TLC entre Colombia y los Estados Unidos. Características, ganadores y perdedores, y la brecha Norte-Sur(*)

Revista Nº 35 Abr.-Jun. 2012

por Alejandro Vélez y Orlando Muñoz Neira(1) 

1. Introducción

La aprobación del Acuerdo de Promoción Comercial entre Colombia y Estados Unidos otorgada por el Congreso de este último país el 12 de octubre del 2011, y sancionada por el presidente Barack Obama nueve días después(2), es un tratado comercial entre dos economías bastante disímiles. No es común ver tratados entre naciones ricas y naciones pobres: la mayoría de estos tratados se celebran entre naciones vecinas con similares niveles de desarrollo(3). Este patrón puede observarse en la Asociación Europea de Libre Comercio, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático —Asean—, la Comunidad del Caribe —Caricom—, o el Área de Libre Comercio entre China y la Asean. La Unión Europea, por su parte, es una unión económica y también cobija economías más o menos similares.

Sin embargo, tratados como el celebrado entre Colombia y los Estados Unidos no están basados en similitudes importantes. Por el contrario, tales tratados buscan aprovechar las oportunidades de sus diferencias económicas. Mientras que los propósitos en tratados de libre comercio —en adelante TLC— entre naciones ricas e industrializadas son los de elevar la productividad a través de economías de escala y en algunos casos solidificar los lazos políticos entre los signatarios. Las motivaciones en los firmantes de los TLC entre naciones ricas y naciones pobres circulan alrededor de sus muchas diferencias. En efecto, en estos últimos TLC, las naciones ricas buscan una fuente confiable de materias primas baratas y productos manufacturados simples, mientras que las naciones pobres tratan de asegurar mercados para sus productos de tipo agrícolas o de escaso valor tecnológico. Las naciones ricas ven también en estos TLC una forma importante de formar alianzas políticas con naciones del mundo en desarrollo. Del mismo modo, las naciones pobres buscan favores políticos o financieros de sus socios de comercio más ricos.

2. Comercio internacional y comercio internacional moderno. Teoría del comercio internacional en Colombia

Colombia es un país con abundantes recursos naturales. Al comienzo del siglo XX los teóricos Heckscher y Ohlin (H-O) —Gerber, 2010— ofrecieron una explicación sobre las bases del comercio internacional que claramente es aplicable hoy a Colombia: las exportaciones de países ricos en trabajo más que en capital requieren de abundantes recursos naturales tales como depósitos minerales, suelos fértiles y mucha energía solar. Una mirada a las exportaciones colombianas corrobora el teorema de Heckscher y Ohlin:

Colombia es el cuarto socio comercial más grande de Estados Unidos en Latinoamérica después de México, Brasil y Venezuela, y el más grande exportador de productos agrícolas en el hemisferio después de los países del Nafta(4). Se estima que las exportaciones de los Estados Unidos hacia Colombia en el año 2009 fueron de al menos 9.45 billones(5) de dólares, equivalentes al 17% de las exportaciones del año anterior. Las importaciones de los Estados Unidos provenientes de Colombia para el mismo año se estiman en 11.31 billones de dólares, 19% menos que el año anterior. Las principales exportaciones provenientes de Colombia son petróleo, café, carbón, níquel, flores y banano —los Estados Unidos son el principal socio comercial de Colombia—. En efecto, alrededor del 37% de las exportaciones que salen de Colombia van a los Estados Unidos, mientras que de las importaciones que ingresan a este país suramericano, un 28% proceden de ese país norteamericano(6).

Las exportaciones provenientes de Colombia incluyen principalmente productos agrícolas y fibras, combustibles y minerales. Además, sus manufacturas por lo general pertenecen a la categoría de producción de mano intensiva de obra de tipo “maquiladora”, que usa los recursos que son abundantes en el país de fabricación, esto es, mano de obra no calificada. De acuerdo a Heckscher y Ohlin y su corolario, el teorema de Stolper y Samuelson, los más grandes beneficiarios de este tipo de comercio son los trabajadores que más demanda la industria exportadora, a expensas de los otrora trabajadores beneficiados con el proteccionismo y no competitivos a escala mundial, cuyos productos de consumo entran en competencia con productos importados más baratos —Gerber, 2010—. Es de esperar que los perdedores se opongan a los TLC a menos que reciban algún tipo de asistencia gubernamental.

A propósito de las posibilidades de crecimiento de Colombia, el 27 de abril del 2010, en un discurso pronunciado en la Cámara de Comercio americana de Hong Kong, Michael Geoghegan, director ejecutivo del Hongkong and Shanghai Banking Corporation —HSBC— usó el acrónimo Civets para referirse a las economías emergentes de Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto(7), Turquía y Sudáfrica(8). El término había sido acuñado a finales del 2009 por Robert Ward, Director de la Economist Intelligence Unit —EIU—, empresa que hace parte del Grupo Economist que publica la famosa revista semanal del mismo nombre. Las civetas —en inglés civets—, son mamíferos parecidos a los gatos, aunque más largos y se encuentran sobre todo en Asia y África. Geoghegan sostenía que era difícil creer que el término Bric —Brasil, Rusia, India y China— se hubiera inventado apenas hacía 10 años y que ahora nadie pueda negar que Brasil, India y China tengan un puesto ganado en el mundo, mientras que el potencial de Rusia en cuanto a materias primas y riqueza en aumento siga presente. Cada uno de los Civets, en opinión de Geoghegan, tiene una población considerable, joven y en crecimiento, con una economía diversa y dinámica, además de una relativa estabilidad política.

Consistente con la postura de Geoghegan, un documento de Proexport recuerda que, en la década 2000-2010, Colombia ha mostrado un patrón de crecimiento positivo de su PIB de 4% en promedio sin que haya experimentado ningún crecimiento negativo ni siquiera durante la recesión económica mundial del 2009 —Proexport, 2010—. En similar tono, cuando ganó las elecciones presidenciales el actual mandatario colombiano Juan Manuel Santos, el exdiplomático y periodista John R. Thomson, recordando a Geoghegan, anotó que Colombia hace parte de los países Civets que se espera rivalicen con los países BRIC en los próximos diez años(9).

3. Economía estadounidense: características del comercio internacional

Por su parte, los Estados Unidos tienen la economía más grande del mundo y son el más grande importador del planeta(10). Sus necesidades, por tanto, van desde materias primas hasta sofisticados productos de aviónica. Las exportaciones de Colombia hacia los Estados Unidos podrían satisfacer necesidades de combustibles, materias primas, ciertos productos agrícolas, prendas de vestir y similares. Por su parte, los Estados Unidos producen muchos de los bienes de avanzada tecnología tales como aviones, que Colombia necesita. Las exportaciones de Colombia hacia los Estados Unidos son pequeñas y en general no tienen el potencial para afectar el empleo en este último.

La Federación estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales —AFL-CIO, por sus siglas en inglés— además de oponerse al TLC entre Estados Unidos y Colombia, sobre la base de los derechos laborales, culpa a este y a similares acuerdos comerciales de la pérdida de 3 millones de empleos en la industria manufacturera desde el 2001(11). Sin embargo, en el caso del TLC con Colombia, no hay lugar a que se presenten tales pérdidas de empleo porque las exportaciones provenientes de Colombia tales como petróleo, piedras preciosas, café, plásticos, flores y bananos no están típicamente en directa competencia con las industrias estadounidenses y sus trabajadores. La excepción podría ser la industria floricultora. Los Estados Unidos también producen flores pero a unos costos y bajo unos factores de estaciones que hacen que las flores colombianas sean bastante competitivas respecto de las flores producidas en los Estados Unidos.

4. Economía Política de los tratados de libre comercio

4.1. La división Norte-Sur

La economía mundial puede ser vista como dividida entre naciones ricas y el resto del mundo. Este último que algunos llaman el Sur o el mundo en desarrollo está comenzando a ser difícil de definir. Dentro de las naciones del Sur se encuentran algunas con niveles de ingreso per cápita muy bajos junto a naciones de ingreso medio y economías emergentes como China y Brasil que están logrando grandes ganancias en la expansión de sus clases medias. Sin embargo, hay algunas características en común en los países del Sur. Una característica importante que comparten es que, aunque los países del Sur, a excepción de la antigua Unión Soviética y Corea del Norte, usan sistemas tradicionales de mercado —por ejemplo para generar exportaciones, divisas y empleos—, no todos ellos han sido parte de la elaboración de las normas del comercio mundial. Los TLC, por tanto, pueden ser vistos como un vehículo para traer un mayor balance Norte-Sur en materia de prácticas e instituciones comerciales. Obviamente, hay otros esfuerzos comunes de equilibrio comercial como por ejemplo la Organización Mundial del Comercio —OMC—, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico —OECD—, el Banco Mundial y el Grupo de los 20.

Sin embargo, para efectos de este análisis, examinaremos el TLC entre Estados Unidos y Colombia como un vehículo para enfrentar las cuestiones Norte-Sur, entre las que se incluyen asuntos tales como justicia de género, derechos laborales y preocupaciones medioambientales, aclarando sí que los TLC no son la panacea que cure todos los males sociales de modo que las acciones derivadas de ellos deben ser puestas en la perspectiva apropiada. Los TLC no pueden solucionar la acumulación de problemas sociales y legales ni tampoco la pobreza. Como en forma célebre lo admitió Paul Samuelson, “nada en la teoría dice que el comercio sea siempre una estrategia gana-gana para todo grupo”(12).

El TLC entre Estados Unidos y Colombia es un ejemplo de una comunidad de intereses entre naciones ricas y pobres. Y además, de parte de los Estados Unidos, dos propósitos adicionales se observan: ofrecer a los colombianos posibilidades comerciales que sustituyan el tráfico de estupefacientes y lograr la venta de excedentes agrícolas y fibras estadounidenses. Estos excedentes de Estados Unidos son el resultado de dos factores: el primero consiste en que los Estados Unidos otorgan ayudas a productores agrícolas, muchos de los cuales son verdaderos gigantes de la agroindustria; el segundo factor de los excedentes agrícolas y de fibra de Estados Unidos es de índole tecnológica; en efecto, de acuerdo al Departamento de Agricultura, Estados Unidos es el productor mundial más eficiente de alimentos y fibras.

Las ganancias en materia de productividad han sido una fuerza motriz para el crecimiento de la agricultura estadounidense. Los efectos de estas ganancias en la segunda mitad del siglo XX fueron memorables: entre 1950 y 2000, la cantidad promedio de leche producida por cada vaca en Estados Unidos aumentó en 3.4 veces su producción anual, el rendimiento promedio de maíz aumentó de 39 a 153 bushels(13) por acre y, en promedio, cada agricultor en el año 2000 produjo doce veces más que el promedio por hora de trabajo respecto de un agricultor de 1950. El desarrollo de nuevas tecnologías ha sido un factor primordial en estas mejoras(14).

Así, no deja de ser inquietante, la enorme superioridad de los Estados Unidos en materia de productividad, a la cual acompaña la generosidad del gobierno estadounidense con sus productores agrícolas, lo cual no presagia buenos augurios para los productores de fibras y alimentos colombianos, con excepción del café y las flores.

4.2. Partidarios y críticos

Colombia negoció el TLC con Estados Unidos en el año 2006, pero la aprobación del tratado en los Estados Unidos se estancó debido a discusiones en el Congreso de este último. Finalmente, el presidente Obama envió el tratado al Congreso para su ratificación en octubre del 2011 y este lo ratificó el día 12 de ese mes. Obama, por su parte, lo sancionó nueve días después(15).

Los argumentos en pro y en contra del TLC en ambos países pueden ser divididos en los siguientes órdenes: económico, social o ambiental(16).

Los argumentos de tipo económico en favor del TLC se valen de la teoría clásica: el comercio asigna o mueve los recursos hacia las actividades más productivas. Entre más alta sea la productividad, habrá más industrias internacionalmente competitivas y un mayor Producto Interno Bruto —PIB—.

Las importaciones permiten reemplazar las industrias que ya no son internacionalmente competitivas. Las ganancias en materia de empleo en el sector exportador se acompañan de pérdidas de puestos de trabajo en el sector que compite con las importaciones; pero al final, el total de bienes y servicios se expande. Por tanto, el libre comercio puede ser visto como un generador de beneficios sociales deseables. Los trabajadores con salarios más bajos y no calificados pueden experimentar una mayor demanda de sus servicios, con lo cual se reduce la pobreza. Las madres solteras que desarrollan labores no calificadas de mano de obra intensiva en la industria de las flores en Colombia son un ejemplo al respecto.

Los argumentos en favor del comercio en términos de mejoramiento de la calidad del medio ambiente solamente pueden ser planteados en términos muy generales: el libre comercio hace crecer el PIB, y este incremento ha sido asociado con el mejoramiento de las prácticas medioambientales, de modo que aquél debería dar lugar a una mejor protección del medio ambiente(17).

La oposición al TLC utiliza, por el contrario, los argumentos propios del proteccionismo. Estos argumentos han sido parte de la literatura económica desde al menos el siglo XVIII: pérdida de empleos, disminución en la seguridad, pérdida de los ingresos derivados de las tarifas, etc. Algunos argumentos más recientes se han centrado en preocupaciones en torno al respeto por los derechos humanos. En los Estados Unidos, sindicatos y otros grupos han basado parte de su oposición al TLC entre Colombia y Estados Unidos en el alto número de. sindicalistas asesinados en Colombia y en el pobre historial del gobierno colombiano en el hallazgo y sanción de los responsables de tales crímenes(18). Un reporte preparado por el Congressional Research Service de los Estados Unidos dio a conocer una marcada mejoría en el desempeño de Colombia en la reducción de las muertes a sindicalistas como se muestra en la siguiente gráfica:

 

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Fuente: ICFTU/ITUC —Confederación International de Organizaciones Sindicales Libres / The International Trade Union Confederation—, ENS —Escuela Nacional Sindical— y Gobierno colombiano(19).

4.3. Características generales 

El Acuerdo de Promoción Comercial entre Colombia y Estados Unidos —CTPA por sus siglas en inglés— o Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos —TLC— es en muchos sentidos un tratado de libre comercio estándar. Se propone eliminar tarifas y otras barreras a la circulación de la mayoría de bienes y servicios entre Estados Unidos y Colombia. Este tratado fue negociado en el año 2006, y enviado entonces al Congreso de los Estados Unidos por el Presidente George W. Bush. Como quedó dicho, el congreso de los Estados Unidos finalmente lo ratificó el 12 de octubre del 2011. El principal obstáculo que tuvo esta ratificación fue la falta de una adecuada protección en Colombia en favor de los líderes sindicales que ha resultado en el asesinato de un gran número de ellos al lado de escasos resultados en la sanción de los responsables. En contraste, el texto del tratado fue elevado a ley de la República en Colombia y declarado ajustado a la Carta Política colombiana por la Corte Constitucional dentro del año siguiente a su negociación(20).

Hacer una cronología del tortuoso camino que siguió el TLC dentro y fuera de los Estados Unidos desde comienzos del año 2006 está por fuera del alcance del presente estudio. Limitamos nuestra discusión a las cláusulas de mayor distinción o impacto. La liberalización de los servicios, por ejemplo, es bastante drástica e incluye áreas tales como telecomunicaciones, servicios financieros, construcción, servicios profesionales y energía. Estas son áreas en las cuales los Estados Unidos tienen una ventaja comparativa robusta sobre Colombia y en las que fácilmente superará a las compañías de este país suramericano, especialmente dado que la liberalización de servicios no contiene “medidas tales como las de requerir a las compañías estadounidenses la compra de bienes locales y la contratación de colombianos antes que profesionales estadounidenses”(21). Por otra parte, para Colombia la cuota de exportación de azúcar se incrementará significativamente, lo cual claramente beneficiará a este país suramericano, que tiene una marcada ventaja comparativa en el cultivo de caña de azúcar dadas sus condiciones climáticas y su temporada de lluvias.

Normas de contratación más flexibles claramente benefician a los Estados Unidos, que tienen una extensa red de contratistas con grandes recursos y vasta experiencia dentro del sector público no solo en este país sino también en otras partes del planeta. Más interesante aún, el TLC liberaliza la información tecnológica de las importaciones. Colombia estaría obligada a hacer parte del Acuerdo sobre Tecnología de la Información de la Organización Mundial del Comercio y no tendría la posibilidad de poner barreras a la información sobre importaciones tecnológicas.

Si bien esta eliminación de barreras a las importaciones pudiera ser vista como desfavorable para Colombia dado el valor que la tecnología de la información tiene en los Estados Unidos, al final puede dar lugar a efectos bastantes saludables; así la flexibilidad para las importaciones de productos de tecnología de la información le va a permitir a Colombia aprovechar el bajo costo de la mano de obra colombiana semicalificada para reparar y ensamblar componentes con la posible incorporación de insumos colombianos. En una forma más general, el TLC puede producir incentivos para los inversionistas estadounidenses en materia de resolución alternativa de conflictos.

Finalmente, el TLC comprenderá los beneficios ya incluidos en el Atpdea pero con mayor cobertura. Algunos estiman que los productos colombianos ya están favorecidos en gran medida por la combinación de los beneficios del Atpdea y el GSP. Sin embargo, el Atpdea debe renovarse periódicamente y puede ser eliminado unilateralmente por los Estados Unidos, mientras el TLC tiene vocación de permanencia.

4.4. Otras características

4.4.1. Política de competencia en Colombia 

En Colombia, un importante desarrollo derivado del TLC con los Estados Unidos es el surgimiento de una más clara y fuerte política de competencia. Las políticas de competencia buscan reducir la concentración económica en un sector de los negocios. Esta concentración, que comprende estructuras de mercado bien conocidas como los oligopolios y los monopolios, da como resultado precios más altos y reducción tanto del poder de compra de los consumidores como de las oportunidades de negocios. Estos efectos, bien conocidos y estudiados, incluyen formas tales como la eliminación de los competidores más débiles a través de mecanismos como los precios predatorios, la especulación de precios y el mantenimiento de niveles artificialmente bajos de producción y empleo. Aunque no siempre satisfactorias del todo, muchas políticas han sido llevadas a la práctica por los gobiernos y las cortes para paliar los efectos que la concentración económica tiene sobre los consumidores y la pequeña y mediana empresa(22).

Uno de los autores de este artículo, Orlando Muñoz Neira, ha examinado las implicaciones que en materia de competencia tiene el TLC para el derecho colombiano(23). Él ha resaltado que ambos países, Colombia y Estados Unidos, se han comprometido en este tratado a mantener sus respectivas políticas en materia de competencia. Los propósitos de estas políticas son los mismos: promover la eficiencia económica y la protección de los consumidores. En ambos casos, tanto Estados Unidos como Colombia tienen una legislación para cumplir efectivamente con los cometidos de la competencia, aunque hay que reconocer que la legislación y la jurisprudencia de los Estados Unidos sobre la materia son mucho más antiguas y sólidas. En Estados Unidos, la aplicación de las normas de competencia corresponde a la Comisión Federal de Comercio —Federal Trade Commission— mientras que en Colombia esa responsabilidad recae en la Superintendencia de Industria y Comercio(24).

4.4.2. Protección de derechos humanos y derechos laborales en Colombia 

El aspecto más destacado de este tratado es la reafirmación de los derechos laborales consagrados o reconocidos en declaraciones de la Organización Internacional del Trabajo para ambos países. Adicionalmente, como en el caso de la protección medioambiental, estas cláusulas hacen parte del corazón mismo del texto tratado(25).

4.4.3. Reglas medioambientales 

Como en el caso de la protección de derechos humanos y derechos laborales, en el TLC entre Colombia y Estados Unidos se encuentran reglas para la protección del medio ambiente. Ambos países se comprometieron a buscar altos niveles de protección medioambiental y a no derogar o modificar las leyes medioambientales en una manera que debilite o reduzca la protección existente(26). En forma similar, como en el caso de los instrumentos internacionales originados en la OIT, ambos países prometieron adherencia a acuerdos multilaterales de protección medioambiental. También, el TLC estipula que se deberán seguir los procedimientos para la aplicación de las normas medioambientales en una forma equitativa, justa y transparente(27).

5. Conclusiones

Este artículo ha examinado el contenido e implicaciones del recientemente aprobado, Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Este TLC, si bien no es único, sí es diferente a los tratados de comercio estándar: se celebró entre dos países con distintos niveles de desarrollo; para uno de sus signatarios, los Estados Unidos, ha sido más problemático de lo normal, lo que ha conducido a la incorporación de cláusulas más fuertes en materia de derechos humanos y laborales, salvaguardas medioambientales, y política de competencia respecto de Colombia. Otra diferencia es que uno de los países firmantes, Colombia, ha estado envuelto en una prolongada lucha contra grupos insurgentes que han buscado quedarse con el control del cultivo y tráfico de estupefacientes.

En términos económicos, la mayor parte de los ajustes relativos al comercio los tendrá que hacer Colombia. Y la principal razón es que Colombia no tiene una ventaja comparativa en algunas de sus industrias domésticas y algunos sectores tales como granos, servicios financieros y servicios de otro tipo, mientras que sectores de Estados Unidos como agricultura, banca, seguros, transporte, ingeniería y tecnología de la información están entre los más competitivos en el mundo. Colombia también enfrenta enormes desafíos en su infraestructura: sus vías, por ejemplo, son conocidas por constituir un cuello de botella en el transporte de productos a puertos. Sin embargo, el TLC podría tener un ejemplo saludable en dos formas. Trabajadores colombianos, particularmente aquellos no calificados o semicalificados, podrían ser empleados en forma fructífera en ensamblajes sencillos particularmente de computadores con miras al mercado estadounidense, como está contemplado en el tratado.

En forma similar, la inversión que se espera fluya del TLC podría incrementar las oportunidades de empleo y ganancias, y la modernización del sector empresarial colombiano. Comida a más bajo precio podría verse también como un efecto positivo. La mayoría de colombianos residen en ciudades y alimentos más baratos y provenientes de fuentes más confiables podrían incrementar los niveles de vida. Similares efectos pueden esperarse en productos de consumo duradero —vehículos, computadores y aplicativos— cuyos precios bajarían. Los compradores colombianos podrían experimentar lo que los economistas llaman superávit del consumidor. Estos ahorros podrían traducirse en mayor consumo en la economía como un todo.

Una importante excepción negativa a estas ganancias económicas lo representa el hecho de que socialmente Colombia no tiene una adecuada red para lidiar con el desempleo asociada con el ingreso de productos más baratos en determinados sectores de la economía.

A pesar de este problema potencial, el TLC puede producir beneficios en otras formas. La transferencia de tecnología puede generar una mayor eficiencia en la producción, el comercio minorista, la banca, seguros y otras actividades. No menos importante, el acuerdo podría producir un goodwill más fuerte en ambos países. Este es nuestro sincero deseo.

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(*) El presente artículo fue presentado por el doctor Alejandro Vélez en versión inglesa en la Sexta Conferencia Transatlántica Norte-Sur, Estados Unidos, Unión Europea y mundo en desarrollo, llevada a cabo entre el 20 y el 22 de octubre del 2011 en Alcalá de Henares, España.

(1) Sus opiniones en este artículo son de su exclusiva responsabilidad y no representan la posición de su actual o previos empleadores.

(2) Tomado de http://www.tlc.gov.co/publicaciones.php?id=14853. Consultado el 4 de diciembre del 2011. Colombia, por su parte, lo había aprobado mediante la Ley 1143 del 2007.

(3) Una lista de la mayoría de tratados de libre comercio puede verse en http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_bilateral_free_trade_agreements. Consultado en octubre 6 del 2011.

(4) Sobre el Nafeta, un análisis bastante profético sobre los sectores de la economía de ganadores y perdedores, se encuentra en Blackburn, Robert y Vélez, Alejandro. United Sates and Mexican Agriculture: Portents of Things to Come Under NAFTA and GATT. En: Journal. San Antonio World Trade Association. Winter 1993, pp. 17-19.

(5) En este artículo eutilizamos la acepción inglesa de billón que equivale en español a mil millones.

(6) Tomado de http://www.state.gov/outofdate/bgn/colombia/142656.htm. Consultado el 5 de diciembre del 2011.

(7) Para la época del discurso de Geoghegan, la revolución egipcia del 2011 no había comenzado y no era tan predecible una inestabilidad política en este lado del norte de África.

(8) Geoghegan, Michael. “HSBC Group Chief Executive. ‘From West to East’. Speech to the American Chamber of Commerce in Hong Kong”. Abril 27 del 2010. Disponible en: http://www.china-briefing.com/news/wp-content/uploads/2010/04/HSBC-Speech-27Apr10.pdf. Consultado el 16 de diciembre del 2012.

(9) Thomson, John R. “Santos sweeps to the presidency. Platform for security, stability and development win big”. En: The Washington Times, junio 21 de 2010. Disponible en: http://www.washingtontimes.com/news/2010/jun/21/santos-sweeps-to-the-presidency
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(10) CIA World Factbook. Disponible en: http://www.alumnieeni.com/foreigntrade/imports.asp. Consultado el 6 de octubre del 2011. Por el contrario, los Estados Unidos son el cuarto más grande exportador del mundo de acuerdo a la misma fuente.

(11) Disponible en: http://www.aflcio.org/issues/jobseconomy/globaleconomy/colombiafta.cfm. Consultado el 6 de octubre del 2011.

(12) Disponible en: http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&sid=auQNBAKGj5Ng. Consultado el 10 de octubre del 2011. Sowell parece opinar lo contrario al sostener que en un acuerdo de libre comercio ambas partes deben ganar porque de lo contrario no tendría sentido continuar con el intercambio de bienes y servicios —Sowell, p. 433—.

(13) Un bushel equivale a 8 galones.

(14) Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/EB9/eb9.pdf. Consultado el 6 de diciembre del 2011.

(15) “Sin embargo, la mayoría de exportaciones provenientes de Colombia ya están exentas de aranceles debido a programas que han venido beneficiando a los exportadores colombianos tales como el Sistema General de Preferencias —GSP, por sus siglas en inglés— y la Ley de Preferencias Comerciales Andinas —Atpdea, por sus siglas en inglés—, que son parte de los esfuerzos en la lucha contra las drogas. El GSP, un régimen más antiguo orientado a ofrecer exenciones arancelarias a países en desarrollo, fue establecido en 1976 en virtud de la Ley Comercial de 1974, y fue negociado por Estados Unidos con los países firmantes del Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio —GATT, por sus siglas en inglés—. El GSP está encaminado a promover el crecimiento económico de los países del tercer mundo a través de importaciones libres de impuestos para la mayoría de países en desarrollo, y cubre cerca de 4.800 productos de 131 países y territorios. Si “el Congreso de nuevo extiende varios programas de preferencias comerciales, esto podría dar tratamiento libre de impuestos a más del 90% de los productos colombianos que entran al mercado de los Estados Unidos” Disponible en: http://www.ustr.gov/about-us/pressoffice/press-releases/2009/december/ustr-ron-kirk-welcomes-extension-gsp-and-atpa-pro. Consultado el 6 de octubre del 2011.

(16) En los Estados Unidos los argumentos en pro y en contra respecto del TLC con Colombia son muy parecidos a los expuestos en Canadá cuando este país entró en un TLC también con Colombia. Al respecto, ver: http://blume.stmarytx.edu:2063/hottopics/lnacademic/. Consultado el 6 de octubre del 2011.

(17) No obstante, la manera exacta en la cual un mayor ingreso genera un efecto benéfico en el medio ambiente es un asunto complejo. “Este estudio muestra que el crecimiento económico es potencialmente capaz de mejorar la calidad del medio ambiente siempre que el efecto negativo de la producción de bienes y servicios en contextos de polución incipiente sea compensado por el efecto positivo del crecimiento de la demanda por una política de reducción de la contaminación. Es más probable que se observe una reducción en las emisiones contaminantes en países de ingresos altos si el desarrollo económico acompaña mejoras en otros indicadores sociales, particularmente los relativos a la inequidad en el ingreso, cuando se cambian las preferencias sociales del consumo de bienes privados hacia el consumo de bienes públicos tales como los servicios medioambientales”. Magnani, Elisabetta. “The Environmental Kuznets Curve, environmental protection policy and income distribution”. Consultado el 6 de octubre del 2011 en: http://www.china-sds.org/kcxfzbg/addinfomanage/lwwk/data/kcx190.pdf.

(18) Executive Office of the President of the United States. Colombia FTA Briefing Materials. 2008.

(19) Bolle, Mary Jane. Proposed U.S.-Colombia Free Trade. Agreement: Labor Issues. Congressional Research Service. RL34759. January 4, p. 5.

(20) No deja de ser interesante que la decisión de la Corte Constitucional que declaró constitucional la totalidad del TLC con los Estados Unidos, sin reserva ni condicionamiento alguno, se basó en decisiones anteriores del mismo tribunal sobre acuerdos de tipo comercial o de inversión suscritos por Colombia con otros países, con cláusulas similares a las incluidas en el TLC. Tales acuerdos habían sido suscritos por Colombia con una variada gama de países desde México, Venezuela, Mercosur, Rusia e incluso Cuba. Con Cuba, por ejemplo, Colombia suscribió un convenio sobre promoción y protección recíproca de inversiones, que Colombia ratificó mediante la Ley 245 de 1995.

(21) Villarreal, M. Ángeles. “Proposed U.S.-Colombia Free Trade Agreement: Background and Issues”. Congressional Research Service. CRS Report for Congress. July 8, 2011. RL34470, p. 5. Disponible en: www.fas.org/sgp/crs/row/RL34470.pdf. Consultado el 14 de agosto del 2011.

(22) Frank, Robert y Bernanke, Ben S. Principles of Microeconomics. 4th Edition, McGraw-Hill Irwin, 2009, pp. 259-260.

(23) Muñoz Neira, Orlando. “El impacto del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos en las leyes locales de competencia”. Trabajo para la materia de derecho de competencia —no publicada—. Programa doctoral. Universidad Sergio Arboleda, Bogotá: 2011.

(24) Ibíd., pp. 20-21.

(25) Villarreal, M. Ángeles, Ob. cit., pp. 7, 8, 17, 26.

(26) Ibíd., p. 11.

(27) Ibíd.