Tratamiento fiscal de las pérdidas y deducciones

Revista Nº 109 Ene.-Feb. 2002

Medidas para lograr la aceptación de la deducibilidad de pérdidas de sociedades, de activos y excesos de la renta presuntiva sobre la ordinaria 

Deloitte & Touche 

Servicios legales y tributarios 

Planteamiento

La crisis que atraviesa el país ha repercutido en todos los sectores generando un desequilibrio económico, lo cual se refleja en las pérdidas registradas por las compañías en los últimos años.

Esta situación viene afectando los niveles de tributación en Colombia, por lo tanto, la administración de impuestos y aduanas nacionales, en las visitas realizadas a los contribuyentes, ha cuestionado las deducciones y la amortización de pérdidas fiscales incluidas en las declaraciones de renta por falta de un adecuado soporte y justificación. También han sido cuestionados los castigos de inventarios contra provisiones constituidas en años anteriores, la pérdida en venta de activos fijos y gastos en el exterior pagados directamente a casa matriz.

Deducciones

Parámetros para su aceptación

En relación con las deducciones, la Administración de Impuestos con base en la normatividad existente, ha reiterado que las deducciones imputables en la depuración de la renta, son todos aquellos gastos generados en la actividad productora de la misma, que bajo el cumplimiento de los requisitos determinados en la ley se restan de la renta bruta para obtener la renta líquida.

Las únicas pérdidas aceptadas como deducción, corresponden a las sufridas por las sociedades sobre los bienes usados en el negocio o actividad productora de renta, las ocurridas por fuerza mayor, y las obtenidas en la enajenación de activos, diferentes a las generadas por ventas de las sociedades a sus socios.

Las deducciones deben estar debidamente soportadas y cumplir con todos los requisitos legales.

Pérdidas fiscales

Las sociedades pueden compensar las pérdidas fiscales sufridas en cualquier año o período gravable, con las rentas que obtuvieren dentro de los cinco (5) períodos gravables siguientes(1). Es de anotar que estas solo se podrán tomar hasta la concurrencia de la renta generada, es decir, que no se pueden generar nuevas pérdidas con su amortización. Estas pérdidas podrán ser objeto de revisión en cualquier tiempo por parte de la administración tributaria.

Exceso de renta presuntiva sobre ordinaria

Igualmente, los contribuyentes que hayan determinado un impuesto a cargo con base en el sistema de renta presuntiva, podrán restar de la renta bruta determinada dentro de los tres (3) años siguientes(2), el valor equivalente al exceso de la renta presuntiva sobre la renta líquida calculada para el sistema ordinario. Lo anterior permite que el contribuyente tome la deducción en cualquier momento dentro del término señalado en la norma.

Deducción por pérdidas de activos

Las pérdidas se pueden generar por la operación propia del negocio cuando los ingresos son inferiores a los costos y gastos de operación, por enajenación de activos, o por situaciones relacionadas con el uso o deterioro de los bienes.

Si bien fiscalmente, son deducibles las pérdidas sufridas durante el año o período gravable, concernientes a los bienes usados en el negocio o la actividad productora de renta y ocurridas por fuerza mayor, es necesario soportar adecuadamente cada uno de los conceptos para evitar un desconocimiento y por ende pagar un mayor impuesto.

Nuestro Código Civil(3) define la fuerza mayor o caso fortuito como el imprevisto que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad ejercidos por funcionario público.

Así las cosas, para que la administración acepte la deducción por pérdida de bienes, debe demostrarse la fuerza mayor, adicionalmente es de anotar que las compañías cuentan con seguros que protegen sus activos ante cualquier eventualidad lo que da lugar a un resarcimiento por lucro cesante y daño emergente, siendo este último no constitutivo de renta ni ganancia ocasional cuando se destine a la reposición del bien.

En el caso de los inventarios, estos pueden ser provisionados contablemente para ajustarlos a su valor de realización pero este valor no es aceptado para efectos fiscales. En caso de mercancías de fácil destrucción o pérdida, se aceptará fiscalmente una disminución hasta un 5% de la suma del inventario inicial más las compras, salvo que se demuestren hechos constitutivos de fuerza mayor o caso fortuito.

La DIAN ha reiterado que las pérdidas por obsolescencia de los inventarios no están previstas en el ordenamiento fiscal, ni tampoco cumplen con los requisitos propios de las deducciones y por lo tanto no son aceptadas(4).

Recomendaciones

l No obstante la limitación fiscal al reconocimiento en la pérdida de inventarios, no se puede desconocer que existen compañías que por la naturaleza de los bienes o productos que comercializan, sufren pérdidas mayores por vencimientos de las fechas de utilización, daño o deterioro de los mismos. En este caso, consideramos que éstas podrían ser reconocidas dando de baja los bienes y elaborando un acta suscrita por el representante legal y revisor fiscal o contador público, donde se establezcan las razones del retiro, la descripción del producto y el valor en libros.

l En relación con las pérdidas fiscales y el exceso de renta presuntiva, consideramos que debería deducirse en primer lugar los excesos de renta presuntiva sobre ordinaria, teniendo en cuenta que el período para tomarlas es inferior al de las pérdidas fiscales y por otra parte que éstas se pueden descontar directamente de la renta bruta.

l Las normas vigentes contemplan una serie de mecanismos que permiten un ahorro tributario como en el caso de las donaciones, el cambio en el sistema de depreciación, las inversiones en medio ambiente, y en algunos casos la no realización de ajustes integrales por inflación, entre otros. Estas opciones deben evaluarse antes de aplicarlas para dar cumplimiento a los requisitos exigidos y así evitar cuestionamientos por parte de las autoridades tributarias que den lugar a su desconocimiento.

(1) Estatuto Tributario, artículo 147.

(2) Ley 633 de 2000, artículo 15.

(3) Estatuto Tributario, artículo 64.

(4) DIAN, Concepto 82996 de 2001.