Transparencia y comparabilidad: premisas fundamentales en los procesos internacionales de regulación contable

Revista Nº 9 Ene.-Mar. 2002

Germán Eduardo Espinosa Flórez 

Contador Público, Universidad Nacional de Colombia 

Especialista en Políticas Públicas, Universidad de los Andes. 

Profesor de Contabilidad Universidad Nacional de Colombia 

Introducción

La nueva arquitectura financiera internacional, que se diseña desde organismos como el Banco Mundial, BM, y el Fondo Monetario Internacional, FMI, incluyen un componente relacionado con el fortalecimiento de los sistemas de información. La contabilidad como uno de estos, no escapa a los lineamientos de política establecidos por dichas entidades.

Así, en los informes emitidos por BM y FMI se hace alusión a la necesidad de fortalecer los sistemas de información contables, debido a que las debilidades presentados en éstos, coadyuvaron a que las crisis financieras no se hubieran podido superar adecuadamente con costos razonables.

El fortalecimiento de sistemas contables se inscribe en un lineamiento general que pregona una mayor transparencia de la información, bajo esta concepción, la problemática, entre otros aspectos, se ha planteado en torno a mejorar la comparabilidad de la información financiera, crear mecanismos que permitan que los países apliquen normas internacionales de contabilidad y auditoría y reestructurar los reportes financieros orientados ahora a revelar el desempeño financiero.

Ante este escenario, los diferentes organismos reguladores como la International Organization of Securities Commissions, IOSCO, International Accounting Standards Committe, IASC, e International Federation of Accountants, IFAC, han iniciado un proceso acorde con el direccionamiento financiero delineado por BM y FMI, el cual ha traído cambios conceptuales, estructurales y organizacionales, en el modelo contable como de las instituciones que los difunden internacionalmente.

En el presente documento, se analizan cambios suscitados en la arquitectura financiera internacional y sus consecuentes impactos en lo que concierne a contabilidad y auditoría, determinando la influencia que han tenido estos planteamientos en la regulación contable Colombiana y sus posibles desarrollos en un futuro inmediato.

1. El contexto internacional de la regulación contable

Los procesos de regulación contable no son ajenos a las instituciones objeto de los mismos, surgen, en algunas ocasiones, como respuesta a problemáticas que se presentan en éstas, que obligan a los entes reguladores a tomar ciertas decisiones, con el fin de armonizar las normas a un entorno cambiante y globalizado, por tal razón, para poder entender el porqué se opta por uno u otro sendero, necesariamente hay que comprender el contexto en el cual operan las organizaciones y a la luz de éste, analizar la regulación contable.

Como producto de la implementación en las últimas décadas de políticas basadas en el paradigma de mercado, se produjo una serie de reformas estructurales en países desarrollados y en economías emergentes, que entre otras, han traído como consecuencia un desarrollo imparable de los negocios en el ámbito internacional(1), es así que las empresas, ya fuese por vía comercial o financiera, se enfrentan a un entorno cada vez más globalizado que requiere de estrategias o alianzas específicas para dar cobertura a todas sus necesidades de crecimiento y supervivencia.

Estas necesidades han traído un incremento en la movilidad de capitales a nivel mundial, lo que ha supuesto para algunas empresas, la urgencia de recurrir a mercados distintos a los de su propio país para obtener financiación, lo que implica que en la realidad, las fronteras organizacionales tienden a desaparecer y con ello, la nacionalidad económica concreta de las instituciones, las cuales, ahora, extienden su estructura productiva, distribuidora, comercial o financiera a lo largo de un gran número de países del mundo, aprovechando todas las ventajas competitivas que ellos les reporta en beneficio propio.

La participación de las empresas en mercados distintos ha venido incrementándose en los últimos años, en consecuencia, y de manera paulatina, se ha producido un crecimiento y concentración del negocio bursátil mundial en unos pocos mercados financieros, en los cuales cotizan las principales empresas multinacionales. Esta globalización financiera que tiene sus benevolencias, presenta un inconveniente, y es que, cuando surge una crisis, con profundas consecuencias económicas y sociales, ésta fácilmente repercute con diferente intensidad en todas las regiones del planeta.

1.1. Información contable y crisis financiera

La última crisis financiera mundial se inició en las economías de Asia Oriental en 1997, la causa de ésta, fue atribuida en buena parte, a deficiencias en los sistemas de información, los cuales coadyuvaron a desencadenar el colapso en los mercados de valores. Según los estudios realizados por el Banco Mundial(2) y el Fondo Monetario Internacional(3), en muchas de las economías asiáticas en las cuales se inicio la crisis, la contabilidad de las empresas no era transparente y las autoridades de supervisión carecían de información suficiente sobre los balances de los bancos.

Este documento se puede consultar en español en el website:

http://www.imf.org/external/pubs/ft/ar/2001/esl/index.htm 

A la falta de información, los analistas argumentan que la incompetencia del mercado para procesar adecuadamente los datos de que se disponía, fue culpable de la crisis presentada. Los altos niveles de inversiones inmobiliarias especulativas, los abultados déficit en cuenta corriente, la precaria situación de los intermediarios financieros —factores que suelen citarse ahora como elementos centrales de la crisis—no eran de dominio público, aunque se había señalado el riesgo que entrañaban los altos coeficientes de endeudamiento de las empresas Coreanas.

La concesión de préstamos arriesgados era práctica común en toda la región, lo que había debilitado al sector financiero, pero, ¿hasta qué punto se había debilitado?, ¿Quiénes eran realmente los insolventes? Debido a la falta de transparencia y a la escasez general de la información, los inversionistas no podían determinar cuáles eran las empresas, los bancos y en sí, las economías que podrían superar la crisis.

Como no fue posible identificar los países que superarían la crisis, los inversionistas decidieron retirar los fondos de todas estas economías, lo cual trajo como consecuencia una reducción en los precios de activos, en donde, los prestatarios sufrieron una pérdida en el valor de las garantías y una disminución en flujo de ingresos, lo cual incidió en la capacidad crediticia. Algunos de ellos se vieron obligados a vender sus activos y los precios bajaron aún más, siguiendo una tendencia común en las crisis financieras.

Los costos de este panorama, se hubieran podido disminuir si la contabilidad en estos países hubiese sido transparente, según lo afirmado por el Banco Mundial (1999):

“… una mayor transparencia de la contabilidad podría haber ayudado a evitar el pánico, dado que una mayor confianza en los flujos de información habría permitido una reacción más selectiva de los inversionistas. También podría haber instado a adoptar medidas correctivas mucho antes, con lo cual la crisis habría sido menos grave”.

El Fondo Monetario Internacional, también ha coincidido en que la debilidad en sistemas de información es una de las falencias que no ha permitido afrontar adecuadamente las crisis financieras, por tal motivo, al interior de un programa piloto de implementación y observancia, por parte de los países miembros, de normas internacionalmente conocidas y reconocidas por el FMI(4), ha instando a las diferentes instituciones en cada país, para que efectúe evaluaciones en tópicos relacionados con:

Criterios de gestión empresarial: aplicación de los principios de Corporate Governance de la OCDE.

Contabilidad: aplicación de normas internacionales de contabilidad de la Comisión de Normas Internacionales de Contabilidad, IASC.

Auditoría: aplicación de normas internacionales de auditoría, de la Federación Internacional de Contadores, IFAC.

Insolvencia y derechos de acreedores: aplicación de diversas disposiciones.

El programa piloto de implementación y observancia de normas internacionales, en los tópicos mencionados, empezó a ejecutarse en septiembre de 1999; en enero de 2001 los directivos analizaron la experiencia acumulada hasta esa fecha, concluyendo lo siguiente —con respecto a la evaluación y aplicación de normas—en el informe a abril 30 de 2001:

“... la evaluación y aplicación de normas en esferas vinculadas con los sistemas económico y financiero de los países miembros, constituyen un requisito esencial para reforzar la arquitectura del sistema financiero internacional. Si bien la labor referente a las normas no es nueva, dedicar más atención a estas últimas e introducir evaluaciones de las mismas contribuiría a centrar mejor el diálogo de política económica que mantiene el FMI con las autoridades nacionales y a reforzar el funcionamiento de los mercados”.

Bajo este escenario, parece ser que la contabilidad, como sistema de información, juega un papel importante en la transparencia de los mercados financieros, sin embargo, existen, entre otros, algunos inconvenientes que deben ser superados con el fin de mejorar los flujos de información.

1.2. Problemas relacionados con el flujo y control de la información financiera

Aunque es posible abordar, desde varios escenarios, la problemática que plantea un adecuado flujo de información financiera, los siguientes son algunos puntos relevantes que son necesarios tener en cuenta a la hora de abordar esta temática:

El tipo de información financiera que las empresas cotizadas deben suministrar a los organismos supervisores de los mercados, con el fin de garantizar la transparencia de los mismos: en un mercado de capitales de ámbito nacional, la información financiera es materia prima indispensable para que los inversores puedan formarse una adecuada opinión sobre la evolución de los negocios de las empresas, en el caso de que se acuda a mercados de ámbito supranacional, los datos contables tendrán una participación decisiva en la imagen que las sociedades darán a los potenciales inversores de otros países, lo cual hace que el análisis de éstos resulte complejo, debido a que existen diferencias entre países en aspectos legales, fiscales, sociales o culturales, que dificultan la trasparencia en el flujo de la información.

Lo anterior se agrava, si se tiene en cuenta que cada mercado utiliza distintos mecanismos para procurar la mayor difusión posible de todas las informaciones de contenido económico-financiero que se consideren relevantes para la toma de decisiones de los inversores.

Problemas contables relacionados con la complejidad de los negocios internacionales, entre los que se destacan al menos los siguientes: la elección de una moneda para expresar la información del grupo, la consolidación de cuentas y la determinación de los precios de transferencia.

En cuanto a la elección de la moneda, las empresas multinacionales operan con distintas divisas en función del entorno económico y financiero que rodea al grupo y a sus filiales. Dada la multiplicidad de monedas y la necesidad de expresar los datos contables en una sola de ellas, se plantea la duda con respecto de cuál será la que mejor representa la información del grupo, debido a que la elección de una u otra moneda no representa un acto neutral, por cuanto los estados financieros se alteran cuantitativamente, dificultando, en definitiva, el análisis de dicha información.

El segundo de los problemas planteados, la consolidación de cuentas, genera inconvenientes en el proceso de homogeneización previo a la agregación de las cuentas individuales de las empresas del grupo multinacional. Las empresas radicadas en distintos países habrán formulado sus cuentas anuales de acuerdo con la normativa contable vigente en cada país, si bien la empresa matriz puede que aplique principios o normas de valoración contable diferentes. Por este motivo será necesario un estudio previo del grado de concordancia entre las normativas y de su efecto en la situación patrimonial, y de los resultados del grupo consolidado.

Un tercer problema que se plantea continuamente en los grupos multinacionales, es el relacionado con la fijación de los precios de trasferencia. La existencia de múltiples intercambios de bienes y servicios entre empresas del grupo implica la necesaria fijación de unos precios internos de trasferencia que estarán determinados por una serie de factores internos y externos. Entre los internos se destaca el cálculo del propio coste del bien y la estrategia del grupo. En cuanto a los externos cabe citar el precio de mercado de los productos, los controles gubernamentales y la competencia.

Los arreglos institucionales que existen en cada país, hace que el flujo y control de la información financiera sea dispendiosa y a veces inoperante. Según el Banco Mundial (1999):

“... a principios de los años noventa, las normas contables eran muy dispares entre los países, en donde, es posible encontrar que muchas de las economías de ingreso más bajo tienen los sistemas contables más precarios, pues cuentan con muy poco personal especializado y a veces no disponen de un sistema de cuentas uniformes... En estas circunstancias, los mercados formales están dominados por intercambios entre entidades extranjeras que disponen de buenas fuentes de información con la posibilidad de recurrir a mecanismos extraterritoriales para exigir el cumplimiento de los contratos”.

Según el estudio, pese al crecimiento del mercado accionario, en los países en desarrollo los mercados financieros aún están dominados por los bancos, en parte debido a que se carece de información fiable sobre el desempeño de las empresas, lo cual ha traído como consecuencia, que después de experimentada la crisis financiera que se inicio en Tailandia en 1997, los Gobiernos de todo el mundo, empiecen a reconocer la importancia de la información que recogen.

En 1997 México emprendió una reforma integral de sus normas de divulgación de estados contables con el fin de lograr la convergencia con los principios contables generalmente aceptados que se aplican en Estados Unidos; en algunas economías de Asia Oriental, las autoridades, ante los perjuicios causados por los altos coeficientes de endeudamiento y las escasas operaciones de crédito en condiciones de plena competencia, también están tratando de mejorar la información.

Finalmente, entre los argumentos que se esgrimen para acometer un proceso de arreglo institucional acorde con el del ámbito internacional en materia contable, se encuentran, los análisis y proyecciones en crecimiento económico que realiza el Banco Mundial:

“...si Argentina hubiese reformado sus normas contables a principios de los años noventa equiparándolas al nivel medio de OCDE, la tasa anual proyectada de crecimiento del PIB habría sido un 0.6% más alta. Si la República Árabe de Egipto pudiera situar sus mecanismos de control de cumplimiento de las normas contables en niveles semejantes a los de Grecia, su tasa de crecimiento podría aumentar en un 0.9% al año”(5).

Hay que señalar que aunque todos los anteriores inconvenientes se solucionaran, una mejor información no impedirá por sí sola la consolidación de los mercados financieros internacionales y menos las crisis que estos puedan presentar, sin embargo, un mejor sistema de información puede reducir los costos que éstas generan, a lo cual le están apuntando los gobiernos en todo el mundo, con el auspicio de organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

2. La comparabilidad como característica de la información contable

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, cuando mencionan el problema de la transparencia de la información financiera, abordan múltiples aspectos que están relacionados principalmente con la recopilación, procesamiento y divulgación de la misma; pero tal vez, con una mayor insistencia, invocan la comparabilidad como característica fundamental en los procesos de transparencia, refiriéndose a este aspecto, el Banco Mundial (1999) afirma:

“Los países con sistemas jurídicos que asignan especial prioridad a los acreedores con garantías, ejecutan rigurosamente los contratos, protegen a los accionista minoritarios y establecen normas contables que exigen que los estados financieros de las empresas sean comparables, se benefician de un crecimiento económico más rápido”.

Más adelante menciona:

“Las normas contables facilitan la interpretación de la información sobre las empresas y su comparación con la información de otras compañías. Por consiguiente, hacen más fácil para los inversionistas identificar a las empresas solventes y evaluar a sus administradores. Muchos tipos de contratos también se basan en indicadores contables para activar determinadas medidas, por ejemplo, las cláusulas de los préstamos y bonos comúnmente incluyen la opción de reembolso inmediato si los ingresos o el flujo de fondos se reducen por debajo de un nivel especificado. Este tipo de contrato podrá ejecutarse y concertarse solo si los indicadores contables son razonablemente inequívocos y si los auditores pueden verificarlos”.

Podríamos abrir el debate y analizar los diferentes significados y significantes de los términos transparencia y comparabilidad, llegando a concluir que estos son semejantes o totalmente diferentes; sin embargo, si tenemos en cuenta que lo fundamental es analizar el porqué la comparabilidad es considerada como un medio para lograr la tan anhelada transparencia, y cual es la problemática cuando se trata de alcanzar la misma, la posible dicotomía que puede existir entre estas palabras, pasa a un segundo plano.

2.1. ¿Por qué la importancia de la comparabilidad?

Desde un punto de vista contable, en la definición de cualquier estructura conceptual, la descripción de las características cualitativas que se presume debe tener la información financiera, desempeña un papel primordial. En este sentido, suelen destacarse como características más relevantes: la fiabilidad, la relevancia, la verificabilidad, la oportunidad, la neutralidad y la comparabilidad. De hecho, se considera que toda información contable que tenga estas características está capacitada para alcanzar el último fin para el que se elabora, es decir, facilitar la toma de decisiones de sus potenciales usuarios.

Concretamente, y en el caso de la mencionada comparabilidad, la información contable deberá ser comparable, ya que de esta forma los usuarios podrán identificar las similitudes y diferencias existentes entre dos unidades económicas en un momento determinado, o entre una única unidad económica en dos o más períodos distintos. Esta cualidad, requiere, por tanto, de la aplicación uniforme a lo largo del tiempo de principios y criterios de valoración contables que no se modifiquen arbitrariamente por parte del difusor de la información, ya que esto podría confundir a su destinatario y, en consecuencia, adoptar decisiones equivocadas.

En esta labor de adecuación tendiente a la comparabilidad de la información financiera, se otorga un papel predominante a los organismos normalizadores, ya que a través de su actividad normativa procuran emitir criterios contables con un elevado grado de uniformidad para condicionar, de esta forma, las políticas contables de las empresas y obligarlas a aplicar sus pronunciamientos. Así por ejemplo, el Financial Accounting Standards Board, FASB, en su Statements of Financial Accounting Concepts número 2, SFAC 2, argumenta que:

“la información sobre una empresa en particular gana en utilidad si puede compararse con información similar de otras empresas y con información similar de la misma empresa de otros períodos de tiempo. La comparabilidad entre empresas y la consistencia en la aplicación de métodos a lo largo del tiempo incrementa el valor informativo de comparaciones de actuaciones económicas relevantes”.

Entre otros organismos, que reconocen que la comparabilidad tiene un destacado papel en las características cualitativas de la información contable, se encuentran el AICPA, o los institutos de contabilidad británicos (ICAEW e ICAS), canadiense (CICA) o australiano; incluso, el propio IASC integró en 1989 en el seno de su marco conceptual, la comparabilidad como cualidad necesaria de la información contable.

En consecuencia, y por lo que a cualquier territorio nacional se refiere, la comparabilidad de la información contable se circunscribe a la capacidad que el correspondiente organismo regulador tenga para reducir las distintas posibilidades a la hora de reconocer un determinado hecho contable. En este aspecto hay que reconocer el papel importante que juega la auditoría, por cuanto con su actuación el auditor manifiesta públicamente si se ha producido alguna alteración en los principios o criterios de valoración contables que pueda ir en menoscabo de la comparabilidad de la información.

Por lo dicho hasta ahora, parece lógica y justificada la importancia que se le atribuye a la comparabilidad de la información contable. Si esto es así referido al ámbito nacional, donde las características culturales, legales, fiscales o el sistema financiero y crediticio es, excepto en contadas ocasiones, común para todas las empresas de un mismo país, ¿qué ocurrirá en el caso de estados financieros de empresas con una proyección multinacional?, ¿es realmente comparable la información que suministran dos empresas radicadas en Alemania y Colombia, o entre una empresa estadounidense y otra japonesa?, ¿conviene alcanzar un estándar común de comparación, o es mejor que resalten las diferencias entre países?, ¿entenderá un potencial inversor australiano las cuentas anuales de una empresa colombiana en la que tiene proyectada realizar una inversión futura?

La comparabilidad de la información contable, ha sido objeto de estudio por parte de diversos autores, Radebaugh y Gray (1997), ilustran el efecto comparativo que sobre los beneficios de las empresas tiene la diversidad en la normativa contable internacional, para tal efecto, emplean como referencia las normas contables americanas emitidas por el FASB, a las que otorgan un índice con valor de cien que utilizan como dato base para compararlo con el resultante en otros países.

El resultado obtenido en dicha comparación, es que países como Japón, España, Alemania y Reino Unido, presentan un índice de 66, 85, 8 y 1257 respectivamente; en los tres primeros casos, los beneficios de las diferentes empresas de estos países, se encuentran subestimados con respecto de los calculados si se hubiese empleado la normativa americana, en el último caso, las utilidades estarían sobreestimadas en un 25%. Estos datos, colocan en evidencia la imposibilidad de comparar, así no más, los resultados contables obtenidos por sociedades de distinta nacionalidad, aun a pesar de que formen parte de sectores industriales semejantes o tengan dimensiones empresariales similares.

Simmons y Aziéres(6), realizaron un trabajo parecido a Radebaugh y Gray, calculando los beneficios de una empresa en millones de ecus, según la normativa contable de varios países europeos, encontrando que efectivamente, existen diferencias hasta en un 50% en los resultados obtenidos, lo cual es significativo, si se tiene en cuenta que estos países operan en el ambiente “interno” de la Unión Europea, donde teóricamente debería existir un elevado nivel de comparabilidad en el marco de unión económica y monetaria que los une.

Aunque las diferencias citadas por Radebaugh y Gray, y Simmons y Aziéres hacen referencia al cálculo del beneficio, tal imposibilidad de comparación no excluye a otras magnitudes del balance, tal como lo ha puesto de manifiesto Laínez y Callao (2000); aquí lo importante de señalar es que si en el interior de un país la información contable no siempre es totalmente uniforme entre las empresas, por muy rígida y sujeta a requerimientos legales que sea, si nos situamos al nivel de un grupo de países, las diferencias en las prácticas de elaboración y presentación de la información se agudizan.

Este problema de comparabilidad no sería tan elocuente cuando el usuario de la información financiera se circunscribe a un único país, es decir, aun existiendo problemas de comparabilidad al interior de una frontera, si el destinatario se encuentra dentro de la misma frontera, tiene posibilidades de “adecuar” la heterogeneidad que se le presenta; sin embargo, cuando el usuario está situado en un país diferente al de la empresa que espera lograr financiación en mercados financieros foráneos, o éste deberá ajustar su modelo de análisis e interpretación para poder leer, entender y comprender la información revelada por la entidad, o ésta tendrá que readecuar sus estados financieros a las exigencias y características de los destinatarios de los mismos.

Así pues, las diferencias nacionales y la diversidad de sistemas contables son auténticas barreras que dificultan la comprensión y el análisis de los estados financieros cuando la información proviene de otro país, donde tal vez, el principal problema radica en que los usuarios interesados en dichos estados analizan éstos bajo la óptica y mentalidad con que están acostumbrados a analizar aquella información que aparentemente es similar, pero que difiere en sus aspectos fundamentales, dadas las diferentes costumbres, herencias culturales, principios contables y exigencias legales.

Dado lo anterior, para que los estados financieros que atraviesan las fronteras nacionales sean realmente útiles, no es suficiente que se presenten en diferentes idiomas y monedas, deben ser traducidos de forma que se trasmitan todas las circunstancias, hechos subyacentes y consecuencias a los usuarios, cuyas experiencias y formación en materia de datos económico-financieros difieren de las de la entidad informadora.

Lógicamente, este proceso de traslación de los datos financiero elevará los cotes de elaboración de la información contable, pero hay que tener en cuenta que en ausencia de comparabilidad la libre competencia puede quedar gravemente distorsionada y afectar incluso a la asignación eficiente de recursos(7).

Ante los inconvenientes que plantea la diversidad de prácticas contables entre países, vinculados principalmente con el grado de comparabilidad de los estados financieros, parece necesario el establecimiento de ciertos mecanismos que permitan alcanzar, en el contexto contable internacional, un nivel de armonización suficiente.

2.2. La armonización contable como instrumento para lograr la transparencia y comparabilidad de la información financiera

Aunque el concepto de armonización admite varias acepciones, lo cierto es que se ha empleado para hacer referencia a la reducción de prácticas contables disponibles en el reconocimiento de las operaciones económico-financieras, lo cual incrementará el grado de comparabilidad de la información financiera internacional, consiguiendo que más empresas en las mismas circunstancias apliquen el mismo método contable a un hecho económico o faciliten información adicional que permita realizar al usuario los ajustes pertinentes.

La armonización así concebida, no puede confundirse con el concepto de normalización, proceso mucho más severo que persigue una mayor uniformidad en los criterios contables que han de aplicar las empresas(8); de esta forma, la armonía cabe entenderla como un punto intermedio entre dos extremos, representados por la diversidad absoluta y la rígida uniformidad, la cual entre otras, trae los siguientes beneficios y ventajas (Laínez, 2000):

Posibilita que los inversores y analistas entiendan los estados financieros de empresas extranjeras en las cuales estarían interesados en invertir.

Elimina una de las principales barreras para que los flujos monetarios, tanto de inversión como de financiación, circulen con mayor fluidez a nivel internacional.

Las empresas que deseen buscar financiación en los mercados financieros fuera de su país no deberían incrementar sus costes de elaboración de los estados financieros adaptándolos a las prácticas seguidas en este último.

Para las empresas multinacionales, estos efectos positivos se incrementan notablemente, al simplificarse las tareas relacionadas con la consolidación de los estados financieros de sus filiales ubicadas en distintos países. Así mismo la capacitación del staff directivo de las filiales sería mucho más homogéneo ante una posible movilidad geográfica del mismo.

Las empresas multinacionales de auditoría se verían adicionalmente beneficiadas por la simplificación de su trabajo en los diversos países en los que tengan presencia.

La medición del beneficio empresarial a partir del cual tributarán las empresas extranjeras resultará más sencilla al existir unas normas de reconocimiento de ingresos y gastos uniformes a nivel internacional, facilitando de esta forma la labor de las autoridades fiscales nacionales.

Las entidades financieras podrían aportar un mayor nivel de financiación a las empresas foráneas si la evaluación del riesgo y la valoración de la empresa se realizase bajo las premisas de la elaboración homogénea de los estados financieros a nivel internacional.

La comparabilidad de la situación competitiva de una empresa en el ámbito internacional se vería incrementada notoriamente, siendo más sencilla la identificación de la posición estratégica que ocupa en el sector.

Los países que no tienen todavía un sistema contable desarrollado, fundamentalmente los que están en vías de desarrollo, pueden beneficiarse de la existencia de un modelo contable homogéneo a nivel internacional que les sirva de base para el desarrollo del suyo propio.

A pesar de las indudables ventajas que se desprenden de la existencia de estados financieros comparables a nivel internacional, conviene reflexionar acerca de la necesidad o no de armonizar determinadas prácticas contables en función de la naturaleza de su diversidad. Para Choi y Mueller (1992) es necesario distinguir entre aquellas diferencias económicas reales a las que puede conducir la diversidad contable de aquellas otras que solo provocan un mero impacto nominal.

En este sentido, considera que la diversidad contable producirá una diferencia económica real cuando suponga cambios en las decisiones de gestión por parte de la dirección de la empresa, alteraciones en los flujos de tesorería o modificaciones en la evaluación que de la entidad realicen los analistas. Por otra parte, existirá un impacto nominal cuando la diversidad de reglas contables afecte solo a partidas no relacionadas directamente con las circunstancias mencionadas anteriormente.

El razonamiento que hay tras la separación de los efectos de la diversidad contable entre reales y nominales, estriba en que parece lógico que dos empresas pertenecientes a un mismo entorno económico apliquen las mismas prácticas contables, mientras que sí hay características particulares que las diferencian —en cuestiones fiscales, industriales o por intervención estatal mediante actuaciones reguladoras—, sería comprensible la admisión de tratamientos contables diferenciados, aunque ello reduzca las posibilidades de un análisis comparativo directo de sus estados financieros.

En consecuencia, la armonización de prácticas y métodos contables con la finalidad de alcanzar un mayor grado de comparabilidad sería deseable en aquellos casos en que sean salvables las diferencias de los entornos cuyos tratamientos contables se pretende armonizar, es decir, cuando la aplicación de un mismo criterio contable en empresas cuya realidad económica es distinta permita visualizar la existencia de dicha diferencia y tenga sentido la realización de un análisis comparativo. En el supuesto de que las diferencias estén originadas por cuestiones legales, fiscales o culturales, tratamientos contables distintos pueden resultar necesarios, ya que, en algunos casos, la utilización de los mismos criterios podría confundir al usuario de los estados financieros que desconoce que éstos han sido generados en entornos dispares.

Aunque la reflexión presentada por Choi y Mueller, puede en algún modo servir como referente en el proceso de armonización de prácticas contables internacionales, existen otras posiciones que se han alzado en contra de dicho proceso, las cuales se pueden resumir en los siguientes términos:

A pesar de considerar que una información financiera armonizada es un requisito indispensable para el desarrollo de los mercados financieros internacionales y la libertad de movimientos de los capitales, el incumplimiento de dicho requisito no ha impedido su evolución favorable desde la década de los setenta hasta nuestros días.

Para algunos autores se trata de un proceso que no es ni práctico ni fielmente valorable y, además, consideran que tanto los inversores como los emisores son capaces de tomar decisiones sin necesidad de disponer de normas contables comunes a nivel internacional; consideran igualmente, que los analistas de valores de la mayor parte del mundo son capaces de ajustar “suficientemente” los estados contables publicados para examinar profundamente cual es el atractivo de una inversión correcta.

Hay quienes consideran que la armonización contable internacional es simplemente un proceso político cuya función primordial radica en armonizar los intereses de las partes afectadas. Así, el interés de los usuarios locales versus extranjeros juega un papel determinante en el proceso y solo cuando los usuarios locales crean que la armonización contable vaya en su propio beneficio será factible alcanzar algún grado de acuerdo.

La resistencia a la pérdida de soberanía nacional en materia contable también se considera una causa fundamental de la reticencia a la armonización.

Aunque nadie tiene la última palabra en esta temática, lo cierto es que si admitimos la importante función que se le encomienda a la información contable en el proceso de toma de decisiones de sus potenciales usuarios, no cabe duda que la comparabilidad es una característica deseable desde el punto de vista del análisis de dicha información. Su ausencia obligará a los usuarios a realizar una serie de ajustes sobre la información con el fin de adecuarla a un estándar de comparación que permita su análisis.

Por tanto, es razonable pretender armonizar internacionalmente las prácticas contables, sin que ello quiera decir que se tenga que realizar a “cualquier precio” y de forma “mecánica”; lo deseable sería examinar cuál es la necesidad real de establecer tratamientos comunes aunque ello deba modificar los comportamientos contables de las empresas de algunos países, siendo conveniente, en algunos casos, mantener la disparidad de criterios si ello va en beneficio de otras características que debe poseer la información contable, tales como la relevancia o la fiabilidad.

No obstante, es necesario señalar que más que discutir la necesidad de armonizar o no las prácticas contables internacionales, la mayor parte de las alabanzas o críticas a este proceso se generan por la forma en que se lleva a término el mismo y por las cesiones que determinados países deben realizar para adoptar las prácticas contables de otros.

3. Acuerdos entre organismos reguladores y reorientación de objetivos, en el proceso de armonización contable

La comparabilidad de la información contable empezó a ser abordada por los organismos reguladores, como resultado de la preocupación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, por incentivar mecanismos de transparencia dirigidos al mercado de capitales. Pero la problemática también se abordó, por las presiones de las empresas multinacionales —que buscaban financiación en los mercados internacionales—, las cuales tenían que proporcionar información diferente a los distintos reguladores, con el costo que esto implicaba.

Estas presiones, aunadas a la posible pérdida de competitividad por parte de unos mercados frente a otros, trajo como consecuencia un acercamiento entre la Asociación Internacional de las Comisiones Nacionales de Mercados de Valores, IOSCO, y el Comité Internacional de Normas de Contabilidad, IASC(9), el cual tiene como fin, plantear una solución a la diversidad contable internacional.

3.1. El acuerdo IASC-IOSCO

La IOSCO y la IASC, empezaron a intensificar sus relaciones a partir de los resultados obtenidos de un estudio, que tenía como fin examinar el grado de similitud entre las bolsas de diferentes países en lo referente a la publicación de información económico-financiera. Este estudio, conocido como informe CADRE, determina que existen diferencias significativas entre países, no solo en cuanto al proceso de emisión de la normativa contable, sino también en lo referente a los criterios de valoración o contabilización que se utilizaban para reconocer determinados hechos económicos.

Conscientes de los efectos nocivos que la falta de armonización contable internacional puede tener sobre la globalización de las operaciones bursátiles, los dos organismos decidieron enfrentar la problemática con el fin de establecer un cuerpo de normas contables coherentes y de calidad que sirviera para mejorar la comparabilidad de la información contable. La respuesta de IASC a las sugerencias del IOSCO fue muy positiva, sobre todo al darse cuenta de la gran oportunidad que se le presentaba de obtener un mayor reconocimiento y prestigio a la labor que realizaba y, además, por ser coherente con la nueva etapa armonizadora que acaba de iniciar.

Finalmente, y tras un detallado seguimiento por parte de la IOSCO de los avances armonizadores emprendidos por el IASC, las dos instituciones firmaron un acuerdo en el cual la IOSCO se comprometía a exigir la equiparación, en todas las bolsas que se adhirieran a los acuerdos, de las normas contables emitidas por el IASC.

Este acuerdo que tiene implicaciones en la adopción de las Normas Internacionales de Contabilidad, NIC, por parte de las entidades que participan en los mercados de capitales, también tiene incidencia en los objetivos de las dos instituciones que realizaron el mismo.

Por ejemplo, en el caso específico de la IASC, desde su constitución en 1973, tenía como objetivos:

Formular y difundir, en interés público, normas contables a observar en la presentación de los estados financieros, y promover su aceptación y respeto en todos los países del mundo.

Trabajar con generalidad por la mejora y armonización de las regulaciones, normas contables y procedimientos relacionados con la presentación de estados financieros.

Los miembros que conformaban la IASC, tenían el compromiso de apoyar sus objetivos, publicando en los países respectivos, cada una de las normas internacionales de contabilidad, aprobadas por el consejo y hacer lo posible para:

Asegurar que los estados financieros publicados cumplan las citadas normas en todos los aspectos sustanciales, informando además sobre el susodicho cumplimiento.

Persuadir a los gobiernos y a los organismos normalizadores de que los estados financieros publicados han de cumplir, en los aspectos sustanciales, con las normas internacionales de contabilidad.

Persuadir a las autoridades que conforman los mercados de capitales y a la comunidad industrial y empresarial, de que los estados financieros publicados han de cumplir, en los aspectos sustanciales con las normas internacionales de contabilidad, informando además sobre el susodicho cumplimiento.

Asegurar que los propios auditores comprueban que los estados financieros cumplen, en los aspectos sustanciales, con las normas internacionales de contabilidad.

Fomentar internacionalmente, la aceptación y el respeto de las normas internacionales de contabilidad.

Sin embargo, una vez, concretado el acuerdo con el IOSCO el cual se materializó el 17 de mayo de 2000, con la recomendación pública que éste realizó a sus miembros para que permitiera a las empresas que allí cotizan la publicación de su información según las NIC, la IASC reconoció la necesidad de acometer cambios en su estructura organizativa con el fin de lograr el respaldo necesario para convertirse en el organismo emisor de las normas contables de alta calidad a nivel internacional, lo cual implicó la reformulación de sus objetivos, que en esta nueva era se enuncian en los siguientes términos:

Desarrollar normas de contabilidad que generen información de alta calidad, transparente y comparable, que ayude a los participantes en los mercados de capitales y a otros a la adopción de decisiones económicas.

Promover el uso de las normas internacionales de contabilidad trabajando con reguladores nacionales —provocando así la convergencia de los criterios internacionales y las normas nacionales.

Igualmente, estas instituciones acordaron:

Solicitar a los organismos reguladores nacionales, evaluar la pertinencia de la aplicación de las NIC en las PYME.

Continuar con el estudio de las necesidades contables de los países en vía de desarrollo.

Trasladar a los organismos reguladores nacionales y auditores el control del cumplimiento de las NIC.

Revisar el sistema de financiación y modificar la estructura del IASC.

En definitiva, el acuerdo IASC e IOSCO compatibilizó las metas de ambas entidades, por un lado IOSCO recomienda a sus miembros que exijan a las empresas que cotizan en el mercado de capitales, la aplicación de las normas internacionales expedidas por IASC; a su vez, esta última, después de casi treinta años de constitución, orienta sus objetivos en función de los mercados de capitales, procurando la transparencia y comparabilidad de la información financiera, fin primordial que persigue la IOSCO y otros organismos internacionales.

3.2. Hacia la evaluación del desempeño

Entre otros cambios que se están gestando a nivel internacional, en esta misma dirección, se encuentran los relacionados con la creación de la International Forum on Accountancy Developmente, IFAD, e International Accounting Standards Board, IASB.

El IFAD nace en el congreso mundial que celebró la IFAC en París en 1997, con el fin de establecer los cambios que en materia de contabilidad y auditoría debe efectuar la profesión contable; el argumento de este cambio lo sustenta en los siguientes términos la IFAD(10).

The Need for Change: There is general agreement that the available financial information in many markets is inadequate for investors and others to accurately assess risks and make reasoned decisions on a global level. The quality of financial information falls short of user expectations and has created an expectation gap. The absence of transparent and reliable financial information is a particular issue in respect of developing countries but is also an issue in many of the developed countries. The current position impairs the quality and efficiency of capital markets and undermines the public interest.

Recently, the Asian crisis has raised questions about the quality of accounting and auditing in the effected countries. Some have suggested that the accounting and auditing profession may not have fulfilled it''s professional responsibilities in those countries. As evidence, such critics cite incomplete financial information, lack of transparency and inappropriate accounting standards and inconsistent application of those standards as factors contributing to the seriousness of the crisis or to the delay in identifying and responding to it ...

Teniendo como presente este argumento que no es diferente al planteado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la IFAD estipuló como objetivos primordiales los siguientes:

The objectives of IFAD are to:

Promote understanding by national governments of the value of transparent financial reporting, in accordance with sound corporate governance.

Assist in defining expectations as to how the accountancy profession (in both the public and private sectors) should carry out its responsibilities to support the public interest.

Encourage governments to focus more directly on the needs of developing countries and economies in transition (hereinafter referred to jointly as ‘developing countries’).

Help harness funds and expertise to build accounting and auditing capacity in developing countries.

Contribute to a common strategy and framework of reference for accountancy development.

Promote co-operation between governments, the accountancy and other professions, the international financial institutions, regulators, standard setters, capital providers and issuers.

Por otra parte, el IASB se convierte ahora en el organismo que reemplaza a la IASC en la emisión de normas internacionales de contabilidad(11):

In March 2001, the IASC Foundation was formed as a not-for-profit corporation incorporated in the State of Delaware, USA. The IASC Foundation is the parent entity of the International Accounting Standards Board, and independent accounting standard setter based in London, UK.

Effective 1 April 2001, the International Accounting Standards Board (IASB) assumed accounting standard setting responsibilities from its predecessor body, the International Accounting Standards Committee. This was the culmination of a restructuring based on the recommendations of the report Recommendations on Shaping IASC for the Future.

The IASB structure has the following main features: the IASC Foundation is an independent organization having two main bodies, the Trustees and the IASB, as well as a Standards Advisory Council and the Standing Interpretations Committee. The IASC Foundation Trustees appoint the IASB Members, exercise oversight and raise the funds needed, whereas IASB has sole responsibility for setting accounting standards.

La sustitución del comité por el Board no es únicamente nominativo, aunque la nueva corporación retomó las funciones del IASC y adoptó las IAS y SIC, emitidas previamente por dicha institución, tal vez, el mayor reto de este organismo, consiste en adecuar los estándares internacionales de presentación de reportes financieros(12), al nuevo entorno financiero, que exige información orientada al mercado de capitales, de acuerdo con los lineamientos establecidos en la nueva arquitectura financiera internacional.

Por tal razón, el IASB está trabajando en un proyecto denominado reporting perfomance, en el cual se pretende incluir información que dé razón del desempeño financiero, para tal efecto, se empieza a abordar temáticas relacionadas con la presentación de los diferentes elementos que determinan la posición financiera de una entidad. En el wibesite del IASC, se destaca(13):

Reporting Performance

Latest revision: 2001/10/31

Project Background:

This project will address broadly the issues related to the display and presentation in the financial statements of all recognised changes in assets and liabilities arising from transactions or other events except those related to transactions with owners as owners (comprehensive income). Thus, it will consider items that are at present reported in the income statement, cash flow statement, and statement of changes in equity.

Issues addressed in this project include distinguishing revenues and expenses from other sources of comprehensive income or expense, reporting of holding gains and losses, and distinguishing operating and non-operating item.

De acuerdo con lo anterior y consultando la totalidad del proyecto, se puede deducir que el problema ahora, es cómo presentar la información financiera con el fin de que ésta proporcione al usuario(s) los suficientes elementos de juicio que le permitan concluir cual ha sido el desempeño financiero de la entidad; la cuestión no estriba entonces, única y exclusivamente en la razonabilidad de las cifras, sino en la forma en que se presentan los diferentes elementos que conforman los reportes financieros(14).

Si el lector desea profundizar sobre el tema puede consultar el paper: “Reporting performance. Colin Fleming, Washington D.C., octubre 2001, que se puede obtener en website:

http://www.iasc 

org uk/docs/acpapers/200110/0110 rp.pdf.

El acuerdo entre IASC e IOSCO y la creación del IFAD e IASB, plantean en el corto plazo una consolidación definitiva de los estándares internacionales de contabilidad; seguramente, el próximo paso a seguir en materia de regulación contable, estará dado por el acuerdo entre IASB y FASB, con el fin de armonizar los nuevos IFRS con los US-GAAP y las declaraciones elaboradas por el FASB; de esta forma, se dispondrá de un conjunto homogéneo de normas contables orientado al mercado de capitales.

¿Y en Colombia para dónde vamos?

En Colombia el modelo contable, desde el año de 1986, ha sido aplicado por vía legal, es decir, el Congreso o el Gobierno autónomamente han proferido, leyes y decretos regulando la contabilidad de las empresas.

Aunque desde esta época, en los diferentes articulados que dieron origen en su momento a decretos como el 2160, 2649, 2650, participaron diferentes actores, lo cierto es que el producto final tiene una marcada orientación fiscalista, en donde la intromisión de normas tributarias en lo contable, ha sido el común denominador desde que se reglamentó la contabilidad en 1986 en nuestro país. Esto ha hecho que en múltiples circunstancias, primen en materia contable, normas fiscales, las cuales tienen como objetivo primordial, la explicación de la renta y acumulación patrimonial a partir de cifras contables, con el fin de establecer bases gravables.

Bajo este escenario, la información que proporciona un modelo contable fiscalista como el nuestro, poco o nada satisface a usuarios cuyos objetivos difieren substancialmente de los que persigue por ejemplo la DIAN. Tal ves por esta razón, entidades gubernamentales diferentes a la DIAN —como las Superintendencias—, han optado por exigir a las instituciones que regulan, otro tipo de información, o en ciertos casos, incluso, han expedido en materia contable normas específicas tendientes a reconocer y revelar hechos económico-financieros que por su importancia ameritan tratamientos especiales, de los cuales los usuarios deben ser informados.

A lo anterior hay que agregar, que desde el punto de vista profesional, el Consejo Técnico de la Contaduría, emite pronunciamientos que si bien no son de obligatorio cumplimiento(15), orientan la práctica profesional en el ámbito privado, dado que en lo público, la Contaduría General de la Nación regula, a través del Plan General de Contabilidad Pública, a los entes que de acuerdo con sus características se inscriben dentro de su campo de acción.

Esta diversidad de entes reguladores con objetivos disímiles, ha dificultado tanto en el sector privado como en el público, la configuración de información financiera, en donde de acuerdo con el nivel de poder de cada ente regulador, prima una o otra opción para el reconocimiento, causación y revelación de determinadas transacciones; esto, sin duda alguna, va en contra vía de lo que se persigue en el ámbito internacional: reducir en grado de discrecionalidad en la aplicación de criterios contables, como alternativa para alcanzar una mayor trasparencia y comparabilidad en la información que elaboran las entidades(16).

Es en este contexto que se debe entender el proceso armonizador que actualmente se debate en el país, y el cual se empezó a ventilar con la ley 550 de 1999, la cual en su artículo 63 dispone:

“Armonización de la normas contables con los usos y reglas internacionales: para efectos de garantizar la calidad, suficiencia y oportunidad de la información que se suministre a los asociados y a terceros, el Gobierno Nacional revisará las normas actuales en materia de contabilidad, auditoria, revisoría fiscal y divulgación de información, con el objeto de ajustarlas a los parámetros internacionales y proponer al Congreso las modificaciones pertinentes”.

El artículo hace referencia a la armonización de normas contables, entendida como un proceso de ajuste a los parámetros internacionales, que de acuerdo a lo que se ha visto, no son otros diferentes a los emitidos por el ahora IASB o en su defecto los estipulados por el AICPA, en el caso de que el acuerdo IASC-US GAAP así lo determine.

Bien sea que los parámetros internacionales en materia contable estén dados por los IFRS o los FASB, lo cierto es que la aplicación de estos en nuestro medio, no es algo nuevo ni desconocido en la práctica profesional, este evento ya se viene realizando desde hace bastante tiempo; es decir, sin desconocer que en Colombia existe una reglamentación para la contabilidad(17), las empresas de alguna magnitud, sobre todo las multinacionales, elaboran información para uso interno y para reporte a casa matriz, con base en pronunciamientos internacionales(18), lo que se pretende entonces, es reglamentar una práctica que para algunas entidades es habitual, y generalizarla a otras que por su tamaño o procedencia, hasta ahora no la han aplicado.

Lo anterior, que se puede analizar desde varios escenarios(19), también es consecuencia de la generosidad de nuestras normas y jurisprudencia, que han dejado el campo expedito en varias ocasiones para que se apliquen pronunciamientos internacionales en materia de contabilidad y auditoría, tal vez el hecho más significativo lo constituyó, en su momento, la declaración explícita realizada por el Consejo Técnico de Contaduría, en el sentido de aplicar normas IASC, FASB, IFAC, en ausencia de directrices nacionales.

El proceso armonizador que se empezó a ventilar con la ley 550 de 1999, tiene en la actualidad su mayor expresión en la iniciativa gubernamental sobre el mercado de capitales: el ejecutivo radicó el 17 de septiembre de 2001 el proyecto de ley 108/01 que tiene como objetivo regular de manera integral el mercado de valores y fomentar el ahorro, la inversión y la formación eficiente de capital en Colombia.

Con este proyecto de ley, entre otros aspectos, se pretende insertar al sector real dentro del sistema financiero y ampliar los instrumentos de acceso de las empresas colombianas a recursos financieros y a capital de riesgo. Para los inversionistas, la modernización del mercado de valores implicará una mayor seguridad, transparencia e información incorporando los principios de buen gobierno corporativo, que se traduce en un mejor conocimiento de las empresas y en mayor certeza sobre la forma como son conducidas.

Los aspectos más importantes de este proyecto son:

Un marco amplio que admite nuevos servicios y productos relacionados con el mercado de valores, acorde con la dinámica internacional de ese mercado.

Normas que propenden por la disminución de los costos de intermediación de valores y la desegmentación de ese mercado.

La exigencia de altos estándares de transparencia respecto de la información relevante para el mercado.

Un régimen de regulación administrativa del mercado de valores basado en principios, que incrementará la seguridad jurídica en el sector.

Una definición precisa y moderna de las funciones de la Superintendencia de Valores, que le otorga los poderes necesarios para enfrentar emergencias del mercado y para sancionar ejemplarmente a los infractores.

Reglas nuevas para las actividades de intermediación de valores y de organización del mercado, basadas en la transparencia y en la disciplina de mercado.

Más flexibilidad para las empresas emisoras de valores y mejor definición de las responsabilidades de sus administradores.

Nuevos mecanismos para combatir el delito de cuello blanco y los abusos contra el mercado, tales como el uso de información privilegiada y la manipulación.

La protección efectiva de los derechos de los inversionistas y en particular de los accionistas minoritarios.

El mejoramiento de los mecanismos de democratización de la propiedad accionaria del Estado y de la transparencia de las negociaciones con recursos públicos y de seguridad social.

El proyecto de ley es consecuente con los lineamientos mundiales establecidos en materia de nueva arquitectura financiera, en donde se puede intuir la preocupación que existe, y que no es ajena al BM y FMI, por mejorar la transparencia en los flujos de información. En este sentido, el proyecto asigna funciones y responsabilidades entre las cuales se destacan:

ART. 7º—Regulación de las actividades del mercado de valores. Además de lo previsto en otras partes de la presente ley, el Gobierno Nacional contará con los siguientes instrumentos de intervención:

... 11. Establecer normas dirigidas a salvaguardar la calidad, oportunidad y suficiencia de la información que los emisores de valores deban suministrar o presentar al público.

ART. 8º—Funciones de la Sala de Valores. La Sala de Valores tendrá las siguientes funciones:

... 20. Establecer las normas básicas y técnicas y los requisitos relativos a la publicación de cualquier información contable, incluyendo los formatos y procedimientos para la realización de la misma.

Para lo anterior se tendrán en cuenta, además del marco previsto por la presente ley, los principios de contabilidad generalmente aceptados y los estándares contables internacionales emanados de la junta internacional de estándares contables o el órgano que la reemplace.

21. Establecer, para el caso de las personas vigiladas por la Superintendencia de Valores que no sean vigiladas por la Superintendencia Bancaria, y para el caso de las personas controladas por la Superintendencia de Valores que no sean vigiladas por otras superintendencias, las normas básicas y técnicas que regulen las actividades de identificación, cuantificación, clasificación, acumulación y valuación de los hechos objeto de información contable y la demás información relevante para el mercado de valores.

Para lo anterior se tendrán en cuenta, además del marco previsto por la presente ley, los principios de contabilidad generalmente aceptados y los estándares contables internacionales emanados de la junta internacional de estándares contables o el órgano que la reemplace.

ART. 9º—Atribuciones de la Sala de Valores. La Sala de Valores tendrá las siguientes atribuciones, sin perjuicio de las otras que por virtud de la presente ley u otras disposiciones legales se le asignen:

... 5. Evaluar, al menos anualmente:

... e) El desarrollo de las normas y prácticas colombianas sobre contabilidad, auditoría y revisoría fiscal, frente a los estándares internacionales relevantes.

...7. Recomendar a las distintas autoridades que desempeñen funciones relacionadas con la contabilidad, o que tengan incidencia sobre la misma, medidas dirigidas a solucionar las falencias que se adviertan.

ART. 18.—Funciones de la Superintendencia de Valores.

... 4. Funciones de desarrollo del mercado y de preservación y divulgación de su información:

l) Instruir lo concerniente con las prácticas de auditoría admisibles respecto de los estados financieros de las entidades vigiladas y de los emisores, para asegurar el cumplimiento de las normas aplicables.

Estas dos iniciativas, la primera consolidada —Ley 550 de 1999— y la segunda en desarrollo —proyecto de ley que cursa en el Congreso relativo al mercado de capitales—, hacen pensar que los cambios en la arquitectura internacional no han sido totalmente ajenos a nuestro país, son reformas que apuntan en materia contable en una misma dirección, el gran interrogante que surge al respecto, es si efectivamente el transplante y adopción de normas internacionales, es el camino que a seguir, autores como Martínez, refiriéndose a los procesos de armonización en mundos globalizados afirma:

“... En su manifestación contemporánea, la globalización se caracteriza primordialmente por el creciente poder de capital y del mercado en relación tanto al trabajo como al Estado. Es en estos contextos donde se origina y posteriormente se desarrolla la inevitabilidad de la estructuración de un cuerpo normalizador, que unifique, estandarice y uniforme la práctica contable y por consiguiente el ejercicio del control económico, proceso este que tiene como fundamento de trasfondo el servir como garante de la eficacia de las empresas asentadas en otros territorios y cuya racionalidad debe operar inevitablemente a favor de la metrópoli...(20)”.

Por su parte, Gil opina:

“No puede analizarse el desarrollo de la contabilidad por su simetría con las NIC, sino por la eficiencia social que le reconozca en el aporte de soluciones concretas a la toma de decisiones de todos los agentes del sistema económico... La demanda de procedimientos homogéneos en la información económica de los gobiernos y las empresas, comienza a ser un requerimiento social al que la universidad tiene que dar respuesta no simplemente como adaptadora de estándares internacionales, sino como creadora y productora de conocimientos útiles(21)”.

Sin embargo, existen otras posturas que ven en los procesos de armonización un escenario adecuado y pertinente que se debe llevar a cabo hasta sus últimas instancias:

“Con la globalización, llegó la hora de abandonar esas teorías y esas prácticas respaldadas en la norma pero inefectivas en la práctica... Por consiguiente, la tarea no es adaptar el 2649 corrigiéndolo, mejorándolo, complementándolo, etc., sino que la tarea es derogarlo (junto con todas las normas complementarias) y adoptar los estándares de IASC para las actividades cross-border, esto es, para los entes económicos que participan en mercados globales en sus diferentes niveles: locales, regionales, internacionales o mundiales(22)”.

Más allá de las virtudes de adoptar o adaptar normas o estándares, la polémica se debe plantear en términos de cuál es el sistema que necesitamos para resolver los problemas de información de organizaciones que operan en mercados globalizados y para entes cuyo alcance se restringe a las fronteras del país, de ahí que el momento es propicio para volver a retomar el camino metodológico adecuado en la construcción de sistemas de información.

¿Nos quedamos con estereotipos contables que responden a necesidades de información específicas —mercados de capitales— e ignoramos que en nuestro entorno lo que predominan son las PYME con objetivos diferentes?; ¿insistimos en un único modelo multipropósito o creamos sistemas diferenciados de acuerdo con objetivos específicos?, seguimos planteando discursos ideológicos que en aras de defender la soberanía nacional desconocen cambios importantes en el entorno que afectan los sistemas de información para determinadas empresas?

No cabe duda, hay que reconciliar las diferentes posturas y llegar a puntos de acuerdo que permitan contemplar el entorno socioeconómico de cada país sin desconocer la importancia y efecto que tiene la información contable en los mercados de capitales.

Bibliografía

Banco Mundial. Informe sobre el desarrollo mundial 1999. Capítulo 6º, procesamiento de la información financiera.

Consejo Técnico de la Contaduría. Pronunciamientos varios.

Choi, Frederick y Mueller, Gerhard. International accounting. 2ª edition. Prentice-Hall, 1992.

Fondo Monetario Internacional. Informe anual del directorio ejecutivo correspondiente al ejercicio cerrado el 30 de abril de 2001.

Gil, Jorge Manuel. Normas internacionales de contabilidad y transferencia de tecnología. En: Revista Legis del Contador Nº 6, abril-junio, 2001.

Laínez, José A. Manual de contabilidad internacional. Madrid, España: Ediciones pirámide, 2001.

Mantilla, Samuel. Adopción de estándares internacionales de contabilidad.En: Revista Legis del Contador Nº 6, abril-junio, 2001.

Martínez Pino, Guillermo L. Imperio transnacional: Transplante y adopción de normas y modelos contables.En: Revista Contaduría Universidad de Antioquia Nº 36, marzo, 2000.

Tua Pereda, Jorge. ¿Hacia el triunfo definitivo de las normas internacionales de contabilidad? En: Revista Contaduría Universidad de Antioquia Nº 36, marzo, 2000.

Radebaught, L. y Gray, S. J. International accounting and multinational enterprises. Nueva York: John Wiley & Sons, Inc. Cuarta edición, 1997.

(1) Las consecuencias de las reformas estructurales van más allá del incremento en los negocios internacionales, sin embargo, para efectos del presente trabajo, interesa resaltar el papel de las políticas en la globalización internacional.

(2) Banco Mundial. Informe sobre el desarrollo mundial 1999. capítulo 6º, procesamiento de la información financiera, 1999.

(3) Fondo Monetario Internacional. Informe anual del directorio ejecutivo correspondiente al ejercicio cerrado el 30 de abril de 2001.

(4) Las evaluaciones de este programa piloto recibieron el nombre de informes sobre la observancia de códigos y normas IOCN.

(5) Banco Mundial. Op. cit. p. 91.

(6) Los resultados de esta investigación son referenciados por: Laínez, José A., 2001.

(7) Ibíd, p. 242.

(8) Al respecto ver Radebaugh, L. y Gray, S. J., 1997.

(9) Ahora, denominado IASB.

(10) http://www.ifad.net.

(11) http://www.iasc.org.uk/.

(12) En esta nueva era, los pronunciamientos del IASB, se conocen como International Financial Reporting Standards –IFRS-, reemplazando las declaraciones conocidas como IASs, emitidas por el comité.

(13) El Proyecto se puede consultar en el website:

http://www.iasc.org.uk/ 

(14) El problema de la razonabilidad está muy asociado con el reconocimiento y medición —causación y valoración, para otros autores—, lo cual no se aborda, o mejor no es tema fundamental de este proyecto, que pretende principalmente, dilucidar cómo se deben clasificar, agregar y presentar los elementos de los reportes financieros; sin embargo, en uno de los papers de discusión se hace referencia tangencialmente al reconocimiento de ingresos y costos.

(15) La sentencia de la Corte Constitucional, número C-530 del 10 de mayo de 2000, aclaró que los pronunciamientos del Consejo Técnico de la Contaduría carecen de fuerza legal obligatoria.

(16) Una de las exigencias que realizó la IOSCO a la IASC, fue el de reducir en el máximo nivel posible, las diferentes alternativas contables que, sobre un mismo hecho, existían en las normas expedidas por esta última.

(17) Que por cierto tanto en ámbito de lo privado como en lo público consulta las directrices emanadas por los organismos internacionales, y muchos de los pronunciamientos y conceptos tienen una base inspirada en las declaraciones realizadas por la IASC, FASB, IFAC.

(18) Incluso, en los últimos tiempos, estas firmas han empezado a exigir el conocimiento de dichos pronunciamientos, como prerrequisito para incorporar nuevos contadores o promover los existentes dentro de la organización.

(19) Un mayor análisis al respecto se pueden encontrar en: MARTINEZ PINO, Guillermo L. Imperio transnacional: Transplante y adopción de normas y modelos contables. En: Revista Contaduría Universidad de Antioquia No 36, Marzo de 2000.

(20) Martínez Pino, Guillermo L. Op. cit, p. 142.

(21) Gil, Jorge Manuel. Normas internacionales de contabilidad y transferencia de tecnología. En: Revista Legis del Contador Nº 6, abril-junio, 2001.

(22) Mantilla, Samuel. Adopción de estándares internacionales de contabilidad. En: Revista Legis del Contador Nº 6, abril-junio, 2001.