Un convenio para evitar la doble tributación es un desarme recíproco

Revista N° 158 Mar.-Abr. 2010

Javier N. Rojas 

Especial para la Revista Impuestos 

Los convenios para evitar la doble imposición implican la reducción mutua de barreras impositivas entre dos países para que fluyan las inversiones. Además, el país interesado en importar capital debe establecer unas condiciones fiscales llamativas y acordes con el entorno mundial, con el fin de que el capital extranjero llegue a su territorio, afirma el experto español en derecho tributario internacional Andrés Sánchez López.

REVISTA IMPUESTOS: ¿Qué impacto han tenido los convenios para evitar la doble tributación para España? 

A. S. L.: El país, ahora mismo, no es importador de inversiones. La inversión allá se ha parado, pero no por culpa del tratamiento tributario, sino por el entorno. Sin embargo, el país sigue siendo un razonable exportador de capital, porque se pusieron las bases y estas siguen funcionando. Las multinacionales españolas no han suspendido sus planes de inversión, sino que los continúan, lógicamente con matices debido a la crisis, pero, desde luego, el flujo sigue.

R. I.:¿Quiénes se favorecen con esta clase de tratados?

A. S. L.: Un convenio es un desarme recíproco, en donde el país que desea importar capital también pone las condiciones para que ese dinero llegue. Es decir, hay un compromiso por parte del país importador de capital de fijar unas bases tributarias más acordes con el entorno internacional. Por ejemplo, hoy, que un flujo de renta sufra una retención de un 25% en un país, sobre su importe bruto, es excesivo. Ahí se genera claramente una doble imposición, porque esa renta, en el país de residencia de la sociedad, no va a sufrir un gravamen efectivo igual al 25% del valor bruto. Eso es ineficiente. Esos tipos impositivos que tienen casi todos los países en su normativa interna deben ser reducidos por un convenio, para que sea posible la importación de capital.

R. I.: ¿Esa reducción constituye uno de los alcances más llamativos de los tratados?

A. S. L.: Esa es la filosofía de los convenios: adecuar más o menos los impuestos a la tributación neta, porque al final, las empresas pagan impuestos sobre el beneficio, no sobre los ingresos. Si los gravámenes a los ingresos son muy altos, se desincentiva a cualquier inversor, pues cuando tiene que hacer la cuenta sobre el neto, le resulta un tipo efectivo de tributación enorme que absorbe casi el beneficio en sí o puede ser, incluso, superior a este.

R. I.:¿España cuenta con condiciones tributarias diferentes al resto de Europa para atraer inversiones?

A. S. L.: Sí. Creo, además, que para el inversor colombiano, y así lo he venido defendiendo, España proporciona el acceso a Europa a través del establecimiento en territorio español de una sociedad holding (sociedad financiera que controla la mayoría de las acciones de un grupo de empresas). Tenemos un régimen especial de entidades holding destinado a atraer y a canalizar capitales, pues de este modo pueden entrar y ser nacionalizados como europeos para todos los efectos. Desde luego, eso es lo que espero que el capital colombiano detecte, que a través del convenio para evitar la doble imposición con España, la inversión se pueda convertir en europea y de resultar posible acceder a todas las ventajas del mercado único europeo.

R. I.:¿Pero, la figura de ‘holding’ es para grandes capitales?

A. S. L.: No, para cualquier capital. Lógicamente, cuando uno se internacionaliza, estamos hablando de un capital de cantidad mínima. Pero creo que la transferencia de capital al extranjero cada día es más barata.

R. I.:¿Cómo son las condiciones para invertir capital colombiano en España en el marco del convenio de doble imposición?

A. S. L.: Hay varios puntos que lo favorecen. Por ejemplo, España aplica retención sobre los dividendos, contrario a lo que hace Colombia. Y el convenio en principio los protege. España grava las plusvalías de acciones. Y ahora solamente quedarán gravadas aquellas que procedan fundamentalmente de sociedades inmobiliarias. Por último, España grava las prestaciones de servicios utilizados en territorio español. Por ejemplo, los centros de llamadas: esta prestación de servicios no se ve gravada conforme al convenio, porque aquella es realizada sin establecimiento permanente. Por legislación interna, a esa actividad le aplican el 24% de retención en la fuente sobre el ingreso bruto.

R. I.:¿Qué tipo de empresa se puede crear en España con capital extranjero?

A. S. L.: Lo habitual es utilizar una sociedad de responsabilidad limitada, lo que en Colombia se denomina sociedad anónima simplificada. Aquella tiene un capital mínimo de 3.000 euros; eso es relativamente sencillo y no muy alto en términos de exigencia de capital. La sociedad anónima requiere 60.000 euros. Pero, en general, una sociedad anónima no es necesaria para casi nada.

R. I.:¿En qué consiste la figura de entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE)?

A. S. L.: Las ETVE son el equivalente a las empresas holding que han servido mucho al inversor estadounidense, para que las multinacionales de ese país incursionen en Europa. Se recurre a aquella para llegar fuera de España, y así utilizar este país como puente hacia otras naciones de Europa, porque se trata de una ETVE. Entonces, la figura permite emplear a España como base. Son entidades que vocacionalmente están llamadas a no pagar impuestos en España. El régimen de ETVE permite que el dividendo extranjero llegue a España sin tributar y que, a su vez, cuando esa misma utilidad se reparte desde España hacia el último país del inversor, tampoco tribute. Es decir, que la ETVE pretende ser neutra en el aspecto tributario; busca ser, simplemente, un vehículo canalizador de rentas, en donde, se pueda llegar hasta el fin último de los regímenes holding, pues siendo así no se les aplicará gravámenes a esos beneficios económicos, porque el dividendo se gravará en el país del titular último de la inversión.

R. I.:¿En qué se beneficia España con esa figura?

A. S. L.: Al ser un país donde se crea una base para que se establezcan las oficinas principales de las firmas holding, España busca convertirse en un centro de negocios, porque esto se combina con un régimen muy interesante que llamamos “impatriados”, según el cual una persona que no haya sido residente fiscal en España, que venga a trabajar al país para una empresa, no necesariamente una ETVE, en principio, puede optar por ser tratado como no residente fiscal en España, lo cual le lleva a tributar simplemente el 25% sobre las rentas que obtenga en territorio español, lo que es muy interesante.