglas inferenciales llegar a unos resultados capaces de ser interpretados semánticamente, y cuyo contraste con la realidad irá elevando, de día en día, su potencialidad explicativa y predictiva”(84).

Con esta perspectiva, los programas expuestos están fijados en función del requerimiento que se le hace a la contabilidad, es decir, del fin que se le asigna por parte de su entorno que cambia. Así y de este modo, los cambios no surgen como el resultado de una anomalía en el sistema que se utiliza para representar una realidad, sino como un nuevo requerimiento, un cambio del objetivo que se persigue con la contabilidad.

Estos cambios no son del tipo de una revolución científica, ni mucho menos de una competencia entre programas de investigación, ya que estos se sustentan en teorías científicas con las características ya aludidas, no sin reconocer que la concepción que Lakatos tiene de las teorías científicas es la enunciativa, lo que presupondría un núcleo enunciativo y un conjunto de aplicaciones que son las que reciben los golpes de las adversidades provenientes de la realidad. Este instrumental no existe en ninguno de los supuestos programas. Así creemos que en sentido estricto no puede darse aplicación a esta metodología. Los experimentos cruciales o las anomalías no pertenecen al campo de la contabilidad, porque ésta obedece a una racionalidad técnica y por lo tanto es instrumental. Así las cosas, lo que genera los cambios una vez más en la contabilidad, son los cambios en los fines y objetivos que se le imponen desde arriba, o sea de su entorno económico, con todo su aparato ideológico.

Se puede identificar entonces que una situación en la que toda una construcción conceptual y teórica no logre explicar el aspecto de la realidad que se ha impuesto ella misma, es una anomalía, como reacción a ello se toma el rumbo hacia otra teoría que sí es capaz, y por lo tanto es mejor. Otra situación es la que sucede cuando en un área del saber, en este caso la contabilidad, se presenta un problema en su objeto, a decir, representar la realidad económica, cuando no se logra hacerlo a cabalidad y con precisión, porque esa realidad ha mutado, ha sufrido una serie de cambios que no se relacionan directamente con la contabilidad, o mejor que no dependen de ésta. Si comprendemos que las anomalías se presentaron en la realidad económica y no en la representación de ella, podremos ver que la dependencia es evidente, en lo que se refiere a la exigencia, o mejor al objeto de la contabilidad. De este modo ni las anomalías, ni los cambios que generan, ya sean vistos como paradigmas o como programas de investigación no se dan al interior de la contabilidad, y repercuten en ésta como una réplica de las nuevas necesidades de su entorno, el económico. De ninguna manera es un problema en una de las varias formas en que se representa la realidad económica, sino más bien la realidad misma concebida en determinado sentido. Una vez más se muestra que la realidad económica es social y que en cuanto social es demasiado compleja para reducirla a una teoría o modelo que solo será un instrumento heurístico para explicarla, pero que no garantiza absolutez.

Centrémonos ahora en el programa formalizado, debido a su importancia en el sentido de ubicarse como el único de los tres que tiene un instrumental lógico - sintáctico. Lo que no garantiza su justeza con el planteamiento lakatosiano, porque la formalización que es vista como axiomatización no se reduce a esto. Pero bien, ésta parte de unos axiomas o postulados que no están demostrados, pero que permite demostrar otros. Ahora bien los postulados y supuestos de que hablan Moonitz y Mattessich respectivamente(85) en su enfoque axiomático, son resultado de la costumbre y de la descripción del entorno económico en el que se encuentra inmersa la contabilidad, y básicamente se construyen bajo el tipo de racionalidad económica capitalista, y para la consecución de los fines que esta demanda, por tal motivo si puede existir una consistencia formal y material en los medios que utiliza la contabilidad para sus propósitos, no saliéndose de la esfera de lo técnico instrumental.

La propuesta de Lakatos, es eso, una propuesta, y la vemos así, es decir tiene un carácter normativo, es una metodología propuesta, al igual que las de Bunge y Stegmüller. En reacción a ello u obedeciendo a este enfoque la contabilidad ha asumido ese papel, y construye en la medida de lo posible sus programas; entonces se dice cómo se debe hacer ciencia, en este caso construyendo teorías de tipo enunciativo y con hipótesis auxiliares que la protejan de las anomalías. De otro lado Stegmüller no concibe a las teorías como hipótesis, en palabras de él “una teoría no es una hipótesis ni está compuesta de hipótesis (non-statement-view)”(86). Por su parte Bunge la concibe como enunciativa, como la construcción de hipótesis a partir de leyes bien confirmadas que las conforman.

No obstante la divergencia de las concepciones, una en sentido prescriptivo y la otra aparentemente descriptivo, se pretende abordarlas eclécticamente, como se podría inferir de afirmaciones como: “... sigue siendo posible adscribir, siempre con cautelas, los nuevos avances teóricos de la ciencia contable, a nuestros paradigmas de partida, teniendo en cuenta, eso sí, que un programa de investigación contable hoy es más una familia de programas, de áreas, de redes, de tradiciones de investigación de lo que estrictamente era en los inicios de los años 70’s...”(87) o igualmente cuando se afirma que “si los filósofos tuvieran éxito en la búsqueda de un fundamento común considerando redes teóricas o tradiciones investigativas, la nueva metodología tendría mayores oportunidades de ser aceptada y aplicada por científicos empíricos(*****)(88).

Lo que se interpreta claramente es que no hay un claro entendimiento de las implicaciones que tiene el asumir esta clase de propuestas, teniendo que reformularlas, involucrando posturas eclécticas o equivalencias que en un lenguaje común pueden aceptarse, pero científicamente, o sea formal y materialmente no. Del mismo modo se está a la expectativa de cómo avanza la epistemología, la lógica y la metodología de la ciencia físico - matemática, para copiarla sin la revisión del pasado y el devenir de la contabilidad, como el dios que dicta normas, para intentar cumplirlas, cuando no se es hijo de ese dios.

a. El salvavidas: eclecticismo

Llegamos al reconocimiento de algunas inconsistencias, sobre todo a la no aplicabilidad de la historia de la contabilidad con la propuesta de las reconstrucciones racionales hechas por los filósofos de la ciencia para la estructura y dinámica de las teorías en las ciencias físico - naturales. ¡Era previsible!

En contabilidad los cambios en las concepciones teóricas, no son del tipo de llamarse revoluciones o cambios en los programas de investigación, como ya se dijo con anterioridad, su evolución es de otro tipo. Se pueden encontrar prácticas o formas de representación que no han variado en lo más mínimo, como el algoritmo de la partida doble y la teneduría de libros que se basa en éste, lo único que presenta cambios es el objetivo o el fin que a ésta se le asigna, variando o enfatizándose en las mismas prácticas o medios, jugando con ellos, pero no cambiándolos. No obstante continúan hablando de paradigmas, programas de investigación, redes de teorías o campos de investigación, pero ahora con el

“reciente desarrollo de la contabilidad podría entenderse mejor si se organizan los paradigmas de Butterworth en un pequeño número de tradiciones de investigativas y redes teóricas. Esta es la más nueva tendencia metodológica y consiste en reconocer que más allá de teorías específicas y paradigmas existe una estructura más genérica y unificadora revelando la invariabilidad de una determinada tradición en la investigación”(89).

A partir del enfoque de Stegmüller, en contabilidad se busca la formalización, como lo pretenden Mattessich y Tua. Así veremos que se han planteado tres tradiciones investigativas, las cuales se vinculan a las concepciones de la ciencia aplicada que según Mattessich es la contabilidad, y que en lugar de la ley fundamental de los estructuralistas, se debe asumir una función primaria con algunos principios básicos.

Por un lado el aseverar que la contabilidad es una ciencia aplicada, se asume que hay una o varias ciencias puras que le permiten existir y de donde toma el conocimiento para ser aplicada. Bajo ciencia aplicada se encuentra la tecnología y en ésta advertimos no se ubica la contabilidad, en tanto no tiene una determinación directa y autónoma de los fines, reduciéndose únicamente a la búsqueda de los mejores medios. ¿Cuáles son las ciencias puras que nutren a la contabilidad? ¿Acaso es la matemática, la lógica, la física, la química o la biología; o tal vez la sociología, la historia, la psicología, la lingüística o la economía?

La contabilidad utiliza o aplica tanto de estas ciencias en sentido puro, como cualquier otro campo del saber, destacando que solamente la economía si es que existe en sentido puro, le dicta y le brinda el conocimiento necesario para que opere; pero esto no es así, en la economía existen las dos dimensiones, la pura y la aplicada, y esta última no tiene mucho que ver con la contabilidad, por tal razón es que cumple con una función técnica en pro de unos fines específicos que sí le vienen dados de la economía, en tanto necesarios para el buen funcionamiento del sistema económico.

Es entonces una red de teorías, cada una de ellas tendría una función primaria, en la tradición Nº 1 denominada programa de gerencia, esta es “la supervisión del principal sobre la dirección”; en la tradición o programa de investigación Nº 2, correspondiente a la “valuación - inversión” asignándosele la función de la “aproximadamente correcta valuación económica de recursos y derechos”, que simplemente es el ajuste que se debe hacer para los requerimientos bursátiles, pero que más bien corresponde a aplicaciones en las finanzas que a la contabilidad, ya que en las teorías de aquellas se ve reflejada directamente la teoría económica neoclásica. Y de nuevo vemos su condición instrumental; finalmente se encuentra la tradición Nº 3 que se denomina de “información estrategia” correspondiéndole una función del estilo de “diferentes costos para diferentes propósitos”.

Lo que este autor pretende es intentar aplicar, como él mismo lo dice, las ideas de Stegmüller, Lakatos y Bunge a lo que él entiende por teoría contable, que parece ser reflejada en las tres tradiciones que propone, sustituyendo algunos planteamientos, conciliando otros, para terminar en una mezcla de todo, sin interpretar que estas posiciones son divergentes e inconmensurables. Y como se reconoce que no hay tales competencias entre programas, paradigmas o como allí se identifican, se introducen las tradiciones investigativas que reúnen todo y se complementan, siendo esto la contabilidad.

En consecuencia lo que se entiende por teoría contable, no obedece en primer lugar al concepto de paradigma esbozado por Kuhn y a lo que él entiende por teoría; en segundo lugar, la historia de la contabilidad muestra un movimiento o crecimiento acumulativo, contrario a lo que propone Kuhn; tercero, los programas de investigación se formularon como reacción a un irracionalismo en la ciencia y tienen un carácter normativo que pretende servir de guía a la ciencia. Así que ni la historia de las ciencias naturales se ha comportado así, y mucho menos la contabilidad; en cuarto lugar, el único parecido que de la propuesta kuhniana y la contabilidad o mejor los que la realizan y la piensan, es el irracionalismo, en tanto que viven arraigados a un ansia de parecerse, imitar a quien supuestamente tiene la verdad, cayendo en un juego absurdo; quinto, no han existido crisis en la contabilidad, porque ésta es un instrumento para representar algo, si hay anomalías y acumulación de ellas, obedece a un campo externo a la misma; y sexto, los autores que se han detenido a pensar en la dinámica de las teorías y de las ciencias obviamente no lo han hecho pensando en la contabilidad.

Para probar esto solo basta con leer estas palabras de Mario Bunge(90)

... los filósofos del Círculo de Viena han sostenido que el criterio de distinción entre ciencia y no ciencia (especialmente la metafísica) es el tener sentido de los enunciados que constituyen la ciencia. Según esto, un análisis del sentido bastaría para decidir si una disciplina es científica o no. Examínese esa opinión y véase si no asciende a ciencia el arte de la encuadernación de libros o la contabilidad.

5. Hacia un concepto de teoría

Un concepto de teoría prescriptivo parece que no obedece a nuestras intenciones, es pues una actitud edificante y no sistemática la que con Rorty nos apoyamos. No existen así los grandes esquemas que explican sistemáticamente un asunto, de ninguna manera. Después de haber revisado la condición de las ciencias naturales, sus ideales teóricos no son tan determinados y fijos como se pensaba, las explicaciones que proporciona son tan indeterminadas como cualesquiera otras, esa red que mencionaba Popper, siempre dejará escapar uno que otro pez.

La creencia en que las teorías físico - naturales, son el norte al que toda disciplina que quiera llamarse científica y verdadera debe señalar, se ha convertido en un sofisma, no hay razón para seguirlo. Ya no hay que mirar hacia dónde vamos, antes de eso es pertinente mirar hacia dónde podemos ir. Es teniendo una consciencia clara de quien se es, de los límites que lo definen, así como una autorreflexión y autocrítica que se puede tener la posibilidad de autoconstrucción.

Una teoría según lo vemos y como se ha entendido hasta el momento, no se adapta al campo de la contabilidad. Hemos visto que ese modelo de teorización es una secuela del positivismo. No hay teorías en ese sentido que se pueda afirmar que tiene una evolución por lo menos parecida a la descrita por Popper, Kuhn, Lakatos, Stegmüller y Bunge en el campo contable.

No es relevante la teorización en sí dentro de la contabilidad, lo relevante es que trascienda los límites de lo instrumental y lo técnico, para llegar a un nivel tecnológico o pragmático, que será un paso muy grande, ya que permitirá o posibilitará el ascenso hacia un interés intrínseco, que sería el verdadero valor de la contabilidad.

Las teorías en contabilidad se han construido, no importa de qué estatus o cómo se hicieron, en sentido instrumental, con el objeto de permitir explicar y representar una situación específica para un fin igual. El poder ejercido sobre ella, ya sea de forma epistemológica o política, la ha llevado a tomar ese rumbo. Por lo tanto una emancipación de estas formas de dominio tenderá a que la contabilidad tome otros rumbos, entre ellos concebir a las teorías en sentido no instrumental, es decir como dijera Popper no son solo instrumentos, sino auténticos enunciados descriptivos, son auténticas conjeturas del mundo. La descripción clara y auténtica de la realidad económica, que abarca una representación más o menos cercana a lo que sucede en la realidad, es dilucidar, mostrar transparentemente cómo son las relaciones económicas, y es que una teoría así parece involucrarse con una visión positiva, pero es que aun no se llega a construir algo así, mucho menos la construcción de otras con carácter normativo, que terminan siendo relacionadas, porque lo normativo siempre surgirá como la reacción frente a un orden dado, desde el cual se parte.

Una teoría así podrá interpretarse y dar luz sobre lo que en la realidad económica sucede, lo que se interprete de ahí en adelante ya no es asunto contable; pero sí contribuye a una estrategia práctico - política, para la construcción de una sociedad más libre, justa y equitativa.

Es el contable un mundo entre muchos, que tiene sus reglas propias, es un juego lingüístico, con una forma de racionalidad tecnológica, pragmática o económica, que así mismo invade los demás mundos. ¿Hay algún motivo para admitir esto, para no apartarse de él? cuando muchas otras racionalidades pueden suplantarla, o simplemente llenar el espacio que ocupa. Por qué hay que dejarse violentar de una reina que cada vez pretende extender más sus dominios. Por fortuna esa reina ya ha sido destronada y aunque el saber contable sea aún moderno, una actitud postmoderna es pertinente para revisar las concepciones que se tienen. Al saber que la ciencia es otro juego, y conociendo que no es capaz de legitimarse a sí misma, porque los relatos, que buscan la legitimación, no son científicos y no lo pueden ser. Tampoco puede servir de discurso de legitimación, es decir legitimar otras formas de saber. Esa reina no tiene poder de dominio en sus propios territorios, menos podrá tenerlo si se encaminara en extenderlos.

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Glosario

Ciencia aplicada . Conocimiento utilizado para buscar fines prácticos. Aplicación de los conocimientos científicos.

Ciencia pura. Conocimiento guiado únicamente por un interés teórico, cognoscitivo o intrínseco, es decir por el saber mismo.

Descripción. Hacer uso del lenguaje para referirse únicamente a cómo los objetos se presentan a los sentidos.

Epistemología. Rama de la filosofía que estudia a la ciencia propiamente dicha y al conocimiento científico.

Hermenéutica. Ciencia universal de la interpretación y la comprensión o entendimiento crítico y objetivo del sentido o significado de textos y contextos.

Hipótesis. Afirmación teórica de un problema real, tendiente a dar una explicación del mismo, y que es susceptible de ser confirmada o refutada por la realidad.

Inconmensurabilidad. Carácter de lo que puede ser medido con patrones no preestablecidos. No comparable.

Juego de lenguaje. Todo conjunto de palabras y expresiones del lenguaje ligadas a las acciones, con reglas, racionalidad y lógica propias; y hacen parte de una forma de vida frente al mundo.

Legitimación. Todo proceso de ideas y acciones que busca el reconocimiento de la mayoría con medios, que no siempre son legítimos.

Ley. Cualquier relación constante y objetiva de la naturaleza que no admite excepciones.

Metarrelato. Discurso o filosofía que sustenta la actividad humana en un sentido total y pretende servirle de legitimación.

Modernidad. Período histórico y del conocimiento en el que se busca la justicia, la verdad y la libertad con el uso de la razón o con un sustituto objetivo y universal al que todos convergen y aceptan.

Nomotetica. Equivale a la ciencia que busca enunciar una legalidad, es decir, expresar una regularidad bien contrastada con la realidad.

Objetividad. Carácter de un discurso público como independiente del sujeto, del hombre que lo pronuncia. De igual forma refleja la intersubjetividad, el consenso logrado dialécticamente.

Paradigma. En sentido general es un modelo o ejemplo que sirve como patrón o norma para seguir. En el sentido de Kuhn son realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.

Performatividad. Es la mejor relación input - output. Costo - Beneficio

Postmodernidad. Según Lyotard el estado social y cultural de una sociedad postindustrial, en donde hay incredulidad frente a los metarrelatos.

Programa de investigación. Es un conjunto de reglas metodológicas, tanto en sentido positivo, que sugiere las líneas para seguir, como negativo, que establece las metas de investigación que deben ser evitadas.

Racionalidad. Calidad de lo fundado en la razón, que se moldea de acuerdo al contexto y particularidad.

Razón. Capacidad o facultad humana que le permite acercarse a lo esencial de las cosas y que proporciona principios para entender los objetos.

Técnica. Acumulación de procesos operativos cuya función es realizar productos y su principal meta es hacer algo, buscando siempre un fin útil; sin saber porqué se hacen así y no de otra forma, o sea se limita a los medios para el logro del fin.

Tecnología. Dimensión ulterior de la técnica por el cual se llega a un operar eficaz, que conoce las razones de su eficacia, sabe el cómo y el porqué de los resultados alcanzados, valiéndose del saber teórico.

Teoría. Conjunto de proposiciones enlazadas de manera lógica en un sistema hipotético - deductivo y que pueden ser comprobadas o refutadas mediante observación a la experiencia.

(*) El presente artículo se desarrolla como complemento del aparecido en el Nº 3 de esta Revista y obedece a la misma inquietud, por tanto constituyen una unidad.

(1) Ibíd., p. 24.

(2) Ibíd., p. 41.

(3) Bunge, Mario. La investigación científica, p. 19.

(4) Ibíd., pp. 17 y ss.

(5) Bunge, Mario. La investigación... p. 43.

(6) Ibíd.

(7) Agazzi, Evandro. El bien, el mal y la ciencia. Las dimensiones éticas de la empresa científico-tecnológica, pp. 93-95.

(8) Ibíd., p. 97.

(9) Feyerabend, P. K. Adiós a la razón.

(10) Feyerabend, P. K. Op. cit.

(11) Ibíd., pp. 21-22.

(12) Ibíd., p. 32.

(13) Ibíd.

(14) Ibíd., p. 41.

(15) Ibíd., p. 59.

(16) Ibíd., p. 60.

(17) Lyotard, J. F. La condición postmoderna, p. 84.

(18) Lyotard, J. F. Op. cit., p. 115.

(19) Berti, Enrico. ¿Cómo argumentan los hermenéutas? En: Vattimo, G. Hermenéutica y racionalidad, p. 33.

(20) Ibíd., p. 34.

(21) Ibíd., p. 35.

(22) Ibíd., p. 36.

(23) Ibíd., pp. 19-20. El subrayado es mío.

(24) Bunge, Mario. La investigación...Op. cit., p. 187.

(*) La definición de investigación científica la hace Mario Bunge aparentemente para la ciencia como algo genérico, o sea, sin establecer su objeto, y con suficiente inclinación hacia las factuales. Pero es necesario aclarar que se realiza a partir de las ciencias naturales, y se pretende imponerlo a todo lo que quiera denominarse científico, por tal razón creemos que esta proviene de allí y las caracteriza.

(25) Ibíd., p. 249.

(26) Ibíd., p. 348.

(27) Ibíd., p. 375.

(28) Ibíd., p. 414.

(29) Ibíd., pp. 416-417.

(30) Ibíd., p. 425.

(31) Ibíd.

(32) Ibíd., p. 429.

(33) Ibíd., p. 486.

(34) Ibíd., p. 492.

(35) Ibíd., p. 527.

(36) Stegmüller, Wolfgang. Estructura y dinámica de teorías, p. 174.

(37) Shapere, Dudley. El problema de los términos teóricos. En: Shapere, D. Filosofía de la ciencia: teoría y observación, p. 47.

(38) Hempel, Carl. El significado de los términos teóricos. Una crítica a la concepción empirista estándar. En: Shapere, D. Op. cit., p. 439.

(39) Ibíd., pp. 440-441.

(40) Ibíd., p. 289.

(41) Ibíd., p. 293.

(42) Feyerabend, P. K. Citado en Stegmüller, W. Op. cit., p. 49.

(43) Popper, K. R. El universo... Op. cit., p. 65.

(44) Stegmüller, Wolfgang. Op. cit., p. 19.

(45) Stegmüller, Wolfgang. Op. cit., p. 20.

(46) Kuhn, Thomas. La estructura de las revoluciones científicas.

(47) Borradori, Giovanna. Conversaciones filosóficas. El nuevo pensamiento norteamericano, p. 222.

(48) Kuhn, T. Op. cit., p. 13.

(49) Ibíd., Posdata 1969, p. 271.

(50) Ibíd., p. 36.

(51) Ibíd., p. 26.

(52) Ibíd., p. 61.

(53) Ibíd., p. 27.

(54) Ibíd., p. 129.

(55) Stegmüller, W. Op. cit., p. 200.

(56) Kuhn, T. Op. cit., p. 129.

(57) Feyerabend, P. K. Contra el método. esquema de una teoría anarquista del conocimiento, p. 118.

(58) Ibíd., p. 119.

(59) Lakatos, Imre. La metodología de los programas de investigación científica.

(60) Ibíd., p. 46.

(61) Ibíd., pp. 46-47.

(62) Lakatos, I. Op. cit., p. 65.

(63) Ibíd., p. 66.

(64) Ibíd., p. 69.

(**) El resaltado es mío.

(65) Ibíd., p. 92.

(66) Kuhn, T. Op. cit., p. 179.

(67) Tua Pereda, Jorge. Lecturas de teoría e investigación contable, p. 342.

(68) Bunge, Mario. Op. cit., p. 684.

(69) Mattessich, Richard. Un examen científico para una estructura metodológica, p. 287.

(70) Tua P, Jorge. Op. cit., pp. 178-179.

(71) Cañibano, Leandro. Teoría actual de la contabilidad, pp. 20-21.

(72) Bunge, Mario. Op. cit., p. 435.

(73) Ibíd., p. 525.

(74) Mattessich, R. En: Cañibano, L. Op. cit., pp. 53 y ss.

(****) De este modo puede existir conexión conceptual e independencia formal; o conexión conceptual y dependencia formal, como parece ser este caso. “No hará falta decir que la independencia de las primitivas y la de los axiomas que son propiedades formales, no perjudican en absoluto la unidad conceptual que se supone tiene toda teoría”. Bunge, M. La investigación científica, p. 478.

(75) Bunge, Mario. Op. cit., pp. 514-515.

(76) Watts, R. L. Y Zimmerman, J. L. Papel de la teoría contable, p. 4.

(77) Tua, J. Op. cit., p. 336.

(78) Cfr. Tascón Fernández, María Teresa. La contabilidad como disciplina científica.

(79) Tua Pereda, Jorge. Algunas implicaciones del paradigma de la utilidad en la disciplina contable. En: Lecturas de teoría e investigación contable, p. 191.

(80) Ibíd., p. 194.

(81) Cañibano, Leandro. Op. cit. y Los programas de investigación en contabilidad.

(82) Mattessich, Richard. Un examen científico para una estructura metodológica.

(83) Cañibano, Leandro. Op. cit., pp. 11-12.

(84) Ibíd., p. 17.

(85) Cfr. Ibíd., pp. 46-60.

(86) Stegmüller, Wolfgang. Op. cit., p. 380.

(87) Cañibano, Leandro. Los programas... Op. cit., p. 27.

(*****) Recuérdese que Mattessich entiende la contabilidad como una ciencia empírica, por tanto se refiere a los científicos empíricos como pertenecientes a la contabilidad.

(88) Mattessich, Richard. Op. cit., p. 281.

(89) Ibíd., p. 275.

(90) Bunge, M. La investigación... Op. cit., p. 24.