Un puente entre los contribuyentes y la administración

Revista Nº 109 Ene.-Feb. 2002

Mejorar la relación DIAN-Contribuyente es el principal reto de la Dra. María Isabel Silva. La Revista Impuestos presenta sus expectativas al frente de la Defensoría del Contribuyente 

Pedro Antonio Molina Sierra 

Especial para la Revista Impuestos 

Durante muchos años, los contribuyentes sintieron que, pese a la existencia de oficinas de quejas y reclamos, no existía un funcionario que interpretara sus inquietudes y que pusiera en marcha un programa para evitar que los problemas resurgieran.

Para llenar ese vacío, el Gobierno creó la figura del Defensor del Contribuyente, entidad que buscará mejorar las relaciones entre la administración y los contribuyentes y servir de enlace entre los dos. En conversación con la Revista Impuestos, María Isabel Silva, la primera defensora del contribuyente, analizó el futuro de la oficina que lidera.

Revista Impuestos: ¿Cuáles son los verdaderos alcances que tendrá la Defensoría del Contribuyente?  

María Isabel Silva: En Colombia, la relación entre la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y el contribuyente siempre ha sido conflictiva. De ahí que lo más importante del cargo sea garantizarle a los contribuyentes el respeto frente a las actuaciones que realiza con la DIAN, porque el respeto es la base de toda relación. Para ello, inicialmente vamos a ver cuáles son los cuellos de botella que tienen los contribuyentes con la administración para posteriormente estudiarlos, hacerles un seguimiento y proponer unas soluciones acordes con los problemas.

R.I.: ¿Ya detectó cuáles son esos problemas y la manera de solucionarlos? 

M.I.S.: El tema de las devoluciones y la solución de conceptos son dos problemas que ya empezamos a detectar dentro de los reclamos originados en la DIAN. Son problemas de procedimiento que con el tiempo iremos mejorando, sin embargo, debemos esperar un poco la evolución del cargo para que el tiempo nos diga qué otras dificultades se presentan.

R.I.: ¿Pero las relaciones con la DIAN, hoy en día, son buenas o malas? 

M.I.S.: Si se creó esta figura es porque las relaciones no son las mejores. Lo importante es que el Gobierno dio un gran paso porque se dio cuenta de que hay muchas cosas que arreglar y mientras haya una relación conjunta y buenas intenciones los procedimientos van a cambiar.

R.I.: ¿Con las funciones que diseñó para su cargo el Decreto 1071 de 1999, se pueden mejorar esas relaciones? 

M.I.S.: Yo creo que ese decreto fijó las condiciones en términos generales pero vamos a tener que reglamentarlo de conformidad con lo que suceda en la vida real. Una vez tenga conocimiento de causa de cuáles son las inquietudes, las inconformidades y las propuestas que hacen los contribuyentes para mejorar las actuaciones de la DIAN, empezaremos a operativizar las normas solucionando el grueso de los problemas y no los casos puntuales.

R.I.: Una de sus funciones la faculta para formular recomendaciones al director general sobre las anomalías encontradas en la administración. ¿Hasta dónde llegan esas recomendaciones? 

M.I.S.: Esta no es una figura monstruosa para generar temor en los funcionarios de la DIAN. Lo que necesitamos es mejorar las relaciones entre la DIAN y el contribuyente. Mi función allí va a ser la de colaborar y mejorar todos los procedimientos que hay en la DIAN colaborándonos mutuamente para que el trabajo sea mucho más efectivo.

R.I.:¿Qué va a pasar con las oficinas de quejas y reclamos que funcionan en las diferentes administraciones del país? 

M.I.S.: Son una base importante porque parte de nuestras actuaciones se deben fundar en ellas, vamos a tener que utilizarlas como materia prima porque si ellos ya han detectado problemas, ese es un insumo importante para saber dónde están las fallas y cómo evitarlas.

R.I.: Su período es de un año según la ley. ¿Es tiempo suficiente para poner en marcha una política seria que le permita sacar adelante los proyectos? 

M.I.S.: Es un tiempo corto sobre todo cuando se está creando un puesto. Los primeros meses quizás la gente espera algo más pero resulta que estamos montando una oficina que va a tener mejores resultados posiblemente cuando otra persona ocupe mi lugar. Lo importante es dejar los pilares para que la gente se dé cuenta de que funciona.

R.I.: ¿El hecho de ser elegida de una terna conformada por candidatos propuestos por la Comisión Mixta de Gestión tributaria y Aduanera Nacional no le quita independencia a su cargo? 

M.I.S.: Aparentemente se podría poner en duda la independencia, pero eso también depende de la persona que esté en el cargo, de cuáles son sus compromisos y su trabajo a desarrollar. Desde el punto de vista del sector privado conocemos la problemática y podemos hacer un trabajo importante que no necesariamente tenga que estar supeditado a lo que diga la DIAN.

R.I.: ¿Entonces, sus decisiones son absolutamente independientes? 

M.I.S.: Sí. Totalmente.

R.I.: ¿Están asegurados los recursos económicos que garanticen que sus recomendaciones sí se van a ejecutar y no se van a quedar en “buenas intenciones”? 

M.I.S.: Estamos mirando cómo armamos presupuestalmente la operación porque no podemos entrar a trabajar sin un equipo y sin presupuesto. Para mí es bien importante trabajar con gente profesional y a la que le puedan pagar lo que se merece.

R.I.: Cuándo abandone su cargo en un año, ¿qué va a cambiar en la DIAN? 

M.I.S.: En la medida en que nosotros podamos culturizar a los contribuyentes en su relación con la DIAN, me parece que es un grano de arena importante para esta relación y si todos nos dedicamos a trabajar en una figura que debe tener resultados me iría satisfecha.

R.I.: ¿Estábamos en mora de crear el Defensor del Contribuyente? 

M.I.S.: Sí. La gente se saturó de los problemas que se presentaban y en especial el sector privado que tuvo mucho que ver en la consolidación de esta figura porque bien o mal ellos son los que soportan estas cargas.