Un código tributario para América Latina

Revista Nº 111 Mayo-Jun. 2002

Mauricio Plazas Vega explica en qué consiste el nuevo modelo de este código. El Instituto Colombiano de Derecho Tributario lidera la iniciativa. 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Especial para la Revista Impuestos 

Desde mayo del año pasado, el Instituto Colombiano de Derecho Tributario, ICDT, viene trabajando en la elaboración de un nuevo modelo de código tributario para América Latina. Mauricio Plazas Vega, presidente del ICDT, le explicó a la Revista Impuestos los pormenores de esta iniciativa colombiana, así como los principales cambios que sufrirá el actual modelo, que ya cumplió 33 años de vigencia.

Revista Impuestos:¿Cuándo nace la idea de crear un modelo de código tributario para América Latina? 

Mauricio Plazas Vega: Desde hace mucho tiempo el pensamiento tributario ha estudiado la posibilidad de crear un código tributario con principios básicos para el mundo occidental. La primera iniciativa surgió en 1919 con la doctrina de la ordenanza alemana, adoptada en el continente hasta 1969, año en el que la Organización de Estados Americanos, OEA, con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo, organizó un equipo de trabajo para elaborar el primer modelo de código tributario para América Latina. Los orientadores fundamentales de esta iniciativa fueron Ramón Valdés Costa, Carlos María Juliana Fondús y Rubens Gómez de Souza.

R.I.:¿Qué características tiene ese modelo? 

M.P.V.: Es un modelo de principios básicos que gira alrededor de lo que llamamos teoría de la relación jurídico-tributaria del mutuo compromiso entre el Estado y el contribuyente. Esta relación es contraria a la de poder, la cual es partidaria de reconocer facultades exorbitantes a la administración. Es un modelo que siguió la teoría de la igualdad entre las partes de acuerdo con la Ley general tributaria de España. Tiene una formación estrechamente vinculada con la escuela italiana.

R.I.:Pero, ¿por qué se quiere cambiar el actual modelo? 

M.P.V.: Porque es un modelo de código que ya tiene más de 30 años y debe ser adecuado a las circunstancias actuales. Por eso Colombia, a través del instituto, ha asumido el compromiso de entregarle a América Latina un nuevo modelo de código tributario que procura no solo actualizar la propuesta de 1969 sino también diseñar uno que atienda las recomendaciones aprobadas en las Jornadas Latinoamericanas de Derecho Tributario del año pasado.

R.I.: ¿Cuáles son los aportes más importantes del nuevo modelo? 

M.P.V.: En primer lugar, el nuevo modelo le dedica gran espacio al tema de tributos vinculados, con definiciones más exactas sobre el tema y, sobre todo, con una profunda reflexión sobre la importancia de esos tributos, en especial el de la parafiscalidad. En segundo lugar, contiene un capítulo en el que se incluyen normas y pautas sobre derecho tributario internacional y derecho tributario comunitario o de integración. En tercer lugar, avanza en un tema innovador como es el derecho penal tributario y, en cuarto lugar, en materia de sustitución pasiva se incluyen los sustitutos tributarios y se procura resolver problemas tan complicados en la relación jurídica de derecho tributario como es el de la naturaleza de vínculo que une al recaudador del IVA con el Estado.

R.I.: Teniendo en cuenta que existe una normatividad tan variada en América Latina y unas condiciones políticas, económicas y sociales disímiles, ¿cómo se hace para unificar todo en un solo código? 

M.P.V.: Se trata de un modelo de principios básicos, de reglas generales y de instituciones fundamentales del derecho tributario. No es un modelo que aborde temas específicos. En la historia de la codificación tributaria hay dos tendencias: La primera es la tendencia a la codificación de carácter general, la de modelos de códigos y de principios como la Ley de la ordenanza alemana de 1919, la Ley general tributaria de España de 1963 y el modelo que estamos planteando. La otra concepción es la de los códigos tributarios que regulan no solo principios y nociones fundamentales sino cada tributo en particular. La idea que tiene el Instituto es un modelo de código que ofrece a los países para que lo adopten como ley orgánica o ley estatutaria.

R.I.:¿Por qué el instituto asume esta tarea? 

M.P.V.: En este momento, Colombia ocupa el primer lugar en América Latina en lo relativo al derecho tributario y de hacienda pública. Es un reconocimiento internacional, y fiel reflejo de esa posición es la publicación en español de obras trascendentales de Andrea Amatutcci y de Víctor Uckmar. Hay otros actos de reconocimiento muy claros sobre el liderazgo de Colombia. Entonces, si el país tiene ese liderazgo y este es encabezado por el instituto, lo que menos podíamos hacer es entregarle a América Latina una obra que condense y actualice los principios tributarios básicos para el continente.

R.I.:¿Cuál es el objetivo principal que se persigue? 

M.P.V.: El gran sentido de un código es la seguridad jurídica, al fin y al cabo se trata de una norma que tiene una jerarquía superior a las leyes ordinarias. Con la adopción de este modelo se evitarían cambios intempestivos en las reglas de juego entre la administración y los contribuyentes y se permitiría que éstas estén trazadas con suficiente precisión y anticipación con lo cual se garantizaría una justa relación entre el Estado y los particulares.

R.I.: ¿Durante su elaboración se tomaron en cuenta las recomendaciones de organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial? 

M.P.V.: Este modelo es totalmente limpio de cualquier interferencia, de cualquier presión o de cualquier exigencia. Se parece a un libro que escribe un autor que no es contratado por nadie sino que simplemente obedece a su conciencia y a sus inquietudes. Aquí no hay fondos monetarios, ni bancos mundiales, ni ministros de hacienda, ni parlamentarios, ni nada sobre el tema.

R.I.:¿Y cuándo va a estar listo? 

M.P.V.: Esperamos que antes de finalizar el primer semestre de este año.